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Internaron de urgencia a Luis Brandoni en Mar del Plata

El actor que este lunes recibió la tercera dosis de la vacuna contra el Covid-19, fue trasladado a un hospital de la ciudad balnearea.

En las últimas horas de este martes, Luis Brandoni fue internado en el Hospital Privado de Comunidad Mar del Plata luego de levantar más de 39 grados de fiebre. El actor de 81 años se encuentra en la ciudad balnearia haciendo temporada teatral.

Este lunes, el protagonista de la obra El acompañamiento en el Teatro Bristol recibió la dosis de Pfizer como refuerzo de la vacuna contra el coronavirus y este martes por la mañana decidió suspender la función debido a una "indisposición física".

"Beto se dio ayer la tercera dosis de la vacuna Pfizer que le provocó un malestar durante el día de hoy. Este hecho también se repitió cuando se inoculó con la segunda dosis", contó Carlos Rottemberg.

"Tuvo temperatura y un momento de confusión que derivó en trasladarlo al hospital donde se le hicieron varios estudios. Los mismos continuarán este miércoles por la mañana y por ahora hay que esperar los resultados para ver cómo está de salud", agregó el empresario.

"Por propia voluntad pidió que le permitan irse al hotel esta noche y volver mañana bien temprano alrededor de las 8 para continuar con los estudios correspondientes", completó.

Respecto de lo ocurrido, desde la cuenta de Twitter oficial del Multiteatro informaron que "por indisposición física del señor Luis Brandoni ,la función de El acompañamiento de esta noche se encuentra suspendida. Las entradas se canjean o devuelven por los mismos canales por donde fueron adquiridas. Teatro Bristol, Mar del Plata".

Tiempo atrás, Brandoni había cuestionado el arribo de la vacuna rusa Sputnik V a Argentina, "una ficción y un relato descomunal que no tiene que ver con la vacuna sino con campaña política a ver si pueden levantar un poco de los errores que cometieron durante el primer año de Gobierno. No parece serio".

Fernán Mirás sufrió un aneurisma cerebral, le colocaron un stent y está en terapia intensiva

El actor permanece internado en la sala de terapia intensiva del Sanatorio Los Arcos, en el barrio porteño de Palermo. ART, la obra que protagoniza junto Mike Amigorena y Pablo Echarri tuvo que ser suspendida.

El actor Fernán Mirás fue internado este viernes en el Sanatorio Los Arcos del barrio porteño de Palermo tras sufrir un aneurisma, por lo cual le debieron colocar un stent, y permanecía internado en la sala de terapia intensiva.

Todo comenzó este jueves al mediodía, cuando Mirás comenzó a sentirse mal y fue trasladado al sanatorio donde le realizaron varios estudios y tras detectarle la aneurisma, los médicos decidieron colocarle un stent. Este jueves por la noche, ART, la obra que protagoniza el actor junto Mike Amigorena y Pablo Echarri en el teatro Multitabaris, tuvo que ser suspendida.

En la cuenta de Twitter de Multiteatro Comafi informaron sobre la suspensión de la función, "ART suspende su función de esta noche. Ante un sorpresivo cuadro que afecta la salud del actor Fernán Mirás lamentamos suspender la función de hoy. Las entradas se canjean o devuelven por los mismos canales por donde fueron adquiridas".

En noviembre próximo estaba previsto que Mirás comenzara a dirigir su segunda película By pass, casi muerta, la que estará protagonizada por Natalia Oreiro y Juan Minujín.

El actor fue visitado este viernes en la clínica por su amigo y colega Pablo Echarri. "Acabo de ver a Fernán. Está bien, en buen estado de salud, está lúcido, sin ningún tipo de consecuencias cognitivas del movimiento del cuerpo o del habla", expresó Echarri.

El actor remarcó que Mirás "en ningún momento perdió la lucidez" y señaló que el actor se descompensó en la mañana del jueves al levantarse de la cama en la casa de su novia.

