El presidente de ADN y dirigente libertario de San Juan, José Peluc, explicó a El País Diario que todos los que asumen algún cargo, previamente presentan la renuncia en el partido. Dijo que ahora "la prioridad es la gente", y aseguró que están concentrados en "la Ley Bases, porque es algo que necesita el Gobierno para mejorar la vida de los ciudadanos".
El Diputado nacional de La Libertad Avanza, José Peluc, explicó que la renuncia del Senador Bruno Olivera no es un tema prioritario, y que "por ahora no va a renunciar", al tiempo que añadió que todo el partido ADN, que aglutina a los libertarios locales, "está concentrado en mejorar la vida de la gente".
"Entendemos que la prioridad es la Ley Bases, porque mejora la vida de los ciudadanos, y es para lo que hemos asumido nuestros cargos cuando fuimos votados".
"Lo del Senador Bruno Olivera se tratará luego de que pase la sesión en el Congreso, porque, insisto, nuestra prioridad es la gente y por eso nos interesa que se apruebe la Ley Bases".
Hace días, Bruno Olivera había tenido el noble gesto de ofrecer su renuncia, luego de ser cuestionado por firmar la resolución que autorizaba a los senadores de la Nación a subir sus sueldos. Una actitud poco usual en política, donde la gran mayoría busca atornillarse a su banca.
El tema será tratado en el partido ADN durante los días subsiguientes al tratamiento de la Ley Bases.
Tras una reunión en la sede del partido ADN, situado en avenida Libertador casi Urquiza, Bruno Olivera, vicepresidente del bloque libertario en la Cámara de Senadores, no descartó la chance de renunciar a su banca.
Luego de su metida de pata al firmar la resolución que aumentaba las dietas de senadores por encima de los 4.000.000 de pesos, hubo bronca en las filas partidarias y hasta Karina Milei intervino en el conflicto.
Con su firma, comprometió los dichos del Presidente Milei, que había repudiado el escándalo del Senado, es por ello que dirigentes de su partido lo convocaron a una reunión para tocar el tema.
En el encuentro no faltaron palabras fuertes y aunque todo aconteció en términos cordiales. Una vez concluido el mitin político, el Senador Olivera no descartó renunciar a su banca en el Congreso de la Nación.
La reunión se realizó el viernes al mediodía en el local partidario de ADN, y duró casi cuatro horas.
Además de Bruno Olivera, estuvieron presentes el Presidente de ADN, Javier Pelletier; el Diputado nacional y líder de La Libertad Avanza en San Juan, José Peluc; y el excandidato a gobernador Martín Turcumán, entre otros mandatarios y personas de peso en ese espacio.
En casi de que se evalúe seriamente la renuncia de Olivera, quien debería asumir por seguir en la lista es Enrique Montaño, exdiputado del departamento Iglesia e integrante de ADN desde hace años.
La burla cínica ocurrida durante la semana en la Cámara de Senadores, donde en tiempo récord lograron la paritaria más veloz de la historia argentina y los congresales se multiplicaron sus dietas, muestra que en política, primero está el interés económico de cada uno de los integrantes de la casta y luego habrá tiempo para pensar en el pueblo que los mantiene.
Ridiculeces de alto calibre se vivieron al ritmo de un decreto de aumento de sueldos que no registra precedentes en la historia de la política criolla. Ni el Lole Reutemann, que también fue senador, logró tanta eficacia a la hora de forrarse el bolsillo con plata.
Los tres senadores que representan a San Juan: Sergio Uñac y María Celeste Giménez, del peronismo; y Bruno Olivera, de La Libertad Avanza, mostraron que no están a la altura de las necesidades brutales que hoy padece el pueblo y se prestaron al papelón, cada cual a su manera.
En la escolástica del justicialismo, la relación entre razón y fe se amalgaman de manera casi celestial. El propio Santo Tomás de Aquino se sorprendería de la ecuación mental que hicieron el inefable Sergio Uñac y la kirchnerista Celeste Giménez, porque a la hora de subirse escandalosamente sus dietas, ambos olvidaron las razones del ajuste salvaje contra el pueblo y obraron con la fe ciega del canalla que brega por su patrimonio personal, que en adelante será reforzado con una buena suma de dinero que sale de los impuestos de cada uno de nosotros, los argentinos y argentinas que trabajamos a diario.
Celeste Giménez
La que menos papelón pasó fue la kirchnerista Celeste Giménez, porque al ser una ilustre desconocida, su voto para acomodar el bolsillo pasó sin pena ni gloria. Evidentemente, no está pensando en el pueblo que tantas veces rebozó en su fétida boca la líder de su movimiento, Cristina Kirchner, una mujer condenada a 6 años de prisión en un país donde la impunidad ha sido la mejor vacuna para la corrupción política de las últimas décadas.
