Etiqueta: Consumos problemáticos

Cómo se trabaja en San Juan en los casos de recaídas por consumos problemáticos

En la provincia representan el 10% de las altas terapéuticas. Se les da contención y tratamiento en todo el sistema dependiente de la Dirección de Prevención y Asistencia de los Consumos Problemáticos.

En San Juan solo el 10% de las personas que recibieron la alta terapéutica como parte de sus tratamientos, tiene una recaída y debe volver a reiniciar el proceso interdisciplinario para mejorar sus condiciones de vida.

Todos estos casos tienen un seguimiento y acompañamiento constante a través del Programa de Prevención de Recaídas, diseñado específicamente para estas situaciones.

Los datos corresponden a los registros de la Dirección de Prevención y Asistencia de los Consumos Problemáticos.

Vale consignar que durante todo el 2025 hubo 97 personas que culminaron exitosamente los tratamientos.

La cifra representa casi un 170% de aumento, respecto de las altas otorgadas en el 2024, cuando egresaron 36 jóvenes y adultos.

Generalmente estas personas pueden reinsertarse socialmente porque en las distintas instancias de sus terapias se promueve que retornen y culminen sus estudios, muchos abandonan el secundario, e inclusive hacen cursos de capacitación en diferentes oficios.

Una persona con recaída en los consumos es quien luego de haber recibido el alta terapéutica o de haber sostenido un período significativo de abstinencia, vuelve a consumir y necesita reiniciar el proceso de tratamiento.

No se considera en recaída a la que asiste a una evaluación, inicia un abordaje y lo abandona reiteradamente, o que retoma un tratamiento inconcluso como parte de una medida judicial, sin rumbo claro, continuidad ni compromiso.

Según detalló la directora de Prevención y Asistencia de los Consumos Problemáticos la recaída no se considera un "fracaso", sino una parte posible el proceso de recuperación.

Generalmente intervienen diversos factores desencadenantes, como la ausencia de una red de apoyo o de referentes afectivos que acompañen el proceso; contextos sociales donde el consumo es habitual y, por lo tanto, la alta exposición se convierte en un factor de riesgo; entre otros.

Si bien depende de cada situación, para el abordaje intervienen los profesionales de los Centros de Atención y Tratamiento, también definidos como Centros de Día de Tratamiento Ambulatorio y se implementan tanto terapias individuales como grupales y familiares.

Usualmente resultan muy eficientes la inclusión de la persona en grupos terapéuticos como estrategia integral. En este ámbito se genera un espacio compartido para el registro, análisis y problematización de la situación de cada persona.

Este tipo de intervención permite que la persona tome conciencia de su realidad, identifique disparadores emocionales, sociales y ambientales que no favorecen su proceso.

Y, al mismo tiempo, fortalezca herramientas de afrontamiento, refuerce estrategias de autocuidado y promueva la responsabilidad personal para sostener la continuidad del tratamiento.

Dónde se abordan los casos

Actualmente, en el marco del Plan Provincial Estratégico para el Abordaje Integral de los Consumos Problemáticos, se trabaja en la próxima apertura de un nuevo Centro de Día, ubicado en La Bebida, en Rivadavia.

Y se está definiendo la ubicación de nuevos inmuebles estratégicamente ubicados para la accesibilidad a todos, en los departamentos de Santa Lucía y Rawson.

Con estos tres nuevos centros se completará la red de atención ambulatoria en el Gran San Juan, ya que los existentes se encuentran ubicados en:

Capital: San Benito, San Francisco del Monte 189 oeste, Trinidad.

Rivadavia Centro: Avenida Libertador General San Martín 5316 oeste.

Caucete: Casa 20, Manzana R, Barrio Pie de Palo, Villa Etelvina.

Pocito: Calle Lemos 7821 sur.

Chimbas: Centenario 1138 oeste, Unión Vecinal Chimbas Norte.

Además, funcionan dos casas convivenciales: Proyecto Juan, destinado a varones, y María del Carmen, para mujeres.

También operan dispositivos en todos los municipios de San Juan que brindan orientación, asesoramiento y asistencia.

Las Unidades Municipales de los Consumos Problemáticos constituyen el primer espacio al cual recurrir en busca de una respuesta inmediata.