"Fue a las 9 de la mañana. Apenas levantado tuvo un dolor muy fuerte de cabeza, bastante sospechoso, por lo que inmediatamente llamaron a una ambulancia y en el lapso de una hora ya estaba internado", explicó.

Según informó, en la clínica "le hicieron resonancia magnética y descubrieron que tenía un aneurisma; lo resolvieron colocándole un stent de urgencia".

Pablo Echarri apuntó que Mirás "había tenido un sangrado importante, no fue algo menor", pero celebró que el cuerpo de su amigo "no acusó las consecuencias que uno habitualmente conoce de este tipo de cuadros".

Estimó, no obstante, que su compañero de ART deberá permanecer "cerca de 20 días internado, un tramo en terapia intensiva y otro tramo en una sala común, para recuperarse".

"Está monitoreado. Ahora vienen horas críticas, la sangre que brotó tiene que ser absorbida por el cuerpo", especificó.

Finalmente señaló que "por su estado general y el cuidado que tiene, nosotros esperamos que evolucione favorablemente y que no haya complicaciones".

"Conserva el estado de ánimo y su humor sarcástico al máximo. Se ríe de sí mismo, humor negro total, para tratar de disipar un poco la ansiedad", concluyó en declaraciones a la prensa en la puerta del sanatorio.

Miguel Ángel Solá trató de imbéciles a Tinelli, Mirtha Legrand y Susana Giménez

"Argentina nunca fue un pueblo idiota pero ahora lo esta pareciendo y eso es muy grave", dijo el actor y disparó contra los conductores.

Miguel Ángel Solá criticó duramente a Marcelo Tinelli, Mirtha Legrand y Susana Giménez, a quienes trató de "imbéciles". Fue en el marco de una entrevista en la que el actor reflexionaba sobre la situación actual de Argentina y en la que hacía referencia al analfabetismo y la falta de gobernantes idóneos.

"Argentina nunca fue un pueblo idiota pero ahora lo esta pareciendo y eso es muy grave", comenzó el actor en diálogo con Andrea Chiarello en el ciclo de UCL TV, Mamás felices que adelantaron en El Rum Rum del Espectáculo, de Crónica TV ya que el programa original con la nota completa al artista aún no fue emitido.

En el fragmento, Solá explicó que "Argentina fue un pueblo instruido que en el año 67 tenia 3.500 salas de teatro y cine. Había 17 millones de habitantes y el 25% de la población consumía cultura. Tenía entre un 3% y 6% de analfabetismo y mirá la situación de hoy, que roza el 40% de analfabetismo, los límites de pobreza mas agraviantes para el ser humano, donde la droga, la prostitución, la violencia es un caldo de todos los días y eso hay que revertirlo".

En ese momento, la conductora lo interrumpió para decirle que es la gente quien elige a las autoridades, a lo que él dio su punto de vista.

"El pueblo elige entre lo que le dan a elegir, es una democracia formal, pero no creativa, que vaya buscando a los mejores de cada rubro para hacer un Gobierno, siguen haciendo la lista sábana con la cantidad de ñoquis, gente que busca enriquecerse y va empobreciendo el bolsillo, el cerebro y el corazón de la gente, ese es el problema argentino, hoy que sí se puede revertir. Si la buena gente, capaz, idónea, luchadora se junta para pelear contra esa basura", expresó.

"Vamos a seguir escuchando, no sabés lo que es la policía de la provincia, lo que son los servicios, pero no de la capacidad de los argentinos para crear", dijo y siguió en referencia a tras de las figuras máximas de la televisión desde hace más de tres décadas.

"Estamos escuchando al imbécil de Tinelli, a la imbécil de Mirtha Legrand, la imbécil de Susanita, a los imbéciles que mandan toda la información del país, durante 45 años están mandando esa información", dijo.

El actor de ficciones como Nosotros y los miedos, Atreverse, Alta Comedia, Un gallo para Esculapio y La Leona, tiene 71 años y vive en España, donde trabaja desde fines de los años 80.

