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11 de agosto de 2020

Etiqueta: Opinión

Alfredo Leuco: Illia es la ética republicana

Se cumplieron 120 años del nacimiento de don Arturo Umberto Illia. Ya sé que hace poco le hablé de su vida y obra a propósito de un aniversario del golpe que lo derrocó.

Pero es tan angustiante la aparición cotidiana de ladrones de estado y de funcionarios absolutamente corruptos, que la única defensa que tenemos los ciudadanos honrados, es respirar el aire puro que dispara la figura de don Arturo.

Uno se llena de frustraciones y bronca cuando ve personajes tóxicos como los Mario Ishi y la falopa en las ambulancias o ese malandra que se robó en Salta los 35 kilómetros de gasoductos y ni hablar de los campeones mundiales de las estafas de estado encabezados por Cristina, Boudou, Lázaro y siguen las firmas.

Hoy cumpliría 120 años don Arturo Illia. Sería una buena idea designar al 4 de agosto como el día de la austeridad republicana o el día de la ética en la política. Porque ese fue su extraordinario aporte.

Así quedó instalado en la memoria colectiva de los argentinos. Pero también es cierto que, como dice Agustín María Barletti, don Arturo no fue solamente un presidente honesto.

Nos recuerda en su nota que Illia vivió en Europa durante un año, desde 1933 y pudo padecer en carne propia el surgimiento del fascismo de Hitler y Mussolini. Eso marcó para siempre su lucha por la libertad y en contra del horror criminal de todos los nazis.

Yo no sabía, pero Barletti cuenta que llegó a dormir un par de noches en un calabozo de Berlín por negarse a saludar con el brazo en alto ante el paso de una patrulla de las SS.

También nos ilustra sobre el coraje de don Arturo. El extraordinario gobernador de Córdoba de aquel momento, don Amadeo Sabattini, estaba jaqueado por una posible intervención federal a su provincia.

El radicalismo envió a Illia al norte argentino a negociar con peligrosos traficantes la compra de armas de rezago de la guerra chaco paraguaya para defender al gobierno constitucional y popular de "El Peludo Chico" como le decían a Sabattini por "El Peludo" que era Hipólito Yrigoyen.

A este país le faltan más políticos como don Arturo Illia. Gente que no meta la mano en la lata para enriquecerse en forma ilegal y que busque consensos y diálogo. Porque como dijo Alfonsín, si la democracia no es diálogo, es violencia.

Si lo sabrá don Arturo que hasta tuvo que sufrir un simulacro de fusilamiento. Justó el, que era un admirador del pacifismo de Ghandi y un practicante del yoga. Illia era un hombre del partido.

Recorrió todos los rincones del país y todos los cargos. Fue senador provincial, vice gobernador y luego gobernador de Córdoba y diputado nacional.

El golpe que lo derrocó, es un golpe que todavía duele. Todos los asaltos al poder protagonizados por los militares, tuvieron resultados nefastos porque dinamitaron las instituciones democráticas y la libertad.

Pero el de Juan Carlos Onganía contra don Arturo tuvo características especiales porque voltearon a Illia por todo lo bueno que estaba haciendo y porque al cerrar el camino de la democracia, los militares, le abrieron las puertas a la violencia de los civiles.

Mucha gente recuerda a ese médico rural con ponchito sobre los hombros que llegó a ser presidente de la Nación. Pero muchos jóvenes desconocían la dimensión ética de aquél hombre sencillo y patriota una verdadera leyenda republicana.

Pero que, además de atender a los pacientes, fue un gran colaborador de Salvador Mazza en la investigación y el cambio de la lógica para combatir el Mal del Chagas. Llegó a la presidencia en 1963.

Le doy apenas alguna cifras para tomar dimensión de lo que fue su gobierno. El Producto Bruto Interno en 1964 creció el 10,3% y en 1965 el 9,1%. "Tasas chinas", diríamos ahora. En los dos años anteriores, el país no había crecido, había tenido números negativos.

Asumió con 23 millones de dólares de reservas en el Banco Central y cuando se fue había 363. Por primera vez se redujo la deuda externa. Firmó con Eduardo Frei, el presidente demócrata cristiano de Chile, un acuerdo para exportar sus productos desde cualquiera de los dos océanos.

Fue el primer país occidental en comerciar sus productos, trigo en este caso, con la China Popular de Mao. Pragmático sabía que la responsabilidad de los hombres de estado es cuidar las necesidades y el interés nacional, no la ideología.

El desempleo en 1965 era del 4,4%. Las proyecciones para el año 66 eran que el salario real iba a experimentar un aumento promedio del 15 por ciento. Promulgó la Ley de Salario Mínimo Vital y Móvil. El presupuesto en educación y salud aumentó un 24 %, ¿suena a otro planeta, no?

Pero quiero ser lo más riguroso posible con la historia. Argentina tampoco era un paraíso. El gobierno tenía una gran debilidad de origen. Había asumido aquel 12 de octubre de 1963 solamente con el 25,2% de los votos y en elecciones donde el peronismo estuvo proscripto.

Le doy un dato más: el voto en blanco rozó el 20% y por lo tanto el radicalismo no tuvo mayoría en el Congreso. Tampoco hay que olvidar el encarnizado plan de lucha que Augusto Timoteo Vandor, alias El Lobo, y el resto del sindicalismo peronista le hizo para debilitarlo sin piedad.

Por supuesto que el gobierno también tenía errores como todos los gobiernos. Pero la gran verdad es que Illia fue derrocado por sus aciertos y no por sus errores. Por su histórica honradez, por la autonomía frente a los poderosos de adentro y de afuera.

Tuvo el coraje de meter el bisturí en los dos negocios que incluso hoy más facturan en el planeta, pese al gran crecimiento de las empresas punto com y las tecnológicas: los medicamentos y el petróleo. A Illia nunca le perdonaron eso.

Nunca le perdonaron tanta independencia, ley de medicamentos, anulación de contratos petroleros tal como lo había prometido en la campaña electoral. Si hasta se opuso al envío de tropas a Santo Domingo. Por eso le hicieron la cruz y le apuntaron los cañones.

A Illia no lo derrocaron los chistes irónicos ni la caricatura de una tortuga. A Illia lo derrocaron los militares reaccionarios cripto fascistas como Juan Carlos Onganía, los monopolios extranjeros y sus socios internos, los jerarcas sindicales, su debilidad de origen y la indiferencia de la mayoría de la sociedad que no salió a defender al Gobierno como se lo merecía.

El mismo lo dijo: "A mí me derrocaron las 20 manzanas que rodean la Casa de Gobierno".

Cuando lo voltearon, se instaló el oscurantismo cultural más reaccionario que reprimía libertades y profesores con bastones largos, alargaba minifaldas, allanaba hoteles alojamiento y cortaba pelos largos de rebeldía. Seamos sinceros con nuestra verdad histórica.

Aquel día, seguramente el más triste en la vida de don Arturo, cuando el general Julio Alsogaray le comunicó que lo destituían como presidente de la Nación, se tuvo que ir de la Casa Rosada rodeado por un pequeño grupo de amigos.

Don Arturo llamó "salteadores nocturnos" a los sediciosos de Alsogaray y del coronel Luis César Perlinger. "Sus hijos se lo van a reprochar", les vaticinó.

Y la historia se los reprochó: un hijo Alsogaray se sumó a la guerrilla con el tiempo y fue abatido en un enfrentamiento armado en el monte tucumano durante la dictadura de Videla. Y Perlinger le pidió disculpas públicas a Illia y le agradeció la lección que le dio.

Pero con el tiempo el coronel arrepentido sería un colaborador de la criminal insurrección armada trotskista del Ejército Revolucionario del Pueblo. El Gobierno de Illia tuvo el primer planteo militar a los dos meses de haber asumido. suficiente.

Nunca más un presidente en nuestro país volvió a viajar en subte o a tomar café en los bolichones. Nunca más un presidente hizo lo que él hizo con los fondos reservados: no los tocó.