Sergio Uñac
El Senador peronista Uñac, de dilatada trayectoria política, no deja de hacer el ridículo ni siquiera cuando está sentado en su banca descansando. Su manera timorata de votar la suba de sueldos, rascándose la cara para que no se note que levantó la mano, y camuflando su maniobra en una actitud rayana con la cobardía sínica del que piensa solo en plata, lo dejó tan mal parado que hasta el Pelado Trebucq se le mofó, con carcajadas socarronas de todo el piso del canal LN+. El video que ilustra esta nota no deja márgenes para la duda.
Bruno Olivera
Bruno Olivera, de La Libertad Avanza, le mostró a los argentinos que no provenir de la política, y llegar a una sede partidaria como un joven sin tanta formación ideológica y sin la convicción de la austeridad, puede complicar hasta a un presidente de la Nación.
Firmó con el candor propio de quien no está preparado, el proyecto de resolución 615/24 que establece una mejora sustancial en sueldos, módulos, gastos de representación y desarraigo.
Al firmar este decreto, Bruno Olivera dejó pegado al propio presidente y a la vice, y mostró que la jugada en el Congreso tuvo un solo nombre: Si pasa, pasa.
Dios y la Patria se lo demanden
Los tres senadores por San Juan no nos han representado todavía, aunque sus familias, y sus patrimonios particulares, estarán bien cuidados por ahora, con la friolera de 4 millones de pesos hidratando sus avaros bolsillos que siempre piden más y más.
Ya que la Constitución nos habilita para manifestarnos contra las medidas que agreden nuestra integridad, estaría bueno que ciudadanos y ciudadanas hagamos una protesta pacífica contra los tres senadores vernáculos, convertidos esta semana en esperpentos menores de una política que hace agua por los cuatro costados. De no ser así, habrá que esperar que la demanda llegue por parte de Dios, a quien no he visto nunca en mi vida, y la Patria, que, pobrecita, se encuentra en terapia intensiva desde hace décadas.
Bruno Olivera, senador nacional de La Libertad Avanza por la provincia de San Juan, cobró este jueves una fama inesperada, tras su torpe accionar. Firmó la iniciativa del Senador Romero, de Salta, que estableció para sus colegas una dieta de alrededor de 4.000.000 de pesos de bolsillo, para luego votar en contra la propuesta en el recinto que él mismo había rubricado con candor imperdonable. Sus compañeros de bancada reconocieron el error.
El aumento de las dietas de senadores, aprobado a las apuradas, sin brindar detalles y a mano alzada, generó un rápido repudio de Javier Milei, quien a través de la red social X subrayó que "los únicos siete que votaron en contra son los senadores de La Libertad Avanza".
Si bien esta afirmación es correcta, el presidente olvidó un detalle, uno de los senadores de su partido avaló el texto de la iniciativa con su firma.
Se trata de Bruno Olivera, de San Juan, quien reconoció el error unas horas más tarde, ante el escrache imparable en redes sociales y medios de comunicación.
"Me equivoqué", dijo el senador a sus colegas de bancada. Su firma figura entre las del salteño Juan Carlos Romero (Cambio Federal), la neuquina Lucila Crexell (Comunidad Neuquén), los kirchneristas Juliana Di Tullio (Buenos Aires) y José Mayans (Formosa), y los radicales Daniel Kroneberger (La Pampa) y Pablo Blanco (Tierra del Fuego).
A pesar del desacierto, el legislador libertario dio marcha atrás y votó en contra de la iniciativa en el recinto, al igual que el resto de su bloque.
Sin despacho de comisiones, el decreto necesitó de un mínimo de 48 votos para aprobarse sobre tablas en el recinto.
La votación a mano alzada generó opacidades sobre quienes apoyaron la medida y muchos senadores se escudaron detrás de este procedimiento para despegarse del incremento de dietas.
No obstante, la votación fue validada por la Presidenta del cuerpo, Victoria Villarruel, que dio por aprobado el proyecto.
Actualmente, los senadores perciben una dieta de aproximadamente 1.700.000 de pesos. Con el incremento planteado en la resolución aprobada, comenzarán a percibir alrededor de 4.000.000 de pesos en mano.
A partir de ahora, cada senador tendrá una retribución de 13 dietas anuales, una por mes más un adicional correspondiente al aguinaldo.
Cada dieta representa 2.500 módulos, equivalente a algo más de $1.802, sumado a un adicional de 1.000 módulos por gastos de representación y otros 500 por desarraigo.