El año pasado había escrito una Carta Abierta en la que contaba sobre la difícil situación que viven él y sus colegas de uno y otro lado del Atlántico.

"Soy Miguel Ángel Solá. Nací el 14 de mayo 1950. En 1970 me estrené como actor, hasta hoy, 2020. Llevo cincuenta años sobre las tablas y frente a cámaras y micrófonos", comenzó.

"Estoy sin trabajo y sin posibilidades de conseguirlo. Mis representantes, aquí y allá, no me dejan mentir, ya que ofrecen mis servicios a todas horas, a todas las productoras, directores de casting, directores de series y cine, canales de aire y novedosas plataformas. No hay trabajo para mí. Sólo para unos pocos adolescentes cuyas trama escriben guionistas que han olvidado con creces la adolescencia", siguió.

"En la España de hoy es follar todos con todos y en la Argentina de hoy, lo mismo pero con el verbo coger, siempre y cuándo de adolescentes con adolescentes se trate, y, en esos mundos, no pincho ni corto, aunque me pregunte y pida a mis representantes que pregunten por mí a los que reparten el trabajo", agregó haciendo referencia a los pocos papeles que hay en las ficciones para la gente de su edad.

Luego cerró repasando algunos hitos de su carrera: "He sido fuente de inspiración para muchos autores. He hecho ganar mucho dinero a productores y empresarios. No está mal. He sido nominado como Mejor Actor en más de doscientas oportunidades. No está mal. Centenares de críticas a lo largo de estos cincuenta años de trabajo se refieren a mí como un gran actor, o como un actor imprescindible".

"En ocasiones se me ha resaltado como ejemplo a seguir. No está mal. Lo único que está muy mal es que, pese a todo eso, o debido a todo eso, no pueda conseguir trabajo. Ni aquí ni allá. Sí: eso no está bien. Está mal. Muy mal", finalizó.

Luis Brandoni dio Covid-19 positivo

Por ese motivo la temporada teatral de "El acompañamiento" quedó suspendida hasta nuevo aviso.

Este martes, el actor Luis Brandoni fue internado luego de presentar síntomas compatibles con coronavirus. Tras un hisopado, los médico confirmaron que dio positivo.

Este martes al mediodía el productor teatral, Carlos Rottemberg, informó en la cuenta de Twitter de Multitabaris/Multiteatro Comafi que por esta semana El acompañamiento no se iba a presentar en escena.

Al respecto explicó que Brandoni, que dirige y protagoniza la obra, se encontraba bajo observación médica a los efectos de controlar algunos síntomas de malestar físico que aún estaban en estudio.

Rottemberg remarcó que el artista de 80 años se siente bien pero que permanece internado por cuidado y observación.

Pese al diagnóstico, el actor conversó con Diego Leuco en Radio Mitre y se mostró animado. "Perdí el invicto", reconoció entre risas. Luego, detalló que "No tuve ningún tipo de síntoma, eso es lo raro. No es nada grave, estoy internado y estimo con los estudios que me han hecho que mañana voy a estar de vuelta en mi casa".

"Esta situación de soledad es complicada para la salud mental de la gente y yo no estoy al margen", reconoció sobre la crueldad de una enfermedad que lo obliga a estar aislado, pero se mostró esperanzado y con ganas de recuperarse.

Murió Christopher Plummer, el protagonista de La novicia rebelde

La leyenda de Hollywood tenía 91 años.

El actor estadounidense Christopher Plummer murió este viernes a los 91 años en su casa de Connecticut. Estaba en compañía de Elaine Taylor, su esposa. La noticia fue confirmada por su familia.

Su amigo y representante Lou Pitt lo recordó diciendo, "Chris era un hombre extraordinario que amaba y respetaba profundamente su profesión con excelentes modales a la antigua, un humor crítico y musicalidad en sus palabras. Era un tesoro nacional profundamente orgulloso de sus raíces canadienses".

