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Historia: la ley de Sarmiento que protege a los animales

En el Día del Animal, desde el Archivo General de la Provincia de San Juan conmemoraron la fecha a través de la historia de la ley nacional en defensa de los animales, cuyo autor es el Gran Maestro de América.

Muchos tienen la dicha de convivir con seres excepcionales; seres llenos de luz, aquellos que esperan en el hogar siempre con el corazón abierto y saltando de felicidad; es decir las queridas mascotas. En sus amplias variedades y a los gustos de cada uno, este 29 de abril el Ministerio de Gobierno, a través del Archivo General de la Provincia, homenajeó a los animales.

Los archivos resguardan información esencial que refleja la historia de un país o provincia. Por ello, es necesario comprender su importancia a partir del valor que tienen para la administración, la investigación, la comunidad, el desarrollo económico, social, científico y tecnológico, el fomento de la cultura y la consolidación de la identidad nacional.

En este sentido, el Archivo General de la Provincia reseñó la historia de la denominada Ley Sarmiento, a través del relato de la Profesora Verónica Robles, integrante de la cartera de gobierno a cargo de la custodia y protección de los documentos históricos de valor patrimonial.

Historia de la Ley Sarmiento

La historia nos remonta al año 1879, cuando un 21 de agosto se fundó en Buenos Aires la Sociedad Argentina Protectora de Animales (SAPA). Esta institución fue una de las más antiguas en su tipo; creada bajo la inspiración de un pastor escocés, Juan Francisco Thomson y la Iglesia metodista.

Los colabores con que contó; entre ellos figuras destacadas de aquella época, fueron el sanjuanino Domingo Faustino Sarmiento, Bartolomé Mitre, el poeta Carlos Guido Spano, Vicente Fidel López y el jurisconsulto Ignacio L. Albarracín. Posteriormente se organizó, al tener como presidente a Sarmiento, el vicepresidente fue Mitre, y la secretaría recayó en Albarracín.

No menos de esperar, Sarmiento prestó su casa para llevar a cabo las reuniones y funcionara allí la reciente sociedad protectora; entre los años 1881 y 1885. En esta última fecha Sarmiento dejó su puesto de la presidencia y lo sucedió Albarracín.

Es importante destacar que nuestro maestro célebre, escritor; y demás funciones relevantes que cumplió, al finalizar su mandato como presidente de la nación se dedicó y levantó la bandera en otro aspecto, por la defensa, cuidado y protección por los animales.

Ignacio Lucas Sarmiento nació en Córdoba, un 31 de julio en 1850; pasó sus primeros años de niñez en nuestra provincia, se recibió de abogado y jurisconsulto.

Sobrino de Sarmiento; por parte de su madre, trabajaron a la par en defensa y prohibición del maltrato por los animales.En aquel entonces eran comunes los encuentros para presenciar la riña de gallos y de los perros, o el atractivo de las corridas de los toros, el tiro a la paloma, la doma de potros, también actuaron contra la matanza de los animales faenados y los caballos usados como transporte, entre otros seres vivos.

Como fruto de un trabajo arduo junto a su tío, propusieron la sanción de una ley nacional en defensa de los animales. Finalmente dicha ley se sancionó el 25 de julio de 1891, y se promulgó un 3 de agosto del mismo año. A partir de entonces se contó con una reglamentación, la Ley Nacional de Protección de Animales Nº 2786; que posteriormente en honor a uno de sus propulsores, se denominó "Ley Sarmiento"; tras el fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, el 11 de septiembre de 1888.

Esta norma establecía actos punibles por los malos tratos hacia los animales, con penas de multas o arrestos para las personas culpadas. Se contó con colaboración de la policía; para dar cumplimiento de la misma, de los reglamentos y diversas ordenanzas que se dictaron en correlación; para lograr la protección de todos los animales. El dinero que se recaudó se destinó a las distintas Sociedades de Beneficencia de ese entonces.

Solicitó también la ayuda al Estado nacional para la construcción de distintos hospitales veterinarios públicos y gratuitos. A través de la educación, digno ejemplo de su tío, fue difundido en las currículos escolares, el respeto y su importancia para con la defensa de los animales teniendo presente que se llevara a cabo la celebración de estos seres vivos. También pidió la colaboración de la Iglesia para inculcar estos valores de respeto y amor.

Por su parte, en Estados Unidos, se festejaba estas efemérides como así también en Londres qué tenía el Domingo del Animal. Este ejemplo fue tomado por Albarracín, de esta manera consiguió en colaboración con el Consejo Nacional de Educación, llevar a cabo tan ansiada celebración en nuestro país; un 29 de abril de 1908, El lugar elegido fue en el Zoológico; en reunión previa con el director Clemente Onelli. Que finalmente la fecha se trasladó a un 2 de mayo; por causa de la lluvia en esos días.

En este acontecimiento tan importante para el doctor Albarracín, asistieron el presidente de República; Figueroa Alcorta, entre otros invitados, con la presencia de un público numeroso estudiantil, en el cual se soltaron varias palomas mensajeras. Con el simple objetivo de generar conciencia en los escolares, el respeto hacia los animales.

La lucha de la Sociedad Protectora y de su defensor; se mantuvo por muchos años. Ya que se gestionó leyes en contra de la matanza eutanásica del ganado, protección de la fauna y diversas campañas de preservación del ambiente, etc.

