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13 de julio de 2020

Etiqueta: Deuda externa

Martín Guzmán cerró la negociación con los bonistas: "Hicimos nuestro máximo esfuerzo"

El ministro de Economía aseguró que Argentina no tiene más margen para mejorar la última propuesta. Que, por otro lado, ya fue aceptada por fondos como Gramercy o Fintech, pero rechazada por el grupo Ad Hoc.

El Ministro de Economía, Martín Guzmán, sentenció este miércoles que Argentina no tiene más margen para mejorar la última propuesta de reestructuración de deuda que presentó esta semana a los acreedores.

El país dio a conocer el domingo la que probablemente sea la última enmienda a la oferta para reestructurar 66.000 millones de dólares en títulos públicos. La misma implicó una reducción en la quita de capital, de apenas 3%, el reconocimiento de intereses devengados hasta el 31 de agosto de 2020 para los bonistas que adhieran a esta oferta y un período de gracia de solamente un año.

Las modificaciones fueron con recibidas con optimismo por algunos grupos de bonistas y por el mercado, lo cual se reflejó en el precio de los bonos soberanos en los últimos días.

Sin embargo, este miércoles el grupo de acreedores Ad Hoc, encabezado por el poderoso fondo de inversión Black Rock, expresó su rechazo a las nuevas condiciones que propuso el Gobierno.

"Hicimos nuestro máximo esfuerzo", dijo Guzmán a Reuters en una entrevista en su oficina en Buenos Aires y agregó que "claramente" no había espacio para mejorar más las condiciones de reestructuración de la deuda.

El canje ofrecido contempla un Valor Presente Neto para los nuevos bonos que va desde los 53 dólares a los 59 dólares por cada 100 dólares de capital.

En el prospecto, se especificaron las mayorías necesarias que necesita alcanzar Argentina para declarar satisfactoria la operación, esto es, si recibe el apoyo del 66% de los tenedores del total de los bonos elegibles, o niveles de entre 50% y 60% si los prospectos de bonos 2005 y 2016 eran tomados por separado.

Dos grandes fondos, Gramercy y Fintech, ya se pronunciaron a favor de la reestructuración. En el mercado estiman que Ad Hoc se encontraría más debilitado como fuerza para rechazar la oferta y podría fragmentarse, ya que la nueva oferta cumple con pedidos legales de los tenedores de los bonos 2005 y 2010.

La sucesora de Griesa falló a favor de dos fondos por el default de 2001

El fallo de la Jueza Preska obliga a la Argentina a pagarles USD 224,2 millones a dos fondos que se mantuvieron como holdouts durante 19 años.

Un fallo adverso respecto del default de 2001 se convierte en un nuevo precedente contra el país en momentos en los que el país encara una nueva reestructuración de su deuda tras caer por novena vez en la historia en default. 

La Jueza Loretta Preska, del tribunal del Distrito Sur de Nueva York, les reconoció el derecho a cobrar a dos fondos de inversión que siempre mantuvieron su posición de holdouts.

En el fallo contra la Argentina ordenó este martes que el país le pague 67,9 millones de dólares al fondo Attestor Master Value y otros 156,3 millones de dólares a Trinity Investments, dos acreedores que los compraron en 2013 y 2014 a bonistas que no entraron ni en el canje de 2005 ni en su reapertura en 2010.

No bastó en ambos canjes se llegara a una aceptación del 92,4% de las acreencias porque los bonos defaulteados no contenían cláusulas de acción colectiva y el Juez Griesa les hizo lugar a los reclamos que al día de hoy su sucesora sigue resolviendo.

Preska también lleva la causa de Burford contra YPF y será quién deba resolver si la estrategia de redesignación que Guzmán encarará de acá a septiembre en la reestructuración de la deuda es válida si los fondos que amenazaron con litigar, cumplen y llevan a la Argentina frente a la justicia de Nueva York por lo que ellos consideran que sería el uso abusivo de las cláusulas de redesignación.

Gobierno mejoró su oferta a bonistas y aseguró que es el "máximo esfuerzo" que puede hacer

La nueva propuesta extiende el plazo de adhesión hasta el próximo 4 de agosto. Además, envía al Congreso un proyecto de ley para reestructurar bonos en dólares pero bajo ley local.

