José Luis Espert: "San Juan debería ser Dubái"

Por E. Simón
@simondixit 
Llegó a la provincia para presentar su libro, La Argentina devorada, y además ofreció una charla sobre economía e historia política. Una síntesis fundamental de lo que ha sucedido en el país en los últimos "70 años de decadencia" de los que siempre habla Espert. 

Dice que el modelo de Macri es "insostenible" pero a su vez aclara que le puede dar crecimiento durante algunos años.

Llega a la sala donde conversará con algunos periodistas de impecable traje negro y zapatos lustrados casi a la perfección. Su figura exuda cierta soberbia y su aspecto es el de alguien con una energía descomunal. Espert entra con una sonrisa sostenida que ofrecerá a lo largo de toda su conferencia a sala llena en el Consejo de Ciencias Económicas de San Juan. Dará datos claves para entender la economía argentina, responderá preguntas y firmará libros, pero eso, se sabe, será al final.

Entre sus polémicas afirmaciones dice que "Macri no es ningún cambio", aunque rescata algunos aciertos del Gobierno de Cambiemos, tal el caso de la salida del default, el logro de haber normalizado el Indec, que hoy arroja cifras sin distorsión, y la baja de la inflación que se percibe. Pero recrimina a este modelo la profundización del déficit fiscal, que es más alto aún que el del último año de Cristina.

Espert explica que Holanda y Nueva Zelandia tuviueron un desarrollo monumental a partir de "las vaquitas", y que mientras Argentina tiene un ingreso per cápita anual de de 13.000 dólares, Holanda tiene un ingreso per cápita de 50.000 dólares por año. Explica que los impuestos en nuestro país son "agobiantes y salvajes", y que somos el país con mayor presión  impositiva del mundo, aún superando a Noruega que ronda el 50% de presión tributaria. Para graficarlo mejor, lanza al auditorio una frase demoledora: "Las personas en blanco trabajamos la mitad del año para dárselo al fisco", hace una pausa y mira al público, y agrega: "Un saludo a los muchachos de la AFIP que deben estar por ahí". La gente aplaude y Espert disfruta de esa suerte de economic showman en el que se convierte cada vez que sube a escena.

Con Espert nadie se aburre, al contrario, hace que la economía y la historia argentina dejen de ser para todos nosotros una tragedia insoportable. Hay risas, hay aplausos, hay ganas de crecer a pesar de los cuadro que muestra. En cada gráfico que presenta, la fatalidad cíclica vuelve a asomar y es entonces cuando se empieza a repasar el déficit fiscal de Argentina, que cae, parece recuperarse y luego vuelve a caer. De eso habla Espert cuando dice que llevamos "70 años de decadencia".

Cuando le consultan sobre qué le diría al Ministro de Hacienda Nicolás Dujovne si se lo cruzara, confiesa que le preguntaría: "¿Qué estás haciendo?, ¿Qué te hace pensar que a vos te va a salir bien lo que a Menem le salió mal?" Lapidario, sigue con su charla sin darle tregua a un público cada vez más enganchado.

Explica que el 30% de pobreza que sufre Argentina es estructural y viene dándose desde hace 30 años, y que no tiene dudas de que los argentinos tenemos "el ADN fallado". Para probar lo que dice, esgrime otro argumento de una contundencia brutal: "En Argentina todo el mundo quiere vivir de otros", y remata: "El país tiene un sistema que lo devora a sí mismo".

"En Brasil los delincuentes van presos, en Argentina los delincuentes se acovachan en el Congreso", acaso una de las frases más sabias que tiró en toda la charla. Cuando Espert dice eso uno no puede evitar pensar en Julio De Vido, Máximo Kirchner, Edu Cáceres, Graciela Camaño, Sergio Massa, Axel Kicillof, José Luis Gioja, Aníbal Fernández, Abal Medina y tantos otros que conforman esa legión de impresentables que viven de los argentinos enquistados en el Honorable Congreso de la Nación.

Hace un diagnóstico desalentador y un tanto derechoso, cuando dice que hoy Argentina tiene "8 millones de planeros", así les llama, "5 millones de trabajadores en negro" y "5 millones de personas viviendo en villas miserias". Para Espert el Estado debería ser pequeño, casi invisible, y afirma que "es una chantada el ensamble de autos que se hace en el país y el armado de electrodomésticos que se hace en el sur argentino". En cada tramo de su conferencia propone "libre comercio y terminar con la sustitución de importaciones". Para este economista los pobres son apenas un número y aún no explica cómo podríamos terminar con este círculo vicioso del déficit y la caída neodecadentista de Argentina. Además afirma que una de las claves para salir de la crisis es "achicar el Estado y reducir el déficit".


Minería, la pregunta que no pudo responder
José Luis Espert y Ernesto Simón,
minutos después de una breve entrevista.
En sus manos el libro
Argentinos por nada.
Espert dice que deberíamos ser un país donde todos vivan bien y felices. "Tenemos lugares hermosos para el turismo, tenemos minería, energía, petróleo", y  añade que "San Juan debería ser Dubai porque tiene la reserva de oro más grande del mundo". Le explico que Barrick lleva 12 años llevándose 10 millones dólares por día de Veladero y que, según datos del Indec, somos la tercer provincia más pobre del país. Espert duda por un instante y luego arremete, dice que hay que explotar toda la cordillera, dice que hay que abrir el mercado y encarar todas las reservas que están sin explotar. Entonces debo interpretar que propone seguir entregando el oro argentino a sólo el 3% de regalías minera para el país y el resto, el otro 97%  para las multinacionales. Hay ahí una contradicción: nunca vamos a ser Dubái regalando el oro como propone Espert. Creo que en ese punto se equivoca aunque su diagnóstico ha sido impecable.

Pobre Espert, pienso, no conoce la Ley de Glaciares (Ley 26.639), quiere dinamitar y reventar todo para dárselo a los extranjeros, total, nos dejan el 3% que no sirve para mitigar la pobreza en la que estamos sumergidos y de paso destruyen los glaciares cordilleranos, que son las reservas de agua dulce más importantes que tenemos en la región. Quizá yo esté equivocado, ojalá que no, he nacido para aprender, no para otra cosa.

La conferencia termina, la jornada casi llega a su fin. No sé qué pensar. El panorama económico, tal como lo presenta Espert, es desalentador. Somos un país decadente poblado por argentinos que tienen el ADN fallado y con un déficit fiscal incorregible. Se podría decir que el déficit es peronista, según dijera Borges en su momento. Deberíamos repensar el país, "evangelizar", dice Espert y se ríe cada vez que lo dice. Hace bien, Argentina es un país en el que siempre convivieron los que se ríen y los que no, los unitarios y federales, los peronistas y radicales, lo vencedores y vencidos.

Así nos va. 


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