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La pobreza trepó al 55,5% y la indigencia al 17,5% en el primer trimestre, según la UCA

Los datos obtenidos de un estudio de la Universidad Católica Argentina advierten sobre un estremecedor crecimiento de los niveles de pobreza, que ya afectarían a casi 25.000.000 de personas en áreas urbanas del país.

El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina, que viene midiendo indicadores socioeconómicos hace años, difundió este lunes un informe según el cual la pobreza trepó del 44,7% en el tercer trimestre del 2023 al 55,5% en el primer trimestre de este año, en tanto que la indigencia pasó del 9,6% a 17,5% en el mismo período.

De acuerdo al mismo estudio, la pobreza, que se determina por el valor de la canasta básica alimentaria, ya alcanza a 24.9 millones de residentes en áreas urbanas en el país, mientras que unos 7.8 millones de personas de ellos está sumergido en la pobreza extrema o indigencia.

"La inseguridad alimentaria total para áreas urbanas relevadas por la encuesta del ODSA-UCA, alcanza al 24,7% de las personas, al 20,8% de los hogares y al 32,2% de los niños, niñas y adolescentes", destaca un informe bajo el título Deudas sociales estructurales en la sociedad argentina.

"Por otra parte, se encuentran en una situación aún más grave, con inseguridad alimentaria severa el 10,9% de las personas, el 8,8% de los hogares y el 13,9% de los niños, niñas y adolescentes (NNyA)", agrega.

"Al considerar el AMBA, los valores de inseguridad alimentaria total se ubican en el 26,4% de las personas, el 21,8% de los hogares y el 35% de NNyA. Al considerar la inseguridad alimentaria severa se ubican en 9,9%, 12,7% y 16,5%, respectivamente", expresa el documento elaborado por el observatorio de la UCA.

Asimismo, se advierte que "los elevados valores de privaciones alimentarias que sufre la población tratan de ser compensados con acciones realizadas desde los diferentes niveles del Estado".

"Considerando a los niños, niñas y adolescentes, el 42,6% de ellos reside en hogares que reciben la AUH+Tarjeta Alimentaria, el 50% asiste a comedores escolares, el 36,7% recibe caja o bolsones de alimentos de comedores y el 11,1% recibe caja o bolsones de alimentos de comedor no escolar; sumando muchos hogares más de un beneficio", se detalla.

En el relevamiento también se hace foco en la situación educativa, y en ese aspecto se destaca el dato de que el 23% de niñas y niños de entre 3 y 5 años no asiste a establecimientos educativos formales, el 0,4% de los que tienen entre 6 a 12 años no va a la escuela primaria, el 9,1% asiste con sobre edad a la escuela primaria y el 35,3% de los jóvenes de 18 a 29 años no terminó la secundaria.

"Estos indicadores expresan valores adversos, a pesar de que el sistema general de gestión pública, 80,7% de los alumnos de menos de 18 años, se ve fortalecido por la acción de la gestión privada, 12,6% en establecimientos privados laicos y 6,8% en establecimientos religiosos", se especifica.

Al poner la lupa en el mercado laboral, el sondeo revela que "el 32,5% de los ocupados son trabajadores que residen en hogares en situación de pobreza, el 30,9% de los ocupados trabaja en la economía social y, al considerar a la población económicamente activa el 26,5% tiene un empleo precario y el 24,3% un subempleo inestable".

Como contracara a un contexto de deterioro creciente en Argentina de los últimos años, se consigna que los índices de mortalidad infantil registraron mejoras entre el 2005 y el 2022, aunque el panorama es dispar y depende de en qué provincia se ponga el foco.

"La tasa de mortalidad infantil, de menores de 1 año y de menores de 5 años, presenta una mejora general a través del tiempo, 2005 a 2022, pero una mayor heterogeneidad entre la situación de cada una de nuestras provincias", afirma.

"En general, al considerar los datos por provincias, se observa que los altos niveles de mortalidad infantil tienden a correlacionarse con altos niveles de indigencia monetaria", se analiza en el informe del ODSA.

Las villas se quintuplicaron en dos décadas y la pobreza sigue creciendo en Argentina

La falta de oportunidades educativas, laborales y sociales de los jóvenes contribuye al reclutamiento en el consumo y el comercio de drogas.