Ignacio Lucas Albarracín falleció también un 29 de abril de 1926 en Buenos Aires; coincidencia o no, para la posteridad en Argentina se eligió esta fecha en honor a su lucha y trayectoria incansable por la defensa y protección de los animales.

Adhesión de la ley en San Juan

Esta provincia no ajena a estos principios, y por adhesión nacional, sancionó en el año 1948 la Ley Nº 1294, un 24 de agosto. Donde se declara en disposiciones la mencionada Ley Nº 2786, sobre la protección de los animales, hoy no vigente.

Por su parte la llamada "Ley Sarmiento" sentó las bases para la futura legislación argentina en esta materia. Y ambas leyes se conservan y se pueden consultar en los repositorios del SIPAR y Archivo General de la Provincia.

Posteriormente a nivel mundial diferentes organismos internacionales como la UNESCO, establecieron los derechos de los animales. Y en 1980, por su parte, el Papa Juan Pablo II, eligió a San Francisco de Asís patrono de los animales y de los ecologistas. En San Juan la Asociación “Amigos de la Casa de Sarmiento”, como tantas otras instituciones, continúan con el legado de Sarmiento en este sentido.

En estos tiempos nuestras mascotas son el sostén y compañía para muchos, con su cariño y presencia. Ellos como el resto de los animales; nuestros pares vivos, merecen nuestro total cuidado y respeto.

El día que Sarmiento escribió sobre José de San Martín

Las palabras que reproducimos en esta nota fueron escritas por Domingo Faustino para ilustrar el día en que llegaron al país los restos de José de San Martín.

El 28 de mayo de 1880 los restos del Libertador fueron trasladados a Plaza San Martín, frente a su monumento ecuestre. Estas fueron las palabras que Sarmiento dedicó a ese momento:

"Conciudadanos:

Hace veinte años a que la ciudad de Buenos Aires me honró con el encargo de expresar sus sentimientos de bienvenida hacia los restos del ilustre ciudadano que presidió a los destinos de la República, D. Bernardino Rivadavia.

Hoy me cabe igual privilegio al recibir las cenizas del Capitán General D. José de San Martín, que aseguró la Independencia de estas nuevas Repúblicas, y nos dio el rango de Nación, en los hechos, ya que por derecho lo teníamos desde la Declaración de nuestra Independencia en 1816.

San Martín no es una gloria nuestra solamente.

Qué pasó con el cuerpo de San Martín tras su muerte y cuándo lo trajeron a la Argentina.

Reivindicarla como propia cuatro Repúblicas americanas, si bien sus restos mortales pertenecen al país que lo vio nacer, no obstante su acción y la influencia de su alma se extendiesen sobre la mitad de este Continente, como la fama de sus gloriosos hechos trascendió luego por toda la redondez del mundo, y su nombre llena una de las más bellas páginas de la historia moderna, cual es la aparición de los pueblos civilizados que poblaron el nuevo mundo descubierto por Colón.

Washington, Bolívar y San Martín son, por cierto, dignos heraldos para anunciar a la tierra, que en un teatro cuyo escenario se extiende de polo a polo, se presentarían en adelante actores que no sospechó la antigüedad y cuyos progresos los modernos empiezan a mirar con asombro, aun en aquellas adquisiciones comunes a nuestra época. Después de un largo ostracismo vuelven hoy estos gloriosos despojos a reposar en nuestro seno, y serán depositados en el altar de la patria, santificado por la presencia del más ilustre de sus Mártires, el perseguido de veinte años, el rehabilitado de otros tantos, el que hoy, reconoce la historia humana Gran Capitán, y la América del Sur su Libertador, como su patria la más brillante joya de su corona.

La versión popular y la explicación sencilla de tan grande eclipse y anonadamiento, es la moral de la tragedia, un castigo ejemplar de los Dioses o del Destino, según lo requerían las reglas del arte. San Martín era debidamente castigado, y su nombre, al parecer, quedó por sus faltas suprimido de la historia humana.

Otra era la verdad, que era necesario ocultar a los ojos del enemigo, mientras duraba la gigantesca contienda, y que por largos años después, poco interesó conocer, desde que la obra estaba consumada.

Habíase ignorado que un mundo más grande que el Asia y la Europa se interponía entre el extremo Oriente de entonces y el extremo Occidente conocido. Colón, Américo y Caboto, Cortés, Pizarro y Almagro, descubriéronle y trajeron en sus naves o arrastraron tras sí al mundo antiguo a poblar el nuevo.

Tres siglos más tarde, la más joven porción de la especie humana cubría ese mundo nuevo, bosquejando imperios entre altísimas montañas o llanuras y pampas inconmensurables, diseñando ciudades o emporios a orillas de ríos como mares, y revolviendo el oro y las producciones que sirvieron dos siglos para prolongar la existencia a monarquías desahuciadas, como la de los Borbones en España, o a echar las bases de la dominación marítima de la Inglaterra.

Washington aparece como el Josué de aquel pueblo cuyo éxodo habían encabezado los Santos Peregrinos, y a quienes ponía en posesión de la tierra prometida a la libertad y al progreso humano, anunciando al mundo la existencia de los Estados Unidos de Norteamérica.

Quedaba el Sur de aquella América, removiéndose como se conmueven y surgen los continentes del fondo del mar, cuando las convulsiones internas arrojan una montaña a su superficie.

El gran acontecimiento moderno, era la emancipación de las Colonias.

