Etiqueta: Domingo Cavallo

Milei comparó a Bessent con Messi, le respondió a Cavallo y volvió a defender a Espert

"Somos el Gobierno que más dólares compró", planteó sobre las críticas que dicen que están "quemando" las reservas para contener el valor de la divisa.

El Presidente, Javier Milei, comparó este miércoles al Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent con Lionel Messi; dijo que Domingo Cavallo incurrió en "un acto de deshonestidad intelectual" por desestimar el "Riesgo Kuka", y volvió a defender a José Luis Espert al considerar que los vínculos que le atribuyen con un empresario ligado al narcotráfico "es un refrito de una operación de 2019".

Consultado por las negociaciones con el Tesoro de los Estados Unidos para que el país reciba un swap de 20.000 millones de dólares en medio de la inestabilidad económica del país, Milei sostuvo que "Bessent es Messi" y destacó que la titular del FMI, Kristalina Georgieva, "sabe pivotear entre la política y la economía".

"El trabajo de Georgieva es superlativo. Nos ha tocado trabajar con gente muy talentosa, que entiende la naturaleza de los problemas que uno enfrenta. Ella sabe pivotear en la política y la economía", sostuvo el mandatario en una entrevista radial.

Sobre la audiencia que tiene confirmada para el 14 de octubre en Washington con su par estadounidense, Donald Trump, dijo: "Es una reunión muy importante, se vienen buenas noticias".

Por otro lado, volvió a defender al Diputado Espert: "Si creyera que alguien está sucio, lo echaría, es algo que ya lo hice, pero no me voy a dejar piscopatear y echar gente honesta por una operación. Esto es un refrito de una operación de 2019".

"Y ese 2019 pudo ser candidato y fue elegido diputado en 2021 y fue parte del armado de Larreta en 2023. Es una operación, están desesperados, quieren ensuciar y yo tengo claro que es una operación", insistió.

También, el presidente le respondió al economista Domingo Cavallo, quien atribuyó la actual inestabilidad a decisiones del Gobierno, descartando el argumento del "Riesgo Kuka" que plantea La Libertad Avanza.

"La mayoría de los economistas viene errando y Cavallo no es la excepción, viene errando sistemáticamente. Que diga que no existe el Riego Kuka es mostrar un desprecio por los números bastante marcado. Ya sucedió en las PASO de 2019 cuando Macri perdió con Alberto Fernández. El Riesgo Kuka sí existe. Es un acto de deshonestidad intelectual decir eso, quizás los dice para justificar otras cosas que viene diciendo y necesita negar eso", sostuvo Milei.

A su vez, desestimó las críticas por la venta de dólares para contener el valor de la divisa norteamericana dentro de las bandas, y dijo que "hay todo un montaje para tratar de asustar a la gente, algunos por ignorancia y otros porque están jugando políticamente".

"Que miren las reservas del Banco Central. Nuestro Gobierno es el que más dólares compró en la historia, más de 25.000 millones desde que asumimos", planteó al ser consultado sobre qué le respondería a quienes dicen que el Gobierno está "quemando" dólares.

"Cuando llegamos en el Banco Central había 21.000 millones de dólares y ahora hay 42.000 millones", insistió.

Sobre las elecciones del 26 de este mes, dijo que "La Libertad Avanza es el único partido que está en los 24 distritos del país".

"Estamos convencidos de que vamos a ganar las elecciones, estamos tranquilos", agregó.

Un asesor de Bullrich se reunió con Cavallo: "Hay que recuperar sus ideas"

Luciano Laspina publicó una imagen del encuentro que compartió con el exministro a través de sus redes sociales. "Es el único economista que frenó la inflación y la hiperinflación en Argentina", remarcó.

El Diputado Luciano Laspina, uno de los asesores en materia económica más cercanos a la presidencial de Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich, mantuvo un encuentro con Domingo Cavallo, exministro de Economía de los gobiernos Carlos Menem y Fernando de la Rúa.

A través de su cuenta de Twitter, el diputado publicó una imagen del encuentro que tuvo lugar el pasado jueves y exhortó a "recuperar su ideas".

Laspina calificó a Cavallo como "el único economista que frenó la inflación y la hiperinflación en el país", y pidió "recuperar sus ideas para reconstruir el peso argentino, sin cepos y con libre elección de monedas".

"Hoy, como tantas otras veces, estuve conversando con Domingo Cavallo. Es el único economista que frenó la inflación y la hiperinflación en Argentina. Hay que recuperar sus ideas para reconstruir el peso argentino, sin cepos y con libre elección de monedas", expresó el economista a través de sus redes.

El mensaje lo acompañó junto a una foto en la que se lo ve junto al expresidente del Banco Central durante la última dictadura, a quien destacó por su visión macroeconómica tras la creación del Plan de Convertibilidad.

El director del Centro de Estudios para el Progreso forma parte del equipo económico que asesora a la titular del PRO en uso de licencia, en coordinación con Carlos Melconian, quien será ministro de Economía de Juntos por el Cambio ante un eventual gobierno.

Completarán el equipo Alfonso Prat-Gay, Hernán Lacunza, Eduardo Levy Yeyati, Guido Sandleris, Ariel Cronenberg, Dante Sica y Horacio Tomas Liendo.

Milei le respondió a Cristina: qué dijo el libertario

El precandidato presidencial volvió a cruzar a la vicepresidenta, que lo tildó como "discípulo" de Domingo Cavallo.

El Diputado y precandidato presidencial de La Libertad Avanza, Javier Milei, afirmó que la Vicepresidenta Cristina Kirchner representa al "señoreaje" al igual que la coalición opositora de Juntos por el Cambio. La titular del Senado lo criticó nuevamente durante su acto de hoy en la Plaza de Mayo.

