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Miércoles, 11 Diciembre 2019 19:46

"El cuarto Gobierno K", la dura opinión de Alfredo Leuco

Por Alfredo Leuco

Ojalá me equivoque. Hoy comienza otra historia. Hoy arranca el cuarto gobierno kirchnerista con una Cristina recargada y más chavista que nunca.

No quiero ser agorero ni aguarle la fiesta a quienes votaron con esperanza. Pero tampoco quiero ser falso ni mentiroso. Me rebela la hipocresía. Por eso le quiero decir exactamente lo que siento y lo que pienso. Aunque vaya en contra de la corriente mayoritaria. Yo por supuesto que quiero que nos vaya bien a los argentinos. Pero no creo que con los Fernández nos vaya bien.

No soy para nada optimista porque trato de ver lo que pasa y de leer la realidad con la mayor rigurosidad posible. Ojalá me equivoque. Pero yo escuché al presidente Alberto Fernández decir que no hay pruebas para condenar a Cristina y que es una perseguida política. El dijo que es lo mismo que Cristina. Y eso se lo creo.

Alberto se manifestó conmovido por el ataque furioso que su jefa hizo contra el tribunal que la estaba juzgando.

Él dijo que varios jueces van a tener que rendir cuentas por las barrabasadas que escribieron y el acaba de plantear que hay medios que los quieren hacer pelear cuando es muy claro que la unidad pende de un hilo y que mucha de la información que publican los periodistas sobre enfrentamientos y diferencias entre Cristina y Alberto, son suministradas por gente que está al lado de Cristina y Alberto.

Hoy Alberto dice con la misma vehemencia exactamente todo lo contrario de lo que decía hace 6 meses cuando acusaba a Cristina de muchas cosas que ahora, no le conviene recordar. Pero los periodistas, estamos obligados a recordarlo.

Y encima dice que tienen que salir en libertad incluso los condenados que no tengan condena firme. Si eso se confirmara, de pronto saldrían a la calle miles y miles de presos que están en esas mismas condiciones.

Ojalá que me equivoque. Pero veo una Cristina alterada emocionalmente que no fue ni a la misa de la convivencia pacífica que propuso la iglesia en Luján. Y eso que se trata de una iglesia que, mayoritariamente, tiene sus simpatías del lado del peronismo.

Todos pudimos observar a una Cristina desencajada y agresiva culpando de todos su males, incluso de la muerte de Néstor o de la enfermedad de Florencia a los jueces y a los periodistas. Nada de eso es cierto. Ya le dije que Cristina no es decente ni inocente. El deliro mayor fue desmentirse a sí misma.

Dice que los periodistas inventaron eso de que ella se negó a entregarle los atributos de mando al presidente Macri. Y ella misma en su libro Sinceramente, confesó que lo veía como una rendición. Y jamás dijo una palabra hasta ayer de una presunta prohibición de la justicia.

Ojalá me equivoque. Pero cuando analizo el gabinete veo que dejaron afuera a los gobernadores. Ninguno pudo mojar el pancito en el plato. Solo el señor feudal Gildo Insfrán, el menos progresista de todos, pudo colocar un ministro. Veo que Sergio Massa cobró un premio menor pese a que fue clave para la victoria.

Un ministro de Transporte que viene del radicalismo y su esposa al frente de la empresa de Aguas. Descubro que Malena Galmarini estuvo para la foto para mostrar mayor amplitud partidaria y de género pero que Guillermo Nielsen, el capo de YPF fue borrado de la foto y del ministerio de Economía, por demasiado liberal. Cristina es implacable.

Veo que el sectarismo de Cristina todavía es tan fuerte como para dejar afuera a Martin Redrado o Florencio Randazzo. Ojalá me equivoque. Pero en los puestos claves para impulsar el Frente para la Venganza y la Impunidad K están los mismos talibanes de siempre. Carlos Zannini, uno de los mariscales de la derrota de Scioli y el alter ego de Cristina.

El que tiene que armar la movida para que se esfumen todas las causas que Cristina tiene en la justicia, para que salgan todos los ladrones de estado que están presos y para hacer desfilar por los tribunales a periodistas y ex funcionarios empezando por el propio Mauricio Macri. En esa tarea tiene la inestimable ayuda de un cineasta de trayectoria mediocre que se llama Tristán Bauer.

Panfletos audiovisuales cargados de mentiras llevó a la pantalla con El camino de Santiago y con Tierra arrasada donde me da el privilegio de aparecer en pantalla para que toda la hinchada de Víctor Hugo y Cristina me putee con ganas. Me dan ganas de hacer una broma y de contestar como Cristina: "A mí me va a absolver la historia. Estos jueces ya tienen la sentencia escrita".

Pero no estoy a la altura de la jefa de Tristán tan fanático como poco peronista. Y este señor es el flamante Ministro de Cultura.

Silbaron a muchos periodistas pero no silbaron al INCAA que puso plata de todos los argentinos para esa propaganda de pantalla grande. Pregunto: ¿El INCAA, que viene le daría un crédito por ejemplo a Juan José Campanella para que hiciera una película llamada Los Saqueadores Kirchneristas?