Sentíase que la civilización, siguiendo su marcha constante, daba un nuevo paso hacia el Occidente. Nuestros padres se agitaban confusamente, desde el antiguo Imperio Mejicano hasta las márgenes del Plata; pero lucha tan grande sobre teatro tan inmenso, requería héroes de la talla de Washington.

Se presentaron dos, San Martín y Bolívar, acaudillando pueblos de los extremos opuestos de continente tan vasto, pues que, salvo el estrépito de las victorias, discurrían años ignorándose en un extremo lo que pasaba en el otro.

Quince años estuvieron dos mundos, la Europa y el ya emancipado Norte de la América, contemplando aquel esgrimir de armas que se llamó la guerra de la Independencia, aquella sucesión de victorias, derrotas, escaramuzas y encuentros, que desde el Orinoco al Plata y todo a lo largo de los Andes, por millares de leguas, venían desgajando uno en pos de otro los florones de que se adornaba la corona de España; hasta estrechar sus fuerzas bajo el Ecuador, en el Imperio antiguo de los Incas y entonces, el Virreinato más poderoso.

Los grandes políticos, los guerreros que acababan de envainar las espadas de Waterloo, los patriotas y los hombres libres de la tierra, vieron llegar el momento supremo del último golpe combinado por los dos grandes Capitanes que llenaban hacía diez años la vasta y doble escena.

Vióseles entrar en una tienda donde debieron pesar los destinos de esta América y trazarle su porvenir, y vióse a uno de ellos, el General San Martín, el que de paso por Chacabuco y Maipo, iba de las Pampas, atravesando los Andes y costeando el Pacífico, salir de aquella conferencia y dirigir luego la proa de alguna nave en busca del destierro, enviando este supremo adiós a la Gloria, a la América, pues ya no tenía patria:

"Yo he proclamado la Independencia de Chile y del Perú… He cesado de ser un hombre público…"

Muchos años el silencio se hizo en torno del héroe que daba la batalla de Guayaquil, como Pringles el combate de Chancay, para honor del vencido.

Bolívar terminó la lucha, anunció con su nombre solo la emancipación del Continente del Sur de la América, permaneció en el teatro de los sucesos, recogió los vítores y los elogios de los pueblos, empezó poco a poco a declinar su grandeza, y murió; en tentativas pequeñas para fin tan grande, cual era conservar un alto puesto en la historia. Bolívar no fue Washington.

Sabéis, señores, que fui el primer confidente a quien comunicó San Martín en 1847, lo ocurrido en la memorable entrevista de Guayaquil. La simplicidad del relato abonó su exactitud; la majestad de la voz y del semblante del anciano narrador, le imprimían el carácter de un hecho histórico, sin las correcciones y embellecimientos posteriores.

No estaban ambos Capitanes para ocuparse de las formas de gobierno futuro, en presencia de un enemigo todavía formidable; porque si la monarquía española se eclipsaba, el valor de los conquistadores, nuestros padres, no había perdido sus quilates en las huestes castellanas.

Hablaron de fuerzas de disponibilidad, y de la incapacidad de cada uno de batir al enemigo separadamente. San Martín, el más débil por el número, aunque sus veteranos pudiesen llamarse la Guardia Imperial de la Independencia, ofrecía sincera, caballerosa y oportunamente ponerse a las órdenes de Bolívar, que evadió explicarse.

Era San Martín alto de talla, mientras que Bolívar era de talla mediana; y acaso la única venganza que tomó San Martín contra aquel sublime egoísmo, fue añadir con desdén al describir la escena:

Estábamos sentados ambos en un sofá.

Mirándolo yo de arriba abajo, pues nunca obtuve que me mirase de frente, pude contemplar el esfuerzo visible para encubrir con subterfugios, escapatorias y sofismas, el plan de apoderarse del mando, aprovechando de las inteligencias que mantenía en el ejército.

La carta que le dirigió después completa la exposición de los hechos.

Tal fue la entrevista de Guayaquil, y nosotros estamos aquí reunidos para recibir las cenizas del que salió de aquella tienda, muerto para la acción.

¿Qué faltó a San Martín para terminar él la tarea gloriosa que Washington llevó a cabo en el otro hemisferio?

¡Ah! Señores, faltóle gobierno en su país, que continuase proveyendo de soldados y de recursos a los combatientes.

El año veinte es célebre en nuestros fastos consulares; y, durante este año y los subsiguientes, se emprendía la conquista del Perú, se daban las batallas de Torata y Moquegua, fatales a nuestras armas.Sírvanos este hecho de lección. Aníbal pudo resistir en el seno de la Italia quince años, como San Martín en el seno de la América, y poner a un dedo de su pérdida a Roma el uno, a la dominación española el otro; puede vivir un ejército de la guerra misma, pero el cuerpo se debilita con el alimento extraño, y el espíritu nacional degenera con la admisión de mercenarios y vencidos en sus filas.

Acabaron por ser los condottieri, habiendo cesado nuestros ejércitos de ser argentinos; y aun lo asegurado de nuestro territorio al norte, fue por nuestras rencillas internas a servir de gloria al nombre de Bolívar, que de él formó Bolivia.

En una de esas largas pláticas sobre el pasado con que me honró en Grandbourg, parecía exclamar como Augusto: ¡Varrus! ¡Varrus! ¡devuélveme mis legiones!