La expresidenta señaló durante su discurso que, cuando la "falsa dolarización" durante el menemismo se cayó, "explotó todo" y continuó: "Hoy vemos a discípulos y colaboradores de ese ministro de ojos claros explicar lo que van a hacer, a nosotros, que no tenemos títulos de economistas porque somos simples abogados…".

"Fuimos los 'kukas' los que pagamos los depósitos a plazo fijo con el Boden 12, el bono que se le entregó a cada uno de los que, cuando fueron a buscar los dólares y los pesos a los bancos, no estaban", subrayó la exmandataria.

Desde su cuenta de Twitter, el libertario le salió al cruce: "Al final, CFK y Juntos por el Cambio, al momento de robarle a los argentinos de bien con el señoreaje son iguales...
¿Te das cuenta que son lo mismo? Hasta repiten las mismas mentiras". 

Se trata del segundo intercambio de alto voltaje que mantiene la líder del kirchnerismo y el economista. El primero fue durante el mes de abril en un acto en La Plata, mientras que el segundo fue la semana pasada después de ser entrevistada en televisión.

Cavallo: "Lo mejor que puede conseguir Massa en 2023 es estabilizar la tasa de inflación en el 6%"

El exministro de Economía también instó a Juntos por el Cambio a tomar una "actitud responsable" hasta el final del mandato del Presidente Alberto Fernández.

El exministro de Economía Domingo Cavallo instó a Juntos por el Cambio a tomar una "actitud responsable" de cara a lo que resta del año, a la vez que consideró que lo mejor que puede conseguir el actual titular del Palacio de Hacienda, Sergio Massa, en este período es "estabilizar la tasa de inflación en el 6%".

En diálogo con La Nación +, el economista amplió su análisis y señaló que se refiere a "una inflación igual a la que se dio en el año 2022".

"Para mí eso es lo mejor que puede conseguir. Y si consigue eso, Massa y el Gobierno se pueden dar por satisfecho", añadió.

Asimismo, el exministro de Economía recomendó: "Massa y el Gobierno tienen que tratar de evitar un descontrol total. Y yo creo que también a la oposición, si aspira a gobernar, le conviene que no haya un descontrol total, porque si no va a quedar muy, muy desorganizada la economía y va a ser muy difícil inducir expectativas de que luego los problemas se van a resolver".

Cavallo: "Las ideas económicas de Cristina Kirchner son peligrosas"

"Creen que el Estado puede meterse en todo y resolver todo e incluso mejor que el sector privado en libertad. Eso es un error garrafal", sentenció el exministro.

Domingo Cavallo, extitular del Palacio de Hacienda entre 1991 y 1996 con un regreso en el 2001, disparó con dureza contra Cristina Kirchner y la responsabilizó como una de las causantes de la profunda crisis que atraviesa el país.

"Las ideas económicas de Cristina Kirchner son peligrosas para el futuro del país. La gran debilidad política de este sistema que tenemos, del trío Cristina, Alberto Fernández y Sergio Massa, es que no tienen clara una orientación adecuada en materia económica del pensamiento", analizó el exfuncionario.

"No creen en las bondades de la economía del mercado ni en la competencia. Creen que el Estado puede meterse en todo y resolver todo e incluso mejor que el sector privado en libertad y eso es un error garrafal", agregó.

Consideró que desde el kirchnerismo "quieren alentar las exportaciones y ponen cupos o quieren adelantar los ingresos de exportaciones después de producir el bien, que es lo más importante. Se hace un gran esfuerzo para liquidar ahora y vacían los próximos meses", detalló Cavallo en LN+ sobre las políticas del oficialismo.

Por otra parte le aconsejó al superministro Sergio Massa que haga "cualquier cosa para evitar una devaluación y una inflación del 100%" interanual. Cavallo advirtió que «la devaluación no es una solución" a esta crisis económica, aunque "si siguen cometiendo estos errores y manejando mal la economía puede llegar a ocurrir una fuerte devaluación y seria un explosión inflacionaria. "Tendría muchísimas consecuencias no deseadas, alentaría las exportaciones y no resolvería los problemas", sentenció.

En ese marco recordó que "todos los costos de servicios energéticos o transporte, todo lo subsidiado, está ligado al dólar". A raíz de esto, si "aumenta mucho el dólar por medio de una fuerte devaluación, los subsidios aumentan más que proporcionalmente y producen un tarifazo enorme y sumado a una devaluación es más que un rodrigazo", opinó.

Otra de las recomendaciones a Massa es "reducir al mínimo los subsidios públicos es super prioritario" y aseguró que "fue un error tan grande mantener congeladas las tarifas porque desarticulan las reglas del juego del sector energético. Fue un error y ahora hay que corregirlo" por lo que está de acuerdo con la segmentación pero no con el flamante ministro.

"Hay que ver si Massa es capaz. Massa originariamente no pensaba así. Como cualquier persona mínimamente educada en economía no puede pensar de esa manera. Massa debería pensar diferente a Cristina Kirchner. Si vemos las expresiones de Massa, sabemos que es un enfoque equivocado. Tengo dudas sobre la seriedad de su pensamiento", culminó.

Para Cavallo, la inflación de 75% anual ayudará al Gobierno a cumplir las metas del FMI

El exministro de Economía afirmó que la baja acumulación de reservas seguirá generando alta inflación en 2023.

El Exministro de Economía, Domingo Cavallo, calcula que la inflación anual será del 75%. Según el economista, este alto índice ayudaría a la administración de Alberto Fernández a cumplir las metas fiscales acordadas con el Fondo Monetario Internacional, aunque indicó sus dudas de alcanzar los niveles de reservas solicitados por el organismo internacional.

