En diálogo con el Director de Hidráulica del Gobierno de San Juan, Oscar Coria, quedó claro que la crisis hídrica en la provincia es una realidad que deberemos enfrentar este verano.
Sin embargo, también se llevó tranquilidad a los ciudadanos, ya que el agua para consumo de hogares está asegurada. La falta impactará en la actividad de los productores agropecuarios, quienes verán reducido ostensiblemente el caudal de agua para riego.
Además, como ya está a la vista, el nivel de agua de los diques es bajo, tanto en el de Ullum como en el embalse Punta Negra.
Uno de los motivos de la sequía es la poca cantidad de nieve que cayó en la región este años.
Estamos ante la crisis más grave que ha sufrido San Juan en décadas. Desde el siglo pasado no se veía algo así. Si bien el Río Jáchal no sufrirá tanto la emergencia hídrica, el que sí va está mostrando problemas serios es el Río San Juan, que en el 2020 tuvo un volumen de 608 hectómetros cúbicos, mientras que en 2021 apenas alcanzó los 450 hectómetros cúbicos.
En diálogo con El País Diario, el Director de Hidráulica del Gobierno de San Juan, Oscar Coria, manifestó que "el agua para consumo de los habitantes está asegurada".
Asimismo, explicó que "el 90% del agua que hay en San Juan es utilizada para riego en la producción agrícola". En tanto, aclaró que sólo "el 6% es la que distribuye Obras Sanitarias para el consumo humano". El otro 4% es utilizada en concepto de otros consumos.
La crisis hídrica que viene padeciendo San Juan en los últimos años es probable que se extienda hasta el 2030.
En ese sentido, Coria aseveró que "vamos a tener un verano con poca agua" y señaló que los diques se encuentran con reservas bajas.
Desde el Gobierno de San Juan recomiendan optimizar los recursos y no derrochar agua.
Asimismo, se están haciendo obras de excavaciones para buscar aguas subterráneas y logar así satisfacer la demanda de los productores agropecuarios.
Un pozo de agua subterránea podría aportar 100 litros por segundo. Se trata de acuíferos ubicados a metros de profundidad bajo tierra, y de los cuales se extraerá agua con bombas mecánicas.
Se aclaró además que es importantísimo mantener limpios los ramos de riego y el mantenimiento de canales y acequias, ya que los desbordes por tapones que se forman provoca pérdida irreparable de agua para riego.
Corriente del Niño y de la Niña
Mientras tanto Coria, el funcionario de Hidráulica, explicó que "se está monitoreando todo el tiempo lo que sucede en el Océano Pacífico, a la altura de Perú".
Allí la Corriente del Niño y la Corriente de la Niña son de vital importancia. Los movimientos de esa corriente influye directamente en las nevadas que ocurrirán luego en la Cordillera de los Andes, y es por eso que desde San Juan se presta tanta atención a lo que sucede en el mar peruano.
Si se mueve la Corriente del Niño, ese invierno habrá muchas nevadas en la región, por lo tanto San Juan tendrá mucha agua en sus ríos y diques. Si por el contrario, la que se mueve es la Corriente de la Niña, habrá pocas precipitaciones níveas en la región y el caudal de agua en ríos y diques descenderá.
Cómo ha sido históricamente en San Juan el manejo del recurso hídrico
El manejo artificial del recurso hídrico es lo que le ha permitido al hombre lograr su supervivencia y establecerse en asentamientos estables, tanto en pueblos y en ciudades. Siempre dependió de la coordinación de grupos humanos para captar, conducir y hacer uso del agua.
Las primeras culturas que habitaron el suelo sanjuanino hasta los primeros españoles en llegar durante la fundación de San Juan ocurrida en el año 1562, se utilizó agua de lagunas, esteros y vertientes. En general el uso o consumo de agua se encontraba muy cerca de la fuente y la calidad de agua era muy buena y segura
en el tiempo.
Con el crecimiento de la población y la necesidad de más agua para consumo y desarrollo agrícola, se comienza a realizar tomas de agua sobre el río, dando comienzo a una etapa de desafíos técnicos que aún hoy persisten en varias localidades del Valle de Calingasta, con la existencia de tomas precarias, imposibilitadas de regular el agua que toman y que muchas veces hay que reconstruir porque las crecientes las destruyen.