Nació en Pergamino pero don Hipólito Yrigoyen le aconsejó que fuera a vivir a Cruz del Eje para llevar el radicalismo popular a los talleres ferroviarios. Allí, don Arturo, ejerció su vocación: el arte de curar personas con la medicina y de curar sociedades con la política.

Todavía no habían llegado los tiempos de los vidrios polarizados y los guardaespaldas. La plata robada no se pesaba ni se escondía en bóvedas. No se cobraban pensiones vitalicias como las de Cristina y Boudou.

A la luz de los Kirchner y su asociación ilícita, la figura de Don Arturo merece un monumento a la honestidad. Illia nació en un hogar de inmigrantes italianos. Sus padres se llamaban Emma y Martín. Su padre era chacarero.

Don Arturo tuvo un Renault Dauphine que debió vender cuando dejó de ser presidente para pagarle una operación en la ciudad de Houston a Silvia, su esposa, que, de todas maneras, murió poco tiempo después.

A Don Arturo Umberto Illia lo vamos a extrañar por el resto de nuestros días. Porque hacía sin robar. Porque se fue del gobierno mucho más pobre de lo que entró y eso que entró pobre.

Su modesta casa y el consultorio fueron donaciones de los vecinos y en los últimos días de su vida atendía en la panadería de un amigo. Hoy cumpliría 120 años. Fue la ética sentada en el sillón de Rivadavia.

Yo tenía 11 años cuando los golpistas y la brigada lanza gases de la Policía Federal lo arrancaron de la Casa de Gobierno. Mi padre, que lo había votado y lo admiraba profundamente, se agarró la cabeza y me dijo: Pobre de nosotros los argentinos. Todavía no sabemos los dramas que nos esperan.

Y mi viejo tuvo razón. Mucha tragedia le esperaba a este bendito país. Yo tenía 11 años pero todavía recuerdo su cabeza blanca, su frente alta y su conciencia limpia.

La vigencia del pensamiento de Pablo Ramella

En épocas donde el impacto de la conducta del hombre se dimensiona a escala mundial, el rescate de su tesis resulta oportuno para poner en relieve valores que estaban olvidados o eran combatidos.

En el año 1938, Pablo Ramella publicó su tesis de doctorado en derecho que había rendido con máxima calificación en la Universidad de Buenos Aires. La Internacional Católica, es el título de su magnífico trabajo.

En esta obra justificó con sólidos argumentos constitucionales, jurídicos, históricos, doctrinales y políticos la creación de una sociedad internacional que preconice la convivencia en Paz de todas las naciones. Esta necesidad de ponderar la convivencia pacífica de todas las naciones en el concierto internacional es pergeñada a raíz de la dolorosa experiencia vivida durante la primera guerra mundial. Recordemos que la Organización de Naciones Unidas se fundó el 24 de octubre del año 1945 en la ciudad de San Francisco, California, Estados Unidos.

Es decir, siete años después de presentado su trabajo. Esto pone en relieve la clarividencia intelectual para visualizar algo donde no había nada. Diría Giovanni Papini, el genio "ve más que crea", he aquí una evidencia categórica a esa afirmación escrita por el gran pensador florentino en su ensayo Volverse genio.

El mismo Pablo Ramella decía en el prólogo, pero ya de la segunda edición de La Internacional Católica, publicada en 1951 que "no se había acallado el estruendo de las armas y alumbraba en San Francisco un nuevo organismo internacional, con mayor perfección jurídica que el anterior. Podemos decir que ya ha de considerarse como algo definitivo, dentro de las posibilidades humanas, que los hombres se agrupen en entidades internacionales".

El intento anterior al que se refería es a la Sociedad de las Naciones o Liga de las Naciones creada por el Tratado de Versalles en Junio de 1919.

Como él mismo escribiera en los primeros esbozos, su trabajo tenía por objetivo probar que el amor a la patria se completa armoniosamente con el internacionalismo. Son vertientes de un mismo pozo, de un mismo amor.

Pablo Ramella hace referencia "al genio de San Agustín que entreveía la graduación del sentimiento humano al proclamar su célebre tríptico: domus, urbs, orbis". Es decir, familia, ciudad, mundo.

Y sentenciaba el doctor Ramella, con agudeza y fino sentido profético: "sobre este recio sillar descansa toda construcción política, y por haberlo olvidado el mundo, cada día ensaya absurdos sistemas que lo dividen y que se colocan en las antípodas del genial pensamiento agustiniano".

En épocas donde el impacto de la conducta del hombre se dimensiona a escala mundial, como el caso del coronavirus, el rescate de esta tesis resulta oportuno en el sentido de poner en relieve valores que estaban olvidados o eran combatidos por algunos sectores.

La ausencia del sentido de pertenencia a una comunidad como para violar las indicaciones de la autoridad sanitaria, el anonimato al momento de emitir mensajes en la era de la comunicación promoviendo confusión o la desigualdad en los términos del intercambio del comercio internacional son meros ejemplos de ese ataque a valores esenciales para la pacífica y armoniosa convivencia humana.

"El acercamiento de los pueblos no ha de producirse tanto por razón de sus intereses económicos como por las ideologías que los animan", diría él mismo en relación al materialismo histórico y su fracaso por darle una importancia primordial al hecho económico por sobre cualquier otra realidad humana llegando a negar hasta a la misma naturaleza. Y como ya se dijo, la pertenencia a una comunidad empieza desde la piedra angular que es la familia, expandiéndose positivamente en toda la sociedad, entendida como orbis, es decir, mundo, al decir de San Agustín.

Por eso la reivindicación del pensamiento del doctor Pablo Ramella, porque rescata una institución esencial como la familia poniéndola en perspectiva, "en salida", para favorecer la convivencia pacífica de todas las naciones del mundo.

Esta situación dolorosa actual, nos puede hacer reflexionar sobre la institución familiar como estandarte que sostiene a toda la sociedad. Es mucho más que una mera expresión de sentimientos, es un engranaje sustancial para el funcionamiento de todo el sistema jurídico, político y social a nivel internacional. Eso decía San Agustín en el año 400 y eso esgrimió con precisión científica en su tesis doctoral el doctor Dr. Ramella, citando a 263 autores de distintas escuelas de pensamiento para dar las debidas pruebas intelectuales. Y eso repetimos con humildad ahora en el siglo XXI en medio de la pandemia del coronavirus.

Desde la familia se expande un sentimiento humano que resuena en toda la ciudad para hacerse eco en el concierto internacional donde conviven las naciones, y no al revés.

Mientras que los poderosos de este mundo necesitan demostrar sus fuerzas con externalidades, muchas veces con absurdos rituales y ceremonias, la institución familiar sostiene todo el sistema de convivencia con un silencio manifiesto que prescinde de cualquier banalidad sobreactuada.

Se pone en evidencia, cuando la amenaza es verdaderamente peligrosa, quién tiene el poder de custodiar a la humanidad.

Por eso la vigencia del pensamiento de Pablo Ramella.

Para pensarlo, ¿no le parece?

Enrique Angelelli: el curita que alzó su voz por la liberación

Bastaría con transcribir acá su lema y con eso uno podría saber todo sobre él: "Con un oído puesto en el Evangelio y otro en el pueblo", decía Enrique Angelelli. Fue asesinado un 4 de agosto de 1976. 

Pero la retórica de la elocuencia hace que uno quiera seguir. Su vida fue fascinante y lo esperaba un final marcado por la crueldad de aquellos años oscuros.

Se podría empezar esta crónica diciendo que todo sucedió en el año 1976 y también quedaría todo comprendido. Días cruentos, épocas que afortunadamente no volverán.

Angelelli no fue parte del movimiento de los curas tercermundistas, pero sí fue un hombre de su tiempo que protagonizó las luchas obreras y marginales de Córdoba y La Rioja. La dictadura cívico militar lo condenó a muerte y la pena no tardó en cumplirse.

Al poco tiempo de que irrumpiera en el país el aparato represivo del Estado militar descargó su furia contra este hombre que valía por una legión.

El 4 de agosto de 1976, la muerte golpeó a la puerta del curita y, lo que se presentó como un accidente de tránsito en la ruta riojana, fue un asesinato a sangre fría y premeditado.