En su blog personal, expresó que "con un ritmo de devaluación en el mercado oficial de alrededor del 4% mensual y aumentos salariales de entre el 50% y el 80%, es difícil que en lo que resta del año en curso la tasa de inflación mensual se ubique por debajo del 4,5% mensual. Si ese fuera el curso de la inflación, la tasa anual para 2022 terminaría en alrededor del 75%", explicó el economista en su blog personal.

"Con esa tasa de inflación, es probable que el gobierno pueda lograr cumplir con las metas fiscales y de financiamiento monetario del Tesoro, siempre que el Fondo Monetario Internacional acepte medirlas como porcentaje del Producto Bruto Interno a precios corrientes. En realidad, el aumento de la tasa de inflación, al inflar el Producto Bruto Interno a precios corrientes, ayuda al cumplimiento de esas metas", evaluó.

No obstante se mostró mucho más escéptico en el tema de la acumulación de reservas.

En ese sentido indicó que "aunque el Fondo Monetario Internacional admita este desvío y otorgue perdón para habilitar los desembolsos trimestrales y evitar el default con esa institución, la escasez de reservas internacionales dificultará la reducción de la inflación durante 2023, porque impedirá que el gobierno reduzca la tasa de devaluación mensual en el mercado oficial, como lo hizo entre abril y diciembre de 2021".

Como consecuencia de este escenario vaticinó que "hará mucho más difícil al gobierno que asuma el 10 de diciembre de 2023 la aplicación temprana de un plan de estabilización con chances de éxito".

El exministro aprovechó la ocasión para insistir con su idea de dolarización de la economía. "Si se diera al dólar el carácter de moneda de curso legal se podría lograr que una proporción creciente de los dólares billetes que están atesorados en el país y de los depósitos en dólares de los argentinos en el exterior, se transformen en depósitos en dólares en instituciones financieras locales y sirvan para financiar la inversión y la operación de actividades empresarias en el país", sostuvo.

El duro pronóstico de Cavallo sobre la inflación

El economista alertó que "la aceleración inflacionaria observada en febrero es particularmente peligrosa" y alertó que "como consecuencia de la invasión rusa a Ucrania seguramente aumentarán los combustibles y muchos insumos importados".

El Exministro de Economía Domingo Cavallo advirtió sobre la aceleración de la inflación en febrero, que se ubicó casi en el 5%. "Esta es una aceleración peligrosa porque se produce cuando el ajuste del tipo de cambio oficial, que debería acompasar a la tasa de inflación, fue apenas del 2,5% mensual", escribió el expresidente del Banco Central en su blog.

Desde su blog, repasó que, según las encuestas, la inflación es el mayor motivo de preocupación de la población y que, de acuerdo a los trascendidos, "es la variable crítica a la que prestará atención el Fondo Monetario Internacional en su evaluación de la marcha del programa una vez que se logre el acuerdo da facilidades extendidas que se está negociando".

Es por esto que Cavallo reconoció que "es muy difícil ser optimista sobre las condiciones de gobernabilidad de los dos años que restan del mandato de Alberto Fernández".

"Hay indicios de que se intensifica la oposición interna a las condicionalidades que se estarían negociando con el FMI, oposición que anida en el núcleo Cristinista del gobierno y se manifiesta, sobre todo, en la actitud de los senadores", observó el economista.

En este sentido, observó que aun cuando el presidente logre neutralizar esta oposición y el ministro de Economía Martín Guzmán pueda ajustar las tarifas del gas, la electricidad y el transporte como para reducir los subsidios en la magnitud necesaria para alcanzar la meta de déficit fiscal primario, "quedará todavía el riesgo de fuertes reclamos populares por parte de sectores que en las elecciones de 2019 le dieron el triunfo al Frente de Todos".

Asimismo, alertó que "las consecuencias económicas de la invasión rusa a Ucrania agravarán el panorama social porque producirán aumentos adicionales de los precios del combustible, la energía y muchos insumos importados".

"No se puede descartar que una crisis política termine unificando el accionar del gobierno alrededor de las ideas y los objetivos de la Vicepresidenta y su núcleo duro de seguidores", dijo el economista para luego plantear: "Si esto llegara a ocurrir, hay que esperar todo tipo de represión económica". Y enumeró algunos ejemplos: aumento de las retenciones, reimplantación del impuesto a la riqueza y controles de cambio y de precios más estrictos y gravosos.

Acuerdo con el FMI: la dura advertencia de Cavallo sobre el default

En caso de no llegar a un entendimiento "va a ser algo así como fue el año 2002".

El Exministro de Economía, Domingo Cavallo, opinó sobre el nuevo acuerdo al que ha llegado el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional y explicó que "sería suicida" no acordar.

"Sería suicida no acordar con el Fondo e ir al default. Pero eso no significa que los problemas de la economía argentina se van a resolver. Se va a evitar caer en un agravamiento muy grande de la inflación", resaltó.

Cavallo afirmó que "si se acuerda con el Fondo y luego cumplen con las metas monetarias y fiscales, se acotará la inflación".

Y también, informó que Argentina tendrá "una inflación anual superior al 50 por ciento", pero que "por lo menos no va a ser explosiva".

De no pactar con el Fondo Monetario Internacional "obviamente que va a haber una fortísima devaluación y una aceleración inflacionaria, y va a ser algo así como fue el año 2002".

Además, explicó que el nuevo acuerdo "no significa que los argentinos se van a sentir bien, que se han resuelto los problemas ni que empieza la recuperación sostenida de la economía argentina". De hecho, remarcó que, "con las actuales reglas de juego", habrá cada vez "más pobres y menos empleos bien remunerados".

Cavallo recomendó bajar el déficit al 1% del Producto Bruto Interno y explicó qué si la emisión va a ser del 1%, "alcanzaría para financiar totalmente el déficit fiscal".

