Sucedió en el año 1986, durante una visita del entonces presidente de la Nación Argentina al Tercer Cuerpo del Ejército en Córdoba. Las sospechas se centraron tanto en miembros del Ejército como de la Policía provincial, aunque nunca se pudo identificar a los responsables.
El 19 de mayo de 1986, cuando ya habían pasado tres años desde que el Padre de la Democracia había asumido recuperando el Estado republicano para el país, Raúl Alfonsín sufrió un intento de atentado en una visita al Tercer Cuerpo del Ejército, en Córdoba.
Ocurrió a los pocos meses de haber condenado y destituido a feroces exponentes militares, gracias a un decreto derogado por el propio presidente.
Minutos antes de que el mandatario arribase para llevar a cabo su visita protocolar, el Oficial Carlos Primo, miembro del Comando Radioeléctrico de Córdoba, advirtió un elemento sospechoso. Era un cable negro que se asomaba cerca de una alcantarilla, justo en un lugar donde Alfonsín se iba a ubicar.
Junto al Cabo Hugo Velázquez siguieron el rastro del cable para dar finalmente con un artefacto explosivo con gran capacidad letal. Se trataba de una bala de mortero calibre 120 mm con 2,5 kilos de TNT que se hallaba adosada a dos panes de trotyl de 450 gramos cada uno.
Inmediatamente se dio aviso al Comando de Explosivos que logró desactivar exitosamente el artefacto.
Fue precisamente el Sargento Miguel Arce quien desactivó el peligroso artefacto explosivo y, de ese modo, salvó la vida del Presidente Raúl Alfonsín.
Por su rango de explosión que tenía el artefacto, de haber sido detonado podría haber acabado con la vida del presidente argentino.
Luego de una investigación, las sospechas se centraron en miembros del Ejército argentino, aunque también se sospechó de la Policía provincial.
Nunca se pudo identificar a los responsables. El fallido atentado produjo el pase a retiro del jefe del escuadrón, el General Aníbal Verdura, máximo responsable de la seguridad presidencial.