El artista trabajó hasta los 90 años y formó parte de la industria por más cinco décadas. Y a los 82 se convirtió en el actor más veterano en quedarse con un Oscar por su trabajo en Beginners, en 2012.

A lo largo de su carrera recibió también dos premios Emmy, dos Tony, un Globo de Oro, así como un premio del SAG y un premio BAFTA.

Plummer comenzó su trayectoria en 1958 con el filme Stage Truck, donde interpretaba a un escritor enamorado de Susan Strasberg. Pero uno de sus papeles más importantes fue el del Capitán John Von Trapp en La novicia rebelde, el clásico de 1965 dirigido por Robert Wise.

Años después reconoció que aunque participó en más de 100 películas, ese último personaje había sido de los más difíciles de interpretar porque tuvo que poner en juego "todos los trucos para llenar el cuerpo vacío del papel".

Su renacimiento cinematográfico comenzó en 1999 cuando interpretó a Mike Wallace en The Insider. Luego, en el 2001 encarnó al Doctor Rosen en A Beautiful Mind  de 2001 y en 2009 hizo de un Tolstoi en deterioro en The Last Station por lo que fue nominado a un Oscar.

A lo largo de su trayectoria hizo los más variados papeles que incluyeron desde un anciano y poderoso industrial en el filme La chica del dragón tatuado, hasta un astuto abogado en Inherit the Wind de Broadway y fue la voz del villano de Up.

Murió Carlos Calvo, tenía 67 años y padecía un deterioro en su salud luego de sufrir un ACV

Carlos Andrés Calvo murió a los 67 años. El popular actor se encontraba en un centro de cuidados intensivos desde hace varios meses a raíz de su delicado estado de salud generado por los diferentes cuadros de ACV que tuvo durante su vida.

El actor llevaba más de una década inactivo y en los últimos años dependía de la asistencia de personal especializado durante las 24 horas para poder movilizarse y atender sus necesidades básicas.

Pero ese alejamiento forzoso de la vida pública y artística no le impidió seguir recibiendo el silencioso reconocimiento del mismo público que en su momento lo consagró como uno de los actores más populares de la Argentina. Calvo fue un precoz galán y un intérprete intuitivo que siempre intentó probarse en facetas alejadas de las fórmulas más exitosas de su carrera, pero terminó atrapado por ellas, muchas veces a regañadientes.

Un artista querido por la gente

Antes de enfrentar el trance más doloroso de su vida, había superado la barrera de los 50 años con un triunfo. Se convenció de que finalmente logró derrotar a su más encarnizado rival, al que le costaba vencer porque llegó a formar parte de su propio ser como una sombra y un fantasma del que no se podía despegar. 

Calvo, por fin, sentía que había dejado de ser Carlín, ese amigo de todos idealizado a través del televisor. Sintió que le había ganado luego de una dura y larga batalla, pero en la pelea había dejado jirones de su salud y ya no podía acometer con las mismas fuerzas el nuevo escenario que veía abrirse ante sus ojos.

Justo cuando empezaba a disfrutar de ese triunfo liberador le llegó a Calvo el momento de afrontar el trance más doloroso de su vida. Le sobraba entereza para enfrentar el desafío de un nuevo tiempo, pero dos ataques cerebrovasculares resultaron letales para un organismo debilitado. Aquella victoria pasó a ser definitiva derrota.

Las mujeres suspiraban frente a su irresistible estampa de galán, los hombres envidiaban sus recursos infalibles de seductor y hasta los más exigentes le reconocían inquietudes que lo destacaban con peso propio en la comparación con otras figuras de sus mismas características: los primeros pasos en el teatro más experimental, la férrea voluntad para encarar más de un proyecto rodeado de riesgos, el timing indiscutido para la comedia.

En ese género se concentran los logros máximos de su trayectoria, casi siempre rodeada del calor de un sincero reconocimiento masivo que lo llevó a ser uno de los máximos ídolos del espectáculo local a comienzos de la década del 90.