"La economía va a seguir funcionando mal, lo único que van a contener un poco la inflación. Van a evitar una hiperinflación", afirmó.

"La alternativa es poner énfasis en la reducción del déficit fiscal, vía la reducción del gasto público, pero eso es algo que este gobierno se resiste totalmente a hacer", lamentó.

Para finalizar, dijo: "no creo que el Fondo quiera que a Argentina le vaya mal, pero tiene que ser responsable y si va a aprobar un programa, como mínimo, va a tener que evitar una explosión inflacionaria".

Aconseja un plan de convertibilidad, para "estabilizar la economía" y agregó que "es imposible pensar que la economía argentina se podría olvidar del dólar y de las monedas extranjeras".

Cavallo advirtió que "es imposible imaginar que este proceso no termine en el default"

El exministro de Economía analizó los alcances del entendimiento al que llegó el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional.

El Exministro de Economía Domingo Cavallo opinó sobre el acuerdo entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional y advirtió que "se está incubando el default" que llevará a "una fuerte devaluación y explosión inflacionaria".

Tras el anuncio del Gobierno del acuerdo, Cavallo alertó que habrá una serie consecuencias negativas por el programa que el organismo internacional impondrá sobre Argentina.

"El peligro que no queda aventado con la complacencia del FMI a los incumplimientos casi seguros de las condicionalidades del programa, es el del default de la deuda en pesos que se estará incubando en la medida que las metas fiscales, como porcentajes del PBI, se logren cumplir a través de tasas de inflación cada vez más elevadas, como ocurrió durante 2021", explicó el exministro de Economía.

A través de su blog, advirtió consideró que el Gobierno "logrará evitar la declaración de un default formal con el Fondo Monetario Internacional a pesar de que muy pronto quedará de manifiesto que no podrá cumplir con las condicionalidades".

Indicó también que el acuerdo de entendimiento "contempla que no habrá salto devaluatorio, pero el ajuste del tipo de cambio tendrá que acompasar a la tasa de inflación", lo que quiere decir que "que tendrá que pasar del 2 al 4% mensual" para ir acompañando la devaluación.

Remarcó que cuando los acreedores en pesos "demanden tasas reales de interés tan altas como las que hoy se reflejan en el valor de mercado de los títulos en dólares que surgieron de la reestructuración de 2020, habrá llegado el momento del default de la deuda en pesos".

Ceferino Reato cuenta las horas finales de De la Rúa en el Gobierno

El analista político aborda el episodio como nunca nadie lo relató. Los protagonistas políticos que rodearon su caída: Duhalde, Cavallo y Alfonsín.

Este 20 de diciembre se cumple un nuevo aniversario de la renuncia del expresidente, que llegó al poder con la Alianza. Dejamos acá un relato crudo y pormenorizado que el periodista Ceferino Reato plasmó en su libro Doce Noches, de donde están extraídos los diálogos y hechos que propiciaron su salida en helicóptero y se reproducen aquí. El dramático desenlace de la gran crisis del 2001 durante la presidencia de Fernando De la Rúa.

A las 8 de la mañana del 20 de diciembre de 2001, Fernando de la Rúa comenzó su último día como presidente. A esa hora, en Olivos, recibió a su Jefe de Gabinete Chrystian Colombo, que le informó sobre las novedades de la reunión con dirigentes peronistas que había tenido lugar la noche anterior en el hotel Elevage. No se lo había podido contar a la madrugada porque, cuando llegó a la residencia, en la guardia le dijeron que De la Rúa no podía ser molestado: dormía.

Los peronistas no tenían una posición única sobre la última oferta del gobierno, que era la formación de un gobierno de coalición; un oficialismo lúcido y osado podía maniobrar sobre esas divisiones y tal vez incorporar a algunos dirigentes opositores. Eso sí: todos exigían el alejamiento del Ministro de Economía, Domingo Cavallo.

El Presidente coincidió en que la renuncia de Cavallo era, a esa altura, inevitable; eso lo conducía a la división del ministerio de Economía para desarmar el castillo de atribuciones que el polémico funcionario había acumulado. También charlaron sobre cuándo y cómo el gobierno anunciaría la salida de Cavallo y los cambios en el gabinete. Colombo, además, habló por teléfono con algunos economistas y gobernadores de confianza para tener una primera impresión sobre el impacto de esas decisiones.

Al mediodía, ya en su despacho en la Casa Rosada, Colombo recibió un llamado de Héctor Magnetto, el CEO del Grupo Clarín. Un empresario que, como todos, seguía el minuto a minuto de una crisis que, en el plano económico, incluía un tema de fondo: ¿continuaría la paridad 1 a 1 entre el peso y el dólar o habría una devaluación?

Colombo colgó con la sensación de que Magnetto pensaba que a De la Rúa no le quedaba otra salida que renunciar. También lo llamó el periodista Claudio Escribano, Secretario general de Redacción del diario La Nación: quería saber si el Presidente ya había renunciado.

Es que las imágenes de la televisión mostraban un gobierno desbordado, con la Policía Federal, que el día anterior aseguraba que la Capital estaba blindada, protagonizando una represión tan desmesurada como ineficaz justo frente a la Casa de Gobierno.

Los peronistas se alejaban cada vez más del gobierno. El más expresivo fue el flamante senador Eduardo Duhalde: “O el Presidente cambia o habrá que cambiar al Presidente”.

En el radicalismo, el también senador bonaerense Raúl Alfonsín consideraba que la suerte del gobierno ya estaba echada. Eso es lo que le dijo a las nueve de la mañana al jefe del bloque de senadores del oficialismo, Carlos Maestro. “Yo no voy más a la Casa Rosada; para mí, esto está agotado”, afirmó el expresidente.