Caracterizado por su fuerte compromiso social, el sacerdote formó parte del grupo de obispos que se enfrentó a la dictadura militar iniciada en Argentina en marzo 1976.

Su muerte, ocurrida en agosto de 1976, fue presentada por las autoridades militares como accidente automovilístico, se sospechó que se trataba de un asesinato encubierto hasta que el 4 de julio de 2014, transcurridos casi 38 años, Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella fueron condenados a cadena perpetua acusados de haber provocado la muerte del obispo.

El Tribunal de La Rioja encontró a Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella culpables del asesinato del exobispo de esa provincia "en el marco del terrorismo de Estado" y ambos debieron cumplir la pena en cárcel común. Dos hijos de puta menos en la calle, aunque a veces da la impresión de que estamos rodeados.

El obispo de la Iglesia Católica, Enrique Angelelli, había nacido el 17 de junio de 1923 en Córdoba, y se ordenó como cura en 1949, con 26 años. Supo frecuentar villas de emergencia en los arrabales marginados de la provincia mediterránea.

El 12 de marzo de 1961 recibió la consagración episcopal y desde entonces, los domingos, la Catedral comenzó a llenarse de obreros y fieles que encontraban en él a un Cristo con los pies en la tierra. Desde esa trinchera fue parte fundamenta en los conflictos gremiales que llevaron adelante los trabajadores de Industrias Mecánicas del Estado, Municipales y Fiat.

Siempre del lado de los trabajadores. Siempre con su corazón en el pueblo. El poder eclesiástico conservador de Córdoba lo marginó y lo desplazó a las afueras de la ciudad.

En 1965, el cardenal Raúl Primatesta restituyó a Angelelli como obispo auxiliar y le permitió volver a su trabajo pastoral. Es entonces cuando pudo estar de nuevo en contacto con su gente y empezó a visitar pueblos del interior.

En 1968 fue designado por Pablo VI al frente del obispado de La Rioja. Cuando asumió dijo que se sentía "un riojano más". Empezó su tarea evangelizadora y comprometida con su gente, recorrió cada rincón de La Rioja llevando esperanza pero siempre escuchando los reclamos de los que más sufrían.

Alipio Eduardo Paoletti cuenta en su libro Como los nazis, como en Vietnam, publicado en 1987, que el cura "atrajo a su pastoral a sacerdotes, monjas y laicos que buscaban el camino para sumarse a las luchas del pueblo desde su misma condición de religiosos y cristianos; apoyó todas las reivindicaciones populares; colaboró en la organización de trabajadores, campesinos, artistas e intelectuales, mujeres, jóvenes y viejos. Y aunque no lo quería, sus actos lo convirtieron en un dirigente de masas, en el verdadero sucesor de los caudillos populares de La Rioja del siglo pasado".

El texto relata también que "Angelelli no tenía vocación de dirigente. Era un hombre humilde hasta la exageración, piadoso e ingenuo aún cuando tenía una fortaleza moral y un rigor intelectual que pocas veces se conjugan en una persona del sector social que fuere. Concebía su papel en la sociedad como la que cumple la levadura en la masa".

Si bien la dictadura cívico militar intentó ocultar su crimen, los organismos de derechos humanos nunca bajaron los brazos hasta conseguir justicia. Sus palabras podrían considerarse hoy un eco de lo que alguna vez fue su voz vigorosa predicando que había que liberar "a todos los hombres de la explotación y la enajenación".

No hacían falta tantas palabras para contar su derrotero, el cura habló siempre con el testimonio propio de hombre al servicio del hombre.

Enrique Angelelli fue grande, ojalá muchos argentinos y argentinas tomaran su vida como ejemplo.

Lanata llamó a oponerse a la Reforma Judicial: "Se quieren salvar ellos"

El periodista más polémico de la televisión argentina comenzó su programa PPT haciendo una brutal crítica a la Reforma Judicial que promueve el Presidente Fernández y su socia política, Cristina Kirchner.

Con una nueva editorial, Jorge Lanata salió a marcar la cancha y jugó fuerte. El domingo empezó con una grabación de una entrevista en Cadena 3, donde el Presidente Alberto Fernández afirmaba que no cambiaría la Justicia.

Tras la filmación, le dedicó unas palabras al proyecto de Reforma Judicial que presentó Fernández en la pasada semana. Sobre la modificación de la justicia penal y federal cuestionó: "¿Por qué un área sola si lo que está mal es todo?".

"Con la reforma judicial se quieren salvar ellos", continuó durante su monólogo. En ese sentido, se refirió a la postura unificada dentro del Gobierno: "Yo creo que la prensa inventó el albertismo, como si albertismo existiera".

"Esta mentirosa reforma judicial es una trampa, hay que pararla en el Congreso, la calle y las redes", apuntó el conductor.

A pocos les interesa la noticia, todos buscan opiniones

Una vez me tocó entrevistar a Tomas Abraham. Fue maravilloso conversar con este filósofo argentino que cada vez que habla despierta un interés inusitado.

Me dijo: "Lo que sucede con el periodismo en nuestro país no es parte de la eterna discusión sobre neutralidad, subjetividad o imparcialidad. Se trata de fascismo".

Le pregunté si eso ponía en riesgo a nuestro rudimentario sistema republicano y me respondió que "las democracias existen para proteger a la ciudadanía de la arbitrariedad de los poderosos. Los que mandan son los que tienen armas y dinero. Con estos recursos pretenden hacerse dueños de las palabras".

La charla que mantuve con Tomas Abraham me llevó directo al documental del cineasta Martin Scorsese: Public speaking. En esa obra maestra, el director de cine entrevista a la escritora norteamericana, Fran Leibovitz, quien explica que "el mundo de la información está apagado". La intelectual sostiene que "a nadie le interesan las noticias, todos buscan opiniones. No hay más noticias".

Visceral y taxativa, Leibovitz asegura que "la opinología se ha convertido en la máxima aspiración comunicacional", al tiempo que sostiene: "Se ha perdido el arte de construir la noticia".

Tomas Abraham escribió una vez: "Cuando una sociedad se maneja con mensajes propagandísticos, al estilo fascista, se vuelve imbécil, escupe afiches, no piensa más, elige muñecos y los quema, se regodea en su fanatismo”.

Estas cosas sucedieron durante los 12 años del Gobierno kirchnerista, luego sucedió en la gestión de Macri y sucede ahora también, durante la presidencia de Alberto Fernández.

Unos por ladrones y tramposos, los otros por inoperantes, farsantes y codiciosos, finalmente todos estos años terminaron provocando un sufrimiento brutal que cayó sin piedad sobre la fatigada espalda del pueblo argentino. Los ciudadanos y ciudadanas ven a la democracia degradada y en su ocaso.

Habrá que ver cómo desactivamos el discurso minado de odio sobre el que caminamos a diario. Por ahora, la violencia verbal, que es la cepa de todas las violencias, está proliferando con crueldad fervorosa frente a los ojos de una sociedad todo terreno.

Así nos va.

Santiago Maldonado fue sacrificado en un país de malparidos

Pobre Santiago, tuvo la mala suerte de pagar las consecuencias de ser joven en un país de canallas que usan su desaparición y luego su muerte para conseguir consenso.

Los argentinos juegan con la tragedia de Santiago Maldonado. Especularon, buscaron estrategias, sacaron ventaja, finalmente se relamen por los beneficios obtenidos en esta suerte de dramatización social en la que cada quien pone en escena su rudimentario papel. 

Incluso, debo confesar, hasta siento vergüenza por tener que escribir esta nota. Cada uno de los actores de este conflicto ha intentado sacar su bocado. Morder y desgarrar con la ferocidad desconsiderada que caracteriza a los hijos de puta que siempre están pensando en sí mismos y en sus miserables ventajas. El provecho que ha obtenido cada quién en esta tragedia que es la desaparición y luego la posterior muerte de un pobre muchacho es funesto.

