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Septiembre

Por Nicolás Abaca
Septiembre, mes número 9 del maravilloso año 2026, aunque maravilloso para todos no lo es. Aunque vos te levantes y veas el sol en la mañana, hay personas que pueden ser tus vecinos y levantarse y solo ver un día gris, nublado, un día perdido, como quien dice.

En septiembre pasan increíbles cosas: Día de la Primavera, Día del Estudiante, Día del Maestro, Día del Profesor, se abren puertas a muchos lugares, se acerca el verano, cosas increíbles.

Pero hay algo que no hay que pasar por alto: septiembre. Justamente, el 10 de septiembre es el Día Mundial y Nacional para la Prevención del Suicidio.

Más de 720.000 personas mueren por suicidio al año. Si lo llevamos a un promedio diario, serían aproximadamente 1.970 personas.

Esto significa que ocurre una muerte cada menos de un minuto. Si leíste bien: una cada menos de un minuto. Lo que quiere decir que, justamente cuando estés leyendo esto, habría muerto alguien.

Alguien que no tenía con quién hablar. Alguien que no tenía un porqué para vivir. Alguien que ni siquiera tenía una mascota para cuidar. Alguien cuyos papás o familiares deben estar destrozados.

Yo siempre digo, dije y diré: "El suicidio es el acto más cobarde que solo un valiente puede cometer".

Siempre hablando en masculino, ¿por qué?

Porque la tasa de mortalidad por suicidio es considerablemente mayor en hombres que en mujeres. A nivel mundial, en 2021, la tasa de mortalidad masculina fue aproximadamente 2,2 veces la femenina.

Hombres, los que llevan un peso enorme arriba: la casa, la familia, el ser mejor, el no poder darle la vida que necesitan a sus seres queridos, el soportar todo tipo de burlas constantes y simplemente ocultarlo, ocultar la tristeza.

A diferencia de las mujeres, nosotros nos guardamos y reprimimos nuestras cosas malas, para cuando nos preguntan “¿cómo estás?”, simplemente dar una sonrisa falsa y un: "Todo bien".

¿Y vos?

Y eso nos hace ser presos de nuestra propia cobardía por ser “más hombres” y no expresar nuestros dolores, el simple hecho de no pedir ayuda.

Por eso, en septiembre, el mes de la prevención contra el suicidio, ayudémonos un poco más, sin importar el género. Preguntemos, insistamos y demos el amor y cariño que la persona pide a gritos, pero por dentro.

Ayudemos a aquel amigo que no tiene con quién hablar o simplemente no le sale; a ese familiar; a esa persona que solamente vimos una vez en nuestras vidas; hasta a esa persona que nos hizo el mal.

Ayudémosla. Solo así lograremos un cambio en esta vida.

"No hay revolución sin evolución de conciencia", Canserbero.

Fuerzas a todo aquel que lo necesita y gracias por leer algo escrito con el corazón y un simple lápiz.

¡Vamos a salvar vidas, mentes!