El Presidente argentino, Javier Milei, cuestionó a los legisladores que no bajaron al recinto y anunció medidas económicas y judiciales. Salida del cepo, acuerdo con el FMI y reforma impositiva, los ejes del discurso.
El Presidente Javier Milei dejó inaugurado un nuevo período de sesiones ordinarias en un recinto bastante vacío, donde desfiló toda la plana libertaria, apenas unos pocos gobernadores, una Corte Suprema que avanza hacia la conformación deseada por el oficialismo y una vicepresidenta invisibilizada por el Ejecutivo.
Con ese escenario de fondo, el primer mandatario aprovechó su discurso para recuperar iniciativa en un 2025 electoral, bajo la promesa de que este sí será el año "de la reconstrucción de la Argentina".
Repasó gestión y habló de lo que se viene, prometiendo que este sí será "el año de la reconstrucción".
La militancia libertaria estuvo a full en la apertura de sesiones y el mensaje anual del presidente.
Milei ofreció un discurso encendido y cargado de euforia, dentro de los rangos esperables para su temperamento.
Al ingresar al recinto, el mandatario también encontró a los cuatro jueces de la Corte Suprema de Justicia sentados en primera fila, a la derecha del estrado.
Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz Ricardo Lorenzetti y Manuel García Mansilla escucharon atentamente sus palabras.
Pese a que recibió invitación de Casa Rosada, donde aseguran que el decreto presidencial era suficiente, Ariel Lijo desistió de acudir, ya que todavía está en análisis la validez de la licencia que le otorgó la Cámara Federal en su cargo frente al Juzgado federal 4.
Dentro del primer tramo económico de su discurso, adelantó que acelerará en el desguace del Estado y la privatización de las empresas públicas: "Empezamos a dar los primeros pasos para privatizar a todas las empresas públicas", prometió el presidente, aunque se vanaglorió de haber reacondicionado las cuentas de Aerolíneas Argentinas, cuya privatización el Gobierno aún no pudo concretar.
Planteó que "el Estado no está para reemplazar al empresariado" y festejó los despidos a empleados públicos: "Cerramos 200 áreas del Poder Ejecutivo y echamos a más de 40.000 empleados públicos".
Todo se desmadró cuando provocó a Facundo Manes, quien luego fue agredido por Santiago Caputo en un pasillo del Congreso.
El presidente se las ingenió como pudo para compensar la apabullante imagen de un recinto semivacío por la ausencia planificada de la oposición peronista a la Asamblea Legislativa, sumado a una desierta plaza del Congreso a la que solo se acercaron un puñado de curiosos.
"Somos el mejor gobierno de la historia argentina", se vanaglorió en medio de su mensaje, provocando el alarido atronador de sus simpatizantes, que abarrotaron las galerías del recinto.
El "ingeniero del caos", Santiago Caputo, y el comandante en jefe de las Fuerzas del Cielo digitales, Daniel El Gordo Dan, observaron el espectáculo con regocijo desde el balcón que compartieron con el Viceministro de Justicia y hombre fuerte de esa cartera, Sebastián Amerio, y con Agustín Romo.
La transmisión oficial buscó en varios tramos el primer plano de la Secretaria general de Presidencia, Karina Milei, quien quedó en la mira de la Justicia y de la prensa internacional por ser una pieza clave en la trama de vínculos de su hermano con los criptoempresarios que consumaron el escándalo Libra.
La polémica por la criptoestafa, que dominó la agenda de opinión pública durante los últimos días, ocupó un breve momento en el discurso del presidente.
"Vengan ahora a hablar de estafa piramidal, dale", fue la única y escueta referencia que hizo el mandatario pese al vendaval de denuncias presentadas en tribunales argentinos y norteamericanos.
Los diputados del Frente de Izquierda quisieron dejar un recordatorio del escándalo cripto con afiches pegados en sus bancas, pero empleados de seguridad retiraron los carteles antes de que Milei llegase al recinto.
La Vicepresidenta Victoria Villarruel, quien quiso darle la bienvenida al presidente en la explanada del Congreso, fue cuidadosa y deliberadamente escondida por la trasmisión oficial.
El propio Milei evitó saludarla cuando ingresó por la explanada del Palacio Legislativo, y la titular del Senado quedó pedaleando en el aire, puesto que su intención era cumplir con el protocolo.
Solicitó al Congreso nacional que apruebe el acuerdo que firmará el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional para reestructurar la deuda con ese organismo.
En un discurso de una hora y media, Milei pidió además sancionar la ley de baja de la imputabilidad, agravar las penas del Código Penal, y anunció que promoverá reformas, aunque no precisó si lo hará este año o cuando asuman los diputados electos en octubre.