En línea con los reportes del Observatorio de la Deuda Social que periódicamente difunde la UCA, Unicef publicó en un informe que indica que en Argentina, 2 de cada 3 personas son pobres por ingresos o están privados de derechos básicos como la educación, la protección social, vivienda y baño adecuado, agua o un hábitat seguro.

En el país, 7 de cada 10 niños, niñas y adolescentes se encuentran bajo la línea de pobreza.

Se construyeron 6.467 nuevos barrios populares, villas y asentamientos de todo el país, que en total ocupan una superficie tres veces más grande que la de Ciudad de Buenos Aires. En estos conglomerados barriales habita el 12% de la población, unas 5.000.000 de personas.

Los datos de esta nota se desprenden del último inventario efectuado por el Registro Nacional de Barrios Populares, con el decisivo aporte logístico de la ONG Techo Argentina y otras de la sociedad civil, presentado unos días antes que asumiera el presidente Javier Milei.

Casi un tercio de esos asentamientos está en la provincia de Buenos Aires, que alcanza a 2065 aglomerados urbanos precarizados.

De toda la suma de villas y barrios pobres surgidos en los últimos 20 años, el 66% de los residentes no accede a un suministro formal de energía eléctrica, el 92% no cuenta con agua potable, el 97% no está conectado a la red cloacal y el 99% no recibe suministro de gas domiciliario, por lo que debe comprar onerosas garrafas o usar los peligrosos braseros.

Además, el 87% de las mujeres que viven en esos barrios son responsables de hogar, y sólo un 31%, que incluye a travestis trans, tiene trabajo con ingresos.

Orígenes

"Más del 70% de la conformación de los barrios populares de Argentina se dio de una manera que se conoce como ocupación de tipo hormiga: una familia o un grupo de familias se asientan en un lugar que estaba abandonado, donde nadie está haciendo uso de la tierra, y después van convocando a otras", reflexionó Juan Maquieyra, director de la organización social Techo Argentina.

Aseveró además que "sólo hablamos de los barrios populares cuando suceden casos que para la vida cotidiana son sueltos". 

Se refiere a las corrientes demonizadoras que se crean en la opinión pública, reñidas con asesinatos, delincuencia, tráfico de drogas o directamente o como cuando les endilgan que pretenden vivir de los favores ajenos, pluralizando por unos pocos que se hacen notar.

La ONG católica Cáritas recuerda al respecto que 519 de los más de 6.000 barrios, llevan nombres de santos y santas y, de ellos, a 100 los bautizaron San Cayetano, el patrono del trabajo. A la vez, destacan que repiten mucho las palabras esperanza y unión.

El prejuicio contra los villeros, por otra parte, fue desacreditado y dado vuelta en un informe del Observatorio de Argentinos por la Educación y la Secretaría de Integración Socio Urbana de lo que era el Ministerio de Desarrollo de la Nación, que se basa en una encuesta de alcance nacional a una muestra exploratoria de 540 familias de barrios populares con hijos e hijas en la escuela primaria y secundaria.

Esta compulsa, junto a un estudio etnográfico que buscó identificar las demandas y expectativas de estas familias respecto de la educación de sus hijos, generaron conclusiones inquietantes, como que "la falta de oportunidades educativas, laborales y sociales de los jóvenes en espacios vulnerables contribuyen a su reclutamiento en el consumo y en el comercio de drogas, sumado a otras actividades ilegales".

El informe advierte que los residentes en espacios con presencia de venta de drogas están más expuestos a situaciones de violencia y amedrentamiento, en un contexto de enfrentamiento entre grupos, familias o bandas que disputan los territorios. 

Los actores sociales, las familias, los jóvenes de barrios populares que no participan de estas actividades ilegales sufren el miedo, la indefensión y el acoso de las bandas o grupos ilegales.

"El comercio de drogas en los barrios populares se ve favorecido por la ausencia del Estado y la convivencia de las fuerzas de seguridad con las actividades ilícitas", dice el documento.

Drogas

De acuerdo con la encuesta, "en uno de cada cuatro hogares, es decir, el 26,5%, se identifica la venta y tráfico de drogas en su cuadra, manzana o vecindario".

Ocurre en el 12,1% en la Ciudad de Buenos Aires, pero en un 31,1% en el conurbano bonaerense, y en un 32,8% en el Gran Rosario, por arriba de lo que caracteriza a otras grandes y medianas ciudades del país: 26,7% y 25,7%, respectivamente.