Maestro cuenta que él evaluaba que la situación era dramática, pero que algo todavía se podía hacer. Por eso, partió a la Casa Rosada junto al titular del bloque de diputados del radicalismo, el catamarqueño Horacio Pernasetti. Un nuevo viaje al despacho de De la Rúa, esta vez los dos solos.

Alfonsín estaba molesto porque sus sugerencias habían sido olímpicamente ignoradas por De la Rúa, su rival de siempre en el radicalismo. Eso ocurrió el día anterior, el miércoles 19 de diciembre al atardecer, cuando una delegación formal de siete diputados y senadores de la Unión Cívica Radical se presentó en la Casa Rosada.

“Pensábamos —cuenta Maestro— que el Gobierno tenía que hacer algo; se nos ocurrió pedirle a De la Rúa la renuncia de Cavallo y una modificación sustancial del gabinete para distender la situación”.

Primero, fueron a ver a Colombo y le plantearon “la conveniencia de que renuncien todos los ministros para que el Presidente pueda retomar la iniciativa con un gabinete nuevo”.

—Hay que ir a un gobierno más amplio. Pero, por supuesto que no queremos que te vayas vos, Chrystian —le dijo Alfonsín.

—…

—Nosotros le queremos comunicar esta propuesta al Presidente —agregó el líder de la UCR.

—Ya le aviso.

Colombo se levantó, dejó a los correligionarios en su despacho, pasó al lado de los dos granaderos y se metió en el despacho presidencial. De la Rúa estaba reunido con Cavallo.

—Presidente, en mi despacho están Alfonsín, Maestro, Pernasetti y otros diputados y senadores del partido que vienen a verlo para proponerle un cambio total de gabinete. Yo pienso…

—Dejá que yo hablo con Alfonsín y lo convenzo —lo interrumpió Cavallo.

—Mingo, de economía podes saber más que yo, pero de política no entendés nada.

—Vamos a atender a los amigos que nos esperan —dispuso el presidente.

Maestro recuerda que la presencia de Cavallo en el principal despacho de la Casa Rosada los sorprendió porque habían ido a pedir, en primer lugar, la cabeza del ministro de Economía.

"Nos sentamos —describe— en una mesa ovalada: el presidente, en una de las puntas; a su izquierda, Cavallo; a su derecha, la senadora Amanda Isidori, de Río Negro; y al lado de ella, yo. Frente a mí, estaba Alfonsín".

—¿Qué andan haciendo por acá? —preguntó De la Rúa.

—Mirá Fernando, estamos muy preocupados. La situación es gravísima, pensamos que hay que hacer algo —abrió el fuego Maestro.

—Estamos haciendo todo lo que podemos; hasta ahora no hemos tenido suerte, pero tenemos que insistir en arreglar el tema del déficit, que es lo que exige el Fondo para efectuar los desembolsos prometidos.

Maestro le hizo una seña a Alfonsín para que siguiera él, pero la senadora Isidori aceleró los tiempos.

—Hay que decirle de una vez a qué vinimos —lo apuró por lo bajo a Maestro.

—Decíselo vos.

—Se lo digo yo… ¿Le puedo decir algo, Presidente?

—Sí, querida, por supuesto.

—Le voy a decir por qué vinimos hoy a verlo…

De la Rúa estaba reclinado sobre la mesa; Maestro observó que por detrás de la cabeza del Presidente, Cavallo miraba fijo a los ojos de la senadora, como si fuera un hipnotizador: "Amanda le devolvió la mirada y quedó un momento en trance, como enceguecida, y perdió el hilo de lo que venía diciendo".

—El gobierno tiene que hacer un gesto para calmar a la gente. Hay mucha gente pasando hambre.

—Lo sé, querida, pero no hay plata. Y para que el Fondo nos mande lo que nos prometió, tenemos que solucionar el tema del déficit.

Era el turno de Alfonsín.

—Mirá Fernando, con Carlos estamos muy preocupados. Nos parece que sería bueno una reestructuración del gabinete. Desde luego, Fernando, en el momento que vos lo creas más adecuado.

El encuentro se diluyó en frases de circunstancia. Alfonsín y los legisladores se retiraron molestos, convencidos de que la gestión no había servido para nada. El Presidente ya no escuchaba a su partido, preso de sus temores y debilidades, aislado de la realidad, encapsulado por su entorno, ganado por el discurso de Cavallo.

Cuando volvió a la Casa Rosada el jueves 20 de diciembre a las diez de la mañana, Maestro pensó que la Plaza de Mayo lucía como si hubiera sido el escenario de una lucha; todavía había olor a gases lacrimógenos de la represión de la madrugada contra los caceroleros. No podía saber que poco después la situación se volvería mucho peor, con muertos y heridos, un campo de batalla de verdad.

Maestro y Pernasetti fueron al despacho de Colombo. Recién se habían sentado y hablaban del alejamiento de Cavallo cuando entró el Presidente.

—Carlos, Horacio, ¿qué andan haciendo?

—Venimos a verte —dijo Maestro.

—Tenés que buscar ya un ministro de Economía para calmar los ánimos de la gente —le propuso Pernasetti.

—No es tan fácil; le ofrecí el cargo a Adalberto (Rodríguez Giavarini), pero no quiere; nadie quiere agarrar Economía.

—¿Y en el plano político? —preguntó Maestro.

—Estamos convocando a una reunión urgente con todos los gobernadores pero ninguno viene, ni siquiera los radicales. Nadie quiere venir.

—¿Para qué es la reunión de gobernadores? —quiso saber Pernasetti.

—Cuando hay problemas de este tipo, corresponde convocar al Consejo de Seguridad Interior, que está integrado por los gobernadores. Pero, no importa: podemos hacer la reunión igual, con los ministros de Interior de las provincias.

—¿Por qué no intentas un acuerdo con el peronismo? Incorporarlos al gobierno de alguna manera —sugirió Maestro.

