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El mambo de la nave de los condenados

Con o contra Milei, o con o contra La Doctora.

¿Con o contra Milei? Pregunta que suple a la similar. ¿Con La Doctora o contra?
En el juego de las categorías, Milei es el inapelable Patrón del Poder.

En efecto, el Panelista de Intratables supo cargarse, en simultáneo, a los dos grandes movimientos populares del siglo veinte.

El radicalismo y el peronismo. De yapa, como se encontraba el espacio vacante, desde los medios (que detesta) se cargó también la expresión efímera de PRO, esternón ideológico de Juntos por el Cambio.
Para desconsuelo de Mauricio, El Ángel Exterminador que suele desgastarse con parsimonia en el berretín gestual de colaborar con el Patrón que le birló los votos que creía mantener concentrados en la nevera.
Aunque disgustan los frecuentes exabruptos del Patrón. Expresiones orgánicamente innecesarias de la marca registrada.

Para el Ángel, ayudar a Milei es la manera explícitamente aceptable de ayudarse a sí mismo.
Es dependiente de la ventura del adversario transformado esmeradamente en falso amigo.
Depende de sus posturas, del combo que viene con exabruptos.
La dependencia es recíproca. Para subsistir Milei depende todavía de la influencia providencial de Mauricio, que le permite alcanzar la gloria estratégica de los 87 héroes suficientes para sostener el veto.
Instrumento contundente que muestra la frontal fragilidad legislativa del precipitado gobierno de consultores que contrasta con la robusta presencia del Patrón en el falsario de la opinión pública.

"Hay fracaso, pero no es mío"

El desplazamiento de La Doctora por Milei reitera la persistencia del mecanismo de funcionamiento.
Para mantener vigente la insustancialidad del poder en el país donde todo termina invariablemente mal.
Administrar la hegemonía del poder significa garantizar el crecimiento de la imagen negativa, asociada siempre al destino colectivo de fracaso.
Cualquier ciclo histórico, democrático o de facto, arrojó leños para la hoguera de la degradación nacional que sólo genéricamente se acepta.
“Hay fracaso, pero el fracaso no es mío”.
O probablemente sea peor.
“Argentina fracasa, pero no es culpa nuestra”.

Nada termina nunca de morir

Como tampoco nada termina nunca de morir, los prestigios adquieren pronto la resina de la opacidad.
O se superan a través de la acción de otros opacados que se recuperan con fuerza para emprender el derecho a la venganza.
Aunque se arriesguen al infortunio de volver a estallar.

En el oficio ingrato del poder, el afecto o el rencor necesitan instrumentadores.
Abundan los cruzados buscapinas que procuran la conquista del salario que mantenga, en el combo, la caja respectiva.
Pero brotan con frecuencia los contradictores vocacionales que se ufanan por destruir lo que intente construir cualquier Patrón relativamente fundacional.
La multiplicación de los “con o contra Milei” habilitan las instrumentaciones que reconfiguran la fragmentación del tinglado.
Adherir al “contra Milei” induce naturalmente al malentendido de situarse “a favor de La Doctora”.

Tripulantes de la nave de los condenados

Resulta explicable que el centro inviable procure sostenerse con la ilusión previsible de la tercera vía.
Himno que suele cantarse en el juego de lotería, cuando emerge el tramo audaz para lanzar al océano “la nave de los condenados”.
Con tripulantes que contienen la memoria rescatable. Hastiados que ya no quieren saber nada con las amarguras que les provocó La Doctora.
Que tratan con suerte relativa de conmoverse con encontrar apenas un espacio para aparcar y mojar la medialuna.

Ilusión de la tercera vía

"Ni Milei ni La Doctora".
Consigna del centro que atormenta la ilusión de la tercera vía.
La comparten los restos de los radicales fragmentados con los peronistas que paulatinamente se decepcionaron.
Carecen de contención y en la nave se mezclan y danzan con los socialistas eclipsados, a su vez, por la presencia del Maire Horacio Rodríguez Larreta, Geniol, que también quiso ocuparse de la presidencia, aunque la señora Patricia, La Montonera del Bien, lo expulsó del escenario con los sufragios de las (inútiles) PASO.
El desarrollismo centrista de Geniol permite balancear el mambo con socialismo moderado de la señora Mónica Fein, Maire de Rosario.

Seres perversos que consideran que La Doctora y Milei “ya fueron”.
Entonces proponen sospechosamente polarizar con “el adversario estratégico”.
Con Axel, el gobernador que se muestra harto, fastidiado por las “luchas internas de poder”.
Pastor romántico que reclama, profeta en el desierto, “unidad, unidad”. Porque solo acepta pelear con Milei. Con quien pretende polarizar. Es en vano.
Porque Milei es el maestro autodidacta que aprendió el juego de las categorías. Prefiere privilegiar enfrente a La Doctora.
Aunque el Fenómeno se equivoque, como en su momento la pifió el Ángel Exterminador para concluir -en efecto- exterminado.

La reacción vengativa de la casta

Tropieza el Fenómeno Milei ante el Milagro Massa mientras Juntos por el Cambio solo se extermina.