Lamento lo que pasó con Santaigo. Siento pena por su familia y bronca por aquellos ciudadanos que hacen cadenas de whatsapp inventando bobadas sobre el pobre pibe.

Me embarga la impotencia al ver como las fracciones kirchneristas enarbolan, una vez más, una bandera que no les pertenece: la de los derechos humanos. Dejen de robarse un patrimonio que es de todos los argentinos. Ya está, ya robaron demasiado. Ahora dejen a los derechos humanos en manos de todos los coterráneos. ¿Se acuerdan cuando Videla popularizó aquel eslogan "Los argentinos somos derechos y humanos"? ¿No te diste cuenta que el kirchnerismo ladrón hizo lo mismo que la Dictadura Cívico Militar que se apropió del país en 1976?

También está esa clase media bienpensante y tilinga que quiere demonizar al pobre Santiago hablando de parentelas absurdas, de romances e infidelidades. Quieren, en su modo repugnante de proceder, hacer creer al resto que el chico merecía ser asesinado. 

¿Qué importa si era pariente o no de tal cual, si era o no kirchnerista, si era anarquista o lo que haya sido? ¿No se dan cuenta que era un joven con toda la vida por delante y merecía disfrutarla?

Esto no se llama grieta, se llama legión de hijos de puta, o, si se me permite el eufemismo, podría llamarle caterva de reventados. Da igual, el chico ya no está. Santiago ha muerto hace tiempo. ¿Se dieron cuenta, no? Santiago fue sacrificado en un país de salvajes, enfermos y psicópatas.

Están los mermas que aseguran que la ministra Patricia Bullrich lo mandó a secuestrar. Otros que aseguran que el presidente Macri lo hizo desaparecer. ¿Se puede ser tan enfermo como para pensar así? 

Están los que dicen que merecía morir porque andaba con los mapuches invadiendo tierras privadas y provocando destrozos. ¿Se puede ser tan desquiciado como para decir tamaña barbaridad?

Todavía no se sabe qué pasó. La investigación, supongo, arrojará alguna respuesta más adelante. Quizá fue Gendarmería, quizá no. Las líneas de la investigación están evaluando todas las posibilidades. Ojalá nos digan pronto qué sucedió.

Permítaseme responder al dilema: Sí, hay argentinos y argentinas para todos los gustos. Durante estos días asistiremos a la función final de un espectáculo bochornoso y lamentable. Verán cómo sectores que responden a las más diversas y variopintas ideologías se tirarán con este muerto que no para de crecer, como en la canción de Bersuit Vergarabat.

Deberíamos sentir vergüenza por pertenecer a un pueblo manada que se mueve sin pensar y camina por las calles con una insensibilidad alarmante y espasmódica, casi terminal. 

Así nos va.

Inseguridad para todos y todas

Todo el tiempo estamos denunciando la pandemia de la inseguridad. Han crecido muy fuerte la cantidad y la ferocidad de los delitos. Pero muchas veces se nos hacen callos en el alma y todo se transforma en un número de las estadísticas o en algo que no nos va a pasar a nosotros.

Por eso quiero humanizar este drama con tres ejemplos que me estremecieron en los últimos días. Son tres esforzados laburantes que se ganan el pan con el sudor de su frente. Que se rompen el lomo para llevar, con dignidad, un peso a sus casas. Para parar la olla. No pretenden nada más.

Adrián Pocovi es un mecánico de 48 años. Tuvo que abandonar la carrera de ingeniería para darle una mano a su viejo en el taller. Viene trabajando día y noche y el manguito que le sobra lo invierte en herramientas y maquinarias para brindar un mejor servicio para sus clientes.

Es conocido en su barrio, en Santa Fe. Alegre, siempre anda con su mameluco y sus manos con grasa, como corresponde. Le robaron varias veces. Ya están acostumbrados. Pero esta vez la cosa fue distinta.

Llegó muy temprano al taller para tomar unos mates antes de empezar la jornada y habían arrancado la reja de la ventana. Por ahí entraron y le robaron todas sus herramientas y máquinas.

Adrián estaba quebrado, desolado. Le llevó 27 años comprar las llaves inglesas, las pinzas, la amoladora, la motosierra o la pistola de impacto neumático. Y se quedó sin nada.

Encima dijo que estaba agradecido porque su padre, que vive al lado, no salió de la casa porque lo hubieran asesinado. Como una postal macabra de la Argentina que estamos viviendo, puso un cartel en la puerta que dice: "Compro mis herramientas robadas".

Sabe que la policía no va a hacer nada y que jamás las va a recuperar. Por eso dice que las quiere comprar él. Pero ni piensa en la pesadilla de que los mismos ladrones, se las vuelvan a robar. A ese compatriota honrado y esforzado, le cagaron la vida.

A Fernando Marino, directamente, le quitaron la vida. Tenía 28 años y convivía con quien era su noviecita hace 6 años. Se quedó sin trabajo en una empresa de medicina prepaga y estaba desesperado en medio de la cuarentena porque no conseguía nada.

Le daba vergüenza pedirle una ayuda a su viejo al que tampoco le sobra nada. Viven con lo justo. El padre le prestó a Fernando una camionetita para que hiciera unas changas como repartidor de paquetes a domicilio.

Hacía una semana que estaba en esa tarea. Frenó en una calle de Adrogué, para averiguar una dirección. Dos malditos motochorros le quisieron robar su mercadería y le pegaron un balazo en el pecho. Lo mataron y se fugaron sin llevarse nada. Solo la vida de Fernando.

Hoy ya no está pero había terminado el secundario en una escuela de adultos y quería ir a la universidad. Quería progresar. Cumplir las leyes. Armar una familia.

Cristian Almarás es un colectivero, tan sacrificado como todos los colectiveros. Maneja un coche de la línea 324. En Florencio Varela, dos salvajes subieron y le robaron unos pocos pesos, el reloj y el celular. Pero no se fueron.

Tal vez porque son sanguinarios o porque tenían la cabeza quemada por la droga, le cortaron un dedo con un cuchillo de carnicero. Porque si, nomás. De puro criminales que son.

Son solamente tres ejemplo pero son miles los casos de inseguridad brutal. En estos momentos se produce un robo cada tres minutos. Ahora un análisis político de la falta de política de seguridad que tiene este Gobierno de los Fernández y el de Axel Kcillof, fundamentalmente.

Regla básica: los delincuentes deben ser castigados y no importa si son civiles o uniformados, kirchneristas o macristas, argentinos o extranjeros.

Horacio Verbitisky, quedó congelado en los 70 cuando Montoneros asesinaba policías o militares porque eran los instrumentos de la represión oligárquica.

Eugenio Zaffaroni se convirtió en un fundamentalista defensor de los ladrones y criminales porque, según piensa, todos son víctimas de la injusta sociedad capitalista.

Ya han pasado muchos años y ya comprobamos que esa actitud es profundamente reaccionaria porque se pone siempre en el lugar de los victimarios y nunca en el lugar de las víctimas.

Se auto engañan diciendo que lo hacen en defensa de los derechos humanos y en realidad violan los derechos humanos de los ciudadanos honrados y pacíficos que todos los días se esfuerzan para trabajar y estudiar.

Y como si esto fuera poco, no comprenden que los más afectados son los sectores más humildes de la sociedad a los que dicen defender. Estos delirantes dicen que el tema de la inseguridad es una bandera de los ricos y de la derecha? ¿Se acuerda cuando Cristina decía eso?

Pregunto: ¿Eran millonarios, acaso los tres casos que le conté? Fernando, el repartidor, Adrián el mecánico y Cristian, el colectivero no merecen protección? ¿Los delincuentes que los atacaron, ¿No merecen castigo con todo el peso de la ley?

Este gobierno liberó a 4.500 presos desde que comenzó la pandemia. Y no liberó más porque se armó un escándalo político y cacerolazos fuertísimos que frenaron ese despropósito presuntamente progre.

Todos los días las madres de la pobreza sufren al ver como a sus hijos les roban la mochila, las zapatillas, les cobran peaje o los suman al narco menudeo. En el gobierno anterior, cada vez que la gendarmería iba a los barrios con más exclusión social eran aplaudidos.