—Lo hemos intentado. Yo no creo que se puedan hacer cosas muy distintas. Pero, si ustedes quieren, hablen con los peronistas.

—Yo puedo hablar con Ramón Puerta, en el Senado, y Horacio, con Eduardo Camaño (el titular de la Cámara de Diputados).

—Está bien. Yo estoy haciendo todo lo que puedo, pero que digan los peronistas qué es lo que quieren.

Maestro se llevaba muy bien con Puerta; por eso, le sorprendió que no lo invitara a sentarse cuando lo fue a ver a su despacho de presidente provisional del Senado, al mediodía.

—Mirá Ramón, vengo porque el Presidente quiere hacer algo en conjunto con ustedes, con el peronismo.

—Yo me estoy yendo a una reunión de gobernadores del peronismo en San Luis; el Adolfo (Rodríguez Saá) nos invitó a la inauguración del aeropuerto de Merlo y aprovechamos para juntarnos; también vamos algunos senadores y diputados. Pero, te adelanto que no queremos involucrarnos en esta crisis, que ha sido generada por el gobierno.

—Pero, el Presidente les ofrece participar del gobierno en las condiciones que ustedes quieran.

—Eso seguro que no. Ya le dijimos que lo apoyamos en todo lo que necesite, pero que tenemos que preservarnos como oposición porque si no, dejamos a la Argentina sin alternativa… Pero, igual le comento a los muchachos y te aviso.

—Bueno, Ramón… Acá se termina todo.

Maestro dio media vuelta, abrió la puerta y se fue. Puerta cuenta ahora que "no entendí bien lo que quiso decir porque era una frase dura, pero la conversación había sido muy amistosa, como siempre. Luego, entendí que se refería al gobierno".

Cuando Maestro volvió a su despacho, encontró que Alfonsín lo estaba esperando: quería saber cómo le había ido con el Presidente. No tuvieron tiempo de charlar mucho porque la secretaria de Maestro los interrumpió.

—Si ustedes se quedan acá, después no van a poder salir; me dicen que afuera se está juntando mucha gente —les avisó Noemí.

—Carlos, mejor nos vamos a mi oficina; ahí vamos a estar más cómodos.

Tuvieron suerte: pudieron abandonar el Senado sin que los manifestantes se dieran cuenta de que iban en el asiento trasero del automóvil guiado por el chofer del ex Presidente, junto con el jefe de su custodia, el comisario Daniel Tardivo. Una proeza teniendo en cuenta los abucheos que recibían por aquellos días todos los legisladores, incluidos los de la oposición.

Llevaban ya casi tres horas recluidos en la oficina de Alfonsín, un quinto piso de la avenida Santa Fe al 1.600, cuando, a las cuatro de la tarde, Maestro recibió el llamado de De la Rúa.

—¿Qué pasó con los peronistas?

—Puerta se estaba yendo a una reunión de los gobernadores peronistas en San Luis. Pero, no aceptan: dice que es un problema del gobierno, que es un problema nuestro. Que no se quieren involucrar… Me prometió que igual iba a comentar la propuesta con los gobernadores. Y Horacio dice que no puede encontrar a Camaño.

—Voy a hablar por radio y televisión.

—¿Cuándo?

—Ahora, dentro de unos minutos.

De la Rúa cortó y Maestro le contó a Alfonsín.

—¿Qué irá a decir? —preguntó el ex Presidente.

—Pongamos la televisión.

Hicieron varios intentos, pero no lograron encender el aparato.

—Vení Margarita, que no podemos conectar la televisión —gritó Alfonsín en dirección al cuarto donde estaba su secretaria privada.

—Ustedes, los hombres, no saben hacer nada —regañó Margarita Ronco mientras la imagen del Presidente aparecía en la pantalla.

Hasta el discurso de De la Rúa, las versiones de los distintos protagonistas coinciden en lo que fue sucediendo durante aquel día decisivo. Pero, a partir de este momento hay diferencias, algunas de ellas sustanciales.

Por un lado, Maestro asegura que cinco minutos después del mensaje, recibió un segundo llamado del Presidente.

—¿Qué te pareció el discurso?

—Mirá… Me pareció más atinado, mejor, que el de anoche. Esperemos a ver cómo reacciona el peronismo.

En realidad, Maestro no había visto ni escuchado el discurso de la noche anterior, aunque había leído párrafos en los diarios. Fue la mejor respuesta que encontró frente a una pregunta inesperada.

También afirma que el siguiente llamado fue el de Noemí, su secretaria.

—Ya puede venir a su despacho; parece que afuera está todo más tranquilo.

En aquel momento, Alfonsín saludaba a algunos radicales de confianza que habían llegado para analizar la crisis del gobierno: José “Chiche” Canata; Juan José “Manolo” Canals y el economista Mario Brodersohn, entre otros. Todos ellos eran fieles seguidores de Alfonsín y, como su jefe, pensaban que la caída de De la Rúa era cuestión de tiempo, de muy poco tiempo.

—Raúl, yo vuelvo al Senado; me avisó mi secretaria que está todo más calmado.

—Bueno Carlos, después nos vemos.

Sin embargo, otras fuentes sostienen que Maestro permaneció en la oficina de Alfonsín, desde donde —junto con el ex Presidente— conspiró para forzar —o, al menos, acelerar— la renuncia de De la Rúa. Tanto es así que varios correligionarios lo siguen considerando “un gran traidor”.

En ese sentido, De la Rúa asegura: “Yo decido renunciar cuando ya desde el departamento de Alfonsín me llama el presidente del bloque de senadores del radicalismo para decirme que, a juicio de ellos, no había nada que hacer, que consideraban conveniente mi renuncia. Lo que se produce después de que hablaron con Duhalde”.