Disolución inapelable

Mauricio Macri, El Ángel Exterminador, no pudo lograr su objetivo prioritario.
Consistía en que Sergio Massa, El Profesional, saliera tercero.
Aunque supo acumular bastantes aciertos. Primero fue el de exterminar, a través de la señora Patricia Bullrich, La Montonera del Bien, a Horacio Rodríguez Larreta, Geniol.
Y a través de los arrumacos vacilantes a Javier Milei, El Colibrí, logró Mauricio exterminar, paulatinamente, a Patricia.

Aunque en realidad Patricia se petrificó sola. Agotada en la epopeya de exterminar a Larreta, para insistir con las consignas equivocadas.
Y con desplantes argumentales que eran infinitamente mejor traficados por Milei.
No obstante, Patricia se empecinó en la "destrucción" inútil del kirchnerismo (fuerza minoritaria del complejo peronismo que ella conocía demasiado, desde adentro).
Para rematarla, Patricia se deslizó en el error tardío de atraerlo a Larreta, cuando su causa redentora ya estaba invariablemente perdida.

El Primo Boga Macri en el Maxiquiosco

Después de la tontería de arrugar con su propia postulación, Mauricio se esmeró en el exclusivo objetivo de recuperar el control del Artificio Autónomo de la Capital.
Larreta le había clausurado el acceso a determinados chocolatines del efectivo Maxiquiosco.
Aquí sí que Mauricio tuvo suerte. Debe aceptarse que se le dio.
Hubo que invertir riesgosamente en El Pampito (para desconsuelo del radical siciliano Emiliano Jacobitti, Caudillo Universitario). Ampliaremos.

Pero en adelante el Maxiquiosco va a ser redituablemente despachado por el Primo Jorge Boga Macri, Paladar Negro I.
Emerge el Primo Boga como el polo de poder más significativo de la debilitada Mutual PRO.
Difícilmente el Primo Boga se conforme con la algarabía de transformarse en una suerte de repetición, algo más elegante, de Alberto Fernández, El Poeta Impopular. Pero delegado de Mauricio.
Aunque se proponga, como Premier -o mero jefe de gabinete- a Néstor Grindetti, Paladar Negro II.
Es Grindetti el pre macrista histórico que hasta supo colaborar con don Franco, el Macri que valía.

Para el balance Mauricio cuenta, como mérito propio, el ascenso de Milei, ahora trunco por el tropiezo acaso transitorio.
Ocurre que Milei “mantiene sus ideas”. Las comparte. Las explica mejor. Invertiría por hablar como Milei.
Pero es precisamente la apasionada identificación de Mauricio con Milei lo que provoca la exterminación inapelable de Juntos por el Cambio.
Porque los radicales, sindicados como los culpables de su frustración -como los transparentes de la estancada Coalición Cívica- en ningún momento pueden apoyar a Milei.
Y es Milei el único que puede hacerle alguna sombra, o ponerle algún obstáculo a Sergio, el enemigo principal.

Entre Milagro Massa y Fenómeno Milei

En mayo de 1995 nadie podía contener a Carlos Menem cuando, harto por las denuncias y los agravios, para desahogarse dijo: "Le ganamos a los grandes medios de comunicación".
Tenía razón. Entonces el FREPASO -Frente del País Solidario-, de José Octavio Bordón, equivalía al Juntos por el Cambio de Patricia Bullrich.

Trasciende otro gran fracaso de las escuderías impunes de Clarín y La Nación.
Dos grandes poderes, tan innegables como desperdiciados, horriblemente conducidos. Mantienen la pólvora humedecida. La comunicación cambió.

Se asiste, además, a otra muestra cara del derrumbe. Aplicar la acción de la Justicia como mecanismo de instrumentación política para castigar al adversario.
Milagro Massa superó, incluso, las expectativas más milagrosas.
Era suficiente con alcanzar el balotaje. Triunfar por seis puntos sobre el Fenómeno Milei era un exceso tan inesperado como innecesario.

La casta «humillada y ofendida»

Tal como se anticipó en el portal, se debía aguardar la reacción vengativa de la casta.
Transcurría entonces el turno previsible de la casta, tan "humillada y ofendida".
De los descalificados "aparatos" y las agraviadas "estructuras".

Lo que se venía era otra elección. Diferente. Por los cargos y las cajas.
Ya no se trataba del partido amistoso de las PASO (tóxicas). Las que admitían la defenestración de la actividad política.
Se lo advirtió, en especial, por las provincias donde se elegían senadores.
Donde se había impuesto el Fenómeno Milei sin siquiera tener representantes para considerar.
Ya no cabía ni la posibilidad de continuar con el relajamiento.
O con el cinismo programado de cuidar, con tanto celo, «los votos de Milei».
Los votos que se creyeron utilitarios porque dividían a Juntos por el Cambio. Y en efecto se los dividía.
Con el riesgo inesperado de que Milei los venciera también. A los distraídos cuidadores.