Y debía sentirlo así, porque el General Paz decía que por falta de cuatrocientos hombres de línea, no le fue dado constituir la República en 1831.

¡Cuántos ejemplos de grandes empresas argentinas, iniciadas por el talento del hombre de Estado, ejecutadas por el genio de nuestros guerreros, han servido de gloria final a otros, por ese desorden interno y nuestra falta hasta hoy de gobierno sólido!

¡Ituzaingó es nuestro Maipo y nuestro Suipacha!

Conciudadanos:

Ha sido un gran pensamiento el que con el centenario de San Martín, indujo a nuestro Gobierno a reclamar las cenizas del ilustre Héroe de la Independencia, que como las de Colón yacían en tierra extraña.

A cada paso que damos adelante, siéntese la necesidad de volver los ojos hacia atrás, para no olvidar el punto de partida, o para reparar las faltas y omisiones que la rapidez de la marcha o la fatalidad de los hechos dejaron en pos.

¿Cómo vienen a reunirse con diferencia de días, el aniversario de Mayo, el recuerdo de los más grandes nombres de nuestro país, del que asegura la Independencia por las armas, y del que la hace fecunda, echando los cimientos de nuestras libres instituciones y de nuestra unión nacional?

Estos dos nombres reunidos en el designio de su rehabilitación por actos visibles, ya que en los espíritus estaba de años atrás consumada, recuerdan, sin embargo, una de las más tristes peripecias de las grandes revoluciones, y es la prisa que se dan los pueblos, todavía inexpertos en el difícil arte de gobernarse a sí mismos, por obtener resultados inmediatos, forzando a la naturaleza y rompiendo a cada instante el instrumento de que se servían para introducir otro nuevo, que seguramente dará los mismos resultados.

Rivadavia, que mostraba la mayor preparación para organizar un gobierno, fue interrumpido en los comienzos de su obra; fue su gobierno un programa sin ejecución, a que sucedieron treinta años de descomposición, guerra, atraso y desastres, sin que a él, pobre desterrado en lejanos países, le cupiese la fortuna de presentir la proximidad del día que había de suceder a aquella larga noche polar de nuestra historia.

Más largo ha sido el ostracismo de San Martín, aunque siendo más vasto el campo de su acción, menos de cerca nos toquen los últimos acontecimientos que lo separaron del mando de los ejércitos de la Independencia, y aunque fuese común a toda esta parte de América la responsabilidad. Hasta 1840, no se había levantado una voz en defensa y rehabilitación del nombre de San Martín. Su extrañamiento, lo que se llamó su abdicación, fue seguido de los clamores de triunfo de sus adversarios, clamores que se extinguieron en el espacio, porque no fueron contradichos; y el silencio se hizo durante veinte años, como si en efecto, la acción de San Martín hubiese sido un mero accidente en la historia de la Independencia. ¿Cuáles eran los errores, las incapacidades, los crímenes de San Martín?

Todos los que el mal éxito de una batalla acumulan sobre el General vencido. Todas las consejas que las crónicas han popularizado y revisten forma nueva para adaptarse a cada nuevo personaje. La verdad es que recién por ese entonces, 1820, empezaba a surgir en los ánimos la idea de la posibilidad de la República en esta América. San Martín, como Rivadavia, como Belgrano, proponía diversas dinastías para fundar en 1816 un gobierno monárquico, pues que la única república ensayada en Europa había desaparecido, deshonrada por sus propios excesos a principios del siglo; y la Federación de colonias inglesas al otro extremo de América, era un hecho reputado tan sui generis, que a nadie le ocurría trasplantar la semilla.

Preocupación es esta última, que ha durado en Europa hasta la guerra de secesión, en que por la gigantesca lucha, pudieron medir la robustez orgánica del cuerpo social que así sostenía su preservación.

Cuando cundió en esta América la idea de la posibilidad de la República, los que antes pensaron en la monarquía, fueron declarados traidores a una Patria que no existía todavía.

Bolívar dio las batallas finales de la Independencia, y durante algunos años, Bolívar tuvo infinitamente razón, contra su desfavorecido émulo San Martín, la razón del éxito final, que seduce y satisface.

La principal razón contemporánea para condenar a los grandes hombres, es que la condenación de las grandes figuras absuelve y agranda las pequeñas.

La rehabilitación del hombre histórico de San Martín, fue lenta, larga, y como si de suyo se hiciera en la conciencia humana, sin argumentos, sin panegíricos, sin controversia.

En Chile, por ejemplo, el almanaque olvidaba la batalla de Chacabuco, por la dificultad de averiguar quién la había ganado.

Creían unos historiadores que los patriotas. Para otros, eran los independientes, y no faltó ensayo que la atribuyera al General O'Higgins, con los auxiliares de este lado.

Los celos, la envidia, los ajamientos inevitables de la guerra, habían tenido ya viente años para saciarse, hincando la uña y el diente en aquella gran finura; pero aquellas pasiones hacen para purificar la historia, lo que los insectos para estorbar la infección de la atmósfera. El humus que cubre la superficie del suelo, los abonos que fecundan la tierra, son la obra de siglos de destrucciones anteriores.

En 1840 ya estaba sin duda devorado, triturado, pulverizado por las harpías todo lo que de terreno, de deleznable, de humano, tenía el nombre de San Martín.

Su figura reaparecía en los ánimos, realzada por su significado silencio, pues ni una queja, ni un descargo, habíase escapado de su pluma ni de sus labios.