De la Rúa recuerda ese diálogo de esta manera.

—Presidente, recién hablé con Duhalde, que me dijo que ya no hay nada que hacer —le informó Maestro.

—¿Y vos qué pensás?

—No hay otra salida que la renuncia.

—Bueno, tomo nota.

Incluso, el exconcejal porteño Humberto Bonanata asegura que Maestro —por sugerencia de Alfonsín— informó a algunos periodistas que el Presidente había renunciado cuando todavía no lo había decidido. “Eso precipitó la renuncia de Fernando, fue el golpe de gracia”, agrega Bonanata, que era partidario de De la Rúa y ahora dirige el sitio www.notiar.com, de “actualidad con opinión”.

Maestro niega esos dos testimonios. Ratifica que volvió a su despacho en el Senado, donde —afirma— atendió a un comandante de Gendarmería que le traía un mensaje del jefe de esa fuerza, el comandante general Hugo Miranda.

Siempre según Maestro, Miranda le avisaba que los saqueos se iban a multiplicar en el conurbano cuando “venga la noche porque ya no hay relevos en la Policía Bonaerense debido a que sus efectivos han estado trabajando durante cuarenta y ocho horas seguidas, sin descanso. Lo mismo pasa en la Policía Federal”.

"Además —agrega Maestro— la televisión ya informaba de muertos en el centro de la ciudad y también en otros lugares, como Rosario, Córdoba, en la provincia de Buenos Aires… Se hablaba de casi treinta muertos en todo el país, había imágenes de coches quemados en la 9 de Julio. Así que lo llamé a De la Rúa".

—Fernando, está habiendo muertos en Plaza de Mayo —le avisó, según su versión.

—No, a mí nadie me informó eso, ni mis funcionarios de Interior ni el jefe de la Policía Federal.

—La televisión está diciendo que hay muertos.

—La televisión dice muchas cosas que no son ciertas.

—Me parece que esta vez es cierto porque están mostrando imágenes de personas caídas.

Maestro asegura que, apenas cortó con el Presidente, un empleado le alcanzó un comunicado de prensa conjunto de los bloques de senadores y diputados del peronismo, donde la principal fuerza de oposición reclamaba a De la Rúa “un gesto de grandeza que permita superar la crisis”. Según Maestro, también “convocaban urgentemente a una Asamblea Parlamentaria”.

Maestro cuenta que volvió a llamar al Presidente.

—Mirá Fernando, el peronismo ha resuelto retirar su apoyo parlamentario al Gobierno. La situación está muy difícil y yo no le veo salida.

—Yo hice todo lo que pude; convoqué al peronismo a un gobierno de unidad nacional, pero no fui escuchado.

—Presidente, le doy un consejo: ponga su renuncia a disposición del Congreso para que el Congreso, a través de una Asamblea Parlamentaria, decida qué hacer frente a esta situación.

Maestro se refería a una sesión especial del Congreso, de todos los legisladores: los senadores y los diputados. La instancia prevista por la Constitución para analizar la eventual renuncia de un Presidente y designar a su sucesor.

De la Rúa se quedó unos segundos en silencio.

—Si no queda otra solución, lo voy a hacer.

Maestro cuenta que, aliviado, salió al pasillo a informar que la renuncia del Presidente era inminente a una patrulla de periodistas que deambulaba por el Senado en busca de información. Eran las seis y cinco de la tarde.

“El gobierno —explica Maestro— ya no tenía credibilidad ni podía dar ninguna respuesta. La verdad es que a los veinte minutos de que la renuncia fue informada no quedó nadie en la calle; todos se volvieron a sus casas. La renuncia era lo que se necesitaba. Fue como un bálsamo; la situación era terminal”.

Pero, algunos colegas de Maestro no lo entendieron así. Un ex legislador afirma que, luego de la renuncia del Presidente, un grupo de senadores radicales fue al despacho de Maestro.

—Carlos, están diciendo que vos le dijiste al presidente que no quedaba otra salida que presentar la renuncia —lanzó desde la puerta el misionero Mario Losada, que encabezaba la fila.

—Sí Mario, es cierto.

—Pero, ¿con quién lo consultaste?

—Con nadie Mario, si acá no había nadie. ¿Vos, por ejemplo, dónde estabas?

Alfonsín era uno de los que escuchaba la conversación del otro lado de la puerta, pero Maestro no podía verlo.

—Está bien lo que hizo Carlos. Esto era un desastre, esto iba a ser una carnicería. Había que sugerirle algo así al presidente —dijo Alfonsín, y clausuró la discusión.

De la Rúa firmó su renuncia minutos después de las seis y media de la tarde. La redactó a mano, luego de convocar a su despacho a algunos funcionarios de confianza, entre ellos Colombo; el canciller Rodríguez Giavarini; Gallo, el secretario general de la Presidencia; el ministro de Defensa, Horacio Jaunarena; su hermano Jorge de la Rúa, titular de Justicia, y Hernán Lombardi, secretario de Turismo.

—He tomado la decisión de renunciar. El justicialismo rechazó mi oferta de un gobierno de coalición, no con esas palabras pero sí con hechos: los gobernadores están reunidos en San Luis a la espera de mi renuncia, y el jefe del bloque de diputados, Humberto Roggero, pidió mi juicio político. En nuestro partido, el jefe del bloque de senadores, Maestro, me acaba de decir que no hay otra salida que mi renuncia. Mi actitud es este renunciamiento que quiero hacer para pacificar el país y asegurar la continuidad institucional.

Todos escucharon en silencio. De la Rúa salió del despacho privado, atravesó la oficina de los edecanes y entró a la Sala Verde, un lugar más pequeño pintado de ese color, decorado con un imponente retrato del general José de San Martín. Y allí se sentó a escribir su renuncia. “Creí que debía ser hecha en forma manuscrita”, recuerda. Sus funcionarios lo siguieron y se quedaron mirando cómo la redactaba. Algunos estaban a punto de llorar.