El mérito de Milagro Massa fue poner de nuevo en movimiento el ejercicio activo de la militancia territorial.
En las provincias donde había transcurrido el plácido relajo. Y sobre todo entre los distribuidores de boletas cortadas de La Provincia Inviable.
Es en Buenos Aires donde se consolida el otro cuadro invalorable del peronismo. Axel Kicillof, El Gótico.
Emerge la reconfiguración generacional del tinglado político (lo complementa desde Córdoba Martín Llaryora, El Pituco).

Factorías diversas del peronismo

El Profesional comenzó a dar vuelta la elección con el contexto totalmente en contra.
Desde la economía catastróficamente inflacionaria, hasta la carga inoperante del gobierno que había dejado de existir. Y del que Sergio debía hacerse cargo.
Massa comenzó la tarea de fortalecimiento cuando convocó en Tucumán, con Juan Manzur, El Menemcito -jefe de campaña del Norte- a los gobernadores, sindicalistas, minigobernadores.
Para encuadrarlos en la epopeya de juntar, en defensa propia, a todas las factorías diversas del peronismo.
A la Federación de Peronismos Provinciales, Sindicales y Municipales, y transformarlo en otro ensayo de movimiento popular.
Aunque varios gobernadores le tenían a Massa cierta severa desconfianza, con aceptables fundamentos.
Y aunque otro gobernador leal, que lo apoya, aún no pueda orgánicamente pronunciar siquiera su nombre.

Al cierre del despacho, el cronista se permite evocar lo que se escribió aquí dos meses antes de las PASO (tóxicas).
"Si Bullrich le gana a Larreta el próximo presidente es Massa. Ampliaremos".
Y Bullrich, instrumentada por Mauricio, lo desplazó del camino a Larreta.
Pero simultáneamente se gestaba la potencia inadvertida del Fenómeno Milei.
Después, mientras Bullrich y Milei se desgastaban con énfasis por la hegemonía del cambio, desde aquí solo se sugirió: ¿Y si de repente el cambio es Massa?

Continuará.

La hora egregia de la casta

Carlos Melconian es en Economía a Patricia Bullrich lo que Guillermo Francos es en Política a Javier Milei. O lo que es el milagro, en religión, para Sergio Massa.

El neomenemismo libertario

La señora Victoria Villarruel, La Cayetana (Álvarez de Toledo) suele complementar, con comprobada eficacia, a Javier Milei, El C-Boy (león que vence a la manada de leones).
Brinda Villarruel atisbos de solidez a la propuesta disruptiva de la derecha extrema.
Proporciona, aparte, una imagen equilibrada de moderación.

La Cayetana otorga superior confiabilidad a Milei que Luis Petri, El Carucha, a la señora Patricia Bullrich, La Montonera del Bien.
O la que otorga Agustín Rossi, El Invicto, a Sergio Massa, El Profesional.

En los próximos dos meses Milei debe arrastrar la pedantería de la centralidad. Una carga.
Pero la complejidad intelectual de Libertad Avanza adquiere un cierto color.
Al habilitar para Villarruel el ámbito de la Defensa y la Seguridad, Milei impugna la interpretación progresista de la historia contemporánea.
Reproduce el retroceso culposo de 40 años de jactancioso humanitarismo.
Trata una problemática más honda que la extravagancia sobre el mercado de órganos. O la fábula de la dolarización. O el incendio del Banco Central.

En efecto, mientras con alardes, desplantes y saltos, Milei moviliza el entusiasmo juvenil, lo propone a Guillermo Francos, Cansancio Moral, como eventual ministro del Interior.
Francos es un clásico gentleman. Depara a la casta garantías de convivencia.
A la misma casta que Milei ataca por los medios mientras, en simultáneo, la tranquiliza.
Como ocurre también con la señora Diana Mondino, La Contadora Feliz, anunciada como próxima Canciller.
Aquí, en pleno neomenemismo sin Partido Justicialista, Milei intenta repetir la fórmula de Carlos Menem en 1989 con Domingo Cavallo.
Mingo comenzó como Canciller para enviar al mundo el claro mensaje occidental. Y para privilegiar, en política exterior, la visión diplomáticamente economicista y comercial.
El neomenemismo del libertario se inspira en repetir con Mondino la peripecia de Menem con Cavallo.
Pero se insiste: sin el colchón asegurador de aquel Partido Justicialista que facilitaba el cambio cultural.
(No olvidar que el peronismo es la suma de todo aquello que no es. Ni menemista ni kirchnerista. Ampliaremos).

Duelo de discípulos indirectos de Cavallo

De repente Patricia es la afectada principal. Carga aparte con la presencia inmanente de Mauricio Macri, El Ángel Exterminador.
La Montonera del Bien agotó la artillería en la proeza de vencer a Horacio Rodríguez Larreta, Geniol.
Para ahora parecerse, con precipitación de vencedora, al vencido.
Persiste Patricia con la pólvora mojada. En el medio incómodo. Entre la recuperación milagrosa de Massa, y la competencia discursiva con Milei (que fascina a su instrumentador, Mauricio).