Viviendo obscuramente en Grandbourg (Francia), parecía pertenecer ya a la historia antigua, sin que su suerte fuese la de Temístocles, o la de Aníbal, huyendo de un partido, o de caer en manos del enemigo.

Con ocasión del aniversario de la batalla de Chacabuco, un escritor novel, a guisa de ensayo de fuerzas, hubo de resucitar con encomio el nombre de tan famoso Capitán, pues por tal era tenido de un cabo al otro del mundo.

Y sin apurar el ingenio en su loor, y con sólo recordar el grande hecho, despertó en todos los corazones el sentimiento de la justicia que se venía haciendo y carecía sólo de forma y expresión.

El primer acto del próximo Congreso fue restablecer en la lista militar de Chile al Capitán General don José de San Martín.

El gobierno del Perú siguió el mismo movimiento de reparación y desagravio; y pasando del desagravio a la aclamación, la estatua ecuestre que se alza hoy en la Cañada de Santiago a las faldas occidentales de los Andes, fue el primer canto de ese himno que el bronce ha repetido en el Retiro, señalando a Chacabuco y Maipo desde la portada del Cuartel donde enseñó el arte de vencer a su regimiento de Granaderos a Caballo.

La repatriación de sus cenizas es complemento de aquel largo y penoso trabajo que se opera en la mente de los pueblos; para dar al César lo que es del César, a San Martín su lugar en la historia de las naciones, disputado largo tiempo por los contemporáneos, hasta que disipado el polvo del combate, y cuando los ruidos de lo que se destruye han cesado, puede tomarse razón de lo que ha quedado de durable, de bello, de bueno y de grande, la Independencia de varias naciones, obtenida sin imponerse el vencedor en cambio de la dominación destruida.

A nosotros argentinos, nos ha dejado el General San Martín en su memoria un don especial.

En nuestras líneas de batalla, si un día hemos de tener que tenderlas contra el extranjero, el nombre y la gloria de San Martín estarán en los labios y en el corazón de nuestros soldados.

Es un legado precioso para una nación el nombre de un Gran Capitán. Federico II ha creado como soldado y no como político la Prusia moderna; y se ha necesitado de la demencia cesárea que atacó a los Bonapartes, para que la Francia perdiese la majestad que le legó el primer Napoleón.

Nosotros los presentes, vosotros ciudadanos, reunidos en torno de esta Urna cineraria, tenéis una gran parte en este acto.

Nuestros padres han seguido a merced de los primeros impulsos de la libertad, y sin la experiencia o las instituciones que limitan y dirigen las acciones, todos los senderos que se ofrecían y parecían conducir al fin deseado.

Han derrochado la fortuna, prodigado la sangre por ser independientes y libres, y en materia de hombres, de reputaciones, de servicios, el despilfarro ha sido inmenso. Si vamos a recorrer nuestra historia, necesitamos ir a escarbar los camposantos del extranjero en busca de los restos de nuestros grandes hombres, porque los más esclarecidos fueron expulsados y desaprobados, y lo que es peor, sin darles el tiempo de mostrarse a sí mismos y completar la obra comenzada.

¿Qué decir contra San Martín, la América de su tiempo, si se le hacía abandonar la obra?

¿Qué de Rivadavia nosotros, si no se le dejaba poner en práctica su sistema?

Vosotros y nosotros, pertenecemos a una época mejor. No hay, por más que parezca, tanta prisa por ir adelante. Harto hemos avanzado desde que vamos despacio.

Hemos avanzado más que todos los otros Estados americanos, con sólo haber dejado sucederse de seis en seis años, tres administraciones más o menos defectuosas, más o menos justificadas, pero todas y cada una señalando un gran progreso en población, riqueza e inteligencia.

Vosotros y nosotros, pues, hacemos hoy un acto de reparación de aquellas pasadas injusticias, devolviendo al General don José de San Martín el lugar prominente que le corresponde en nuestros monumentos conmemorativos.

Podremos respirar libremente, como quien se descarga un gran peso, cuando hayamos depositado en el sarcófago, que servirá de altar de la Patria, los restos del Gran Capitán, a cuya gloria sólo faltaba esta rehabilitación de su propia patria y esta hospitalidad calurosa que recibe de sus compatriotas.

Conciudadanos:

A nombre de la presente generación, recibimos estas cenizas del hombre ilustre, como expiación que la historia nos impone de los errores de la que nos precedió; en el teatro y en la agitada escena estamos hoy nosotros, con las mismas pasiones, sin la misma inexperiencia por atenuación.

Que otra generación que en pos de nosotros venga, no se reúna un día en este mismo muelle, a recibir los restos de los profetas, de los salvadores que nos fueron preparados por el Genio de la Patria, y habremos enviado al ostracismo, al destierro, al desaliento y a la desesperación.

Conduzcamos, señores, este depósito al lugar que la gratitud pública le tiene deparado".

Domingo Faustino Sarmiento, 28 de mayo de 1880.

Literatura sanjuanina: Sarmiento

Si alguien me pregunta qué puede leer de escritores de San Juan, yo comenzaría, por supuesto, con el primer narrador destacado que tenemos, en el siglo XIX: Domingo Faustino Sarmiento.

Más allá de ser un escritor y político muy discutido por sus pensamientos, hay algo que me gustaría mencionar: la enorme maestría que tiene para narrar.

