Los precios internacionales del cobre alcanzaron niveles récord y volvieron a ubicarse en el centro de la escena minera global.
En la Bolsa de Metales de Londres, el metal rojo superó los U$S13.000 por tonelada métrica, mientras que en el mercado de futuros COMEX, se negoció por encima de U$S6 por libra, impulsado por el temor a una escasez estructural y por la creciente preocupación en torno a la seguridad de suministro de minerales críticos.
Durante 2025, el cobre ya había acumulado una suba cercana al 40% interanual, consolidándose como uno de los metales con mejor desempeño.
Especialistas indicaron que el precio del cobre tiene que subir más para persuadir a las mineras a generar una nueva producción significativa.
Por qué sube el precio del cobre
El rally de precios se explica por una combinación de factores. Por un lado, las expectativas de una demanda explosiva vinculada a la inteligencia artificial, los centros de datos y los vehículos eléctricos.
Por otro, las interrupciones en grandes minas, la falta de nuevas inversiones a gran escala y la incertidumbre geopolítica, que volvió a intensificarse tras los últimos acontecimientos en Venezuela, con la intervención militar de Estados Unidos y la captura de Nicolás Maduro.
Ese diagnóstico quedó reforzado por recientes eventos disruptivos, tal el caso del accidente registrado en septiembre en la gigantesca mina Grasberg, en Indonesia, operada por Freeport McMoRan, y una huelga en Mantoverde, el yacimiento de cobre y oro de Capstone Copper en el norte de Chile.
En paralelo, Citi estima que la producción mundial de cobre refinado alcanzará este año unas 26,9 millones de toneladas, lo que dejaría un déficit de alrededor de 308.000 toneladas, un desequilibrio que tensiona aún más los precios.
La dinámica del mercado también se vio influida por la política comercial de Estados Unidos.
La posibilidad de aranceles a las importaciones de cobre, aun en estudio, incentivó el envío masivo de metal hacia ese país.
Las existencias en los almacenes registrados del Comex alcanzaron al 2 de enero unas 499.841 toneladas cortas, equivalentes a 453.450 toneladas métricas, lo que representa un salto de más del 400% desde abril.
Según Alice Fox, analista de Macquarie, además existirían otras 360.000 toneladas almacenadas fuera de bolsa en Estados Unidos, lo que sugiere que parte del movimiento responde a factores financieros y logísticos más que a una escasez inmediata.
"Los fundamentos del mercado no justifican plenamente los precios actuales", advirtió el especialista.
Sin embargo, para los países con grandes recursos aún sin explotar, como la Argentina, el mensaje es claro: el mundo necesita más cobre, y los precios actuales refuerzan el argumento económico para acelerar decisiones de inversión que llevan años en espera.
Cómo impactará en Argentina
Este nuevo escenario de precios representa una oportunidad estratégica para la minería argentina, siempre y cuando se la sepa aprovechar.
Argentina cuenta con algunos de los mayores proyectos de cobre sin desarrollar del mundo, concentrados principalmente en la Cordillera de los Andes.
Se calcula que habrá un déficit sostenido de oferta de cobre a nivel global y que será necesario extraer al menos 115% más de este metal que el que se ha extraído hasta antes de 2018, solo para cumplir con las demandas actuales.
Para 2030, Argentina podría ser proveedora del 2,2% del total de la producción global proyectada para ese año.
Por eso, con valores sostenidos por encima de los U$S13.000 la tonelada, muchos emprendimientos que hasta hace pocos años enfrentaban dudas de rentabilidad, mejoran de forma sustancial sus indicadores económicos.
El cobre es un negocio de altísimo capital inicial, con inversiones que suelen superar los U$S3.000 millones por proyecto, largos plazos de maduración y una fuerte sensibilidad al precio internacional.
Josemaría y Filo del Sol
Entre los proyectos más relevantes de Argentina se destaca Vicuña, el distrito binacional que integran Josemaría y Filo del Sol en San Juan, hoy bajo el control de BHP y Lundin Mining.
Se trata de uno de los descubrimientos de cobre, oro y plata más importantes de la última década, con recursos que lo posicionan entre los mayores del mundo.
En diciembre de 2025, BHP y Lundin pidieron adherirse al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, también conocido como RIGI, bajo la categoría PEELP, la línea destinada a Proyectos de Exportación Estratégica de Largo Plazo.
El esquema de inversión total para Vicuña se estima entre U$S15.000 millones y U$S17.000 millones durante más de una década, una cifra que podría convertirlo en la mayor inversión extranjera directa en la Argentina reciente.
Sin embargo, para la primera etapa pidieron adhesión al RIGI por U$S2.000 millones para los primeros dos años.
Los Azules
Otro emblema es Los Azules, también en San Juan, impulsado por McEwen Copper, que apunta a convertirse en una mina de clase mundial con foco en producción de cobre de baja huella ambiental.
Con precios récord, el proyecto mejora su perfil financiero y refuerza su atractivo para socios estratégicos y financiamiento internacional.
Con el RIGI aprobado por unos U$S2.700 millones, la inversión total requerida para poner en marcha Los Azules rondaba los U$S3.170, a un precio promedio del cobre de U$S4,35 por libra. La producción promedio anual se estima en 204.800 toneladas de cátodos de cobre de alta pureza, durante un ciclo operativo de 21 años.
En Mendoza Proyecto San Jorge
En Mendoza, Proyecto San Jorge vuelve a ganar protagonismo. El emprendimiento de Cobre Mendocino apunta a posicionarse entre los proyectos estratégicos de cobre del país.
Sus números lo explican: 40.000 toneladas de cobre fino por año en la etapa base, posibilidad de alcanzar 70.000 toneladas en su segundo año de operación y una vida útil inicial de 16 años, extendible hasta 27.
Detrás del proyecto mendocino está Minera San Jorge S.A., integrada por la suiza Zonda Metals GmbH y la argentina Alberdi Energy.
La inversión estimada asciende a U$S559 millones, que se distribuyen en U$S461 millones para construcción y U$S81 millones para la operación inicial.
El Pachón
El Pachón, explotado por Glencore, también situado en San Juan, perfila como otro activo clave dentro del portafolio cuprífero argentino.
A estos se suma MARA (Minera Agua Rica Alumbrera), en Catamarca, que integra infraestructura existente de Bajo de la Alumbrera con un nuevo desarrollo de cobre, oro y molibdeno, reduciendo costos de capital y mejorando su competitividad en un contexto de precios altos.
Glencore ya presentó la solicitud de adhesión de los dos proyectos al RIGI: implica una inversión de capital de U$S4.000 millones para el desarrollo de Agua Rica y de U$S9.500 millones para el desarrollo de El Pachón durante la próxima década.
Al mismo tiempo, anunció que reactivará Alumbrera en 2027.
Proyecto Altar
La minera canadiense Aldebarán Resources presentó su Evaluación Económica Preliminar a fines de octubre de 2025 para el Proyecto Altar, situado en San Juan, detallando una inversión inicial de unos U$S1.590 millones, una vida útil de mina de 48 años, incluyendo 3 de construcción, y una producción promedio de al menos 100.000 toneladas de cobre equivalente anuales.
Cobre en Salta
En Salta, Taca Taca, de First Quantum Minerals, aparece como uno de los desarrollos más avanzados del país, con una inversión prevista por U$S3.600 millones, con un diseño de gran escala pensado para abastecer la creciente demanda global. Este emprendimiento estaría por presentar un RIGI.
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