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Ricardo Darín despidió a Carlín: "Dejame que me muera un poco con vos"

El destacado actor argentino despidió a su colega con un sentido mensaje publicado en sus redes sociales.

Después de años de complicaciones en su salud, se dio a conocer el fallecimiento del reconocido actor argentino Carlín Calvo.

Su muerte generó muchísima tristeza en el mundo actoral nacional, que lo despidió y homenajeó de distintas formas.

Ese fue el caso de Ricardo Darín, uno de los emblemas del cine argentino a nivel internacional, que le dedicó unas emotivas palabras desde su cuenta oficial de Twitter.

"Carlín, discutimos veinte años, nos reímos a carcajadas veinte años... hoy dejame que me muera un poco con vos... descansá en paz. Te abrazo fuerte", escribió Darín.

Además, también se compartió un video de un partido de Galancitos, equipo del que formaron parte Calvín y Darín, contra Periodistas en Mar del Plata, a comienzos del año 1981.

Un usuario lo compartió escribiendo: "Justo venia buscando esto donde arranca por la izquierda y hace un golazo con gambeta incluida, mientras que del lado derecho un tal Ricardo Darín pedía el pase pero la jugada fue toda de él. ¡Vos... Fumaaa! Que en paz descanses".

A lo que Ricardo Darín respondió: "Le encantaría saber que lo recordás así, haciendo este gol. Gracias en su nombre".

Murió Carlos Calvo, tenía 67 años y padecía un deterioro en su salud luego de sufrir un ACV

Carlos Andrés Calvo murió a los 67 años. El popular actor se encontraba en un centro de cuidados intensivos desde hace varios meses a raíz de su delicado estado de salud generado por los diferentes cuadros de ACV que tuvo durante su vida.

El actor llevaba más de una década inactivo y en los últimos años dependía de la asistencia de personal especializado durante las 24 horas para poder movilizarse y atender sus necesidades básicas.

Pero ese alejamiento forzoso de la vida pública y artística no le impidió seguir recibiendo el silencioso reconocimiento del mismo público que en su momento lo consagró como uno de los actores más populares de la Argentina. Calvo fue un precoz galán y un intérprete intuitivo que siempre intentó probarse en facetas alejadas de las fórmulas más exitosas de su carrera, pero terminó atrapado por ellas, muchas veces a regañadientes.

Un artista querido por la gente

Antes de enfrentar el trance más doloroso de su vida, había superado la barrera de los 50 años con un triunfo. Se convenció de que finalmente logró derrotar a su más encarnizado rival, al que le costaba vencer porque llegó a formar parte de su propio ser como una sombra y un fantasma del que no se podía despegar. 

Calvo, por fin, sentía que había dejado de ser Carlín, ese amigo de todos idealizado a través del televisor. Sintió que le había ganado luego de una dura y larga batalla, pero en la pelea había dejado jirones de su salud y ya no podía acometer con las mismas fuerzas el nuevo escenario que veía abrirse ante sus ojos.

Justo cuando empezaba a disfrutar de ese triunfo liberador le llegó a Calvo el momento de afrontar el trance más doloroso de su vida. Le sobraba entereza para enfrentar el desafío de un nuevo tiempo, pero dos ataques cerebrovasculares resultaron letales para un organismo debilitado. Aquella victoria pasó a ser definitiva derrota.

Las mujeres suspiraban frente a su irresistible estampa de galán, los hombres envidiaban sus recursos infalibles de seductor y hasta los más exigentes le reconocían inquietudes que lo destacaban con peso propio en la comparación con otras figuras de sus mismas características: los primeros pasos en el teatro más experimental, la férrea voluntad para encarar más de un proyecto rodeado de riesgos, el timing indiscutido para la comedia.

En ese género se concentran los logros máximos de su trayectoria, casi siempre rodeada del calor de un sincero reconocimiento masivo que lo llevó a ser uno de los máximos ídolos del espectáculo local a comienzos de la década del 90.

Con aquella cumbre de popularidad llamada Amigos son los amigos, uno de los más exitosos ciclos televisivos de los últimos 25 años, el actor nacido el 21 de febrero de 1953 cerraba un viaje que lo llevó del teatro vocacional a la fama que entrega la pantalla chica, muchas veces a cambio de un altísimo precio.

La temprana vocación artística de Calvo se manifestó en las representaciones barriales de la localidad bonaerense de San Antonio de Padua, el lugar en donde creció, y más tarde, en sus primeras experiencias teatrales adultas, marcadas con el signo de la vanguardia y de la osadía. Participó de La lección de anatomía y Equus, obras que le exigían aparecer desnudo en escena.

Su porte de galán, que reforzaba con cierta pose altiva y visibles detalles de genuina porteñidad, le abrió al mismo tiempo con más velocidad de lo usual el camino en la televisión. Y después de algunas intervenciones poco relevantes llegó la consagración con El Rafa, de extraordinaria repercusión a comienzos de los 80. Allí era el Cholo, hijo del canillita personificado por Alberto de Mendoza, con quien rivalizaba en medio de una poderosa carga erótica (atípica para la época) por el amor de una mujer, Susana Delmónico (Alicia Bruzzo).

El teatro, en tanto, fue abriendo para Calvo un terreno en el que más tarde obtuvo la cosecha más fructífera de su carrera. Junto a otro precoz galán, Ricardo Darín, representó Extraña pareja, primer hito de una serie de fecundas incursiones en esa fórmula de comedias brillantes, vertiginosas, llenas de ingenio y peripecias, que manejaba con suma destreza y le permitía meterse de inmediato al público en el bolsillo. Sabía cómo sacarle todo el jugo a obras tan probadas como El prisionero de la segunda avenida, Escándalo internacional, Casi un ángel y Taxi en extensas y exitosas temporadas, sobre todo veraniegas.

Amigos son los amigos fue el programa de TV más visto de 1992 y un éxito que prometía eternizarse de no haber sido por la voluntad de Alejandro Romay por llevar el éxito a Canal 9. Calvo perdió en la mudanza buena parte del elenco, Yankelevich repitió viejos capítulos para competir mano a mano con la nueva temporada y ese desgaste marcó el final de esa experiencia, pero no de Carlín, que con otro apellido (Brunetti), se instaló en 1995 en Canal 13 para ensayar en Hola Papi otra versión del mismo personaje.

Su trabajo en Leonas, lamentablemente, marcó el final de una carrera signada por los éxitos y por una profunda conexión con los espectadores. En los años posteriores, la salud del intérprete se tornaría cada vez más delicada, requiriendo de asistencia durante las 24 horas del día.

"Siempre me gustó que me quisieran. Si me quedaba en mi angustia del accidente me hubiera ido cayendo. Y la gente quiere que generes hechos, malos o buenos, pero que no te quedes en el lamento de lo que te pasó porque no seguís creciendo", había expresado Carlín Calvo en una entrevista con diario La Nación.

Esa afectuosa imagen de la madurez, en la que se mezclan las huellas del infortunio y vestigios intactos de sus grandes tiempos de galán, es la última instantánea de un Carlos Andrés Calvo en plenitud que quedará grabada en nuestra memoria.