Sarmiento construye un narrador muy potente desde la soledad de su educación, desde los libros que sus mentores le hacían leer, desde la intuición: nunca tuvo una educación formal.

No fue aceptado en el Colegio de Ciencias Morales en Buenos Aires. Pero si pudo discutir, luego, con cada uno de sus alumnos. Ya escritor, es aquel que inaugura muchos estilos desde su tiempo.

Con sus escritos políticos - narrativos logra varías cuestiones: que ellos se transformen en un arma para la lucha, que describan toda la sociedad de la época (de la cual él tiene una visión muy enmarcada), etc. Panfleto- diatriba- novela de aventuras- arma política - objeto de estudio social y otras tantas impresiones podemos tener al leer su Facundo, por ejemplo.

El joven Sarmiento, puesto a exiliarse por el régimen, se promete combatir a Rosas por todos los medios posible. Ya en Chile y trabajando en periódicos de allá, logra escribir "Facundo o civilización o barbarie". Libro que entrará a la Argentina de manera clandestina. Llegará hasta las manos de Rosas. El mismo Rosas se dará cuenta del poder que tiene ese objeto - arma.

Su tesis sobre civilización o barbarie, devendrá en innumerables hechos políticos, sociales, etc, que terminarán poniendo al autor en una zona muy criticada.

Todas sus ideas sobre educación también tendrán su repercusión en los tiempos venideros.

Hoy hay lugares en nuestro país que a Sarmiento se lo lee de distinto modo: acá en San Juan como prócer y maestro.

En La Rioja, cuna de Facundo Quiroga, es probable que nadie tenga ganas de leerlo. Lo cierto es que Sarmiento en su siglo inaugura un pensamiento y una estrategia literaria que no puede ser soslayada de ninguna manera.

Muchos hoy se preguntan si nuestro libro fundante es el Martin Fierro o por el contrario, el Facundo…

Tal es la potencia de este narrador y político en los momentos en que se construía la idea y el rumbo de nuestra Nación Argentina.

San Juan: restauraron la escultura de Sarmiento

Tras los actos de vandalismo ocurridos el fin de semana pasado, se repuso, este miércoles, la escultura de Sarmiento en el Carrascal.

En este marco, y tendiendo en cuenta la gran afluencia de turistas durante las vacaciones de invierno, el lunes pasado se puso en marcha el operativo para su recuperación.

La restauración se basó en el acondicionamiento del libro, las manos y el banco de madera, luego de sufrir graves daños, la utilización de fibra plástica y polimeros autocurables que permitieron volver a la imagen a su estado considerada un ícono para la provincia y una postal obligada para los turistas.

La obra de Fernando Pugliese fue puesta en condiciones por el equipo del Ministerio de Turismo y Cultura, siguiendo líneas de restauración, sin modificar su esencia ni la voluntad del artista, quien en 2012 creó esta obra solicitada por el Gobierno, en conmemoración a los 202 años del natalicio del prócer.

Desde San Juan, Rony Vargas homenajeó a los maestros desde la Casa de Sarmiento

El conductor de Cadena 3 visitó la Ciudad de San Juan y entrevistó a referentes del turismo, el deporte y la cultura.

Rony Vargas condujo este domingo un programa especial desde la Casa de Sarmiento, donde se rindió homenaje a todos los maestros del país en su día.

Referentes del turismo, la política y el arte de la ciudad visitaron el estudio que se emplazó en la casa del Gran Maestro de América.

Durante el programa, Pedro Pelegrina, Presidente del Consejo Profesional de Enólogos de San Juan y Hugo Daniel Carmona, Vicepresidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura, destacaron que Argentina es el séptimo productor del mundo de vino y uno de los principales exportadores de mosto o jugo de uva concentrado.

"San Juan es la primera provincia productora con gran exportación a Brasil. Son muchas pymes que trabajan con familias de sanjuaninos", valoraron. 

Fuente: Cadena 3

San Juan homenajeó a Sarmiento en el 133º aniversario de su fallecimiento

El acto, presidido por el gobernador, se desarrolló en la casa natal del prócer bajo estrictos protocolos sanitarios.

El Gobernador de San Juan, Sergio Uñac, encabezó durante la mañana de este sábado el acto conmemorativo del 133° aniversario del paso a la inmortalidad de Domingo Faustino Sarmiento. La actividad se desarrolló en la casa natal del prócer sanjuanino, donde funciona el museo y biblioteca que llevan su nombre.

En el inicio de la actividad, las autoridades firmaron el libro de visitas de la casa natal y realizaron una ofrenda floral al Maestro de América, seguido lo cual hizo uso de la palabra el gobernador, quien señaló que "cada 11 de septiembre es un día muy importante para la educación argentina".

Uñac destacó la relevancia de "continuar el legado de Domingo Faustino Sarmiento, materializándolo día a día", y consideró que la jornada es propicia para "honrar al Maestro de América".

Para cerrar, el mandatario aprovechó la ocasión para saludar "a todos los docentes sanjuaninos, hombres y mujeres que hacen de la Educación el elemento de transformación social más importante. Feliz día para todos".

Por su parte, la Directora del Museo y Biblioteca Casa Natal de Sarmiento, Silvina Vázquez, tras dar la bienvenida a las autoridades resaltó la figura de Sarmiento, "ese sanjuanino intelectual, hacedor, polémico y apasionado, que impulsó la educación popular de calidad, obligatoria, accesible e igualadora de condiciones".