Estas dependencias de la Dirección de Prevención y Asistencia de los Consumos Problemáticos funcionan, mediante convenio, en espacios municipales en la mayoría de los casos.

Excepto en Capital, Rivadavia, Caucete, Pocito y Chimbas, donde trabajan articuladamente con los Centros de Día en los que se realizan tratamientos.

Las Unidades Municipales de Consumos Problemáticos están integradas por equipos técnicos interdisciplinarios, conformados por profesionales especializados en la temática, tales como psicólogos, trabajadores sociales, entre otros.

Este equipo es el encargado de recibir la demanda, realizar el primer contacto con la persona afectada, entrevistarla para evaluar el tipo de asistencia o tratamiento que necesita y efectuar la correspondiente derivación.

Asimismo, brindan asesoramiento legal, psicológico y social.

San Juan: clases de yoga para personas con consumos problemáticos

Una instructora va voluntariamente todos los jueves al Centro de Día de Chimbas para compartir una hora entre ejercicios de posturas y figuras, respiraciones y relajación.

Es la primera vez que se hace este tipo de actividades en las dependencias de la Dirección de Asistencia y Prevención por Consumos Problemáticos.

Todos los jueves, durante una hora, la respiración consciente, la relajación, las elongaciones, los desbloqueos, las técnicas para lograr el equilibrio y las series de ejercicios posturales, asanas y de figuras propias del yoga, se convierten en una de las rutinas que más disfrutan las 20 personas, tanto varones como mujeres, que están en tratamiento ambulatorio por consumos problemáticos, en el Centro de Día de Chimbas.

Esta es la primera vez que se hace esta actividad, en el marco de la Dirección de Asistencia y Prevención por Consumos Problemáticos, pese a que voluntariamente los asistentes participan activamente en diferentes prácticas deportivas, actividades artísticas, inclusive talleres de oficios como parte de sus procesos de abordaje integral.

El taller de yoga comenzó hace dos semanas y se extenderá hasta febrero. La intención de quien está a cargo de esta dependencia del Ministerio de Familia y Desarrollo Humano, Daniela Merlo, es poder replicarlo, en la medida de lo posible, en todas las casas convivenciales y centros de día distribuidos en la provincia.

"Hasta ahora ha sido tan eficaz y tan interesante la experiencia, son tantos los beneficios que reporta, que sería ideal incorporarlo como herramienta válida en los planes terapéuticos", expresó la funcionaria.

Agregó que "es un gran aporte a los tratamientos porque permite afrontar el cuidado del cuerpo desde otro lugar, conectar cuerpo, mente y espíritu, también relajarse, aprender a respirar; acciones que ayudan a bajar la ansiedad y autoregularse".

Un detalle no menor de la propuesta es que quien la lleva adelante, la instructora Ariadna Sasso, se presentó en el centro, por el que pasa a diario por vivir en las cercanías de la Unión Vecinal Chimbas Norte, y planteó la posibilidad de compartir sus saberes con las personas en tratamiento con la intención de difundir los alcances del yoga no sólo como alternativa para una "búsqueda interior" sino también que, con la práctica, como posibilidad laboral para los jóvenes que a veces están definiendo sus destinos.

Ella, que es bibliotecaria en dos escuelas secundarias, mamá y deportista, encontró en esta disciplina oriental milenaria una forma de vida y un puente para hacer solidaridad con los demás.

De hecho, lo que hace en el Centro de Día, es absolutamente ad honorem. Hace poco menos de 5 años que se inició en esta práctica y tras hacer algunos cursos y talleres, logró la formación en el Centro de Yoga Natural Narayani, de Nancy Avila.

Entre otros beneficios, la práctica del yoga, ayuda quienén transita este tipo de tratamientos, para activar el sistema nervioso, reducir los niveles de estrés y ansiedad por la abstinencia, produce calma y tranquilidad, regula las emociones, enseña a tener conciencia del "aquí y ahora" e identificar posibles disparadores de una recaída, incita a tratar el propio cuerpo con cuidado y respeto.

San Juan: la música como pieza fundamental en tratamientos de personas con consumos problemáticos

Constituye una plataforma terapéutica donde se fomenta la expresión emocional, se desarrollan habilidades y se promueve la disciplina.

