Cuando José Luis Gioja atropelló la Constitución Provincial en el 2011, para enmendarla y lograr la habilitación para su tercer mandato consecutivo como Gobernador, arguyó una falaz legitimación a partir de los resultados electorales del 2009.
En aquellos comicios el por entonces Frente de la Victoria alcanzó el 56,27% de los votos, mientras que el "basualdimo" el 18,92% y el fallido "Acuerdo Cívico y Social" 15,10%.
Pero el dato destacable de aquella elección fue que el giojismo le sacó al segundo y al tercero juntos un 22,25% de diferencia. Y si recordamos que la diferencia que Gioja le sacó a Basualdo en las elecciones a Gobernador Provincial del año 2007, que fue del 36,62%, la clave para toda aventura anticonstitucional del Justicialismo ha sido siempre su hegemonía electoral y la gran distancia respecto al segundo.
Hoy esa hegemonía ya no existe y es el dato político más importante que dejaron las elecciones del 2021. Intentar perpetuarse en el poder provincial no solo atrasa en términos políticos, sino que, en el actual contexto internacional, dominado por la confrontación entre las democracias liberales y los populismos nacional-autoritario, desoír la letra y el espíritu de la Constitucional, que en su artículo 175 no habilita a Uñac a un cuarto mandato consecutivo de fórmula a Gobernador y Vice, es pararse en la vereda de los que desafían a las democracias republicanas.
¿Querrá el Gobernador que su legado quede en la historia marcada por no haber respetado los límites constitucionales de una democracia republicana? Sobre estas cosas hoy el mundo se debate mientras Putin bombardea Ucrania.
Pero cuando una habla que las acciones políticas deben ser medidas en términos democráticos y de legalidad, el Frente de Todos te contesta que ello depende de los votos que tengas en tu haber.
Y aquí uno no puede sorprenderse que partidos del poder, como el justicialismo y el bloquismo, pretendan atropellar por segunda vez la Constitución Provincial partiendo de un 44% de votos logrados en las elecciones del 2021.
¿A quién se lo ocurre justificar una violación a la Constitución sin contar con la legitimación que deriva del voto popular?
Recordemos que el Frente de Todos apenas aventajó a Juntos por el Cambio de San Juan por menos de dos puntos porcentuales. Y si los cambiemitas provinciales nos hubieran hecho caso a los Ischigualastos, de unir a la oposición y definir las diferencias mediante unas PASO (hoy reclamadas judicialmente por aquellos) el oficialismo hubiera perdido 51% a 44% (aquí sí la matemática y la política hubieran coincidido) y nadie del entorno del Gobernador hoy hablaría del "derecho" de Uñac a un cuarto mandato de fórmula a Gobernador y Vice.
Es más, me atrevería a decir que, si mañana los frentes Juntos por el Cambio y Consenso Ischigualasto convocaran a una conferencia de prensa y anunciaran que, más allá del sistema electoral que pergeñe el Frente de Todos para tratar de no perder el Gobierno, irán juntos a las elecciones del 2023, se estaría construyendo lo que hoy por hoy es la principal demanda de una clara mayoría ciudadana: La alternancia en el poder.
Pero esto lejos está por suceder porque Juntos por el Cambio de San Juan se aferra a la teoría que dice que el poder no lo gana la oposición, sino que lo pierde el oficialismo. Una estrategia que está en las antípodas de la llevada adelante por la mesa nacional de Juntos por el Cambio.
Mientras en la Nación la oposición suma nuevos partidos y espacios políticos para ganarle a los Fernández, en San Juan su conducción se cierra en un círculo donde se impone un fuerte verticalismo y disciplinamiento al mando e interés de su partido dominante: Producción y Trabajo.
La estrategia de la principal oposición de San Juan es muy arriesgada, porque si al Frente de Todos no se le cae el poder de las manos en el 2023, difícilmente lo haga en el 2027 o 2031. Porque el modelo de Partido Estado se habrá consolidado en modo Formosa o Santiago del Estero.
Es tan extraño el statu quo político de San Juan que, en otros tiempos a esta fecha, y con un gobernador que quedó lejos del umbral de la "legitimidad populista" del 50,01% de los votos, hoy habría entre 5 a 10 pretendientes al sillón de Sarmiento por parte del oficialismo, y sin embargo no los hay.
Y a su vez, una oposición que quedó cerca del "sorpasso" electoral, que continúe su estrategia de traer referentes nacionales para que hablen por ellos, sin convocar al resto de la oposición para construir una nueva mayoría que ponga fin a 20 años de hegemonía justicialista, es de por sí muy extraño.
Tan extraño es nuestro estatus quo político que pareciera, a pesar del desplome del Gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, que en San Juan hay una clase política que no quiere que nada cambie. Y sin embargo la ciudadanía ha cambiado.
Marcelo Arancibia, Partido GEN.