Escándalo en La Rioja: la auditoría de la Fundación Liderar complicó al ex chofer de Beder Herrera

Se comprobó que era clave en la estructura de la ONG que recibía fondos del gobierno de Beder Herrera y que no pudo justificar qué se hizo con el dinero.

Aunque su nombre no figura formalmente como uno de los responsables de la Fundación Liderar, el ex chofer, secretario privado y hombre de confianza del ex gobernador Luis Beder Herrera, Máximo Herrera, es uno de los principales involucrados en la maniobra de supuesta malversación de caudales públicos que es investigada por el fiscal Marcial Cerezo y que tiene como principal acusado al titular de la ONG, Javier Barroso.

Según se desprende de la auditoría del Tribunal de Cuentas que diario El Federal online publicó en exclusiva, Herrera era una figura clave de la ONG, ya que acompañaba a Barroso la mayoría de las veces a cobrar los cheques que recibían del gobierno provincial y a pagar los sueldos a los empleados, a los que les exigían firmar recibos en blanco. El dato es más que sugestivo y despertó suspicacias entre los que creen que era una suerte de garante del ex gobernador en la operatoria.

La auditoría arrojó que Barroso les pagaba a los 300 empleados que pasaron por la ONG menos de lo que hacían figurar en los recibos con los que rendían cuentas al Estado provincial. De la amplia mayoría de los testimonios de ex trabajadores de la fundación se desprende que Herrera era uno de los que exigían los recibos en blanco, ya que acompañaba a Barroso “en la mayoría de los casos”.

Una fuente que conoce como pocas los movimientos en la Casa de Gobierno contó a El Federal online que cuando era agente de policía, Herrera era el chofer oficial de Beder Herrera desde que el hombre fuerte del peronismo riojano era diputado. Con el tiempo se convirtió en uno de sus hombres de confianza. El propio Herrera se presentaba como un sobrino del ex gobernador y actuaba como su representante.

Hay una declaración en el expediente que es clave: la de la ex tesorera Mirta Lencinas, quien confesó que por indicación de Barroso llenó unos 2.500. Cuando le preguntaron por el rol de Herrera en la ONG, contestó: “No era integrante de la fundación, pero era siempre el que acompañaba al Sr. Barroso en las distintas operatorias de la fundación, esto era en la tramitación de los cobros de fondos y la realización de los pagos”.

A partir de ese testimonio, los auditores decidieron convocar a declarar al propio Herrera, quien admitió que acompañaba a Barroso, pero minimizó su rol. “De su ponencia surge un hecho que es contradictorio con lo manifestado por los diversos comparecientes e inclusive con la abundante prueba documental, pues al preguntársele quién era el encargado de hacer llenar y firmar los recibos, expresó: ‘que era el Sr. Javier Barroso y el hijo (Franco). Y agrega que en todos los casos les ponían el monto en presencia de la persona que cobraba y el resto de los datos los colocaba (la tesorera) Mirta Lencinas’”.

Los auditores no le creyeron y sugirieron que mintió. “Esta afirmación, además de no ser coinciden con lo que indican las pruebas (testimoniales y documentales), también es contradictorio con lo que evidencia el documento suscripto por el propio ponente, dado que al preguntársele si reconoce la letra (esto, en alusión a la firma, aclaración y DNI) en los recibos en blanco originales que se ponen a la vista, respondió que sí, que son de su propiedad, pero que llamativamente no pudo brindar explicaciones de por qué estaban firmados en blanco”.

Dicho de otro modo, Herrera reconoció que su letra estaba en los recibos en blanco y no supo explicar por qué no los habían llenado los trabajadores.

Eso no es todo. Tal era la importancia de Herrera en el día a día de la ONG, que el propio Barroso y la tesorera Lencinas afirmaron bajo juramente que acompañaba a Barroso a cobrar los choques que recibían del gobierno provincial.

Nota aparte merecen las acusaciones de decenas de ex empleadas del hospital, que lo acusan de exigirles acostarse con él a cambio de favores laborales y las denuncias de maltrato de varios trabajadores. “Se manejaba como un patrón de estancia, andaba armado y amenazaba a todo el mundo”, contó una fuente consultada por este medio.

La abundante prueba sugiere que el hombre de confianza de Beder Herrera era clave en la estructura de la ONG que subsidiaba el propio gobierno provincial. Sólo entre enero de 2013 y el 11 de marzo de 2014 faltan casi 10 millones de pesos, según la auditoría, de los que jamás se rindieron cuentas. La querella cree que la cifra sería mucho mayor, porque además de que el cálculo es conservador, falta sumar un año entero. Barroso y Herrera todavía tienen muchas preguntas por responder. Y el ex gobernador, también: era su hombre de confianza y era su gobierno.

Fuente: El Federal online

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