El budismo tiene a su rock star: Ani Choying Drolma

Por Mauricio Runno 
@chachacha8 
Ella es una religiosa y ha decidido salir de Nepal para difundir la cultura de su pueblo, el budismo. Ya está realizando conciertos en vivo en seis ciudades de Estados Unidos, claves para la promoción musical: Los Ángeles, San Francisco, Seattle, Portland, Washington DC y Boston.

Ani Choying Drolma está acompañada por su banda, que incluye a Nhyoo Bajracharya, un compositor de música de renombre de Nepal, Gopal Rasili, arreglador y guitarrista, y Raman Maharjan, percusionista.

El caso de Ani Choying Drolma es insólito, si se sabe que es una monja budista nepalesa y música del convento de Nagi Gompa, en Nepal. Ella es bastante conocida allí Nepal y ahora desafía al mundo, contagiando varios de sus cantos budistas tibetanos y canciones festivas, frente a audiencias exigentes. Incluso para acentuar su carácter misionario hay que anotar que ella es Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF en su país.

Nadie duda al considerarla la estrella del rock budista. Choying nació el 4 de junio de 1971, en Katmandú. En 1994, el guitarrista Steve Tibbett visitó el convento de monjas y finalmente grabó gran parte de la música tibetana con el aporte central de Ani Choying. Hicieron dos álbumes.

Las grabaciones, tituladas Chö y Selwa, fueron lanzadas y la crítica celebró la reivindicación, tanto como la innovación. Y comenzó  a perfilarse un anhelo ambicioso: Ani Choying emprendió pequeñas giras, en plan de performance, que incluyeron espectáculos en varios monasterios históricos tibetanos.

Su trabajo filantrópico incluye la Escuela Arya Tara, que fue inaugurada en el año 2000. La Escuela Arya Tara tiene como objetivo ayudar a las monjas jóvenes a llevar su misión de manera activa, eficaz, hábil y significativa.

Por tal razón, la exótica star rock basa todo su trabajo como herramienta de caridad. Y los ingresos de sus shows y venta de discos se suman a las arcas del monasterio que la contiene. En 1997, Ani comenzó a realizar y grabar Cho para audiencias en todo el mundo, conectando occidentales a la cultura y música tibetanas.

“Una cantante que canta por una causa”, destacan ciertos críticos, como si fuera una novedad en un mundo más atento al mercado que a la calidad o lo constitutivo de culturas al margen.  Ani Choying se ha propuesto cantar y trajinar escenarios para recaudar fondos para  construir templos hindúes y budistas.

Para oír sus canciones

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