El placer de encontrarnos en el sabor de una cerveza artesanal

Valdemoros
Silvia Valdemoros.
El boom de la cerveza en nuestro país es una realidad. La producción con frutos propios de cada región le dan a este brebaje un valor agregado que la distingue por sobre otras. Hay sabores para acompañar a una buena cerveza, y los encontramos de la mano de nuestra cocinera favorita.

En los últimos tiempos se multiplican los espacios de cerveza artesanal a lo largo y a lo ancho de la Argentina. La producción a baja escala, la calidad de la materia prima y la novedad de los sabores que se multiplican convierten a la cerveza en una de las opciones más buscadas por los sibaritas y no tanto.

Al respecto Silvia Valdemoros asegura: “creo que se está dando un fenómeno muy llamativo, es algo muy fuerte. Es un producto impresionante, tiene características saludables por varias cuestiones. Pero a nivel social parece que estamos necesitando volver a las raíces, volver a la tierra, volver al encuentro, a los amjgos, a las cosas simples. Y me parece que la cerveza da ese perfil.”

La manera de disfrutar de una cerveza también se asocia a estar más relajados, alejado tal vez de la más formal de un restaurante, dice Valdemoros. Y pareciera que es una tendencia que llegó para quedarse.

En El Bolsón se hará el Festival del Lúpulo al Palo del 16 al 18 de febrero. Esta iniciativa combina actividades relacionadas con la cosecha del lúpulo, producción de cerveza, gastronomía y música.

Silvia Valdemoros será la invitada de lujo y además tendrá un stand propio con tres tipos de cerveza inspiradas en la mujer. “Voy a hacer una de frambuesa, una rubia, y otra que estoy en proceso de definir. Estoy trabajando con una diseñadora uruguaya armando la imagen que tendrá que ver con el espíritu femenino” adelanta.

Una invitación que reúne a más de setecientos productores cerveceros de Latinoamérica y que está muy cerca. ¡Imperdible! Tanto como la receta de estas exquisiteces para compartir con una buena cerveza artesanal patagónica.


Pan de campo con tomates confitados

1 kilo de harina
20 grs. de sal
600 cc. de agua
50 grs. de levadura fresca

Poner la harina en un bowl, agregar la sal y mezclar. Hay que mezclarla bien para que la sal no inhiba el leudado de la levadura.

Hacer un hueco en el centro y ahí agregar la levadura. Le podés agregar un chorrito de aceite de oliva. Sumamos agua tibia e integramos de a poco.

“Es importante no agregarle toda el agua junta. Vamos de a poco, viendo hasta cuándo la masa lo pide” sugiere Valdemoros.

Una vez que la masa está blanda, poner el bollo en la mesada y amasar unos veinte minutos. Tapar y dejar leudar en un lugar cálido. Este proceso puede llevar aproximadamente una hora.

Transcurrido ese tiempo, desgasificar el bollo amasando. Dividir la masa en dos y darle la forma que quieras. Dejar leudar por segunda vez. Podés espolvorear con un poco de harina y cortar en forma de cruz con un cuchillo arriba.

Poner en el horno a doscientos grados, al máximo. Podés poner un poco de harina en la placa para que no se pegue el pan.



Los tomates

En una placa para horno ponemos tomates perita cortados a la mitad. Espolvorear con azúcar, sal, pimienta, aceite de oliva, romero y dientes de ajo aplastados con la piel para perfumar.

Cocinar en horno bien bajo hasta que el tomate esté jugoso y carnoso.

Para armar las bruschetas cortar una rodaja de pan, poner arriba el tomate confitado, hojas de rúcula y aceite de oliva. Podés agregar queso crema, o lo que más te guste.

Una pinta de cerveza artesanal patagónica y ¡chin chin!

Fuente: Patagonia.net

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