Es atribuido el incremento del riesgo de venta o tráfico de drogas en los barrios a la ausencia de presencia o vigilancia policial, en un 36,3%. Sin embargo, en caso de que existiera sólo reduciría el riesgo al 22%.

La percepción de venta de drogas en las villas o asentamientos sube al 49,2%, así como al 41,2% en los barrios populares de clase baja.

Comparativamente, en los barrios de clase media, este riesgo cae al 20,3% y en los de clase media-alta al 3,9%. No es que no exista el problema, pero es menor su prevalencia, así como también su visibilidad.

La frecuencia aumenta en las villas y asentamientos de la Ciudad de Buenos Aires y de las no metropolitanas, pero se extiende mucho más en los barrios populares del conurbano bonaerense y de otras ciudades metropolitanas.

En el Gran Rosario, la presencia de venta de drogas alcanza los valores comparativos más altos, tanto a nivel villas y asentamientos como a nivel general: 76,3% y 32,8%, respectivamente, incluso cuando existe presencia policial en el barrio, lo que representa el 38,6%.

A medida que aumenta la cantidad de carencias en materia de derechos para la inclusión social, también sube el riesgo a la presencia de venta y tráfico de drogas: 45,2% de hogares con tres o más carencias vs. al 10,5% de hogares sin carencias. 

Adicciones

El comercio ilícito de drogas y las adicciones a sustancias psicoactivas constituyen fenómenos vinculados que afectan de manera crucial las capacidades de desarrollo humano a nivel personal, familiar y colectivo, así como la autonomía, la seguridad y la convivencia social.

La venta ilegal de drogas es un problema de alcance nacional cuya gravedad y extensión viene creciendo durante las últimas dos décadas a nivel general, pero sobre todo en los barrios más pobres, creando una entramado socioeconómico que debilita la integración social y las posibilidades de empoderamiento comunitario.

Afecta a toda la sociedad, aunque las principales víctimas son los jóvenes de las diferentes clases sociales y regiones del país, especialmente aquellos socialmente excluidos que carecen de estructuras sociales, familiares y/o comunitarias de apoyo y contención.

Si bien la venta y consumo de sustancias ilícitas atraviesa toda la estructura social, es en los espacios urbanos más vulnerables donde adquiere mayor penetración, visibilidad y consecuencias más graves, formando parte estructural de la vida económica y social de los barrios vulnerables.

El narcomenudeo en los barrios populares es una actividad económica que se apoya en una red de organización rudimentaria pero de mucho poder local debido a su extendida penetración entre los jóvenes, la participación de estructuras familiares, la ausencia del Estado y su convivencia con las fuerzas de seguridad.

Dado sus altos niveles de rentabilidad abarca un amplio conjunto de actividades y actores que operan por fuera de la economía formal, y sus agentes compiten entre sí a través de la violencia y el reclutamiento de jóvenes vulnerables, en un mercado sin reglas ni regulaciones.

Renabap

Desde que fue convertido en política de Estado hace 9 años, para promover la inclusión social y urbana de quienes viven en villas y asentamientos del país, el Renabap dependía formalmente de la Secretaría de Integración Social y Urbana, aunque siempre con Techo como unidad ejecutora.

Fue constituido por ley 27.453 de 2018, votada por amplía mayoría de sectores políticos, más conocida como ley de Barrios Populares.

Formar parte del Renabap no sólo les otorgó a los barrios un paraguas de legitimidad, sino que también fue el primer paso para que, mediante obras de infraestructura, el Estado los integrara al tejido urbano.

Pero, además, sus habitantes pueden acceder a un Certificado de Vivienda Familiar, lo que, además de brindarles amparos ante un eventual intento de desalojo, les permite tener un domicilio formal, paso fundamental para acceder a diferentes derechos, desde tramitar servicios básicos, hasta generar el CUIT o el CUIL y, con eso, recibir prestaciones en materia de salud, educación y previsionales.

Desde 2021 se destina un 9% del Impuesto País para financiar este fondo, que se reforzó con un 15% de lo recaudado por el Aporte Solidario y Extraordinario a las grandes fortunas", recordó el comunicado.

De acuerdo a datos oficiales y evaluaciones externas (CIPPEC, 2023; ODSA-UCA, 2022; SISU, 2023), las obras ejecutadas a través de este programa abarcan más de 1200 proyectos en más de 300 municipios.