Entonces Bullrich acierta al designar, como su ministro eventual de economía, a Carlos Melconian, El Académico del Suburbio. Para ser rescatada del naufragio.
La faena titánica de Melconian consiste en brindar detallados fundamentos a la economía, el costado más vulnerable de Bullrich.
Habrá que prepararse entonces para asistir al duelo de los discípulos indirectos de Cavallo. Melconian y Milei.
Pero consta que Melconian no emerge para competir con Milei. Trasciende que, en materia económica, no suele tomar con seriedad sus propuestas.
Son consignas devaluadas para la televisión.
Por quien viene Melconian es por Massa.
Para acabar con el Milagro Massa. Es su prioridad, según fuentes probablemente equivocadas.

Significa confirmar que Melconian es, en Economía, a Bullrich, lo que Francos es en Política a Milei.

Las trascendentes cajas de cristal

Con los sucesivos milagros de artista espectacular de variedades, Massa representa la ficción del peronismo como movimiento popular.
Su primer milagro consistió en llegar a agosto.
El segundo milagro fue transformar en fuerza competitiva el desperdiciado gobierno de La Doctora (que preside Alberto, El Poeta Impopular).
El tercer milagro de Massa es "una noticia en desarrollo". Consiste en alcanzar el ballotage.

El Profesional arrastra la carga del paquidermo dormido pero se recupera milagrosamente.
Lo celebran declarantes que, en la campaña, le producen más problemas que soluciones. Debe distribuir Valiums entre los voceros voluntarios.

Con sus equilibrios en cuerdas junto a incendios, Massa le otorga alguna difusa identidad al gobierno que ya no existe.
Debe prodigarse en convertir en movimiento nacional a la sinfonía de factorías peronistas provinciales y municipales.
Pero ahora todos tienen que encuadrarse. En defensa propia. Aceptar la Massa-dependencia.
Ya no se trata de las PASO tóxicas, el torneo amistoso de verano (en pleno invierno tibio).
Ahora se juegan los porotos, los cargos, los celulares, las secretarías pagadas por el Estado. Las trascendentes cajas de cristal.
Por los concejales para las minigobernaciones y los senadores sustanciales para ocho gobernaciones.
Todos tienen que militar a Massa, aunque lo admiren (o lo detesten) mucho más de lo que lo quieren.
Y aunque sospechen que tarde o temprano, en el fondo, Massita "los va a c...".
Pero no queda otra alternativa que aceptar que Massa es el mejor que puede presentar la superstición del peronismo.
"¿Y si Massa, con inflación y todo, gana?", se pregunta el distante minigobernador de la Tercera.
Sería, en efecto, el último milagro.

Ofendida y humillada

Al margen de lo que se discuta en las ociosas reuniones del edificio de Mitre, los buscapinas del bunker tendrían que dirigirse, en especial, a la militancia.
Tarea reservada para El Invicto. Y para los adherentes de La (Agencia de Colocaciones) Cámpora.

Deben cederle al ministro candidato el campo libre para competir con Milei y Bullrich por la gestación del proyecto capitalista. Con la invariable justicia social.
Peronismo explícito y confiable para atraer a los inversores que pongan y dejar que se la lleven. Como los empresarios tan tentados.
Los que saben que, con el peronismo, siempre les fue bien. «La hicieron».
Aunque durante las presentables sobremesas del country corresponda socialmente denigrar la cultura peronista.

Transcurrido ya el torneo amistosamente olvidable de las tóxicas (que solo sirvieron para obturar a Larreta) llega la hora egregia de la casta.
Es entonces el turno de la casta. Ofendida y humillada como en la obra de Dostoievsky.
Debe reaccionar ante el fenómeno superficialmente inflamado.
El octubre imperdonable de Walsh (María Elena), pero apasionante para la política, aguarda el resultado.
El tercio triunfante en la pugna de «los tres tristes tercios» (prestados por Cabrera Infante).

Como los billetes de Gostanian

El Menem Trucho, el tango Desencuentro y las factorías de peronismos provinciales.

La derecha, otra vez

Expuesta la autocrítica, asimilado el irresistible Huracán Milei, asoma la beldad política del triple empate.
Tres tristes tercios. Triángulo de Javier, el (favorito) C-Boy. Patricia, La (afectada) Montonera del Bien. Y Sergio, El (milagroso) Profesional.
La diferencia es exigua. 2,8 entre el primer vértice, Javier, y el tercero, Sergio. Con Patricia en la incomodidad del incierto medio.
Un punto debajo de Javier y un punto por arriba de Sergio.

Javier y Patricia trafican similar mercadería de derecha con tendencia a extrema.
Juntos le despejan a Sergio el centro, también algo inclinado hacia la derecha.
Pero se trata del peronismo que desconcierta a los ensayistas europeos. “La izquierda de la derecha y -en simultáneo- la derecha de la izquierda”.
El peronismo se permite hasta la extravagancia de ofrecer la variante Don Juan.
Es el centro derecha peronista de Schiaretti, Don Juan. Aprobado para la próxima instancia.
Con los breves puntos que podrían consagrar a Patricia o a Sergio.

Entre la superabundancia de ofertas de saldos de derecha crece en perspectiva Myriam, Natalia Sedova.
La doctora Bregman es la única esclarecida que superó la frontera marcada por las PASO (tóxicas).
En la sociedad multiplicada por fracasos sucesivos le corresponde el turno otra vez a la derecha.
Con la pedantería de la superioridad moral, a la izquierda le resta esperar.
Y entregarse a la ficción de «luchar» contra la desigualdad del capitalismo (que infortunadamente aquí no existe).