Distinto es el caso aguas abajo, donde hoy ya el sistema cuenta con todo un sistema de regulación y control que no se realizó de un día para otro y que se fue construyendo en la medida del conocimiento, de los recursos disponibles y la necesidad y las circunstancias lo requerían.
Al inicio, el desconocimiento de las fluctuaciones del río fueron las causas de numerosas inundaciones que sufrió la ciudad. Fue la inundación de enero de 1834 la que da pie a cambios estructurales desde el punto de vista organizacional y de infraestructura.
Hasta ese momento, todo lo que se realizaba en materia de riego era por iniciativa de los agricultores españoles, llamados ya en aquel entonces "regantes", en colaboración con el Gobierno de turno.
Como el caso del canal pocito que fue construido entre 1818 y 1819 a pedido de los vecinos de Santa Bárbara, que solicitaban una toma sobre el río y un canal. El canal fue construido con los prisioneros realistas tomados en Chile en la lucha por la Independencia.
Le siguieron otros canales en Angaco y Caucete. A partir de esta inundación, la sociedad comienza a debatir en manos de quién debe estar la administración del riego, si del Estado provincial ó de los regantes.
Luego de 1851 se dicta la Ley de Irrigación, que permitió, por primera vez en San Juan, dividir a la provincia en ocho departamentos o secciones territoriales agrícolas.
Comienza así la administración mixta en la gestión del riego, que será la base del marco legal actual que impera hasta hoy en San Juan.
En 1858 se sanciona una nueva ley de riego: "Reglamento de Irrigación y Agricultura", que contiene y respeta el esquema de la ley de 1851.
La nueva ley reafirma que el agua de los ríos y arroyos son de propiedad pública. El Estado provincial, y no las comisiones, sería el que otorgaría las concesiones de agua. En ese entonces se daba preferencia a las concesiones de agua para las sementeras de trigo por sobre la alfalfa y demás cultivos, como la vid, que hacia mitad de siglo XIX no eran relevantes.
Desde el punto de vista de infraestructura, entre 1834 y 1850 se construye Dique San Emiliano, como obra de defensa (125 metros) para la ciudad.
Hacia 1860, no sólo las crecidas y desbordes del Río San Juan eran una amenaza, también lo fueron las crecidas provenientes de la Cuenca de los Colorados de Zonda.
El gobierno de turno convocó a un ingeniero francés, Niceur, quien aconsejó cerrar la Quebrada de Zonda por medio de un dique que retuviera las aguas de los Colorados. El dique de la quebrada de Zonda se realizó y llevó el nombre de Dique Soldano, con 20 metros de ancho y una altura de 8 metros, realizado en mampostería de hormigón. Este ingeniero francés también aconsejó construir un dique en la boca del Río San Juan, el cual se realizó en 1869 y fue denominado La Puntilla. Duró muy poco tiempo, pues las crecientes lo destruyeron totalmente.
Años más tarde, entre 1894 y 1896, el ingeniero italiano Cesar Cipolletti, diseñó
y dirigió la obra del nuevo Dique La Puntilla.
Con la llegada del ferrocarril, en 1885, y las corrientes inmigratorias de la época, la economía de San Juan tuvo un gran impulso, definiendo un modelo que duró muchas décadas en San Juan.
La necesidad de incorporar nuevas tierras para cultivo de la vid generó conflictos entre los nuevos y antiguos regantes (dueños de fincas, descendientes de las principales familias colonizadoras y criollas).
Los viejos regantes exigían que el Estado y las comisiones salvaguardaran los derechos de riego adquiridos y no pusieran en riesgo las concesiones ya otorgadas.
A su vez los inmigrantes pedían agua para poder colonizar tierras a través del cultivo de la vid.
La crisis desatada por esta puja de intereses termina promoviendo la distinción de dos tipos de derecho sobre el agua: derecho de agua permanente y derecho de agua accidental. De esta manera, primero se respetaban las concesiones permanentes y si quedaba algún remanente del río se daba en concesión accidental.
En forma simultanea, surge también la necesidad de comenzar a medir o aforar el río a los efectos de cuantificar qué sería lo permanente y que lo accidental, es por eso que a partir 1902 comienzan a realizarse los primeros aforos sobre el río San Juan.
La ley vigente
En cuanto al ordenamiento legal del agua, en el año 1942, se promulgó la Ley Nº 886, vigente hasta nuestros días.