El Gobierno confirmó este domingo que enviará una nueva propuesta de canje de deuda a los bonistas.

"Es el máximo esfuerzo que podemos hacer, es un esfuerzo enorme el que hemos hecho para cumplir con nuestra palabra, que era hacer un acuerdo que le permita a la Argentina cumplir con los acreedores y que le permita a los argentinos no postergar más a los que están postergados", aseguró el Presidente Alberto Fernández.

A través de un comunicado, Economía explicó que la nueva propuesta tendrá un "período de suscripción que vencerá el día 4 de agosto del corriente año", con el objetivo de sumar adhesiones y evitar que el default derive en una pelea judicial en Nueva York.

La nueva oferta de canje será presentada este lunes ante la Securities Exchange Commission, la autoridad de títulos valores de los Estados Unidos.

Nueva oferta a los bonistas

Con el objetivo de incentivar la adhesión, el valor presente neto (VPN) de los bonos de la propuesta oficial llegará hasta los 53 centavos de dólar por dólar para aquellos que acepten la oferta.

Quienes no la acepten y se vean arrastrados a hacerlo por las cláusulas de acción colectiva (CAC) recibirán 52,2 centavos por dólar.

Ambas opciones superan el límite que había marcado el Fondo Monetario Internacional y el mismo Gobierno a la hora de definir la "sustentabilidad de la deuda" a largo plazo.

Además, el comunicado afirma que el proceso de Reestructuración de Deuda Pública iniciado en diciembre pasado apunta a "restaurar la sostenibilidad, redefiniendo el perfil de obligaciones financieras futuras de manera que sea compatible con las posibilidades de pago de la economía".

Deuda: el Gobierno tiene lista la oferta final y la presentará el lunes en Estados Unidos

Será oficializada mediante un decreto que se publicará en el Boletín Oficial este fin de semana. El canje estará abierto hasta el 24 de julio.

El Ministerio de Economía tiene lista la nueva propuesta, y última, que presentará el lunes ante la Securities & Exchange Commission para intentar cerrar el capítulo de la reestructuración de la deuda emitida bajo ley extranjera, que asciende a 64.800 millones de dólares.

Lo hará después de reiteradas idas y vueltas con los grupos de acreedores, dos de los cuales anticipan que si el Gobierno avanza con una oferta consensuada sólo con algunos bonistas, la rechazará. Se trata de los comités Ad Hoc y Exchange Bondholders, que vienen mateniendo una posición unificada desde el último tiempo y que, incluso, esta semana afirmaron mediante un comunicado conjunto que “la falta de una interacción seria” por parte de las autoridades de la Argentina era “sumamente preocupante”.

Por su parte, el Comité de Acreedores, ACC, que ha sido en esta negociación el más amigable de los tres, dicho incluso por el propio ministro Martín Guzmán públicamente, presentó el miércoles una nueva contrapropuesta al Gobierno cuyo valor, según trascendió, ronda los 54 dólares.

Según un comunicado del grupo, la oferta contempla un alivio de flujo de caja acumulado de 39.000 millones de dólares hasta 2028; los mismos bonos y estructura de amortización que la oferta Argentina del 17 de junio; un cupón promedio ponderado del 4%, sin superar el 5%; y que se mantengan los contratos originales de los bonos elegibles, a diferencia de los otros dos comités, que habían planteado que todos los nuevos títulos tengan el identure de 2005.

La nueva propuesta argentina que el Gobierno oficializará en las próximas horas estará más cerca de la realizada por el ACC, que lideran los fondos Fintech y Greylock, con los que el equipo económico ha estado negociando, según dijo Guzmán, "de forma más constructiva". Los otros dos grupos están a la espera de que la Argentina mueva su ficha para luego definir el plan de acción. Mientras tanto, utilizan todos los canales de diálogo posibles para lograr otro acercamiento y una última mejora de la propuesta.

Fuentes oficiales aseguraron que la propuesta final será presentada formalmente el lunes ante el organismo regulatorio norteamericano, ya que hoy es feriado en los Estados Unidos por el Día de la Independencia que se celebra mañana.