Les rogaban que no se fueran. Cada vez que destruían un bunker de los narcos, eran ovacionados. Verbitsky, Zaffaroni ven un gendarme y todavía ven un represor de la dictadura de Videla.

Algún gatillo fácil o mal policía hay, y por supuesto, debe pagar por lo que hizo. Pero hay decenas de policías que actuaron bien y se pasan años presos y pierden su trabajo y su familia.

Atrasa 30 años y es nefasta esa idea de que en cada uniformado hay una represor y que en cada delincuente una pobre víctima del capitalismo. La política de seguridad debe ser democrática, eficiente y debe medirse por resultados.

Hay una ancha avenida del medio cargada de racionalidad y profesionalismo entre los extremos de Bolsonaro y Zaffaroni. Entre Sergio Berni y Sabina Fréderic.

El policía debe ser capacitado, educado, bien armado con la última tecnología, formado en derechos humanos pero con una actitud firme de defensa de la sociedad. Hay que valorarlos y respetarlos. Hay que proteger a los que nos protegen a nosotros.

Es triste recordar que el cristinismo tuvo una relación inmejorable con los que han cometido delitos. No es casual que en las últimas elecciones hayan sacado casi el 75% de los votos en las cárceles. Había fiesta entre las rejas.

Los internos ya tienen experiencia de lo que fue el Vatayón Militante que permitía salir a los detenidos para ir a actos, presuntamente culturales.

El relator del relato que volvió también recargado, Víctor Hugo Morales le escribió el prólogo al libro del Luis Vitette Sellanes el jefe del robo del siglo en el banco Río.

En ese texto, sin que se le caiga la cara de vergüenza, Víctor Hugo hace inmorales reflexiones donde pone al malandra casi como si fuera un Robin Hood moderno porque "cada uno combate a la sociedad capitalista como puede".

¿Qué diría Víctor Hugo si Vittete siguiendo sus consejos, le desvalija su lujoso departamento de Nueva York? ¿Será generoso con el bolsillo ajeno?

Guillermo Moreno se hizo más tristemente célebre con aquel video, tenebroso donde le aconsejaba a los que querían vivir de lo ajeno que lo hicieran, pero que tuvieran códigos de no lastimar y quebrarle la cadera a una pobre jubilada.

El que les facilita su actividad a los delincuentes, es cómplice. Todo lo contrario, los pistoleros y estafadores deben saber que no es gratis delinquir y que los costos deben ser mucho más altos que los beneficios de robar en un negocio o afanar una empresa.

Estoy absolutamente convencido que la seguridad democrática es un derecho humano. Vivir, trabajar y estudiar en paz y tranquilidad con nuestras familias y defender la vida, es un reclamo justo y profundamente democrático y republicano.

Estoy seguro que los más perjudicados por la inseguridad son los argentinos más humildes que no tienen recursos para tener rejas, alarmas, o vidrios polarizados en autos que tampoco tienen.

Zaffaroni es el gran responsable de la llamada "puerta giratoria", donde muchas veces, un ladrón o un asesino sale en libertad a la velocidad de la luz. Necesitamos una policía de manos limpias y de mano justa, no de mano dura y tampoco de brazos caídos.

¿Se acuerda de Aníbal Fernández, cuando no, que rompió el boludómetro y dijo que era una mera sensación térmica? ¿O que Argentina era un país de paso de los narcos?

Hay que alertar. Para "vivir sin miedo y no convivir con el miedo". El miedo es el peor veneno de una sociedad y de un individuo. Siempre el pánico nos saca lo peor de nosotros.

Hay que ser duro con los delitos duros y duro con las causas que llevaron a esa persona a delinquir? Pero mientras tanto hay que proteger la vida de la gente. Sin Zaffaronis ni Bolsonaros.

Para frenar la pandemia de inseguridad. Para que no haya impunidad para todos y todas.

Los días más difíciles del Gobernador Uñac

Ilustración: Diego Parpaglione

El Gobernador de San Juan atraviesa una tormenta que no se sabe bien dónde y cuándo termina.

No solo por el coronavirus, que desarmó la antigua estructura que imperaba en el mundo, sino porque se abrieron varios frentes internos en la provincia y porque, como suele suceder, se anticipó la campaña para la elección de medio término y el 2021 ya está entre nosotros.

Nadie puede negarlo a esta altura: Sergio Uñac ha sido siempre un hombre de suerte. A eso se le suma su intenso trabajo político, claro está. Pero a veces la suerte nos olvida por algún tiempo y es entonces cuando aparecen periodos en los que pilotear la crisis suele ser la prueba más difícil que alguien tenga que atravesar.

La convocatoria al Acuerdo San Juan que concretó el gobernador no es un hecho casual. Habla de lo que vendrá cuando pase la pandemia: días difíciles, una economía durísima y mucha gente a un costado del camino, sin saber qué hacer para salir de la crisis.

Economía, ¿estás ahí?

En mayo de este año, la provincia anunció que se endeudaría con el Banco San Juan por de 3.000 millones de pesos.

Debido a la falta de ingresos del Estado provincial por la pandemia de coronavirus, sumado al estancamiento de la actividad económica, el Gobierno de San Juan debió acudir a un crédito bancario.

Sin embargo, posteriormente se anunció que no se usaría todo el crédito. A Gioja le tocó gobernar San Juan cuando la plata de la Nación llegaba en camionadas, por decir algo vulgar. Hoy a Uñac le toca atravesar una crisis económica inédita, ni siquiera comparable a la del 2001, donde plata impresa es lo que sobra, pero a su vez no alcanza. La inflación no afloja y el billete nacional pierde poder adquisitivo, entonces emitir moneda es casi un juego de autoengaño.

Ante este panorama, el Gobernador Uñac deberá hacer un trabajo de ingeniería financiera para recortar todo aquello que sea superfluo y destinar todos los esfuerzos a Salud y Economía, los dos pilares fundamentales que el coronavirus atacó con asombrosa fiereza.

No son tiempos de bonanza y la administración del dinero público está siendo observada por la lupa curiosa de una ciudadanía cansada de tributar para un Estado cada vez más gigante y obeso.

Se adelantó el 2021

Las elecciones del 2021, donde los sanjuaninos y sanjuaninas deberán elegir tres diputados nacionales, se instaló en la provincia hace un par de semanas. No son pocos los dirigentes y militantes del peronismo vernáculo que afirman que Gioja irá con su propia lista, apoyado por el núcleo duro del kirchnerismo, mientras que Uñac irá con otra lista, apoyado por el Presidente Fernández y su equipo político.

Todo indica que José Luis Gioja no soporta haber perdido la interna del Partido Justicialista de San Juan contra el actual gobernador. En ese esquema de rencores y disputa por el poder, Uñac estaría decidido a presentar una lista de tres candidatos a diputados nacionales de su entera confianza, sin compartirle un solo lugar al Diputado Gioja.

Por su parte, Gioja, que aún no ha podido digerir el terrible pesto que se comió el 15 de marzo de 2020, día en que se disputó la interna del PJ en San Juan, estaría dispuesto a presentar lista propia y competir por los tres escaños en el Congreso.

Aún no se sabe si ambas listas competirían dentro del peronismo en un esquema de PASO. O bien uno jugaría la elección con el sello partidario, en este caso Uñac, quien ganó la interna última. En tanto que Gioja deberá usar el partido fundado por Cristina Kirchner, Unidad Ciudadana, o algún otro frente que le permita presentar sus alfiles.

La diputación nacional de Gioja dura hasta el 2023, por lo tanto, lo más probable, y para no volver a perder, ponga en la lista a tres personas de su extremo entorno. El suspenso se ha posado sobre el Partido Justicialista local.

Martín y Orrego observan al PJ y recalculan la estrategia para el 2021

El Intendente de Rivadavia, Fabián Martín, y el Diputado nacional, Marcelo Orrego, no subestiman al peronismo, conocen su poder de fuego en tiempos electorales.

Sin embargo, ambos tienen olfato político y lo han demostrado ganando elecciones en dos de los distritos más poblados de la provincia: Rivadavia y Santa Lucía.