A junio de 2023 estaban en ejecución casi 20.000 nuevos lotes con servicios y alrededor de 250.000 mejoras de viviendas destinadas a mujeres a través del programa Mi Pieza.

Con distinta escala y profundidad, estas intervenciones han facilitado el acceso a infraestructura de servicios públicos y el mejoramiento habitacional en los barrios populares.

Fideicomiso

El gobierno de Milei suprimió en febrero el Fideicomiso de Integración Socio Urbana, destinado a obras de infraestructura y para avanzar en la creación de lotes con servicio.

Lo fundamentó en presuntas irregularidades en su administración y personalizó la acusación en el dirigente social Juan Grabois.

Para su cumplimiento, se afectarían los terrenos habitados que no pertenezcan al Estado nacional, sean declarados de utilidad pública y, en consecuencia, expropiados.

La norma frenó los desalojos de los barrios incluidos en el registro hasta 2022 y, hace dos años, mediante un decreto, se extendió ese plazo por 10 años más, es decir, hasta 2032.

Las ONGs ACIJ, Techo y Hábitat para la Humanidad Argentina, en un comunicado conjunto, reclamaron la continuidad de las políticas de integración sociourbana de barrios populares y plantearon que "es fundamental sostener e incluso ampliar" el financiamiento de esos programas porque, "de lo contrario, solo se agravará la situación de un amplio sector de la población que vive en condiciones de alta vulnerabilidad".

La acción que mancomunan no da abasto. Proyecto 7, que es una organización integrada por y para gente en situación de calle, celebró convenios con el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y entidades privadas, más la ayuda de personas físicas, para hacer "las cuatro comidas para alrededor de 400 personas por día", lo que no obstante, para Horacio Ávila, tu titular, "siempre todo es insuficiente".

El texto fundamenta en que "solo en Ciudad de Buenos Aires, hay más de 12.000 personas en situación de calle".

"Es un número realmente exorbitante y, lamentablemente, tenemos que decir que va aumentando y no hay respuesta del Estado", aseveró la ONGs ACIJ, Techo y Hábitat para la Humanidad Argentina.

Fuentes: UCA, Noticias Argentinas y Unicef

Dato Indec: una familia tipo necesitó en marzo $773.385 para no ser pobre

La canasta básica subió un 11,9% en relación al mes anterior. Para no caer en la indigencia, un grupo familiar promedio requirió $358.048.

La canasta básica subió 11,9% en marzo y una familia de cuatro integrantes necesitó $773.385 en marzo para no ser pobre, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos.

El costo de la Canasta Básica Total no incluye el valor de un alquiler de vivienda.

El informe oficial remarca que el costo de los productos que integran la Canasta Básica Alimentaria subió 10,9% en el tercer mes del año, lo que determinó que esta misma familia requiriera ingresos por $358.048 para no caer en la indigencia.

La Canasta básica total para un adulto equivalente, varón adulto de entre 30 y 60 años, de actividad moderada, que es la unidad de medición, a $250.286. La Canasta Básica Total subió 11,9% con respecto a febrero y la variación interanual trepó a 304,4%. La variación acumulada en el primer trimestre de 2024 es de 56%.

Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria para un adulto equivalente fue de $115.873.

En ese caso, la suba mensual fue de 10,9% y la interanual llegó a 308,2%. En el primer trimestre acumula un incremento de 48,8%.

En el caso de un hogar de tres integrantes la Canasta básica total llegó a $615.705 y la Canasta básica alimentaria fue de $285.048.

Para una familia de cinco miembros la Canasta Básica Total alcanzó los $813.431 y la Canasta Básica Alimentaria, $376.588.

A fines de marzo, el Indec publicó el último reporte de pobreza, alcanzó al 41,7% de las personas en el segundo semestre de 2023, marcado por el final del Gobierno de Alberto Fernández.

Si se extiende el universo del informe, concentrado en 31 aglomerados urbanos, a todo el país, equivale a casi 19.500.000 pobres, de los cuales 6,5 millones son indigentes.

Ese mismo parte indicó que la indigencia subió de 8,1% al 11,9%, 3,8 puntos porcentuales.