Casi en simultáneo, el Gobierno sacará un decreto de necesidad y urgencia con los detalles de la oferta y a partir de ese momento, correrá el plazo de tres semanas, hasta el 24, para que los acreedores decidan si entran o no al canje. Además, el Palacio de Hacienda podría emitir esta tarde un comunicado con el detalle del camino a seguir.

La oferta base se mantiene en un valor de 49,90 dólares por cada 100 dólares nominales, tal como sugirió el análisis de sustentabilidad realizado por el staff técnico del FMI, pero tendrá otros beneficios que la llevarían, según el análisis oficial, a 53 dólares. Las fuentes consultadas afirmaron que se reconocerán los intereses devengados pero que el país comenzará a pagar cupones en 2023, tal como estaba previsto originalmente. Por otra parte, también habrá un premio para los inversores que ingresen antes a la reestructuración, según trascendió.

El Gobierno confía en que más allá de la posición que han tomado, hasta públicamente, los fondos más duros, como Blackrock, finalmente el resultado del canje será auspicioso porque "la oferta es generosa", admiten. Hay quienes creen que cuando la propuesta sea oficializada y comiencen a correr los días, algunos inversores integrantes de los grupos Ad Hoc y Exchange optarán por entrar igual, lo que podría generar grietas al interior de los comités.

La estrategia oficial también será salir a buscar a los bonistas que no integran ningún grupo, y muchos son grandes, como por ejemplo, Pimco. El 60% de los tenedores de deuda argentina a reestructurar no integran ninguno de los tres comités. Será tarea de los bancos colocadores, el HSBC en Europa, y el Bank of America, en los Estados Unidos, comenzar a reclutarlos y seducirlos para que aceptan la oferta argentina.

Dato Indec: la deuda externa total bajó 1.415 millones de dólares

Así lo informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos en la tarde de este martes. Las cifras corresponden al primer trimestre del 2020.

La deuda externa bruta total bajó en 1.415 millones de dólares a 274.247 millones de dólares durante el primer trimestre, en comparación con igual período de 2019, según informó este martes el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.

Con relación al período octubre-diciembre, la deuda externa registró una caída de 4.242 millones de dólares.

En el primer trimestre de 2020, a su vez, la cuenta corriente registró un déficit de 444 millones de dólares, explicado por el débito neto de 3.671 millones dólares en la cuenta de ingreso primario.

Fue parcialmente compensado por el superávit de 2.913 millones de dólares en la balanza de bienes y servicios, y de 314 millones de dólares en el ingreso secundario, de acuerdo con datos difundidos por el organismo.

En el mismo período de 2019, el Indec había informado un déficit de 3.544 millones de dólares en la cuenta corriente, que registró en 2019 un rojo de 3.997 millones de dólares, comparado con un déficit de 27.049 millones de dólares en el año previo, según datos oficiales.

Deuda: el Presidente Fernández ante tres alternativas posibles

Alberto Fernández deberá decidir cómo reamar las negociaciones con los acreedores de la deuda argentina bajo legislación extranjera. Paso siguiente: cerrar un acuerdo por 66.800 millones de dólares.

El presidente tendrá que tomar, en horas, una decisión de hombre de Estado que marcará el resto de su gestión: como rearmar las negociaciones con los acreedores de deuda argentina emitida bajo legislación internacional. Y, paso siguiente, cerrar un acuerdo por u$s 66.800 millones para que el país no caiga en default; y, en consecuencia, la recesión se vuelva crónica. A números de ayer, sólo u$s2.100 millones separan al país de un acuerdo (los bonistas exigen u$s2.700 millones durante el gobierno de Alberto Fernández y se ofrecen u$s1.700 millones), con lo que esta última elección sería casi imperdonable.

Para esto deberá optar por tres opciones:

A) aceptar, aunque sea en parte, las exigencias de los bonistas más duros; demoliendo definitivamente las “recomendaciones” del Fondo Monetario Internacional.

B) Aplicar la “cláusula de reasignación” y comenzar a preparar a los abogados que representan al país para una nueva y dura batalla internacional con los acreedores que no acepten la oferta argentina.