Saben que si el peronismo local va dividido en dos listas, a la oposición se le abre un camino interesante donde podrían doblegar a ambas fracciones del PJ por separado. La grieta del Justicialismo no va a cicatrizar en dos años y esta situación les permite soñar con el triunfo en 2023, cuando San Juan elija gobernador, vice, diputados e intendentes.

Pandemia letal

La pandemia de coronavirus ha desarticulado hasta los planes más previsores de todos los gobernantes y todos los gobiernos.

El Gobernador logró un buen estado sanitario en San Juan pero tiene al enemigo cerca. Mendoza tiene circulación viral y La Rioja también. Esto se convierte en una amenaza permanente para la provincia.

A eso se suma que día tras días camiones, camionetas y autos intentan ingresar ilegalmente a San Juan: por huellas, caminos de tierra y pasos alternativos, violando la disposición que se estableció como protocolo de Covid-19 para esta provincia. Esos intentos son un riesgo, y no son culpa de nadie, o quizá sí, de la desesperación de quienes intentan ingresar clandestinamente.

Tiempos violentos

Pulp Fiction, la película de Tarantino que en nuestro país se conoció como Tiempos violentos.

La pandemia de Covid-19 ha generado pérdidas incalculables, que serán dadas a conocer recién cuando salga la vacuna y el mundo asome de nuevo a la calle.

Son miles los hombres y mujeres que quedaron sin trabajo. Y por más decreto antidespido que haya, la realidad es demoledora. Tras la pandemia, hay empresas, Pymes y negocios cerrados. Muchos están sin trabajo y sin saber qué pueden hacer.

La pobreza se acrecentó y en algunos casos puede funcionar como caldo de cultivo para quienes creen encontrar una salida de subsistencia en el delito. Aunque, se sabe, el peronismo y también el macrismo sostuvieron la pobreza estructural en Argentina. Sobre todo porque en el asistencialismo y en mantener bolsones de pobreza los políticos encuentran la chance de tener votos cautivos.

Además, debemos entender que el delito organizado siempre existió en el país y que año tras año se ha ido consolidando durante todos los distintos gobiernos, desde 1983 a la fecha.

De hecho, ya se está viendo un rebrote de violencia e inseguridad que preocupa. Habrá que ver cómo el Estado contiene la pobreza y qué medidas se pueden adoptar para frenar lo que ya se insinúa con procacidad inesperada.

Lo que vendrá

Nos esperan días difíciles. Quien crea que ya pasó todo, está subestimando la crisis. Uñac deberá sortear el desgaste provocado por la pandemia. Tendrá que volver a doblegar a Gioja, uno de los gobernadores más nefastos de la historia de San Juan. Y, como si fuera poco, deberá intentar vencer a sus principales oponentes políticos: Marcelo Orrego y Fabián Martín.

En el estricto entrono de Uñac, nadie sabe a ciencia cierta si en 2023 buscará un tercer mandado o no, ya que la bochornosa enmienda constitucional que hizo Gioja durante su segundo gobierno sigue vigente.

Algunos integrantes de la ortodoxia peronista, con sede en calle 25 de Mayo antes de avenida Alem, aseguran que habrá un sucesor y que en 2023 Sergio Uñac buscará disputar una elección nacional: ¿presidente, vicepresidente, diputado, senador? Nadie puede hacer futurismo en medio de una pandemia con crisis acoplada y final abierto.

Y, como ya se dijo una vez en este mismo espacio: El futuro es un látigo en la mano de Dios.

Habrá que ver.

Alfredo Leuco: la Reina Cristina y su Corte

La República Argentina debería encender sus luces de alarma ante el atropello arrollador de la República Cristina.

Es que el operativo más formidable de búsqueda de impunidad y venganza del que se tenga memoria en democracia, avanza a paso redoblado y a tambor batiente.

Ya comenzó el asalto a la Corte Suprema de Justicia que es el principal objetivo. Alberto Fernández, una vez más hizo lo contrario de lo que dijo. En campaña electoral y hasta hace diez minutos sostuvo que no habría que modificar los integrantes del máximo tribunal argentino.

Dicen que el peor enemigo de Alberto Fernández es el archivo. El 9 de junio de 2016, dijo en televisión y en forma contundente que la Corte debe tener 5 miembros y que Cristina piensa lo mismo.

Y encima criticó a Eugenio Zaffaroni por plantear algo que es muy parecido a lo que se va a impulsar ahora. Cambia, todo cambia.

Cristina, una vez más, lo obligó a quemar sus convicciones y para disimular semejante agachada, el presidente, testaferro político de la vice, armó una comisión de notables para que lo asesoren sobre el tema. Se lavó las manos.

Va a decir que tuvo que cambiar de opinión por el trabajo de juristas expertos y no por orden de Cristina. Pero la trampa ya está hecha. Es un engaña pichanga tan infantil que asusta por la falta de creatividad.

La conclusión a la que va a llegar esa comisión es voto cantado. Van a recomendar al presidente lo que su jefa política quiere y necesita con urgencia: una Corte Suprema de Cristina. Es la única manera de llevar a la práctica un auto indulto, o una auto amnistía.

Una Corte Suprema con mayorías automáticas, como la de Carlos Menem, que resuelva según las órdenes de Cristina. Por eso la llamo Corte Suprema de Cristina. Porque dejará de ser Corte Suprema de Justicia.

Habrá cortesanos de la reina y no magistrados independientes. Y esto es de una gravedad institucional poco frecuente. Por eso hablo de que la República debe encender sus luces de alarma.

El camino lo marca el abogado de Evo Morales y principal asesor jurídico de Cristina: el doctor Raúl Eugenio Zaffaroni que, dicho sea de paso, es el principal responsable de que haya una parte de la justicia y de la facultad de derecho que se especialicen en beneficiar delincuentes y perjudicar a las víctimas de delitos.

¿Qué propuso Zaffaroni? Una Corte Suprema de 15 miembros dividida en forma inconstitucional en 5 salas. Y eso es lo que la comisión de juristas le va a recomendar a Alberto y eso es lo que Alberto va a hacer para felicidad de Cristina.

¿Por qué estoy tan seguro que la decisión ya está tomada y el resultado está puesto? Es muy sencillo. Solo hay que repasar la pertenencia político partidaria de cada uno de los once integrantes y comprobaremos que la mayoría de las votaciones, van a terminar ocho a tres.

No es precisamente equilibrada ni pluralista la comisión que convocó Alberto y que le dibujó Cristina. Ocho son los que simpatizan o militan con el peronismo en general y con el cristinismo en particular. Y solo son los tres juristas a los que no se les conoce camisetas partidarias. Así es Cristina.

Podrían haber elegido 6 del palo y 5 críticos. De todas formas ganaban 6 a 5. Pero por las dudas y para evitar sorpresas, la comisión tiene amplia mayoría oficialista. Veamos.

El grupo de los 8 que van a recomendar a Alberto que amplíe la Corte lo integran Carlos Beraldi y León Arslanian. Uno es el abogado defensor de Cristina y el otro de Ricardo Echegaray.

A confesión de partes, relevos de pruebas. Fueron socios durante mucho tiempo y nunca ocultaron sus convicciones peronistas.

De todos modos, siempre me pregunté los motivos por los que el doctor Arslanián elegía, a esta altura de su vida, pelear en el barro en lugar de conservar el bronce que se ganó por haber integrado el tribunal que juzgó y condenó a las juntas militares.

¿Por dinero? No creo que los honorarios logren mover la aguja de su patrimonio: es millonario. ¿Por prestigio social? Tampoco. Ya lo tenía y lo fue perdiendo por asistir a varios personajes como Gils Carbó, Alderete y Echegaray, entre otros.

¿Por militancia y disciplina partidaria? Tal vez. Pero volvamos al tema de la comisión. Ya tenemos dos del lado de Cristina. Hay seis más. Enrique Bacigalupo, de gran prestigio en España, donde vive, se formó en el peronismo y fue funcionario de Héctor Cámpora.