Que la tortilla se vuelva

La palabra y la idea, el carisma y el hartazgo, es la artillería efectiva de Javier.
El mérito de transformar el vejestorio del liberalismo en canal de protesta innovadora.
Impugna, con Victoria, la interpretación cultural vigente en 40 años de humanismo contemporáneo.
La doctora Villarruel, Nuestra Cayetana Álvarez de Toledo, su vice, legítima defensora de “víctimas del terrorismo”, suele cuestionar los “excesos de la reparación”.
Derivaciones de “los excesos de la represión”.
Victoria representa “la vuelta de la tortilla” (réplica de la canción que mitifica la Guerra Civil Española).
En el aluvión de entrevistas, Javier confirma que Nuestra Cayetana tendrá poder real.
La Seguridad y la Defensa figuran en el ámbito de su competencia.
40 años después, desde «el desencanto de la democracia» (ver Sandel), podrán reivindicarse los descensos terribles del Proceso que pasó a la historia como Dictadura Militar.

Factorías del peronismo

Pifia Sergio si la estrategia consiste en polarizar con Javier.
Es el método eficaz para ningunear a Patricia.
Pero resulta ideal para convertir a Javier en presidente, en primera vuelta.
Probablemente Sergio, antes de polarizar con Javier, debería esmerarse en lograr que la Federación de Peronismos Provinciales y Municipalidades vuelva a ser un movimiento nacional.
Para integrar los fragmentos territoriales de las diversas factorías peronistas, en provincias e intendencias donde cada cual atiende su juego.

Cuesta recrear un ambiente de probable triunfo entre las factorías.
Después de cada elección, el kirchnerismo, patología dominante, resulta aún más minoritario.
Es la vertiente que se adueñó del peronismo que hoy está por sucumbir ante otra vertiente indirecta del mismo río.
Es el neomenemismo libertario de Javier.

Copia infiel de aquel Carlos

Javier es el portador hereditario del carisma inmediato de Carlos Menem.
En el heredero -como en aquel heredado- es menos importante lo que se dice que lo que se genera.
Pero resulta insuficiente la copia infiel de las patillas.
O la copia del Milei móvil infinitamente más sofisticado, que invoca la memoria de los camiones precarios de Lanús.

Tampoco basta con los reconocimientos a Menem y a Domingo Cavallo.
Conmueven a los nostálgicos sobrevivientes petrificados desde los ’90.
Aquel Carlos tenía detrás al Partido Justicialista. Y a Alberto Kohan con los enternecedores y persuasivos “cinco mil cargos para repartir”.

Aquel Carlos participaba del sublime precepto de Cesar Jaroslavsky.
“Un vivo nunca habla mal de otro vivo, ni de nadie”.
Dista de ser el caso de Javier, que procura continuar con el modelo de Carlos, quien encaró el último proyecto capitalista en Argentina (“donde todo termina invariablemente mal”).
Con poderosos empresarios que supieron vender sus activos para instalar una heladería. O distraerse en una galería de arte.

Carlos mantuvo una firme estrategia geopolítica de posicionamiento occidental. Para ser «aliado extra OTAN» e ingresar en Estados Unidos hasta con el carnet de conductor (vencido).
Pero con una afectuosa relación diplomáticamente irónica con Fidel Castro.
Fidel le enviaba cigarros Cohiba, Carlos le enviaba cajones de Champagne Menem (Fidel lo definía: “un buen refresco”).

Pero a Carlos lo movilizaba especialmente el objetivo explícito de la Reconciliación Nacional. Derivó en otra utopía frustrada.
Javier, al procurar parecerse tanto a Menem, debe cuidarse de no ser como aquellos billetes promocionales que distribuía Armando Gostanian.
Un Menem Trucho.

Desencuentro. Tango

Javier carga con el riesgo de la centralidad del favorito y por ahora no lo perturban los desplantes de su verba ni las invocaciones al teorema de Baglini.
Sergio carga con el paquidermo inmóvil del gobierno y con la barbarie de una economía desastrada.
Pero sin embargo la que está peor es Patricia. Carga con Mauricio, el Ángel Exterminador, rigurosamente fascinado con Javier.
Como en el tango Desencuentro, en la plena desorientación le cuesta a Patricia encontrar el rumbo.

Mauricio -el instrumentador de Patricia para exterminar a Horacio- fue ideológicamente colonizado por Javier.

Después de exterminar a Horacio y Elisa, el insaciable Mauricio -en complicidad con Javier- va por el exterminio de Patricia y de todo Juntos por el Cambio (ya le llegará el turno a Javier).

En su rol de astuto ganador, Javier se ve con la banda puesta. Aprendió lo suficiente como para deslizar aciertos entre la sucesión de divertimentos fatídicos.
Pudo proclamar: "Patricia es mi tercera marca".
O en todo caso: "Mauricio va a ser mi representante ante el universo".
Feliz por los inapelables exterminios, en reposeras extrañas Mauricio se ilusiona con el fin del populismo.
Mientras brinda majestuosas clases de liderazgo por universidades del mundo, con impunidad académica y como si estuviera en el canal Bwindi Uganda.