Con aquella cumbre de popularidad llamada Amigos son los amigos, uno de los más exitosos ciclos televisivos de los últimos 25 años, el actor nacido el 21 de febrero de 1953 cerraba un viaje que lo llevó del teatro vocacional a la fama que entrega la pantalla chica, muchas veces a cambio de un altísimo precio.

La temprana vocación artística de Calvo se manifestó en las representaciones barriales de la localidad bonaerense de San Antonio de Padua, el lugar en donde creció, y más tarde, en sus primeras experiencias teatrales adultas, marcadas con el signo de la vanguardia y de la osadía. Participó de La lección de anatomía y Equus, obras que le exigían aparecer desnudo en escena.

Su porte de galán, que reforzaba con cierta pose altiva y visibles detalles de genuina porteñidad, le abrió al mismo tiempo con más velocidad de lo usual el camino en la televisión. Y después de algunas intervenciones poco relevantes llegó la consagración con El Rafa, de extraordinaria repercusión a comienzos de los 80. Allí era el Cholo, hijo del canillita personificado por Alberto de Mendoza, con quien rivalizaba en medio de una poderosa carga erótica (atípica para la época) por el amor de una mujer, Susana Delmónico (Alicia Bruzzo).

El teatro, en tanto, fue abriendo para Calvo un terreno en el que más tarde obtuvo la cosecha más fructífera de su carrera. Junto a otro precoz galán, Ricardo Darín, representó Extraña pareja, primer hito de una serie de fecundas incursiones en esa fórmula de comedias brillantes, vertiginosas, llenas de ingenio y peripecias, que manejaba con suma destreza y le permitía meterse de inmediato al público en el bolsillo. Sabía cómo sacarle todo el jugo a obras tan probadas como El prisionero de la segunda avenida, Escándalo internacional, Casi un ángel y Taxi en extensas y exitosas temporadas, sobre todo veraniegas.

Amigos son los amigos fue el programa de TV más visto de 1992 y un éxito que prometía eternizarse de no haber sido por la voluntad de Alejandro Romay por llevar el éxito a Canal 9. Calvo perdió en la mudanza buena parte del elenco, Yankelevich repitió viejos capítulos para competir mano a mano con la nueva temporada y ese desgaste marcó el final de esa experiencia, pero no de Carlín, que con otro apellido (Brunetti), se instaló en 1995 en Canal 13 para ensayar en Hola Papi otra versión del mismo personaje.

Su trabajo en Leonas, lamentablemente, marcó el final de una carrera signada por los éxitos y por una profunda conexión con los espectadores. En los años posteriores, la salud del intérprete se tornaría cada vez más delicada, requiriendo de asistencia durante las 24 horas del día.

"Siempre me gustó que me quisieran. Si me quedaba en mi angustia del accidente me hubiera ido cayendo. Y la gente quiere que generes hechos, malos o buenos, pero que no te quedes en el lamento de lo que te pasó porque no seguís creciendo", había expresado Carlín Calvo en una entrevista con diario La Nación.

Esa afectuosa imagen de la madurez, en la que se mezclan las huellas del infortunio y vestigios intactos de sus grandes tiempos de galán, es la última instantánea de un Carlos Andrés Calvo en plenitud que quedará grabada en nuestra memoria.

Ser actor, director y dramaturgo en las provincias

Viviana Moya en la obra Metamorfosis. Círculo de Tiza Teatro.

Voy a comenzar hablando de una imagen. La imagen de una actriz, en una improvisación, en donde ella se deja ir rodando sobre sí, de una pared a otra, y así se va gestando la idea de una posible puesta en escena. Solo ese gesto, el de alguien que suavemente se desliza a un ritmo propio, hecha a andar numerosas sensaciones, imágenes, posibles aconteceres.

¿Qué hace esta mujer en acción? Es decir, desde lo mínimo que se requiere en la actuación, desde el movimiento, se van disparado innumerables posibilidades para la construcción de lo dramático.