Fue uno de los mentores jurídicos de Alberto, junto a Esteban Righi, Ministro de aquel gobierno y echado por Cristina y Boudou como Procurador General de la Nación.

El cuarto jugador cristinista es Gustavo Ferreyra, que hizo gran parte de su carrera al lado de Zaffaroni que, como le dije, es el autor intelectual de este asalto inconstitucional a la Corte.

El quinto, Omar Palermo, es uno de los fundadores de Justicia Legítima. No haré más preguntas, señor juez. Las restantes, son tres mujeres. Marisa Herrera, coordinadora de los equipos de justicia del Partido Justicialista.

Claudia Sbdar fue designada en la Corte de Tucumán por el gobernador José Alperovich que además nombró a su hijo como secretario privado.

Y por último, María del Carmen Battaini, nombrada en Tierra del fuego por el gobernador peronista Carlos Manfredotti y además impulsa la ampliación de la Corte Suprema provincial, con lo que ya sabemos que piensa al respecto.

Aclaración necesaria: Todas y todos, son profesionales de primerísimo nivel y de excelencia que nadie discute. Mi crítica es política.

Lo mismo digo respecto de los tres miembros restantes de la comisión asesora del presidente. Tranquilamente podrían integrar la selección nacional de los mejores juristas.

Hablo de Inés Weinberg de Roca. Ella fue propuesta por Mauricio Macri como procuradora general pero el peronismo no le dio los votos.

Hilda Kogan, jueza de la Corte bonaerense a la que casi no se le conoce la voz y mucho menos sus preferencias ideológicas y Andrés Gil Domínguez que estuvo en la vereda de enfrente en un par de casos muy importantes que involucraron a Cristina como la Ley de Medios.

Aquí también mi reflexión es política. Estos tres brillantes profesionales, seguramente, son conscientes de que al final, van a tener que escribir un despacho por la minoría. Los votos de los ocho restantes van a ir en un mismo sentido de unidad y respaldo a las necesidades de Cristina.

¿Ayuda eso al debate tan necesario en la justicia? ¿O sus presencias en esa comisión son funcionales o legitiman esta trampa que es la crónica de un final anunciado? Tengo un gran respeto por los tres, pero me pregunto lo que muchos abogados intachables se preguntan.

Hoy mismo, otra estrella de las leyes, el profesor de Derecho Constitucional, Roberto Gargarella escribió en Clarín que "el Poder Judicial, al que la sociedad considera, con razón, desprestigiado, poderoso, corrupto, millonario y poco democrático, fue utilizado una y otra vez como excusa para insistir sobre lo mismo: impunidad para los amigos, venganza para los enemigos".

Por eso al comienzo de esta columna le hablé del operativo más formidable de impunidad y venganza puesto en marcha en democracia. Es la traducción práctica de la peor frase del peor Perón: "A los amigos todo, a los enemigos, ni justicia".

Precisamente, la movida esta tan coordinada por el Instituto Patria que no ha dejado lugar clave sin cubrir. ¿Saben quiénes son los presidentes de las comisiones de Justicia parlamentarias? Oscar Parrilli en el senado y Rodolfo Tailhade en diputados.

Exjefe y exintegrantes de los servicios de inteligencia de Cristina. Y Tailhade, un talibán cristinista en lucha contra los periodistas, en el día del amigo recibió incluso fuego amigo por haber citado aquella frase nefasta de Perón en un tuit. Fue premonitorio.

La oposición debe armar un esquema de resistencia a estos avances antidemocráticos. Debe poner límites a tanta desmesura e irracionalidad fogoneada por el vamos por todo de Cristina. Hay banderas que no se pueden bajar nunca.

La independencia de los poderes, la libertad de expresión y la plena vigencia de la Constitución. La doctora Elisa Carrió rompió su silencio para advertir que no hay ningún tipo de acuerdo posible para tratar la ampliación de la Corte Suprema.

Es que sería escandaloso que a cambio de un puestito, algún tránsfuga de Juntos por el Cambio, aceptara semejante afrenta. Mario Negri fue en el mismo sentido. Dijo que la presencia de Beraldi "hace que esa comisión nazca muerta porque es el abogado de Cristina y necesita sacarle las causas que tiene".

Encima, todo esto ocurre cuando la inmensa mayoría de los argentinos está ocupada y preocupada por los muertos de la pandemia y la inseguridad y por los heridos de la hecatombe económica. Cristina quiere apurar todo.

Quiere aprovecha este momento para consolidar su impunidad, algo que sabe no tiene un respaldo mayoritario. Cristina entiende que es ahora o nunca.

Pero gran parte de los argentinos comprende que con impunidad y venganza este país no tiene salida. Y que los autoritarios y los ladrones deben tener merecido por violar la ley. Para que la Corte no sea de Cristina. Y para que la Argentina no termine de hundirse en la desesperanza y el dolor.

Los intentos hegemónicos del cristinismo siguen su ruta. Y a todos los que se oponen los tratan de odiadores seriales.

Pero el país sensato y democrático, no debe permitir que Cristina sea la dueña de la República. La democracia resuelve sus problemas con más democracia. Nunca con más prepotencia ni chavismo.

Este no es un país de mierda

Este no es un país de mierda. En todo caso, a este país, lo hicieron mierda. O lo hicimos mierda. Me involucro, porque creo que todos los argentinos tenemos una cuota parte de responsabilidad.

Por supuesto que los dirigentes y funcionarios, son mucho más culpables que los ciudadanos comunes. Los que manejaron y manejan el poder desde la política, las empresas, la justicia, la educación o los gremios, son los primeros que tienen que ir al banquillo de los acusados.

Porque tuvieron y tienen las herramientas para cambiar las cosas y en general, por acción u omisión, permitieron o facilitaron que este país se fuera hundiendo cada vez más. Los habitantes de este suelo, seguramente habremos contribuido con nuestras propias agachadas.

Insisto con la idea que le comenté el otro día. No creo que haya una sociedad de ángeles y que sus dirigentes sean demonios. Los funcionarios de todos los niveles no vienen de Japón ni los trae la cigüeña de Paris. Son mucho más parecidos a nosotros de lo que creemos.

Tienen nuestras mismas miserias y grandezas. Insisto con esta obviedad: no tendremos mejores gobiernos si no tenemos una mejor sociedad.

Este no es un país de mierda. En todo caso, lo hicieron mierda. Estamos entre los pocos países del mundo que vienen cayendo sin prisa pero sin pausa, hace décadas. Vamos para atrás y para abajo.

En un momento jugamos en primera y éramos admirados por nuestros recursos naturales y por nuestros recursos humanos. La riqueza del campo y de nuestra educación pública, nos permitía estar en las ligas mayores.

Brillaban nuestros científicos, nuestros profesores e investigadores, los premios Nobel que no tiene cualquier país, el progreso y la excelencia, la movilidad social ascendente. Hoy nos fuimos varias veces al descenso.

Hemos destruido riqueza, multiplicado por cien la pobreza y el hambre y participamos de una comunidad cargada de odios, revanchismos y mezquindades. Las redes sociales son cloacas donde todos los días aparecen grietas cada vez sembradas de insultos.

Este no es un país de mierda. En todo caso, lo hicieron mierda. Lo digo porque en los últimos tiempos me cansé de escuchar esa frase. "Este es un país de mierda. Argentina es inviable. Hay que irse a vivir a otro lado".

¿No le pasó lo mismo, señor oyente? ¿No escuchó eso de sus amigos, familiares, compañeros de trabajo y estudio o en el supermercado o en la cola del colectivo?

La única salida que tiene este país es Ezeiza. Que vengan los alemanes o los uruguayos a gobernarnos. Esto no se aguanta más. Son quejas reiteradas que se generalizan. Por supuesto que en muchos casos, estas palabras, están en el plano de la fantasía o de la catarsis.

Son pocos los que están en condiciones de irse a otro país. Por idioma, por capacidad técnica o por no alejarse de la familia, no es un tema tan sencillo. Incluso, nada nos garantiza que en otro lugar encontremos mejores condiciones para vivir dignamente y tratar de ser felices.