—Me parece bien que la hayas hecho a mano —lo alentó cuando terminó su amigo Rodríguez Giavarini.

De la Rúa llamó por teléfono a Virgilio Loiácono, que era el secretario de Legal y Técnica de la Presidencia:

—Por favor, lleva la renuncia al Congreso.

El texto fue dirigido al ingeniero Puerta:

“Me dirijo a Ud. para presentar mi renuncia como Presidente de la Nación.

Mi mensaje de hoy para asegurar la gobernabilidad y constituir un gobierno de unidad fue rechazado por líderes parlamentarios.

Confío que mi decisión contribuirá a la paz social y a la continuidad institucional de la República.

Pido por eso al H. Congreso que tenga a bien aceptarla.

Lo saludo con mi más alta consideración y estima, y pido a Dios por la ventura de mi Patria".

Humberto Roggero, cordobés de Río Cuarto, niega que él, como jefe del bloque de diputados del peronismo, haya mentado la posibilidad de un juicio político a De la Rúa: "Hicimos una conferencia de prensa, pero para rechazar la propuesta de un gobierno de coalición". Eso fue menos de cincuenta minutos después del discurso del Presidente. ¿Por qué tan rápido? Porque temían que sus compañeros de las provincias más chicas, que habían convocado al encuentro en San Luis, aceptaran la oferta de De la Rúa. "Pensábamos que con ese rechazo, el encuentro en San Luis se volvía abstracto", sostiene.

De la Rúa renunció cuando tenía 64 años y llevaba setecientos cuarenta días —dos años y diez días— en la Presidencia.

El ex senador jujeño Alberto Tell afirma que, luego de la renuncia, De la Rúa llamó por teléfono al ex presidente Carlos Menem: “Yo había ido a ver a Carlos junto con Daniel Scioli y otros dos compañeros, en el auto de Scioli. Fuimos al departamento de su esposa, Cecilia Bolocco. Recuerdo que Carlos estaba durmiendo, así que lo esperamos un rato. Estábamos charlando cuando lo llamó De la Rúa y Carlos puso el teléfono en manos libres”.

—Carlos, ya he redactado mi renuncia por esta crisis institucional que se ha creado.

—¿No hay manera de volver atrás?

—No, creo que mi renuncia contribuirá a la solución de esta crisis. Quería agradecerte tu permanente colaboración con mi gestión; fuiste uno de los pocos que nunca puso un palo en la rueda; por el contrario, siempre estuviste dispuesto a colaborar.

—Fernando, somos hombres de la democracia.

Uno de los funcionarios que lo acompañaron en aquel gesto del final, recuerda que, una vez que estampó su firma en el texto de renuncia, De la Rúa pareció recuperar la energía, como si se hubiera sacado un peso de encima

—Bueno, ya no tenemos nada que hacer hoy acá. Nos vamos —les indicó a sus acongojados colaboradores.

Y salió del despacho para tomar el ascensor privado, pero lo frenó el jefe de la Casa Militar, el vicealmirante Carlos Carbone, que llevaba menos de dos días en su cargo.

—Señor Presidente, no puede salir por allí. La seguridad depende de mí y hay muchísima gente en la Plaza.

—Me voy directamente, como lo hago siempre.

—No, señor Presidente, ya está listo el helicóptero. No se puede salir por tierra.

De la Rúa fue llevado rápidamente a la azotea, donde ya lo esperaba un helicóptero Sikorsky S76B apenas posado —sin descargar todo su peso— para proteger de posibles fisuras al techo y a las paredes del histórico edificio. A las corridas y en apenas un minuto, abordó la máquina, junto con su edecán, el teniente coronel Gustavo Giacosa, también en su segundo día en el cargo, y el subjefe de la custodia presidencial, el subcomisario Marcelo Lioni, el calvo al que muchos tomaron por Cavallo al verlo por televisión.

Eran las siete y cincuenta y dos de la tarde y el helicóptero blanco se elevaba en medio de aplausos, gritos e insultos de la gente que protestaba en la Plaza de Mayo. La imagen evocaba la partida de la presidenta Isabel Perón poco después de la medianoche del 24 de marzo de 1976, minutos antes de que fuera desalojada del gobierno por los militares. De la Rúa llevaba su ejemplar de la Constitución apretado entre las manos y apenas atinó a mirar por la ventanilla en los cuatro minutos y medio que duró el viaje hasta la residencia de Olivos.

El exconcejal Bonanata recuerda que esa noche llamó a su amigo. Sonaba tan lloroso que De la Rúa le contó un chiste sobre Osama Bin Laden en clave radical: "Dicen que a Bin Laden lo llevan preso a la Corte de La Haya y le preguntan.

—¿Es cierto que tuvo responsabilidad en el atentado contra las Torres Gemelas?

—Sí, es cierto.

—¿Y en el atentado al Pentágono?

—Sí, también.

—¿Tuvo que ver con las bombas a la Embajada de Israel y la AMIA?

—Sí, lo acepto.

—Una última pregunta antes de pasar al veredicto, ¿Conoce a… (y nombra a un dirigente radical involucrado en una denuncia por empleados "ñoquis" que cobraban pero no trabajaban en el antiguo Concejo Deliberante porteño).

—Ah no, en quilombos yo no me meto…"

Bonanata estaba muy sorprendido.

—Pero Fernando… ¿cómo tiene fuerza para levantarme el ánimo el peor día de su vida contándome un chiste?

—Porque hay que seguir viviendo, querido Humberto - le contestó De la Rúa con una voz tan segura y nítida como su interlocutor no le había escuchado nunca durante su tortuosa presidencia.