C) Aceptar jugar la última bala internacional para intentar llegar al corazón de BlackRock: la Secretaría del Tesoro de los Estados Unidos al mando de Steven Mnuchin (léase Donald Trump); lo cual, obviamente, no será gratuito para la política internacional.

Fernández tomará en las próximas horas la decisión, previa consulta con su compañera de fórmula Cristina Fernández de Kirchner. Será la segunda vez que ambos discutan un cambio de estrategia en la manera de relacionarse con los acreedores extranjeros.

La primera había sido el 6 de mayo, en las vísperas del fracaso ante la Security and Exchange Commission (SEC) de la primera oferta de Martín Guzmán que logró sólo el 18,6% de adhesión. Entre ambos deberán optar por una de estas tres opciones.

A) La última oferta formal del gobierno argentino que mejoró la del 21 de abril, será siempre la del 49,9%, en línea con lo que dictan las recomendaciones del FMI. La decisión política del jefe de Estado es mantenerse en ese límite. La mejora en la propuesta pasa por los anabólicos presentados hace unos 10 días, resumidos en dos alternativas: cupón exportaciones o un pago de intereses del períodos 2020. El Gobierno ofrece una de las dos. Los bonistas quieren las dos. La diferencia no es poca. Es llevar el Valor Presente Neto (VPN) de la oferta del 52 al 53%; muy cerca del 54% que reclama BlackRock; pero lejos de las advertencias del FMI. El mexicano David Martínez, dueño del fondo Fintech, ya le aseguró al presidente que de aceptar los dos “anabólicos”, al menos el grupo de bonistas donde milita (el Comité de Acreedores) dirá que sí.

B) Martín Guzmán le propuso al Presidente el miércoles por la noche en Olivos, cerrar el canje en los próximos días (a más tardar el lunes 29 de junio); al menos en una primer parte. Sería aplicando la ya famosa “cláusula de reasignación”, por la cual el país mantiene el derecho de “reasignar” bonos, excluyendo del acuerdo final a aquellos títulos públicos donde no hay acuerdo y que, por su volumen de rechazo, le impidan alcanzar un porcentaje de aceptación final superior al 75%. El país se aseguraría que logrando una masa crítica importante de adhesiones, podría retirar, al menos por un tiempo, a aquellos títulos públicos sobre los que no hay acuerdo. Para que la cláusula funcione, se debe mantener el acuerdo en el tiempo, y continuar, al menos en la formalidad, la buena fe negociadora.

La estrategia tiene dos cuestionamientos: 1) es “importada” por Guzmán de la academia, y no tiene antecedentes legales y 2) no hay garantías que la “masa crítica” de aceptación actual llegue al 50% de los bonistas; sumando aún el 18,6% de aceptación de la primer oferta que venció el 8 de mayo.

C) Alberto Fernández sabe que tiene una línea roja directa con el gobierno de los Estados Unidos. Se lo dejó personalmente en claro el mismísimo Donald Trump en la conversación telefónica que ambos mantuvieron el primero de noviembre de 2019, días después del triunfo electoral del argentino. El norteamericano le dejó en claro en esa charla que tendrá su apoyo en el momento en que financieramente lo necesite.

Se hablaba en esos tiempos de las negociaciones que el país abriría con el FMI, y la necesidad de contar con el apoyo de EE.UU. en el board del organismo internacional. Nunca se mencionó el tema de los bonistas extranjeros. Sin embargo, en otra conversación bilateral (pero entre Guzmán Steven Mnuchin), el secretario del Tesoro de EE.UU. le extendió su posible apoyo ante los acreedores. Se sabe que Trump es amigo íntimo y directo del titular de BlackRock, Larry Fink, al punto de querer convertirlo en funcionario de su gestión. Y que Fink es una persona que entiende cómo se maneja el poder a nivel mundial.

Fuente: Ámbito Financiero

El Ministro Guzmán se planta en su última propuesta y se traba negociación por la deuda

El ministro avisó a los acreedores que no está dispuesto a mejorar la oferta de 50 centavos por dólar más un cupón sobre las exportaciones. Sostuvo que los acreedores hicieron pedidos "ampliamente inconsistentes".

