Se trata de Mojtaba Khamenei, quien habría asumido el poder en el momento más crítico del régimen.
La Asamblea de Expertos habría designado oficialmente a Mojtaba Khamenei, hijo del fallecido ayatolá Ali Khamenei, como el nuevo Líder Supremo de la República Islámica.
La decisión se produjo en el momento más crítico para el régimen desde la revolución de 1979, tras la confirmación de la muerte de su padre en la reciente ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel.
Aunque el sistema iraní no es formalmente hereditario, la elección de Mojtaba rompe con la tradición clerical para priorizar la continuidad del linaje en medio del caos bélico.
Analistas internacionales coincidieron en que el nombramiento ha sido blindado por la Guardia Revolucionaria Islámica.
El brazo militar del régimen habría presionado a la Asamblea de Expertos para garantizar un liderazgo que mantenga la línea dura y la capacidad de represalia militar.
Tras los bombardeos masivos en Teherán y Qom, que descabezaron a gran parte de la cúpula política y militar, se confirmó que Mojtaba se encuentra a salvo, con buena salud y ejerciendo activamente el control del Estado.
Mojtaba asumió el mando con el país bajo fuego y una economía asfixiada, enfrentando retos que definirán la supervivencia del régimen.
Deberá coordinar la respuesta contra los activos de Estados Unidos e Israel.
También se enfrenta a la tarde de evitar fracturas en el estamento clerical que cuestionen la legitimidad de una sucesión dinástica, además de gestionar el colapso logístico derivado del cierre del espacio aéreo y la destrucción de centros de mando.
La muerte de Ali Khamenei fue confirmada por el presidente estadounidense, quien afirmó que el ayatolá fue abatido durante los bombardeos conjuntos. El hecho abre una etapa de enorme incertidumbre política en Irán.
El líder supremo del régimen de Irán, Ali Khamenei, murió este sábado tras los ataques aéreos conjuntos realizados por Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en Teherán.
La información fue confirmada por el Presidente estadounidense, Donald Trump, a través de su red social Truth Social.
"Khamenei, una de las personas más malvadas de la Historia, está muerto", escribió Trump en un mensaje en el que también sostuvo que la operación representa "justicia para el pueblo de Irán y para las víctimas en todo el mundo" atribuidas al régimen iraní.
El mandatario estadounidense aseguró además que la muerte del ayatolá podría abrir una oportunidad histórica para el futuro político del país.
"Esta es la mayor oportunidad para que el pueblo iraní recupere su país", afirmó.
Horas antes del anuncio oficial, el Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, había anticipado que existían "indicios" de que el líder iraní no había sobrevivido a los ataques que destruyeron su complejo de seguridad en el centro de Teherán.
"Esta mañana, en un poderoso ataque sorpresa, el complejo del tirano Ali Khamenei fue destruido en el corazón de Teherán, y hay muchos indicios de que este tirano ya no está con vida", señaló el jefe del gobierno israelí durante un discurso televisado.
Según medios israelíes, funcionarios de alto rango informaron que el cuerpo del líder iraní fue retirado de entre los escombros del complejo residencial atacado.
Incluso trascendió que tanto Trump como Netanyahu habrían observado imágenes que confirmarían su muerte.
Más de tres décadas en el poder
Khamenei ocupaba el cargo de líder supremo de Irán desde 1989, cuando sucedió al fundador de la República Islámica, Ruhollah Khomeini. Desde esa posición ejercía el máximo control político, religioso y militar sobre el país.
Antes de asumir ese rol, había sido presidente de Irán entre 1981 y 1989, en una etapa marcada por la guerra entre Irán e Irak y la consolidación del régimen surgido tras la revolución que derrocó al sah Mohammad Reza Pahlavi.
Nacido en 1939 en la ciudad de Mashhad, Khamenei se formó como clérigo chiita y fue uno de los discípulos más cercanos de Khomeini. Durante el régimen del sah fue encarcelado en varias ocasiones por su activismo opositor.
En 1981 sobrevivió a un atentado que le dejó secuelas permanentes en su brazo derecho. Ese mismo año ganó las elecciones presidenciales y comenzó a consolidarse como una figura clave dentro del sistema político iraní.
Represión interna y tensión internacional
Durante más de tres décadas como líder supremo, Khamenei concentró el control de las principales instituciones del Estado, incluyendo el gobierno, el parlamento y la poderosa Guardia Revolucionaria.
Su gestión estuvo marcada por una política interna de fuerte represión contra opositores y por una estrategia regional orientada a expandir la influencia de Irán en Medio Oriente.
El malestar social dentro del país se intensificó en los últimos años, especialmente tras la muerte de Mahsa Amini, que desencadenó masivas protestas contra el régimen y puso en evidencia el creciente descontento de amplios sectores de la sociedad iraní.
Incertidumbre por la sucesión
La muerte de Khamenei abre ahora un complejo escenario de sucesión dentro de la cúpula del poder iraní.
Entre los nombres que podrían disputar el liderazgo aparece Mojtaba Khamenei, aunque analistas advierten que las divisiones internas entre las distintas facciones del régimen podrían generar una fuerte disputa por el control político.
El contexto se vuelve aún más incierto tras la reciente muerte del presidente iraní Ebrahim Raisi, quien era considerado uno de los principales candidatos a suceder al líder supremo.
Con la desaparición de la figura que dominó la política iraní durante más de tres décadas, el país enfrenta ahora una etapa de transición que podría redefinir el equilibrio de poder en Medio Oriente y marcar el rumbo del régimen en los próximos años.