Jueves 26 de enero de 2012. La noticia no tarda en conocerse. Ha fallecido Alfredo Avelín, exgobernador de San Juan. ¿Cómo escribir sobre un hombre poco común en la política argentina?
Lejos del panegírico al que se verán tentados los lisonjeros de siempre, y también muy distante de la descalificación reduccionista que suele poner en marcha el aparato hegemónico, esta nota pretende ser parte de la memoria colectiva de un pueblo acostumbrado a la corrupción política y a la estafa.
Alfredo Avelín: uno de los últimos hombres que dejó un ejemplo de decencia en medio de este aquelarre de saqueo al Estado. ¿Cómo no escribir entonces sobre don Alfredo?
Fue candidato a la gobernación siete veces. En la última se le dio. El 16 de mayo de 1999 fue electo y asumió como Gobernador de San Juan el 10 de diciembre de ese año.
Cuando llegó, ya no tenía todo el poder que necesitaba. Empujado por una Alianza que fracasó en el país y también en la provincia, recibió un golpe institucional donde sectores políticos, gremiales y grupos sociales ayudaron a su caída.
Se sabe, no hace falta recurrir a pruebas extraordinarias, el exgobernador José Luis Gioja y el expresidente Eduardo Duhalde fueron los mentores de un ataque a la democracia que terminó con el Gobierno de don Alfredo.

Avelín murió con 84 años. Fue un hombre que, como todos los hombres, tuvo contradicciones y convicciones. ¿Quién puede declararse inmaculado a esta altura de la historia?
Durante su juventud militó junto a Frondizi, y llegó a ser intendente de la Ciudad de San Juan durante la gobernación de Américo García, otro de los pocos honestos que tuvo el país.
Fundó un partido provincial, Cruzada Renovadora, que tuvo una fuerte presencia en la política local hasta el 2002, año en que destituyen a Avelín mediante un juicio político.
Don Alfredo fue electo gobernador con el 54% de los votos. El 10 de diciembre de 1999 asumió el mandato liderando un frente que se llamó Alianza por San Juan.
Fue un gobierno de coalición, su poder se dividió entre varias fuerzas. No todos sus socios de la Alianza le fueron leales. Por eso su poder se fue diluyendo poco a poco. Nadie olvida las sonrisas de aquellos pusilánimes que se solazaron con su ocaso político. Tampoco se olvida que Avelín tuvo sus errores: cuando recibió a Mohamed Alí Seineldin en días en que el exgolpista recorría el país soñando con formar una fuerza política. Avelín no era un semidios, era un hombre. ¿Quién de nosotros no comete errores a diario?
El 26 de agosto de 2002, mediante un acuerdo de sectores políticos, sociales y gremiales, fue destituido por la Legislatura de San Juan tras un bochornoso juicio político.
El vergonzoso episodio ocurrió tras la denuncia de la Mesa Intersindical de gremios estatales que, en su mayoría, responden al PJ.
La acusación contra el Gobierno de Avelín era la siguiente: "poner en riesgo el normal desenvolvimiento de la administración, no pagar los sueldos, no garantizar la salud y la educación y por no depositar las retenciones de los empleados".
Algunos de los propios diputados que habían llegado a la legislatura colgados de la lista proporcional de don Alfredo Avelín, luego votaron su destitución. He ahí un nivel de traición solo visto en la historia de la antigua Roma.
Don Alfredo fue reemplazado por su vicegobernador, Wbaldino Acosta, un bloquista sin votos y sin carisma que se limitó a pagar sueldos y a soñar con ser legitimado en las urnas en 2003, cosa que finalmente no sucedió.
Avelín aseguró que fue destituido de su cargo porque el Gobierno nacional no le envió el dinero de la coparticipación para pagar sueldos estatales, y responsabilizó de ello al expresidente Eduardo Duhalde y al entonces Senador nacional peronista, José Luis Gioja, uno de los hombres más nefastos y oscuros que padeció la historia vernácula.
El motivo por el cual no le enviaron los fondos, explicó Avelín, fue porque no quiso firmar la derogación de una serie de leyes como la Ley de Subversión Económica, la Ley de Quiebra. "No pude pagar dos o tres meses de sueldos", dijo años más tarde, en una charla que tuve el honor de mantener con el propio exgobernador en la sede partidaria de Cruzada Renovadora.