El arraigo, las raíces, nuestro ADN, son muy importantes para saber quiénes somos, que queremos y donde estamos parados. Hay mucha gente exitosa en el exterior que vive añorando su tierra y sus afectos más profundos y que nunca deja de ser un extranjero.

Ojo que con esto no quiero hacer un ensayo sociológico. Porque no me da el cuero y porque este no sería el lugar más adecuado. Solo estoy tratando de que pensemos juntos que nos pasa y porque nos pasa. Y no pretendo tener la verdad revelada ni mucho menos.

No soy quien para levantar el dedito y dictar cátedra. Cada uno sabrá cuál es su mejor camino hacia su felicidad y la de sus seres queridos. Porque ese es el gran desafío.

Para algunos será peleando en esta tierra para cambiarla, expulsar a los que dinamitaron este país y tratar de ser mejores ciudadanos para tener mejores gobernantes. Y otros preferirán huir despavoridos y probar suerte y construir un destino en otro lado.

Este no es un país de mierda. En todo caso, lo hicieron mierda. Hay un sector importante de la población que está harta. Vamos a decirlo en criollo: muchos compatriotas tienen las bolas por el suelo. Están podridos y por momentos caen en la tentación de bajar los brazos.

Es que a cada rato se presentan montañas inmensas que subimos con un esfuerzo terrible y cuando llegamos a la cima, extenuados, resulta que hay un estado que te pone delante otra montaña gigantesca y otra más, y uno no termina nunca de subir la cuesta pese a que las piernas ya no le responden.

Cada uno cuando se levanta a la mañana, tiene su propia montaña. Y los dirigentes de todos los ámbitos en lugar de facilitar las cosas, potenciar a los emprendedores e incentivar el trabajo, el esfuerzo y la creatividad, son como decía algún político, una máquina de impedir.

Esto no se puede, señor. Tiene que hacer 150 trámites. Ese expediente no sale, señora. Tiene que dejar plata para los muchachos. El abuso del estado llega a la asfixia brutal: hay 165 impuestos en la Argentina. Una locura.

Hay sectores del gremialismo que pisan todos los brotes y no dejan crecer a nadie. Se abusan con sus exigencia y al final se funde o cierra la empresa en la que trabajan. Pan para hoy y hambre para mañana.

No son todos, por suerte, pero hay una mayoría de dirigentes que se hacen millonarios con el dinero del pueblo. Son ladrones y mafiosos. Crece el hambre, crece la desocupación y los delitos cada vez son más sanguinarios. "La inseguridad es una sensación", nos decía un lenguaraz.

"Argentina es un país de tránsito", repetía y ahora a los narcos los tenemos adentro, bien adentro, prostituyendo todo lo que tocan. Incluso, las respuestas desesperadas de muchos ciudadanos son defenderse como pueden, a los tiros, con rejas por todos lados.

Y muchos despreciables, encima, defienden a los delincuentes. El estado te arranca la cabeza con impuestos, te aturde la vida con burocracias y papeles y no es capaz de brindarte los mínimos servicios de seguridad y educación.

Otro tema: el desplome de la calidad educativa también resume múltiples causas. Pero el rol del gremialismo docente, castigando todo lo que sea innovación y blindando sus privilegios, son la madre de todas las dificultades que ahora, además, han multiplicado en muchos casos, adoctrinando chicos y jóvenes en lugar de despertarle curiosidad y amor por el estudio.

Este no es un país de mierda. En todo caso, lo hicieron mierda. Si vamos a la historia, seguramente encontraremos hitos de nuestra implosión, de nuestro suicidio colectivo.

Los que amamos la democracia, pondremos el acento en aquél golpe de estado de 1930 del teniente general José Félix Uriburu que fue el comienzo de muchas dictaduras posteriores.

Los que amamos la República, no podemos desconocer el populismo peronista que sumó derechos, pero que también potenció los autoritarismos, el facilismo, la venganza y las persecuciones.

Los que amamos el progreso y la carrera por superarse a sí mismo, observamos que concepciones religiosas masivas fueron poco a poco consolidando el clientelismo, el combate a los que generan riqueza y el resentimiento hacia los que encabezan la locomotora del crecimiento.

Los falsos progresismos de los últimos años, vienen satanizando incluso la meritocracia. Son tan burdos y dogmáticos que creen que el avance social siempre debe ser colectivo e impulsado solamente por el estado que reparte prebendas y planes. Así nos va.

Han edificado un drama conceptual que está en las convicciones de muchísimos argentinos: solamente tenemos derechos y ninguna obligación. La obligación es del estado que nos tiene que proveer todo.

Y eso ha generado un achatamiento en la curva de los emprendedores y un castigo insólito hacia los que crean fuentes de trabajo. Son tan jurásicos que creen que una sociedad más igualitaria es igualar hacia abajo.

En lugar de distribuir la riqueza, como dicen, potencian la pobreza. Se puede ver en todas las estadísticas. Este no es un país de mierda. Este es un país maravilloso que recibió con los brazos abiertos a mis abuelos que huían del hambre, los nazis y las guerras.

Les dio respeto y un lugar para que pudieran pelearla. Desde los conventillos, pudieron convivir en paz y sin discriminaciones con otras clases sociales, razas o religiones. Mis abuelos eran muy pobres y rompiéndose el lomo trabajando pudieron enviar a algunos de sus hijos a la universidad.

Y eso que uno vendía pan y facturas por las calles de Córdoba y el otro tenía una mercería en la calle Pasteur, en el corazón del barrio de Once.

Este no es un país de mierda. Este en un país maravilloso que fue un faro en muchos aspectos. No estoy seguro, pero tal vez en algún momento nos comportamos como esos hijos inútiles que funden la empresa próspera que le dejaron sus padres. Nos subimos al pedestal de la soberbia.

Nos creímos de verdad que Dios era argentino y que siempre nos iba a salvar una buena cosecha. Nada es para siempre.

Hasta los países y las empresas más ricas quiebran si no se les sigue poniendo el combustible del esfuerzo, del sacrificio, de la excelencia, de la honradez, de la solidaridad.

Ningún país, ninguna empresa y ninguna familia, aguanta mucho tiempo la corrupción, la envidia, el revanchismo resentido, la falta de incentivos, la insensatez cotidiana del estado, la mezquindad y la altanería de creernos los más vivos del mundo.

Tenemos que recuperar esos valores de nuestros abuelos y nuestros padres. Ellos no merecen que tiremos a la basura de la historia el ejemplo que nos dieron. Este país no debe ser gobernado. Debe ser refundado.

No hace falta que miremos modelos extraños ni de otro planeta. Miremos con ojos de hoy y con modernidad, como fue que ellos lograron poner este país de pie y cómo fue que nosotros, lo acostamos en la lona.

Refundemos el país desde la periferia al centro. En el interior profundo, los valores, todavía no están tan contaminados. Mucha gente se quiere ir porque dice que este es un país de mierda. Muchos se quedan y bajan los brazos y dicen: "Yo no me meto más, que se arreglen".

Yo no juzgo a nadie. Cada uno se arregla como puede y hace lo que quiere. Pero tengo la impresión de que la epopeya de refundar la Argentina con los valores de nuestros mayores, puede ser apasionante.

Nos puede cargar de épica y energía productiva. Es un trabajo duro, a mediano y largo plazo. No se puede cambiar todo de la noche a la mañana.

Son décadas de despropósitos y de creer que la Argentina es de goma y resiste todas las tropelías de los delincuentes, los vagos, los autoritarios y los incapaces. Pero creo que vale la pena empezar cuanto antes.

Tengo la sospecha o la ilusión de que este, no es un país de mierda. Y que podemos hacer mierda a los que lo hicieron mierda. ¿No le parece? Es ahora y es acá.

Soledad Pastorutti suele cantar un tema hermoso llamado Entre a mi pago sin golpear, que dice: "Fue mucho mi penar/ andando lejos del pago/ Tanto correr/ Pa’ llegar a ningún lado. Estaba donde nací/ lo que buscaba por ahí".