El Gobierno no renovó los acuerdos de confidencialidad e hizo públicas las últimas contrapropuestas que le presentaron los principales fondos acreedores con un fuerte comunicado en el que señaló que algunos de los pedidos de los bonistas son "ampliamente inconsistentes" con la sostenibilidad de la deuda.

El Ministro de Economía, Martín Guzmán, se plantó con su última oferta a los acreedores que consiste en un valor presente neto de 50 centavos por dólar de deuda emitido y un cupón atado a las exportaciones que difiere por mucho del que le piden los acreedores. Y reiteró que la fecha límite para aceptar la propuesta argentina es este viernes.

"Los Inversores Restringidos respondieron a la información provista por Argentina proponiendo ajustes, descriptos por separado, con los que Argentina no puede comprometerse de manera razonable, algunos de los cuales son ampliamente inconsistentes con el marco de sostenibilidad de deuda que necesita la República para restaurar la estabilidad macroeconómica y para avanzar con un programa con el FMI", señaló en un comunicado el Ministerio de Economía.

"Además, el proceso de negociación con nuestra comunidad inversora reveló que las demandas de los inversores a menudo divergen y no se pueden conciliar fácilmente. La República evaluará todas las opciones disponibles como parte de un proceso integral para restaurar la estabilidad macroeconómica", aseguraron.

Los bonistas también se plantaron en sus contraofertas que coinciden en un alivio de los intereses de deuda de 40.000 millones de dólares hasta 2028.

La respuesta de Larry Fink y el grupo Ad Hoc de acreedores no tardó en llegar: en un comunicado en el que responsabilizaron directo a Alberto Fernández por el fracaso de las negociaciones y señalaron que están dispuestos a evaluar todas sus posibilidades y litigar contra la Argentina.

La propuesta del grupo Ad Hoc, que incluye a fondos como BlackRock y Ashomore, pide que los cupones de la deuda argentina lleguen al 5,75% anual en dólares contra un máximo del 5% que está dispuesto a ofrecer Guzmán.

Además, pide que haya un mecanismo de autoregulación del endeudamiento argentino: si el país llegara a tomar más deuda, al menos la mitad del nuevo capital debe destinarse exclusivamente el pago de deuda ya existente (roll over), de modo de garantizarse el cobro, pero también de evitar nuevos episodios de aceleración de la deuda externa.

Estos bonistas, junto con los del Canje 2005-2010, insistieron en que la contraoferta tenga un cupón PBI, mientras que los del Grupo de Bonistas que encabeza Gramercy pide que el cupón vaya atado a las exportaciones.

En este caso, los acreedores y el gobierno coinciden en que se tomen los últimos cinco años de exportaciones para decidir si se dispara el pago del cupón, pero para los acreedores deben tomarse como línea de base los 47.000 millones de dólares de exportaciones para 2020 creciendo al 1% anual, mientras que para el Gobierno el punto de partida tienen que ser los 67.200 millones: 70% superior, con un incremento anual del 3%.

Si las exportaciones efectivas superaran sendos pisos teóricos, el Gobierno está dispuesto a pagar 0,75% sobre el excedente, cuando los acreedores piden que vaya del 1% al 2,5% dependiendo de la magnitud del excedente.

Se levantó la confidencialidad en las negociaciones de deuda entre Gobierno y acreedores

Fue un acto de mutuo acuerdo. Además, prorrogarían las tratativas más allá del viernes.

El Gobierno argentino y los tenedores de bonos acordaron levantar este miércoles la confidencialidad que rige en las negociaciones para reeestrucutrar la deuda y todo apunta a que las conversaciones continuarán más allá del próximo viernes, informaron esta tarde fuentes oficiales.

"A pesar de los esfuerzos realizados por el gobierno, continúa existiendo una diferencia” entre lo que puede dar Argentina en estos momentos y lo que pretenden los acreedores, agregaron las mismas fuentes.

El plazo formal de vigencia de los acuerdos de confidencialidad venció formalmente ayer, pero las partes decidieron continuar de hecho con las negociaciones.

