La Riqueza de las Naciones 2.0

Por Roberto Ferraris 
desde Inglaterra para El País
La búsqueda de la receta de cómo hacer a un país próspero ha cautivado la mente de pensadores por centenares de años. Marx, por ejemplo, se instaló cama adentro en la Inglaterra industrializada y miserable del siglo XIX para luego ir escupiendo su obra culmine, el Capital, que contenía su receta del progreso basado en un solo ingrediente, la plusvalía por la mano de obra.

Mucho ha cambiado desde entonces. Hoy en día sabemos que la generación de riqueza es algo más complejo y cambiante. Esta pasa mucho por la eficiencia de los procesos productivos (automatización, etc.) o conceptos más intangibles y subjetivos como el valor de la marca (brand equity), capital intelectual (patentes, know-how, etc.), responsabilidad social, etc.. Los países más tecnificados están entre los más bien-estantes , con salarios más altos y con tasas de desempleo reales más bajas. Mucha evidencia de esto hay en análisis del crecimiento de los países del este europeo que eran parte de unión soviética. Según los análisis, luego de la implementación de tecnología se pasa un periodo de aproximadamente tres años en donde puede aumentar el desempleo pero luego retorna a los valores precedentes y tiende a mejorar en forma estable lentamente.

La eficiencia en la producción hace que bienes, servicios, medicinas y otros sean globalmente cada vez más alcanzables mejorando la calidad de vida tanto que el planeta jamás ha tenido una población tan numerosa y anciana (dejemos de lado el tema de sostenibilidad por el momento). El beneficio de las corporaciones dentro del sistema económico global, en su mayor parte no queda acumulado bajo el colchón sino que en general se reinvierte en nuevos emprendimientos o en aumento de la eficiencia de procesos existentes.

Los países que no abrazan el modelo de la eficiencia parecen quedar condenados al aislamiento económico y retraso tecnológico ya que su producción no es asimilable en el mercado global.

Argentina luce como atrapada en un limbo entre la economía global y el conceptos marxistas de hace 150 años. El acceso a la tecnología resulta entre los más caros del mundo. Es una verdad incómoda ya que tanto el gobierno actual y anterior intentan ocultar, por ejemplo trabando  la comercialización del iPhone en un intento de no aparecer en los índices. El índice del iPhone/iPad  y del Big Mac son usados globalmente como modo de comparación de costos de bienes con las mismas características.

El último reporte del índice del iPhone de septiembre del 2016 sienta a Argentina oficialmente como el país más caro al mundo en tecnología. El mismo dispositivo cuesta el doble que en Estados Unidos (USD 1630 contra USD 749). Lamentablemente la brecha de precio no sucede solo el mercado de consumo masivo sino a nivel comercial con equipos industriales, componentes electrónicos, herramientas, etc.

Sin ir muy lejos, por ejemplo el Instituto de Automática de la UNSJ ha tenido durante años problemas en la importación de componentes tecnológicos destinados a ser usados en los proyectos de investigación.

En los 90 ha habido incluso iniciativas de volver a la Argentina más ineficiente proponiendo el impuesto al robot. No es secreto que el estado es mal gestor de empresas pero emprendimientos como los ferrocarriles, líneas áreas o fabricación de aviones han fracasado por la excesiva inyección de mano de obra e ineficiencias. Existe también un círculo vicioso en donde los altos impuestos a la importación financian parte del sistema social que cubre la falta de empleo y por otro lado, con bienes tecnológicos caros resulta menos conveniente la inversión de nuevas y mejores producciones. No es secreto que los automóviles producidos en argentina son más caros y de tecnología más precarias que los pares europeos.

Esto claro no quiere decir que Argentina pasará a la cabeza de los países con mejor calidad de vida del mundo en un parpadeo pero si ayudaría a sacar un par de palos en la rueda que están frenando el viaje a situaciones mejores.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.