Tras enumerar los logros del prócer a lo largo de su trayectoria como escritor, periodista y político, la funcionaria aseguró que "la educación fue siempre un eje transversal en su vida", y en ese marco señaló que "hoy, además de recordar al Maestro del Aula, saludemos a todos los docentes que, como él, comprenden que la educación es fundamental".

Restituyen documento histórico que designó Gobernador de San Juan a Domingo Faustino Sarmiento

El Gobernador Sergio Uñac presidió el acto. El registro fue encontrado por la División de Delitos Culturales de Córdoba y fue restituido al Archivo General de la Provincia de San Juan.

En la mañana de este viernes tuvo lugar el acto de restitución y recepción del documento histórico de la designación de Domingo Faustino Sarmiento como gobernador de la Provincia de San Juan.

El acta data de 1862 y en ella se designa, en una sesión de la Cámara de Diputados de aquel momento, al ciudadano Domingo Faustino Sarmiento como gobernador constitucional de la Provincia de San Juan. Este documento fue hallado recientemente por la División de Delitos Culturales de la Provincia de Córdoba, que lo devolvió a la de San Juan, donde pertenece.

El encuentro, desarrollado en el Archivo General de la Provincia, ubicado en el subsuelo del Centro Cívico, estuvo encabezado por el Gobernador Sergio Uñac.

En ese marco, Uñac destacó el hecho como "histórico". "Hoy hemos recuperado parte de la historia de los sanjuaninos, en este caso de la mano de uno de los próceres más importantes de esta provincia. Los sanjuaninos estamos muy contentos por haber recuperado tan rica historia", agregó el gobernador sanjuanino.

Luego, el mandatario agradeció al Gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, y a la División de Delitos Culturales de esa provincia que primero recuperó y luego restituyó a San Juan un documento que marca parte de la historia del Maestro de América.

"Es importante que los sanjuaninos ahondemos en la historia de un ciudadano que desde esta provincia pensó en una nación distinta, en las bases para construir una ciudadanía en serio, tomando como base la educación. Este documento marca el pasado, el presente y el futuro de los sanjuaninos, sobre el legado que Sarmiento nos dejó", enfatizó Uñac.

A continuación, la Ministra Aubone indicó que "el Archivo General de la Provincia resguardará el documento debidamente para que vuelva a contarnos una parte de la historia de San Juan. Este documento histórico fue sustraído y fue un gran hallazgo. De ahí comenzamos un trabajo mancomunado para su recuperación".

"A Sarmiento lo marcaron su voluntad y su esfuerzo, pero también la falta de recursos y las adversidades. Sarmiento siempre pensó a su patria chica en grande. En este tiempo, todo lo que hizo por nuestra provincia y por el país es importante que los sanjuaninos lo atesoremos y cuidemos, para generar conciencia y memoria del accionar de Sarmiento y seguir reconstruyendo su historia para nosotros y las generaciones venideras. Es un orgullo para el Gobierno de San Juan que hoy este documento esté regresando a la provincia", expresó.

A su vez, De Los Ríos puntualizó que "es un acto de gran justicia que intervinientes del Poder Judicial nacional propicien esta oportunidad para que tan importante documento se encuentre en la tierra del prócer y que además esté en el Archivo General de la Provincia, para que todos accedamos a la lectura del documento".

Finalmente, Reino expresó que "queremos agradecer esta impecable gestión del Gobierno provincial por lo que significa para el pueblo sanjuanino la restitución del documento. El Archivo General de la Provincia hoy está de festejo porque este documento es de un valor incalculable".

Hoy pasé a visitarte

Estabas igual que siempre, ahí sentado, en la puerta de tu casa. Más solo que nunca.

En las calles vacías, no sólo faltaban personas, faltan ideas, ¿te diste cuenta? Te lo pregunté y me dijiste que sí, que habías notado una pobreza de ideas apabullante.

Nos miramos en silencio. Me atreví y te abracé tímidamente, casi como pidiéndote permiso. No dijiste nada. Eramos dos locos perdidos en un mundo aturdido y desencantado, decadente.

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¿Te conté que estoy trabajando en una nueva corriente filosófica? No respondiste nada.

Sí, te dije entusiasmado, estoy trabajando en algo que he denominado Neodecadentismo Irreversible. ¿Cómo te suena?, te pregunté.

Te reíste, viejo loco. Viejo loco y masón. Apasionado, inquebrantable, genial.

¿Te acordás cuando te me aparecías por las noches y me asustabas? Apuesto a que sí. Siempre fuiste así de loco, no cambiás más.

Te comenté sobre la pandemia que nos aqueja, te hablé del coronavirus e intenté hacerte un análisis geopolítico de lo que sucede en este mundo enfermo y lastimado, casi en terapia.

Me miraste serio, acomodaste tu chaleco, y me dijiste algo que me gustaría contarle a todas las personas que me conocen. ¿Puedo?

Me dijiste que la peor pandemia es la ignorancia, que el Covid-19 pasará pero que las batallas culturales perdidas se convierten en epidemias que duran siglos.

Volvimos a abrazarnos y nos despedimos. Me alejé caminando lento por estas calles vacías y tristes, casi muertas.

La ciudad, agónica, esperaba por mis pasos perdidos. Sentí, como nunca, la incertidumbre penosa y cruel, casi terminal, de estos días que recordaré para siempre como la antesala del fin.

