Etiqueta: Golpe de Estado

Se cumplieron 90 años del golpe militar que derrocó al Presidente Hipólito Yrigoyen

Hace 90 años, en Argentina se interrumpió la vigencia de la Constitución por un golpe de Estado que fue el comienzo de una seguidilla de nefastos ataques contra la democracia nacional.

Fue el comienzo de un periodo donde las Fuerzas Armadas se constituyeron en una fracción política que actuaba al servicio de los intereses de las clases sociales dominantes y que se prolongaría hasta 1983.

Ocurrió un 6 de septiembre de 1930, donde la toma del poder político fue ejecutado por un grupo de militares argentinos encabezado por el Teniente general José Félix Uriburu, un delincuente que luego huyó a morir a Europa. El asalto derrocó al Presidente Hipólito Yrigoyen estableciendo una dictadura militar. Fue el primer golpe de Estado que obtuvo aceptación entre los argentinos y argentinas.

El general José Félix Uriburu, al mando del Ejército, derrocaba hace 90 años a Hipólito Yrigoyen, dos veces presidente constitucional de Argentina, por medio de un golpe de Estado que interrumpía por primera vez la continuidad institucional que regía en el país desde 1853.

Fue una asonada que inauguró un mecanismo de recambio mediante el cual las Fuerzas Armadas se constituyeron en una fracción política que actuaba al servicio de los intereses de las clases sociales dominantes y que se prolongaría hasta 1983.

La crisis del capitalismo que tuvo lugar tras el crack bursátil de Nueva York, en 1929, determinó un fuerte descenso de los precios internacionales de las materias primas y esto significó un duro golpe para la economía Argentina y su modelo agroexportador.

El radical Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Yrigoyen, el primer jefe de Estado electo por el voto universal y secreto tras la implementación de la Ley Sáenz Peña de 1916, cumplía su segundo mandato y su autoridad comenzó a ser cuestionada por sectores que creían que el Ejército debía hacerse cargo de la situación.

Diarios como La Nación, La Prensa y Crítica, propiedad del empresario Natalio Botana, iniciaron una campaña de desprestigio contra el Gobierno y la figura del viejo caudillo popular.

En medio del clima de libertades públicas que reinaba, se sucedían manifestaciones contra la figura del presidente por parte de conservadores, radicales antpersonalistas y socialistas, quienes en las ciudades de Buenos Aires, Rosario y La Plata llamaban "tirano" a Yrigoyen.

Al amparo de los sectores terratenientes, que veían con preocupación que ante la crisis el gobierno tomara medidas que pusieran en riesgos sus intereses, los militares pusieron en marcha la conspiración.

Desde un comienzo se vislumbraron dos posturas claras en el movimiento golpista: los que pretendían instaurar un Estado fascista y corporativo al estilo del que regía en Italia con Benito Mussolini y los conservadores que soñaban con volver al régimen político anterior al de 1916, caracterizado por el fraude electoral.

Los que soñaban con un Estado corporativo se identificaban con el chanta Uriburu y estaban inspirados en las ideas que proclamaba el escritor Leopoldo Lugones, en tanto que los conservadores se aglutinaban detrás de la figura del general Agustín P. Justo.

El golpe

El sábado 6 de septiembre de 1930, una partida de cadetes del Colegio Militar marchó sobre Buenos Aires y desalojó de la Casa de Gobierno al Vicepresidente Enrique Martínez, en ejercicio del Poder Ejecutivo, ya que Yrigoyen se encontraba de licencia por enfermedad.

El presidente fue apresado y llevado a la isla Martín García. Uriburu asumió la presidencia dos días después y el 10, la Corte Suprema emitió una sentencia que convalida el golpe en una abierta violación a la Constitución Nacional.

El régimen naciente de ese hecho ilegal impone una fuerte censura, estado de sitio, ley marcial, interviene las universidades y las provincias, con excepción de Entre Ríos y San Luis.

En lo económico, ante la necesidad de afrontar compromisos externos toma créditos de parte las entidades financieras internacionales y aplica fuertes reducciones del déficit fiscal.

En medio del descontento, en 1932, Uriburu se ve obligado a llamar a elecciones para luego partir a Europa, donde morirá el 29 de septiembre.