Dato Indec: la pobreza en Argentina llegó al 41,7% en el segundo semestre de 2023

Así lo informó el Indec, que además indicó que en el conourbano bonaerense la pobreza trepó al 45,5%. A su vez, la indigencia en todo el país es del 11,9%.

La pobreza en Argentina subió al 41,7% a fines del 2023 y afectaba a 19.500.000 personas, según el Indec.

El porcentaje de hogares por debajo de la línea de pobreza alcanzó el 31,8%. Dentro de este conjunto se distingue un 8,7% de hogares por debajo de la línea de indigencia, que incluyen al 11,9% de las personas.

Con respecto al primer semestre de 2023, la incidencia de la pobreza registró un aumento tanto en los hogares como en las personas, de 2,2 y 1,6 puntos porcentuales, respectivamente.

En el caso de la indigencia, mostró un aumento de 1,9 puntos en los hogares y de 2,6 en las personas.

A nivel regional se observó un aumento de la pobreza y la indigencia en todos lados.

Según el Indec, se evidenció que en promedio "el ingreso total familiar aumentó 69%" y "las canastas regionales promedio aumentaron 81,6% (Canasta Básica Alimentaria) y 75,8% (Canasta Básica Total)".

La cantidad de chicos de 0 a 14 años en la pobreza llegó a un 58,4%, lo que implica que en todo el territorio nacional hay 6.500.000 chicos pobres.

Son 500.000 más que un año atrás y casi 750.000 más que cuando Alberto Fernández y Cristina Kirchner reemplazaron a Macri.

El empobrecimiento de la población subió a pesar de una mayor cantidad de controles de precios, el aumento de los planes sociales, nuevas moratorias jubilatorias, un tipo de cambio atrasado y servicios públicos completamente subsidiados.

A esto se sumó, una fuerte emisión de moneda para sostener artificialmente el consumo. Todo eso no logró evitar la caída de los ingresos de los trabajadores en medio de una inflación galopante que terminó triplicándose en el último año de gobierno peronista, llegando al 211,4%.

A fines de 2022, un trabajo de la UCA y la UBA calculaba que este nuevo fenómeno alcanzaba al 27,3% de los ocupados.

En 2023, los sueldos, según el índice Salarios del Indec, tuvieron un año malo. Los trabajadores públicos reflejaron una caída real de 20,2%; los privados, una del 14,7%, y los trabajadores informales, una del 31%.

El desempleo bajó 5,7%. Sin embargo, el empleo que creció es el precario; cambió en su composición: avanzó el público y cuentapropista, pero se mantuvo estancado, desde 2011, el formal privado.

El deterioro de la economía y el avance de la inflación que erosionó el poder de compra de los salarios a lo largo del año pasado provocó un avance de los números de la pobreza.

Un año atrás, un 39,2% de las personas era considerada pobre en Argentina y un 8,1%, indigente.

Hace seis meses, esas cifras ya habían escalado hasta 40,1% y 9,3 por ciento. En definitiva, el avance de la indigencia fue más rápido: de un año a otro la pobreza creció 2,5 puntos porcentuales y la indigencia, 3,8 puntos.

Alertan que la pobreza podría superar el 60% tras el ajuste más fuerte de los últimos 20 años

El Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina alertó que más sectores sociales tienen problemas para afrontar la canasta básica en febrero.

El avance de la pobreza en Argentina no se quedó en el 57% detectado en enero, sino que avanza para ubicarse por encima del 60% en febrero, a medida que el costo de bienes y servicios se incrementa y los ingresos de la población se deterioran.

En ese escenario, cada vez más familias tienen serias dificultades para llegar a fin de mes, y, en el caso de las que tienen que pagar un alquiler, la situación es alarmante.

Agustín Salvia, titular del Observatorio Social de la UCA, advirtió que el escenario en febrero podría ser "todavía más complicado".

"Es de esperar que se agrave", indicó Salvia, quien advirtió que la pobreza lleva muchos años instalándose como "un problema estructural" en Argentina.

Un estudio publicado por el Observatorio Social de la UCA, indicó que la pobreza alcanzó en enero a 57,4% de los argentinos, lo que equivale a 27 millones de personas, medición que en un mensaje en sus redes sociales el Presidente Javier Milei consideró como "la verdadera herencia del modelo de la casta".

"La situación es complicada y grave, no es un fenómeno nuevo, sino que es un problema que se viene acumulando", explicó Salvia.