C-Boy, el león que vence a la manada de leones

Mauricio, El Ángel Exterminador, conforme con exterminar, a través de Patricia, a Horacio.

Tanzania. Dormidos y traviesos

El efecto sorpresa lo deparó al final Javier Milei, El C-Boy, el león que vence solo a la manada de leones asesinos.
Fue en el Parque Nacional Serengeti, en Tanzania (ver National Geographic).

Pero Javier durmió en Argentina a los valientes que estudian la realidad desde los ejercicios conjeturales de adivinación (encuestas).
Aunque también Milei durmió a los distraídos que estudiamos el poder desde la ciencia política.
La vimos pasar de largo sin comprender que -lejos de haberse desmoronado- El C-Boy malherido se mantenía vigente.
Secretamente oculto entre los pliegues de la sociedad policlasista.
Lo celebran representantes de todos los andariveles sociales.
Con predominancia absoluta en la juventud harta de convivir con el fracaso.

Aquí se acertó al definir a Milei como el saludable animador de la campaña deslucida.
Ponía ideas, disruptivas o disparatadas, donde solo había slogans.
Pero aquí también se sobreestimó la magnitud del desgaste. La fragilidad de su estructura.
Cierto gobernador peronista advirtió:
"En mi provincia Milei no tiene a nadie que lo represente. Pero tiene votos. 20 puntos que se los vamos a cuidar".

Probablemente el peronismo, en el afán de dividir el voto opositor de Juntos por el Cambio, cuidó en exceso los votos de Milei.
Y en sectores perfectamente identificados de la Provincia Inviable, no solo los cuidó. Los produjo.
¿Cómo no evocar al travieso mini gobernador que le dijo al joven amigo derechista y blanco?: "Te vas con Milei, yo te banco, vas a sacar dos concejales. Pero van a ser míos".
Y lo contaba como si Milei fuera, en la práctica, un sublema del peronismo.

Los milagros de Massa

Expuesta la autocrítica, la sentencia sustancial se mantiene:
"Si Bullrich le gana a Larreta, el próximo presidente es Massa".

Patricia Bullrich, la Montonera del Bien, le ganó nomás la interna a Horacio Rodríguez Larreta, Geniol.
El resultado era previsible. Pero no era deseable (otra autocrítica).

La línea País de Sombrero doblegó finalmente a la línea Consenso y Palos.
Pero Sergio Massa, El Profesional, al frente de Candilejas, aún sigue en carrera.
Para esperar a Bullrich en octubre. Pero quien se le viene primero con fuerza es Milei.

Massa está golpeado, pero viene excedido en la atribución de milagros.
El primer milagro de Massa consistió en lograr que el desastroso gobierno de La Doctora -que aún preside Alberto- haya llegado a las PASO de agosto. Un mérito.
Para el ensayo general de las "elecciones tóxicas".
El segundo milagro radica en que el peronismo -la escuadra que no asume el fracaso- se haya transformado en un frente competitivo.

Se perdió solo por un punto con el opositor que consideró sustancial.
28 a 27 es una diferencia miserable. Casi un empate técnico.
Y Massa quedó apenas a 3 puntos del triunfador Milei, que tiene 30.
Para el peronismo, si se pone firme en modo campaña, no es nada. Tortitas negras.

Aparte, aquí se dijo que ser el más votado en las “tóxicas” no sirve para un pepino. Es una inutilidad estremecedora.
Significa "ganar un torneo amistoso de verano en el invierno tibio".
Para el título deportivo del lunes que perfectamente se puede superar el miércoles.

El renacimiento del Ángel

Quien emerge con aire, otra vez, es Mauricio. El Ángel Exterminador.
Conforme con exterminar, a través de Patricia, a Horacio, el adversario íntimo que se le había emancipado.
Fue Mauricio quien, en desmedro de los radicales, mantuvo siempre la relación de respeto con Milei, quien lo había colonizado ideológicamente.
Una alianza próxima, entre los competidores Bullrich y Milei, puede ser posible.
Trafican la misma mercadería de la derecha. Pero se configuraría otro panorama.

El renacimiento del Ángel se inspira también en el triunfo magro de Jorge Boga Macri, Paladar Negro I, sobre Martín Lousteau, El Personaje de Wilde.
Como Lousteau vuelve a perder, debe esquivar ser estampado con el Complejo de Filmus.
Y a los radicales de Evolución que conduce Emiliano Jacobitti, El Caudillo Universitario, se le reserva una estrella de proyección nacional.
Maximiliano Pullaro, Encanto del Enigma, de Santa Fe.

Pero Mauricio, a través del primo Jorge, recupera lo único que en el fondo le interesa. El control del Maxiquiosco.
Las inagotables golosinas del Artificio Autónomo. Los chicles, cigarrillos y chocolates, origen vulgar del rencor hacia Horacio.
También Mauricio se debe alegrar con la consagración de Néstor Grindetti, Paladar Negro II, sobre Diego Santilli, El Bermellón, la joya de Larreta.