Al no arribar a un acuerdo, la confidencialidad de las negociaciones fue dada de alta.

De esta forma, el viernes próximo vuelve a ser una fecha clave, debido a que vence el plazo fijado por el gobierno para que los acreedores oficialicen si aceptan la propuesta argentina.

Todo da a entender que ese plazo podría ser nuevamente extendido, para poder continuar con las conversaciones.

Georgieva: "Si Argentina logra una deuda sostenible hay una gran oportunidad"

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional también sostuvo que Argentina "ha tenido relaciones turbulentas con el FMI durante tiempo", pero aseguró que el organismo está dispuesto a "apoyar las políticas que rompan ese ciclo de boom y caída".

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, afirmó que "hay una oportunidad" detrás de las negociaciones con los acreedores para que la Argentina "rompa con este ciclo" de caída de su economía, y consideró que para eso, el país debe "devolver la deuda a un nivel sostenible".

"Argentina es una historia compleja. Un país que ha pasado por ciclos de boom y caída durante décadas, que ha suspendido pagos ocho veces y ahora se encuentra en el noveno impago técnico, que esperemos que no se convierta en real", sostuvo Georgieva en una entrevista publicada por el diario español El País.

También indicó que Argentina "ha tenido relaciones turbulentas con el FMI durante tiempo", pero aseguró que el organismo está dispuesto a "apoyar las políticas que rompan ese ciclo de boom y caída".

"Lo que vemos ahora es una oportunidad para que el país rompa con este ciclo y esa oportunidad debe anclarse en algo, que es devolver la deuda a un nivel sostenible", subrayó la titular del Fondo.

Abogó por "lograr un resultado positivo en las negociaciones con los acreedores con el fin de abrir un espacio" para que la economía vuelva al sendero de crecimiento, y destacó "cómo la sociedad argentina se ha unido en las negociaciones" por la deuda.

Remarcó que "por supuesto, como en todos los países, hay diferencias", pero consideró que Argentina "es un país con gran potencial económico".

"Respecto al Presidente Fernández, con el que he estado interactuando por asuntos económicos, le diré que quiere hacer lo correcto para el pueblo argentino y también para el papel que puede jugar el país en la región y en el mundo", afirmó la ejecutiva.

Aseguró que "si vienen al Fondo a pedir un programa de ayuda, trabajaremos duro en apoyar las políticas que rompan ese ciclo de boom y caída".

Deuda argentina: activan seguros de default tras el no pago de bonos globales

El Comité de Determinaciones de Derivados de Crédito de las Américas votó a favor de activar los seguros contra default, luego de que Argentina decidió no abonar los intereses de tres bonos Global. Al tratarse de un acuerdo entre privados, el dictamen no afecta al país.

El Comité de Determinaciones de Derivados de Crédito de las Américas votó por una unanimidad este lunes a favor de activar los seguros contra default (CDS) contra Argentina, luego de que el Gobierno decidió no abonar el pasado 22 de mayo los intereses de tres bonos Global, cuya fecha de pago estaba estipulada para 30 días antes. Vale resaltar que al tratarse de un acuerdo entre privados, el dictamen no afecta al país.

Con esta decisión del ISDA, los acreedores que tenían un seguro en caso de cesación de pagos cobrarán cláusulas determinadas previamente.

En principio, esto no cambia la situación del emisor soberano, en este caso Argentina, ya que se trata de un acuerdo entre privados: el fondo que sacó un seguro por sus bonos argentinos podrá entregarlos a la entidad que los haya asegurado a cambio de un resarcimiento.

El Comité de Determinaciones de CDS votó 14 a 0 para realizar una subasta a fin de liquidar los swaps de default crediticio de Argentina, según un comunicado. Hay alrededor de u$s1.400 millones netos de swaps, según los últimos datos del ISDA, reportó la agencia Bloomberg.

Los votos afirmativos provinieron de BofA, Barclays, BNP Paribas, Citi, Credit Suisse, Goldman Sachs, JPMorgan, Deutsche Bank, Mizuho, Citadel, Pimco, AllianceBernstein, Cyrus Capital, y Elliott Management, de un viejo conocido, Paul Singer.