El especialista dijo que la indigencia alcanzó en enero pasado al 15% de los argentinos, unos 7 millones de habitantes, en tanto que la pobreza superó el 57%, números que marcaron una sensible suba respecto de las cifras de fines de 2023, cuando se las estimaba en 14% la indigencia y una pobreza de 49%.

La medición del Observatorio de la UCA alertó que la pobreza se encuentra en el nivel más alto de los últimos 22 años. Es preciso recordar que en 2002 había alcanzado el 54%.

Salvia recalcó que los procesos que llevan a semejante deterioro son consecuencias de largo plazo, pero puntualizó también que la dramática situación social que recibió la administración de Javier Milei, vio agravarse los índices en enero por "un proceso constante de inflación, el inicio de una recesión económica y porque no hubo ajustes salariales importantes".

"En los últimos 20 años se mantuvo en general la estadística que marcaba que el 30% de los argentinos eran pobres, pero el proceso actual es el más grave en más de 20 años", aseveró Salvia.

Más de 5.000.000 de indigentes no llegan a completar las comidas diarias

Los datos surgen de aplicar a los recientes datos informados por Indec la fuerte suba de la canasta alimentaria registrada en el último trimestre. Habría 3.000.000 de chicos en la indigencia.

En Argentina, más de 5.000.000 de personas ya estarían en la indigencia, es decir, no alcanzan a consumir las calorías diarias que su organismo necesita, pasan hambre. Entre ellos habría 3.000.000 de chicos.

Los números surgen de proyectar la última información oficial que difundió Indec con relevamientos realizados hasta el tercer trimestre del año.

Esos números empeoraron de la mano de la disparada de la canasta alimentaria en medio de la devaluación del 54% aplicada por el Gobierno de Javier Milei tres días después de asumir.

La devaluación del 118% explicó en buena medida que el costo de vida haya subido 25,5% en diciembre.

Pero ya después de las PASO de agosto del año pasado se había producido una primera devaluación.

Eso provocó, según el Indec, que en el tercer trimestre del año pasado la cantidad de personas indigentes subiera de 3,7 a 4,6 millones. Es decir, en un año aumentaron en 900 mil personas. Pasó del 8% al 9,9%.

Los datos del cuatro trimestre aún no fueron informados por el Indec, pero teniendo en cuenta lo ocurrido con la primera devaluación, está claro que la segunda depreciación del peso a principios de diciembre, combinada con la feroz disparada de precios, sumergió en la indigencia a cientos de miles de personas.

El dato fino se conocerá cuando lo informe el Indec a fines del verano, pero especialistas que siguen el derrotero del deterioro social confirman que la indigencia ya afecta a más de 5 millones de personas, sobre todo teniendo en cuenta que el Gobierno le informó al FMI que la pobreza ya afecta a la mitad de la población.

A fines del tercer trimestre, el 38,5% de la población había pasado a vivir por debajo de la línea de pobreza en relación con el 37,7 % de igual período de 2022, de acuerdo con el procesamiento de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares que difundió el Indec. Son casi 18 millones de pobres.

Por todo esto, se descuenta que tras la mayor devaluación de diciembre, y la mayor disparada de los precios de los alimentos y gastos básicos, la indigencia y la pobreza pegaron otro salto en el IV trimestre 2023, y más todavía están subiendo en este primer trimestre de 2024.

Con esos cálculos puede estimarse que, cuando termine este trimestre, la pobreza rondará el 55% y la indigencia el 15%.

Por edades, con el 54,8% sobresale la pobreza infantil de menores de 14 años versus un 51,7% en el tercer trimestre de 2022, mientras la indigencia infantil aumentó del 11,8 al 15,6%, al dar un salto grande.

El aumento de la indigencia se produjo entre todos los rangos de edades, mientras la pobreza creció entre los menores de 14 años y los mayores de 65 años, en este caso, por la pérdida del poder de compra de los haberes.

Según la Universidad Católica: 4 de cada 10 argentinos son pobres y se llegó al nivel más alto desde 2006

La pobreza treparía al 50%, de no ser por la Asignación Universal por Hijo y otros planes sociales, de acuerdo con las mediciones de la Universidad Católica Argentina.

Cuatro de cada diez argentinos están bajo la línea de pobreza, el nivel más alto desde el 2006, según un informe elaborado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina.