Pero las tres reivindicaciones (Patricia, primo Jorge, Néstor) distan de atenuar el desencanto de la escudería.
A JxC le fue comparativamente mal. Peor que al peronismo de Candilejas.
La obstinación de Mauricio por aniquilar a Horacio a través de Patricia reprodujo el desgaste del conjunto que fue excelentemente aprovechado por Milei.
Tenían la victoria servida. La desperdiciaron por desgarrarse.

Tres tristes tercios

Después de asegurar Córdoba para el peronismo, por otros cuatro años, Juan Schiaretti, El Gringo, para distraerse encaró la yapa del lanzamiento nacional.
Raspó la olla con Florencio Randazzo, Cartel de Chivilcoy, con la señora Chiche de Duhalde, La Manzanera, y el Dieguito Bossio, El Payador Perseguido.
Pero El Gringo captó 5 puntos que pueden alterar la mínima armonía de los tres tristes tercios (diría Cabrera Infante).
Para donde vuelquen los 5 puntos de estos Brancaleone se consolida el triunfo de alguno de los tres vértices del triángulo. Javier, Patricia o Sergio.

A esta altura Mauricio tendría que transpirar demasiado para alcanzar un acuerdo de Schiaretti con Patricia. Claudicar ante El Paseador de Perros sería poco elegante.
Y Sergio, en todo caso, tiene que apelar a las melancolías del peronismo para persuadir al Gringo con un acercamiento y entonar la marchita.
Con Milei pueden activarse varios puntos de contacto. Coincidencias afectivas del cordobesismo.
¿Roque Fernández? ¿Mingo Cavallo?

El turno de la casta

Tiempo de conjeturas. Incluyen las reacciones del mercado. Con "la camisa dorada de fuerza". La explica el filósofo Michael J. Sandel (ver: El descontento democrático).
Con los dilemas del Fondo, que tiene que ponerla. La incertidumbre que provoca Milei favorece paradójicamente a Sergio.

Arranca el turno, por fin, de la vocación política. Arte, corporación y ciencia.
La casta tiene que asumirse y ponerse en funcionamiento electoral. El círculo rojo, en defensa propia, se dispone a evitar el estallido de los valores que se vuelan.

A esta altura La Doctora, desde su silencio protector, no puede resignarse a contemplar el renacimiento del Ángel.
O conformarse con conservar un refugio apacible en La Provincia Inviable. "Su lugar en el mundo". Más que El Calafate.
Puede consolidar la deteriorada vigencia en el territorio que le asegura Axel, El Gótico, su único ganador.

A pesar de la frustración y decepción que le produjo el delegado Alberto, la fuerza que conduce se encuentra a menos de tres puntos del león que sobrevivió a la manada de leones.
La Doctora acertó al elegir a Milei para polarizar.
El adversario real no era, en efecto, ni Patricia ni Horacio. Tampoco Mauricio. Era Milei, el «loquito» que ayudaba a debilitar a los sindicados como opositores de verdad.
Pero Milei irrumpía contra la casta en bloque. En nombre de la libertad. Contra los "políticos chorros".
Justamente ahora es cuando arranca lo peor.

Cierres en el Bazar Persa

El conflicto se entiende mejor desde la astrología china que desde la política.

El conflicto se entiende mejor desde la astrología china que desde la política.
Las PASO, Elecciones Tóxicas, oscilan alrededor de dos rencores. Sentimientos negativos que polarizan.
1. El rencor que Alberto Fernández, El Poeta Impopular, siente hacia La Doctora,
2. El rencor que Mauricio, El Ángel Exterminador, siente hacia Horacio, Geniol.

El Chancho se enfrenta con la Serpiente.
En las horas en que el Chancho se encuentra fortalecido y virtuoso (21 a 23), la Serpiente se encuentra más frágil y vulnerable (09 a 11). Y viceversa.
Con frecuencia, el Chancho y la Serpiente pueden mantener un buen vínculo.
Atracción dialéctica de los contrarios (concepto desarrollado en la filosofía marxista).
Pero invariablemente el antagonismo natural de pronto estalla.
Los captados por el arrebato de la bronca, Alberto y Mauricio, son Chanchos de Tierra. Ambos de 1959.
Los odiados, La Doctora y Horacio, son Serpientes. La Doctora es Serpiente de Agua (1953). Horacio es Serpiente de Madera (1965).
Para un diagnóstico minucioso debe indagarse en la hora de nacimiento -que marca la ascendencia-, y en el estudio combinado con el signo popular, Aries, Géminis. Tauro, en fin.

La Serpiente Doctora instaló al Chancho Alberto en la presidencia a través de un tuit sorpresivo, calculado y sin el menor atisbo de improvisación.
Para aniquilar sigilosamente al elegido cuatro años después y arrojarle a la banquina la “carrera política”.
Con el desdén meticulosamente programado de la indiferencia.