Fue el único gobernador de la Argentina que se negó a firmar los "14 puntos" exigidos por el Fondo Monetario Internacional durante la presidencia del mafioso justicialista Eduardo Duhalde. Por aquellos duros años, el FMI exigía la baja de dos leyes para poder liberar dólares frescos a una Argentina que agonizaba en su propia quiebra.
Resistió las políticas neoliberales de ajuste contra los sectores más desprotegidos. Ese fue su peor pecado. Esa clase de posiciones se pagan caras. Él pagó con su propia destitución. Fue un hombre valiente y honesto, dos virtudes que en la política criolla no se perdonan.
Además, en defensa del patrimonio de la provincia, vetó la ley de regalías mineras y se negó a firmar el informe de impacto ambiental que permitiría la entrada de la megaminería a la provincia. La historia le dio la razón.
Hoy los sanjuaninos y sanjuaninas saben que hubo más de 5 derrames de cianuro y mercurio, saben que Barrick Gold utiliza las reservas de agua dulce de la Cordillera de los Andes, y que Minera Andina del Sol contamina y destruye glaciares que son, nos guste o no, la única reserva de agua dulce con que cuenta la región.
Entre sus aciertos anotaremos su sinceridad. Cuando Domingo Cavallo asumió el ministerio de Economía durante el fatal Gobierno de Fernando De la Rúa, don Alfredo le recordó al superministro: "Usted ha sido el jefe de la mafia, espero que haya cambiado".
También fue contra el exgobernador Gioja, recordándole sobre el caso de Coimas en el Senado durante la votación de la Ley de Flexibilización Laboral cuando transcurría la presidencia de De la Rúa.
Durante aquel escándalo de corrupción, José Luis Gioja era senador y figuró en el papel que presentó el empleado del Senado, Mario Pontacuarto, ante el Juez federal Daniel Rafecas. En ese papel se detallaba qué senadores habían recibido sobornos para votar la ley.
Avelín fue diputado nacional desde 1989 al 1992, y fue senador nacional desde 1992 al 1999. Se opuso a las privatizaciones de YPF y Gas del Estado, de los ferrocarriles, del Correo argentino y del Banco Hipotecario. En aquellos años, el presidente era Carlos Menem, un rematador serial que rifó todos los bienes del Estado.
Votó en contra de la entrega del ahorro de los jubilados a las AFJP. Trabajó incansablemente en el tema de los hielos continentales patagónicos. Su idea era defender los glaciares como reservas a futuro de agua dulce para los ciudadanos.
Se opuso a la Ley Federal de Educación y al envío de tropas argentinas al Golfo Pérsico, dos leyes votadas durante la nefasta gestión del Turco Menem como presidente. Es importante señalar que el envío de tropas argentinas a la Guerra del Golfo Pérsico sí fue votado por los entonces senadores sanjuaninos, Leopoldo Bravo y Eduardo Pósleman.
El 26 de agosto del 2002, tras un acuerdo de sectores políticos, sociales y gremiales, y con la complicidad incondicional de un pueblo hipócrita y ovejuno, don Alfredo fue destituido por la Legislatura de San Juan cuando llevaba apenas 2 años como gobernador de la provincia.
Durante aquellos días, desde el Gobierno nacional le demoraron las transferencias para que no pudiese pagar sueldos a la administración pública ni afrontar los gastos que San Juan mantenía con sus proveedores.
Esto motivó el inicio de un juicio político del que participaron diputados peronistas, bloquistas y algunos radicales que habían entrado en lista sábana a la legislatura, enganchados en el voto de Avelín.
Durante el juicio político argumentaron que el gobernador ponía "en riesgo el normal desenvolvimiento de la administración y no pagar sueldos".
La política tiene sus actos de magia. Ni bien lo voltearon, apareció la plata. Había asumido el Poder Ejecutivo de San Juan su vice, Waldino Acosta, un hombre sin apoyo popular que luego se presentó como candidato a gobernador en 2003 y salió tercero cómodo, protagonizando uno de los bochornos más destacados de la historia del Partido Bloquista, fundado por los hermanos Cantoni.
Acosta puso al día los salarios del Estado, pagó a proveedores y, sobre todo, pagó una pauta publicitaria extraordinaria a medios de comunicación mercenarios, los cuales habían colaborado con entusiasmo descomunal para que se concrete el golpe que derribó a Alfredo Avelín.
El cantautor cubano, Silvio Rodríguez, escribió: "Cuando escriban la historia los buenos / al final vencedores / se sabrá que no usamos veneno / como aroma de flores".
Esta nota tiene un poco de todo eso.
Así nos va.
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