El gobierno proscribió al ex presidente Marcelo T. de Alvear y el radicalismo decide no presentarse, lo que favorece a Justo, que se impuso con facilidad en medio de un fraude generalizado.

Se inició así un período signado por el fraude electoral, denominado como Década Infame, y que se prolongará hasta 1943, cuando mediante otro golpe de Estado se inicie una transición para que el General fascista Juan Domingo Perón llegué a la presidencia.

Duhalde: "No estoy exento de tener temas psicóticos, no me reconozco en lo que dije"

Luego de sus polémicas declaraciones sobre la probabilidad de concretarse un golpe de Estado en Argentina, el expresidente admitió este jueves que "no tenía que haber dicho".

Luego de sus polémicas declaraciones sobre la probabilidad de concretarse un golpe de Estado en la Argentina, el expresidente Eduardo Duhalde admitió hoy que "no tenía que haber dicho" y atribuyó sus palabras a "una respuesta vinculada con la pérdida momentánea de la mente, que se desengancha de la realidad".

El lunes pasado, en declaraciones a América TV, Duhalde había expresado que "es ridículo que piensen que el año que viene va a haber elecciones ¿Por qué va a haber elecciones?", y agregó que "entre 1930 y 1983 hubo 14 presidentes militares" y que "quien ignore que el militarismo se está poniendo nuevamente de pie en América no conoce lo que está pasando".

Tras las repercusiones principalmente de rechazo y repudio por parte del arco político, organismos de derechos humanos y gremios, Duhalde intentó defenderse: "He escuchado todas las repercusiones de mucha gente amiga ¿Qué tiene que hacer un expresidente si una persona a la que tiene mucha confianza le dice que están preparando un golpe de Estado".

En ese sentido, el expresidente reveló este jueves en una entrevista televisiva citada por la agencia de noticias Télam que había sido alertado por un "señor del Ejército" sobre la posibilidad de un golpe de Estado, por lo que se comunicó inmediatamente con la Vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y luego con el Ministro de Defensa, Agustín Rossi.

"Cuando me dicen eso, quise ubicarlo a Rossi, no lo pude hacer, la llamo a Cristina, le digo pasa esto y ella me dijo: "andá inmediatamente a ver a Rossi" y el 18 de julio lo fui a ver. Le conté exactamente lo que yo conocía y me dijo: " Eduardo estoy absolutamente convencido que las Fuerzas Armadas están defendiendo el sistema democrático, pero voy a averiguar", relató.

Sin embargo, "yo seguía con miedo porque, a diferencia de la mayoría, yo viví el golpe de 1976 con un dramatismo extraordinario. Mucha gente lo vivió con muchísimo dramatismo, no solo por tener hijos desaparecidos, sino además siento de miles de picaneados", agregó.

Consultado sobre la identidad del militar que lo alertó sobre una eventual ruptura del orden constitucional, el exgobernador bonaerense se negó a revelar su nombre. "Dije lo que tenía que decir a quien corresponde, que es a Rossi", sostuvo.

Al respecto, aseguró que puso en conocimiento del ministro de Defensa la identidad del militar, pero se negó a dar más detalles de esa charla. "Yo no puedo contar qué le dije al ministro por razones elementales. Imaginate que es un señor del Ejército que hoy está encubierto, es peronista por eso tiene miedo que haya un golpe", insistió.

Con todo, en otro tramo de la entrevista Duhalde dio su versión acerca de por qué lanzó esa advertencia el lunes pasado en un programa de televisión que, dijo, preocupó "muchísimo" a su esposa, la exsenadora Hilda "Chiche" Duhalde y a sus hijas. "Yo les contaba a mis hijas y ahora a todos que desde hace muchos meses vengo hablando de un tema: que la pandemia produce actitudes psicóticas, un desenganche de la realidad y, nunca como ahora, ves gente que dice cosas que en su sano juicio no las diría", señaló.

"Quiero decirles a mis hijas que yo no estoy exento de tener esos temas psicóticos. Yo no me reconozco diciendo lo que dije. No es un brote psicótico, es un instante, es un desenganche de la realidad. es como un flash", justificó.