Tienen tasas reguladas pero no alcanzan a conservar el poder adquisitivos. Sin acceso a dólares, los ahorros quedan en el banco.
Los plazos fijos en pesos volvieron a crecer en enero, pese a que pierden contra la inflación.
Por el cepo cambiario, muchos ahorristas que no pueden acceder a dólares les resulta engorroso dolarizarse en los mercados paralelos, pese a que los precios se emparejaron en las últimas semanas, y aprovechan a dejar sus pesos en los bancos.
Los saldos depositados a plazo fijo mostraron un crecimiento promedio de $182.000 millones en enero, el doble de la suba que habían mostrado en diciembre.
"El crecimiento mensual de los depósitos a plazo fue de 8,1% nominal, lo que sería equivalente a una expansión de 4,4% en términos reales, la mayor de los últimos cinco meses", resaltó el Banco Central en referencia al aumento de los depósitos luego de descontar el efecto de la inflación.
Con respecto a los montos, el organismo que conduce Miguel Pesce explicó que el incremento en los saldos estuvo repartido en partes similares entre los depósitos mayores a $20 millones y los menores al millón de pesos. "Estas últimas volvieron a mostrar una tendencia creciente, luego de tres meses de mantenerse estables", señaló el Banco Central.
La consultora LCG analizó la performance de los depósitos en enero y apuntó que "Esta dinámica favorable se da en un mes donde existió estabilidad cambiaria, con el dólar blue a la baja y el contado con liquidación por debajo del dólar oficial para atesoramiento. A esto se suman las fuertes restricciones que siguen operando y que dejan a los pesos cautivos en el sistema".
Más allá del crecimiento en los saldos depositados, LCG apuntó el plazo mínimo de las colocaciones "consolidó la tendencia decreciente que mostró durante todo 2020 y se ubicó en 57,9 días durante el mes de enero, alcanzando registros similares a los de 2003".
La consultora indicó que en 2020 "el plazo promedio había sido de 61,8 días mientras que en 2019 fue de 67,1 días" e interpretó que esa baja "da cuenta de la desconfianza y el incremento en la incertidumbre que rige desde antes de la irrupción de la pandemia".
Desde el año pasado, el organismo fija periódicamente un piso a la remuneración de los plazos fijos, con el objetivo de mantener una tasa que le gane a la inflación y a la devaluación.
Con eso, busca evitar la dolarización de las carteras. El último incremento a las tasas fue en noviembre, cuando el Central llevó la tasa mínima para todos los plazos fijos a 34% y elevó hasta 37% la remuneración de los depósitos realizados por personas humanas por un monto menor al millón de pesos.
Sin embargo, una tasa anual de 37% equivale a un retorno mensual de 3,08% sobre los pesos depositados en el banco, lo que significa que los plazos fijos perdieron contra la inflación de los últimos meses del año pasado, que estuvo por encima de ese nivel.
Además, probablemente vuelvan a quedar por debajo del alza de los precios de enero y febrero que, según el último relevamiento del Banco Central, marcará 3,9% y 3,6%, respectivamente.