Bauer agradeció a la vida que Pino Solana estuviera presente en el estreno. Se siente heredero de su cine militante. Hay algunas escenas pornográficas que no deberían pasarse nunca mas para que Cristina y su cineasta Bauer no se pongan nerviosos. Pino Solanas y Alberto Fernández fueron dos de los más feroces críticos de Cristina.

Carta abierta se cerró. ¿Pero vuelve Zamba y 678? Pregunto. Ojalá me equivoque. Pero veo que vamos derechito a reconstruir las relaciones carnales con el narco dictador Nicolás Maduro, el castrismo jurásico que somete al pueblo cubano y los negacionistas del holocausto de Irán.

Sabina Fréderic, la nueva ministra de Seguridad, de la escuela de Horacio Verbitsky y Nilda Garré ya dijo que "el terrorismo es un problema de la OTAN" y no de este país que sufrió en la AMIA y la embajada de Israel, dos de los atentados más graves de todos los tiempos.

Por eso Hezbollah dejará de ser un grupo terrorista acusado por la justicia argentina por esos ataques dinamiteros y pasará a ser un partido político o una ONG amiga de los kirchneristas. Los policías y los uniformados que defienden con su vida la vida de todos nosotros, serán a partir de ahora sospechosos criminales y herederos de la dictadura militar.

Ojalá me equivoque. Aunque está muy anunciado que van a multiplicar las retenciones al sector más productivo, competitivo en innovador que tiene la Argentina que es el campo. Otra vez sopa. El gobernador Schiaretti salió al cruce en defensa de lo que dijo "es nuestra economía regional y el principal motor del progreso de Córdoba".

Omar Perotti se mantuvo en un silencio cómplice. Y Axel Kicillof fue directamente cómplice. Alberto Fernández explicó esto con argumentos insólitos. Dijo que los cordobeses no creen en el peronismo. Y que en esa provincia comenzó la revolución Libertadora. Aquí hay dos contradicciones.

Los cordobeses, en general, creen en la libertad y rechazan a los autoritarismos opresores. Es cierto que fue epicentro de la Revolución Libertadora pero también que en Córdoba nacieron movimientos libertarios eternos como la Reforma del 18 de obreros y estudiantes, unidos adelante y la gigantesca rebelión popular llamada “Cordobazo” que hirió de muerte al dictador patricio Juan Carlos Onganía.

El otro cuestionamiento es por decir que los cordobeses no creen en el peronismo y es una provincia gobernada hace tiempo por José Manuel de la Sota, un aliado de Sergio Massa, cuya hija apoyó a los Fernández y por Schiaretti que también es cordobés.

Alberto dijo que "esos gobiernos son peronistas que bajo el rótulo del cordobesismo, oculta mucho su condición de peronista". Patada para el gringo Schiaretti bajo cuyo gobierno no le fue mal a los cordobeses. Lo digo porque el porteño Alberto Fernández que se cansó de perder en su distrito, también señaló que fuimos gobernados en Córdoba por lo peor del radicalismo.

No será mucho Alberto? Tan tontitos somos los cordobeses que votamos a lo peor del radicalismo y a un peronismo que oculta su condición? ¿No será que a Córdoba, en general le fue mejor que a la Nación? Ojalá me equivoque. Pero aunque me siento a las antípodas del pensamiento y la acción de Juan Grabois, comparto dos verdades que dijo.

Primero que la sociedad tiene mecha corta. Es cierto que los Fernández tienen la obligación de atender las urgencias de los más pobres y lo que menos tienen porque la paciencia se va a agotar más rápido de lo esperado.

Grabois también planteó que cuesta encontrar algún morocho trabajador o villero en el gabinete cosa que se ve a simple vista. Yo le agregaría que además, cuesta encontrar alguien que no sea millonario. Hay austeros y honrados como Gustavo Béliz o Vilma Ibarra. Pero en general a todos esos gorditos no le fue tan mal con una vida dedicada a la política. Grabois está insatisfecho porque no le dieron demasiado espacio.

En el gabinete colocaron solamente a Elizabeth Gómez Alcorta, abogada de Milagro Sala presa por estafadora y golpeadora de mujeres y de Jones Huala, encarcelado en Chile por quemar campos y atentar contra personas. Además es una admiradora de Fidel Castro.

Vargas Llosa ya lo dijo: "El gobierno de Macri fue un fracaso, pero el regreso del peronismo es una catástrofe". Ojalá me equivoque. Lo deseo porque yo quiero que nos vaya bien a todos los argentinos y sobre todo a los que más necesitan. Pero reconozco que ni Alberto ni Cristina, su jefa, me despiertan esperanza ni optimismo.

No quiero ni puedo fingir una falsa ilusión. No soy necio y si hay avances y medidas positivas las voy a apoyar. No soy necio y si de verdad terminan con la persecución y el odio, lo voy a celebrar. Pero voy a resistir con este y con cualquier gobierno a los patoteros, a los autoritarios, a los mafiosos, a los ladrones y a los golpistas. Resistiré.