Esta ley crea el Departamento de Hidráulica y ordena definitivamente la administración del riego, retomando en gran parte la tradición institucional legal tenida hasta 1908, la que aseguraba la participación de los regantes a través de sus organizaciones. La Ley Nº 312 continuaba en vigencia hasta 1978.
En 1946 se promulga una Ley provincial N°1009, que buscó impermeabilizar canales en todo el territorio sanjuanino en un plazo de 10 años. La ley cumplió su cometido, quedando impermeabilizados casi todos los canales principales.
En 1949 se realizó el nuevo Dique nivelador La Puntilla, hoy llamado Dique José Ignacio de la Roza.
Complementariamente a esta obra, se construyó el canal Matriz con una longitud de 2.500 metros y los tres canales principales impermeabilizados: Norte, Céspedes y Benavidez.
Otra obra importante durante la década del 50 fue la realización de la costanera como obra de defensa del Río San Juan. Durante la década del 60 se realizaron los diques los Cauquenes, en Jáchal; y Dique San Agustín en Valle Fértil.
La década del 70, estaría marcada por el conocimiento del recurso hídrico subterráneo y el conocimiento de los diferentes tipos de suelo y sus drenajes.
Siendo muy activa la participación del CRAS hoy INA y las EEA del INTA. También aparecen créditos internaciones Banco Interamericano de Desarrollo, destinados a la impermeabilización de canales, construcción sistema de drenaje y otras obras hidráulicas en el Valle de Tulum.
El terremoto de noviembre de 1977 produjo serios daños a la red de canales impermeabilizada de riego. Muchos de los canales principales y secundarios que comenzaban a hormigonarse bajo el préstamo BID, fueron reconstruidos o refaccionados en algunos tramos.
Otro hecho importante de este período fue la promulgación del Código de Aguas en 1978, que refiere al aprovechamiento, conservación y preservación de los recursos hídricos como un bien público.
De esta manera la Ley Nº 312 queda sin vigencia. Entre los puntos a destacar es que no se otorgaran nuevos derechos de uso de agua superficial a explotación agrícola. Y se comienza un proceso de depuración para pasar todos los derechos accidentales a permanentes, eliminándose los derechos a riego de propiedades menores a 500 m2 y de 501 m2 a 5.000 m2 tenían la posibilidad de renunciar al
derecho por no uso y se les condonaba la deuda.
Los números del agua en San Juan
El Valle de Tulum tiene 4.946 hectáreas con derecho a agua subterránea a través de las perforaciones oficiales localizadas. Mientras que hay un total de 119.116 hectáreas empadronadas con derecho a riego superficial.
Los diques surgen como elementos reguladores que posibilitarían acumular agua en los años ricos y distribuirla en los años pobres y alcanzar regar la superficie empadronada.
Embalse Quebrada de Ullum, inaugurada en 1980.
Dique Cuesta del Viento, inaugurada en 2001.
Embalse Los Caracoles, inaugurada en 2008.
Embalse Punta Negra, inaugurada en 2015.
Embalse Tambolar, en construcción.
¿Cuánto es el consumo diario de agua por persona?
En lo que al cuerpo humano se refiere, está compuesto 60% de agua, lo que le permite tener un correcto funcionamiento.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, una persona requiere de 100 litros de agua por día, los cuales se utilizan para satisfacer sus necesidades tanto de consumo como de higiene.
En Argentina, el consumo medio a nivel nacional real es del orden de los 180 litros por habitante en un día, superando el promedio recomendado por la Organización Mundial de la Salud.
Consumos domésticos normales estimados por artefacto
Lavarropas: 100 litros por ciclo
Descarga de inodoro: 20 litros por vez
Baño de inmersión: 200 litros
Ducha breve: 80 litros
Lavado de auto: 500 litros
Lavado de vajilla: 30 litros
Riego con manguera: 500 litros por hora
Los consumos por pérdidas de agua en una casa
Canilla goteando: 46 litros por día (pérdida mínima)
Canilla con apertura pequeña: 2.000 litros por día
Canilla con apertura grande: 15.000 litros por día
Inodoro con perdida continua: 4.500 litros por día
Tanque cisterna: 15.000 litros por día (pérdida máxima)
Tanque de agua con perdida mínima continua: 2.500 litros por día