La pobreza treparía al 50%, de no ser por la Asignación Universal por Hijo y otros beneficios sociales.

La Tasa de Indigencia, que abarca a las personas con un ingreso insuficiente para cubrir una canasta básica de alimentos, alcanzó el 8,1% de la población a fines de 2022, según los datos oficiales de Indec, y sería del 19,6% si no se contemplara el cobro de la Asignación Universal por Hijo, pensiones no contributivas y otros programas.

El índice de pobreza en Argentina alcanzó al 38,9% de la población, una tasa similar a la que se padecía en 2006, es decir, 17 años atrás.

Por otra parte, se refuerza una tendencia preocupante: la tasa de pobreza es más alta en la franja etaria hasta 17 años, en el 61,6%, un nivel que proyecta un muy elevado piso de pobreza para los próximos años.

El estudio detectó que a partir del 2013 la tasa de pobreza fue en crecimiento a la par del aumento del gasto social del Gobierno en relación al PBI.

El Observatorio de la Deuda Social Argentina define la pobreza como "privaciones económicas injustas que afectan el desarrollo de las capacidades humanas en diferentes dimensiones de la vida social".

Dato Indec: la canasta básica subió 7,2% en mayo y una familia necesita $217.000 para no ser pobre

Este miércoles, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos ofreció datos claves para proyectar la pobreza y la indigencia que está generando el Gobierno que integran Fernández, Cristina y Massa.

Durante mayo, el alza mensual de la Canasta Básica Alimentaria fue del 5,2%, mientras que la Canasta Básica Total subió un 7,2%, según informó el Indec.

En mayo la inflación había sido del 7,8%, por lo que la evolución de las canastas fue inferior al costo de vida.

Para no ser pobres, los integrantes de una familia tipo necesitaron $217.916 en mayo. En tanto, para no caer en la indigencia, se requirieron $99.053.

Las variaciones de la CBA y de la CBT resultaron del 122,6% y 118,6%, en términos interanuales. Acumulan en el año incrementos del 47,4% y 42,9%, respectivamente.

Pobreza

En el segundo semestre del año pasado, la pobreza fue de 39,2% y la indigencia de 8,1%. Según la Univesidad Católica, ya se ubica por encima del 40%.

Estos porcentajes implican que en Argentina hay 18.679.605 de pobres y 3.859.816 de indigentes.

Son los tristes resultados que deja como legado el fracasado Gobierno peronista de Cristina Kirchner, Alberto Fernández y Sergio Massa.

Argentina inviable: con 18 millones de pobres y 2 millones de indigentes, el país da señales de que así no va más

En el glosario del Frente de Todos y de Juntos por el Cambio, los pobres significan lo mismo: ciudadanos frágiles a quienes se busca conquistar para arrebatarles el voto cada dos años. El resto es folclore criollo de una sociedad que decidió volverse sorda, ciega y muda: nadie escucha a nadie, nadie mira al otro y nadie escuchará el reclamo de los vulnerables vulnerados una y otra vez.

La historia argentina lleva décadas ofreciendo síntomas de inviabilidad. ¿Por qué seguimos haciendo lo mismo de siempre si nos ha ido tan pero tan mal? No se sabe.

Según la Universidad Católica Argentina, la pobreza alcanzó al 43,1% y afecta a más de 18.000.000 de coterráneos. En tanto, la indigencia en el país superó el 8%, lo cual indica que hay más de 2.500.000 indigentes.

Traducido en un lenguaje menos numérico y más coloquial: 4 de cada 10 ciudadanos está bajo la línea de pobreza. Además, hay otro dato que es demoledor: 1 de cada 10 personas es indigente.

A las cifras expuestas deberíamos agregar algo más doloroso: según un estudio de Unicef, 2 de cada 3 niñas y niños viven en hogares con ingresos insuficientes. Esto se traduce en un número cruento: 8.800.000 de niños viven en la pobreza.

Insólito: Argentina produce alimentos para 400.000 millones de personas, pero somos apenas 46.082.160 habitantes, ¿cómo se explica esto entonces? Inoperancia, la respuesta es esa, una Casta Política integrada por ineptos que toman medidas desacertadas y encuentran en su ego la respuesta ideal para alimentar sus delirios megalómanos y sus necesidades de acumulación patrimonial.