Este texto fue publicado por primera vez en abril de 2020, en plena pandemia de Covid-19.

San Juan: Capital restituyó el hito histórico sarmientino a la Biblioteca Franklin

El Intendente de Capital, Emilio Baistrocchi, anunció la puesta en valor de los numerosos puntos que marcaron la vida del prócer sanjuanino. Este martes, se descubrió la placa de uno de los más importantes.

A pocos días de la celebración del 210° Aniversario del Natalicio del Maestro de América, Este martes por la mañana la Municipalidad de la Capital y la Asociación Amigos de la Casa Natal de Sarmiento realizaron la restitución del hito histórico en la Sociedad Franklin Biblioteca Popular.

El mismo fue destruido en febrero del 2020 en un acto de vandalismo y es uno de los que integran el proyecto "Caminos de la educación".

El emplazamiento en el frente de la biblioteca no es casual, ya que la creación de Bibliotecas Populares fue uno de los objetivos más claros de Sarmiento y esta institución es la más antigua de su tipo en Sudamérica.

El Intendente manifestó la importancia de seguir los pasos de Sarmiento, "un hombre ejecutivo y operativo, comprometido con su pueblo". En este sentido, el jefe comunal asumió la inversión de fondos que se gestionan en Nación para poner en valor todos los hitos de la ciudad y reafirmar el compromiso con el patrimonio histórico, cultural y estructural que el prócer conserva en Capital.

Los "Caminos de la Educación" es un aporte a la promoción turística de la provincia, especialmente de la Ciudad de San Juan, ya que se nutre de numerosos lugares o espacios claves y especialmente aquellos vinculados a la vida de Sarmiento y a su obra educativa.

Todos hitos son piezas singulares de mármol travertino doble cara, escritos en castellano e inglés, identificando a la institución y el motivo por el cual fue elegido.

Ubicación de los Hitos

- Escuela de la Patria, calles Mitre y Mendoza.
- Colegio Nacional, Monseñor Pablo Cabrera.
- Escuela Normal Sarmiento.
- Escuela Superior Sarmiento.
- Escuela Industrial Domingo Faustino Sarmiento.
- Escuela de Fruticultura y Enología.
- Colegio Santa Rosa de Lima.
- Biblioteca Popular Franklin.
- Escuela Normal Nº 1 de CABA, en la provincia de Buenos Aires.
- Escuela San Francisco del Monte de Oro, en la provincia de San Luis.

En el acto estuvieron presentes el Intendente de la Capital, Emilio Baistrocchi; la Secretaria de Cultura, Turismo y Educación de la Capital C.P.N, Sandra Barceló; la Presidenta Asociación Amigos de la Casa Natal de Sarmiento, Elena Basso de Conti, y miembros de Comisión Directiva, Beatriz Oviedo Coria, Beatriz Piscitello de Dávila, la Presidenta de la Biblioteca Franklin, Rita Avelín, la Presidenta del Ateneo Cultural Femenino "Paula Albarracín de Sarmiento", María Amelia Manzilla de Riveros, la Directora del Museo y Biblioteca Casa Natal de Sarmiento, María Rosa Plana y Luis Eduardo Meglioli.

San Juan: Gobernador Uñac homenajeó a Sarmiento en el aniversario de su muerte

El acto conmemorativo se realizó en el Museo y Biblioteca que funcionan en la casa natal del Maestro de América.

Durante la mañana del viernes se celebró el acto conmemorativo y recordatorio del 132° aniversario del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento.

El Gobernador Sergio Uñac encabezó el acto realizado en la casa natal del prócer sanjuanino, donde funciona el museo y biblioteca que llevan su nombre.

Tras la realización de una ofrenda floral por parte de las autoridades y de la entonación del Himno Nacional y el Himno a Sarmiento, hizo uso de la palabra, quien referenció al Maestro de América como un "hombre de palabra y acción que tuvo la visión para transformar no solo la realidad de su momento si no de sentar las bases para la transformación de la realidad de las futuras generaciones".

"El núcleo de su legado, fue concebir a la educación como la base del Desarrollo argentino", agregó el mandatario.

El Gobernador Uñac destacó sobre Sarmiento que "fue un pensador, pero también fue un hacedor, que formó ese proyecto modernizador en la construcción de ramales ferroviarios, el telégrafo y cientos de escuelas, que lo plasmó también en la visión estratégica del desarrollo de la minería argentina".

Resumiendo la gestión pública de Sarmiento, sobre su presidencia, Uñac valoró "su obra como símbolo de progreso en todo el territorio nacional. De la cual debemos inspirarnos en su obra para unidos y con valentía enfrentar este difícil momento que le toca vivir a San Juan, al país y al mundo".

Por su parte, el Ministro de Educación, Felipe De Los Ríos, valoró la imagen del gran maestro como fundador de la instrucción pública Argentina.

Tras desandar la vida del prócer sanjuanino con sus palabras el ministro agregó que "fue un hombre público de aquella generación que realizó un proyecto de país", y resaltó que "jamás depuso la pluma y las palabras como sus armas más importantes".

Finalmente señaló: "Por más que las cosas no parezcan prometedoras hoy en medio de esta pandemia, siempre habrá luz para mirar hacia adelante con optimismo. Esa es tal vez la enseñanza que deja la trayectoria de Sarmiento en momentos que los argentinos debemos reflexionar sobre el presente y el futuro".