La vieja idea de Aristóteles de que somos potencia de un acto futuro, un acto que puede contener en sí infinitas actualizaciones, se manifiesta en esa tejne, es decir en la técnica del actor. Entonces: el universo empírico del actor, que es su fuente de trabajo, ese complejo de pasos, risas, besos, llantos, gritos; es el material fundante del teatro. No tengamos dudas sobre esto.

Ahora bien: ¿alcanza con esto para que el suceso dramático se produzca?

Si y no. Si, si esa misma actriz puede ir tejiendo en los distintos caminos al que la llevan sus improvisaciones, si puede ir desentrañando zonas, tomando decisiones sobre un camino rector. Un camino que, digámoslo sinceramente, en estos tiempos tendrá que contener oscuridades, ambigüedades, nada de formas explicitas.

Un camino en donde el espectador deberá sentir que está ante un acontecimiento único. Puede la actriz, para estos fines, contar con un director, quien también tendrá algo para decir sobre el tema. Quien aportará su saber, es decir el trabajo sobre el tempo en lo dramático, sobre lo simbólico, sobre la luz y el sonido, sobre el trazo de las acciones.

Pero también puede ser que no alcance todo esto para producir el hecho dramático. Puede que ambos, director y actriz, se confundan con todas las posibilidades del material, que esas mismas imágenes, movimientos, terminen pronto, es decir, que se vacíen de un contenido primero, formando un esquema sin sentido, aburrido y sin dirección.

Y es aquí, donde la trama, la historia, el cuento se hace necesario.

Y es aquí, donde aparece la figura del dramaturgo como elemento también fundante del acontecer teatral.

En un ambiente donde hay por lo menos tres voluntades creativas, actor, director y dramaturgo, por no mencionar todo lo que se puede llevar a cabo desde el sonido, o en la luz, o en la escenografía; en estas tres voluntades, entonces, hace falta que cada una de ellas delimite su especificidad.

¿Por qué esto? Pues para entender que en estas disciplinas se haya un elemento de singularidad inherente a cada una de ellas. En lo que comprende a la dramaturgia, siempre habrá la necesidad de un tejido de sentido, la necesidad de una historia, sea monologada, dialogada, o solamente dirigida por acciones.

Sin hablar del universo poético al que podemos acceder en cuanto al conocimiento del dramaturgo, ese universo también singular, formado por una cantidad de palabras y no otras, por el particular encadenamiento de acontecimientos y por esa producción de imágenes que hacen que el escritor de teatro sea alguien que está parado sobre la literatura, pero también sobre ese devenir empírico cuya regla principal es la acción de sus personajes.

La areté griega hace mención a la excelencia. A mi me gustaría tomar la idea de excelencia para desde allí promover un teatro en donde la mejor perfomance, tanto actoral, como dramatúrgica, o desde los aspectos que comprenden la dirección de un espectáculo, sean la necesidad primera. Solo cuando se lleguen a entender cada una de estas especificidades en las disciplinas, podremos trabajar en conjunto.

Respetando entonces, una dramaturgia del actor que muchas veces es sofocada desde la dirección, el texto escrito al que muchas veces se acude como mero disparador, o todo aquello que comprende la dirección y que la mayoría de las veces no es entendido ni aprobado por el autor de teatro.

Y desde esta excelencia me gustaría proyectarme hacia la búsqueda de aquella sustancia original que hace que las cosas brillen de una manera y no de otra.

Ese actor, y no cualquier actor; ese director con determinada poética y no cualquier director; o ese dramaturgo cuyo universo personal hace de su escritura un acontecimiento único.

En el interior del país siempre se estuvo ante la expectativa de lo que llegaba de Buenos Aires o desde el exterior, hoy es necesidad buscar ese saber en nuestro propio ámbito de trabajo.

Partir de la excelencia en cada una de las disciplinas da como resultado el encuentro de las infinitas posibilidades de construcción de un acontecimiento, que contenga en si, el encuentro de aquellas pulsiones que nacen en esta sociedad, la tejne de cada uno de los artistas y el complejo de nuevos mitos, éticas, problemáticas, que se van gestando día a día.