Traducido a un lenguaje popular: estamos gobernados por delirantes ladrones que albergan en su interior la vana ilusión de ser recordados como grandes estadistas. Algo que, desde luego, no sucederá: apenas si los recordamos como cacos ineptos o avezados delincuentes.

Pero para quien crea que esta rudimentaria nota de opinión no ofrece datos, vamos con más cifras: en los últimos 20 años hemos vaciado las reservas del Banco Central de la República Argentina, destruimos el superávit energético, abusándonos de los subsidios que favorecieron más a la clase alta y media que a los pobres.

Además, desde el inicio del siglo XXI, es decir, en los últimos 20 años, acumulamos una inflación del 23.000%, tocando este año el 100% anual.

Se puede ser tan inepto para gobernar un país rico: Sí, se puede porque según el Gobierno en Argentina está Primero la gente.

Obituario para un país inviable

En Argentina la historia indica que hay una tradición extraña: se castiga a quien invierte en la actividad privada, se hostiga a los emprendedores con una presión impositiva infranqueable, y a los productores del campo se los esquilma con una impiedad perversa.

Estamos labrando, año tras año, un futuro de pobreza y escasez. ¿Es eso lo que queremos dejarle a nuestros hijos?

Las generaciones venideras deberían condenarnos al exilio, porque estamos dejándoles un país en ruinas. Todos somos responsables: unos por no hacer, otros por hacer mal las cosas, algunos por robar y la gran mayoría de nosotros por dejar hacer a los gobernantes lo que nunca deberíamos haber permitido: vulnerar nuestros derechos y malgastar el dinero que les pagamos en concepto de impuestos.

En algún momento aparecerá un grupo de políticos o dirigentes que podrán leer el mensaje que nos está dejando esta Argentina inviable: así no va más.

El grito será estruendoso y la sensación de anarquía será insoportable: ojalá ese día estemos todos atentos para escuchar el llamado de la patria.

Dato Indec: la canasta básica subió 7,2% en enero y una familia tipo necesitó $163.538 para no ser pobre

Además, el costo de la canasta básica alimentaria también subió 7,2%, por lo que una pareja con 2 hijos requirió ingresos por $72.043 para no caer en situación de indigencia.

El costo de la canasta básica total, que además de comida incluye otros rubros como indumentaria y transporte, subió 7,2% en enero debido a que una pareja con dos hijos necesitó percibir ingresos por $163.538 para no ubicarse por debajo de la línea de pobreza, informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos.

Es más del doble que hace un año, cuando se necesitaban $78.624 para que una familia no sea considerada pobre.

Además, el costo de la canasta básica alimentaria también subió 7,2%, por lo que la misma familia tipo requirió ingresos por $72.043 para no caer en situación de indigencia.

De esta forma, la CBT acumuló un incremento de 108% en los últimos 12 meses; mientras que la CBA subió 109,8% en el mismo período.

El dato se conoce dos días después de que el Indec difundiera la inflación de enero, que se elevó al 6%. El Índice de Precios al Consumidor mostró un salto con respecto a diciembre pasado, cuando marcó 5,1%, dato que dio continuidad a la desaceleración de fin de año que impidió que la inflación superara el 100%.

El 94,8% de aumento de precios en 2022 superó ampliamente el 83% de 1991, el año en que se puso en marcha la Convertibilidad.

El 6% de inflación de enero obligó a recalcular las previsiones oficiales. Si bien el Ministro de Economía, Sergio Massa, había dicho que el objetivo era que el dato de abril tuviera "un 3 adelante", ahora el Viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein, reconoció que esperan que el IPC "se acerque a 3%" recién para fin de año.

Las estadísticas más recientes llegan cuando el Gobierno nacional lanza nuevos intentos de fijar precios, con el congelamiento de siete cortes de carne y el programa Precios Justos.

Por otro lado, la semana pasada se conoció que el 37,7% de la población es pobre. Surge de los datos correspondientes al tercer trimestre del año pasado. Pese a la mayor actividad y al incremento de empleo, se ubicó apenas por debajo de los registros de 2020 (38,8 %, en plenas restricciones por el coronavirus) y de 2021 (38,2 %). Además, el dato supera el 33,1% del mismo trimestre de 2019.

Según los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares, la indigencia en el tercer trimestre se redujo del 8,3% al 7,8% en un año, pero todavía está por encima del 7,6% del tercer trimestre de 2019.