Pese al pacto de confidencialidad entre ambas partes, el Ministerio de Salud mostró que se encargaron 100 millones de dosis contra el coronavirus a un precio de 10 dólares cada una.
El Ministerio de Salud de Brasil reveló esta semana el contrato de 1.000 millones de dólares firmado con Pfizer para la compra de vacunas contra el coronavirus. Esto a pesar del pacto de confidencialidad que la administración de Jair Bolsonaro había firmado con el laboratorio estadounidense.
El acuerdo que fue publicado en Internet señala que cada suero de la inmunización cuesta 10 dólares, y el contrato es para la compra de 100 millones de dosis. Un par de cifras que combinadas alcanzan los mil millones de dólares, según publica el diario O Globo.
Una cláusula del convenio preveía que los datos confidenciales, como por ejemplo el cronograma de entrega y el valor de las dosis no podrían darse a conocer durante los próximos diez años.
En este sentido, las reglas del texto indican que la farmacéutica podría rescindir el contrato en forma inmediata si en algún momento se violaran las condiciones del acuerdo y esto no se restaurara dentro de un plazo máximo de 30 días.
Además, y si fuera por una causa justa, el Gobierno brasileño debería pagar el precio total de todas las dosis contratadas, menos los valores ya pagados a Pfizer.
Sin embargo, Pfizer se negó a comentar la filtración del acuerdo y la cartera sanitaria de Brasil aseguró que ya retiró el documento de su sitio web en función de la cláusula de confidencialidad.
A pesar de esto último, los medios pudieron acceder a un correo electrónico que fue enviado desde una casilla de e-mail de Pfizer a un funcionario. La empresa le pidió luego que borrara ese texto de una plataforma creada por él en Internet.
El Gobierno de Bolsonaro rechazó el año pasado al menos tres propuestas que le había enviado Pfizer. Estos ofrecimientos preveían la entrega de 70 millones de vacunas hasta diciembre de 2021. De ese total, tres millones estaban previstos hasta febrero.
Luego de una serie de presiones, Brasilia terminó aceptando firmar el contrato para la adquisición de 100 millones de dosis, a mediados de marzo, aun con las cláusulas antes criticadas.
Esta negociación pudo ser concretada luego de que el Congreso aprobara un proyecto que creó facilidades para que el gigante sudamericano asumiera riesgos exigidos, como por ejemplo hacerse responsable por posibles efectos adversos de las inmunizaciones contra el Covid-19.
El convenio recibió críticas por parte de funcionarios del Gobierno e incluso del propio Bolsonaro, debido a las cláusulas que fueron consideradas abusivas. Tal es así que el mandatario amenazó con divulgar el documento para justificar el hecho de que hasta ese momento el Poder Ejecutivo no había comprado las vacunas del laboratorio estadounidense.