En San Juan funcionan actualmente cinco Casas Convivenciales Terapéuticas y Centros de Día, espacios que dispone Desarrollo Humano bajo la coordinación de la Dirección de Abordaje Integral de Adicciones, para brindar acompañamiento y contención profesional a personas con consumos problemáticos.

En ese contexto, diariamente se llevan adelante diferentes tareas para generar herramientas y trabajar habilidades junto a las y los participantes durante su proceso terapéutico.

En ese sentido, uno de los pilares fundamentales de este enfoque es la implementación de talleres ocupacionales, entre los cuales se encuentra el taller de música, uno de los espacios preferidos por los residentes cada semana.

El taller no solo brinda un espacio creativo y formativo, sino que también desempeña un papel crucial en el proceso de recuperación de las personas con consumos problemáticos, ya que les permite expresar sentimientos y emociones, canalizándolos a través del arte.

La música, como forma de expresión universal, tiene un poder transformador y sanador. Es capaz de llegar a lo más profundo de las emociones y conectar con las experiencias personales de cada individuo.

Por ese motivo, en el contexto de la recuperación de personas con consumos problemáticos, el taller de música se convierte en una herramienta terapéutica invaluable.

Matías Moncunill es el encargado de llevar adelante el taller que busca ayudar a los chicos y las chicas a expresarse a través de la música. Juntos, practican con diferentes instrumentos, e incluso han grabado canciones de autoría de los participantes, algo que, según expresa el docente, "los motiva mucho".

"La idea del taller es que los chicos a través de la música puedan expresar emociones y a la vez, encontrar una motivación. Para abarcar los gustos de cada uno, vamos variando: a veces preparamos canciones, hacemos batallas de rap, donde la idea no es insultar o agredir al otro, sino destacar el talento que tienen los chicos, del compañerismo, de ayudarse en el proceso. También aprendemos a tocar instrumentos, como batería, teclado y guitarra", comentó Matías.

Además, agregó: "Hacer este trabajo para mi es muy importante. Yo, vengo de un barrio bastante popular donde también, me he criado también con el consumo muy cerca, entonces siento que es una manera de ayudar también. El haber convivido con esa realidad desde cerca me ayuda a no verlo desde un lugar lejano, sino poder desarrollar una empatía mucho más cercana y poder entenderlos".

Muchas veces, las personas que atraviesan problemas de adicción enfrentan dificultades para comunicar sus sentimientos y pensamientos de manera adecuada. La música proporciona un canal seguro para liberar emociones reprimidas y fortalecer su capacidad para establecer relaciones interpersonales saludables.

Al respecto, Santiago, 21 años, interno en Proyecto Juan, relató: "Consumo desde los 13, ahora estoy acá porque quiero cambiar mi estilo de vida y salir adelante. El taller de música para mí es increíble porque es lo que más me gusta y lo que me gustó toda la vida, siempre fue un medio de expresión para mi, pero la droga me silenció".

"Cuando empecé a consumir, perdí tiempo y no le dediqué tiempo a la música, pero ahora estoy volviendo. Me gusta hacer rap y freestyle, y en mis letras hablo de mi historia", dijo.

Santiago complementa su talento con el de Emiliano, 24 años, quien también disfruta del freestyle y el beatbox: "Yo estoy acá para cambiar mi vida, porque el consumo tapó todo lo que era yo antes. A mí me gusta freestylear, me gusta hacer beatbox, me gusta estar con los chicos, compartir lindos momentos, y tengo unas que otras canciones escritas".

Cabe destacar, que el taller de música promueve la disciplina y la organización. La práctica musical requiere constancia y dedicación, lo que implica establecer rutinas y seguir un plan de trabajo.

Para las personas en proceso de recuperación, esto es especialmente relevante, ya que les ayuda a estructurar su tiempo y enfocar su energía en actividades positivas

Además, estas actividades ocupacionales les permiten a los chicos y chicas experimentar la satisfacción de dominar una destreza y contribuir a la creación de algo significativo, lo que a su vez fortalece su autoestima y confianza en sí mismos.

En ese orden, Lautaro, de 17 años y residente del Hogar María del Carmen contó: "Me está enseñando el profe a tocar y me gustaría ser baterista porque siempre me ha gustado; antes yo tocaba en la comparsa y tuve que dejar por diferentes problemas, pero quisiera volver. Me encanta la música, y me gustaría en el futuro poder ser baterista y llevarle un ejemplo a mi familia".