Y el Chancho Mauricio, sin contemplaciones ni escrúpulos, en la actualidad se esmera para que la Serpiente Horacio pierda.
Para que caiga humillado en las “tóxicas”. Y se le desmorone para siempre la ilusión presidencial.
Mauricio instrumenta sus esfuerzos a través de Patricia, La Montonera del Bien.
Relativa eficacia en la dependencia. Patricia mantiene la astucia del Mono de Fuego (1956).
Camada que brindó próceres para el Billiken del futuro. La señora Elisa Carrió, Aníbal Fernández, Carlos Melconián, Luis D’Elía, Daniel Scioli.

Para entender con precisión el cuadro, los rencores distan de ser recíprocos.
La Doctora no le tiene bronca a Alberto. Tampoco Horacio le tiene bronca a Mauricio.
Pero Alberto reproduce en La Doctora el golpe más letal a su omnipotencia.
Le demuestra, con su perversa presencia, la certeza de haberse equivocado.
Legítima que sus liderados, aunque no lo digan, piensen:
“Usted, Doctora, lo eligió, asúmalo”.
Pese al rigor de la pifiada, La Doctora se encuentra en condiciones de designar al postulante a sucederlo. De volverse a equivocar.
Aunque entone el bolero: “Tú serás mi último fracaso”.

Necesidad orgánica de sorprender

A esta altura, en el horizonte, no asoma ningún “tapado”.
Y la Serpiente necesita orgánicamente sorprender. Encantar. Producir admiración y perplejidad.
Por una cuestión estética La Doctora detesta resignarse a caer en lo previsible. A que finalmente deba optar por alguno de los dos hijos políticos.
Como Wado, Demóstenes, Dragón de Fuego (1976).
O Axel, El Gótico, aquí luces rojas, advertencia. Axel también es Chancho, pero de Metal (1971).

O decidirse por Sergio, El Profesional. Rata de Agua (1972).
Sergio es la representación del “regreso del hijo pródigo”. El pecador de la parábola bíblica.
Rata en el país Rata. De Fuego (1816). Argentina resulta ideal para la consagración y los altibajos de las Ratas.
(Diego Maradona, Marcelo Tinelli, Chacho Álvarez, Jorge Lanata, María Servini, Jorge Bergoglio).

La Doctora tiene un fin de semana extenso para decidir cuál de los tres previsibles va a confrontar con Daniel Scioli (Mono de Fuego).
O con Juan Mansur, El Menemcito, si se lanza como promete. Otro Mono “vivo con be larga” pero de Tierra (1968).
Pide cubiertos en la mesa de la nación con un argumento contundente. Para que no se sirvan solo porteños y bonaerenses.
Ahora ¿y si La Doctora -por su naturaleza de Serpiente- vuelve a sorprender?

Catarsis

Pero Alberto dobló en la pulseada a Máximo, En el Nombre del Hijo, El Influencer, Serpiente de Fuego (1977).
El Chancho aquí le ganó una partida a la Serpiente.
Alberto torcía por las PASO. Podía ser constitucionalmente electo por segunda vez. Tenía derecho.
El planteo le permitía extender tres o cuatro meses de vida política activa. Sin transformarse en el vegetal (político) de hoy.
Ya no conmueve el Poeta Impopular a los albertistas del albertismo que nunca existió.

Cuando le perforaron la ambición, emergió con énfasis el optimismo alarmante del Mono Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol.
El embajador en Brasil fue precipitadamente interpretado como un “candidato de Alberto”.
Más aún al anexarse la señora Victoria Tolosa Paz, La Aplanadora, Búfalo de Agua (1973).
Otra promisoria camada que contiene a la señora María Eugenia Vidal, La Chica de Flores de Girondo, y al ascendente doctor Juan Manuel Olmos, Puiggari.

Lo gravitante es que al Mono Scioli nadie lo baja. Se dispone a competir sin saber aún con quién.
Probablemente estimule que el rival interno sea Sergio.
Por las cuentas públicamente pendientes, Scioli debe implorar para que el elegido por La Doctora sea Sergio.
Pero el “Hijo Pródigo” mantiene el menor interés en movilizarse por las PASO (tóxicas).
Teme que la confrontación interna termine de estropear la economía.

El dilema de Sergio reside en la “papa” crujiente del ministerio que no puede abandonar hasta el último día del mandato de Alberto (con quien tiene una relación distante, cotidianamente cínica).
Presidente y ministro, Chancho Alberto y Rata Sergio, mantuvieron recientemente una reunión tan extensa como durísima.
En la catarsis dijeron lo peor. Al sensibilizado Alberto se le soltó la cadena y le estalló el resentimiento proverbial contra La Doctora.
Dijo que La Maléfica ella lo había rec… Confió que en adelante solo persistía la pasión movilizadora de la venganza.
Porque la iba a rec… Iba a hacer lo imposible para que le fuera mal.
Y al Hijo Pródigo -en vez de consolarlo con un mimito- se le soltó también la cadena.
Dijo que, si volvía a decirlo, iba a c… a trompadas.
“Se cae el gobierno y nos caemos todos, yo no vine aquí a romperme el c… para que vos te vengues”.

Golosinas del Maxiquiosco

La Serpiente Horacio tampoco siente rencor por el Chancho Mauricio, aunque quiera destruirlo.
Siente algo peor. Dolor. Confirma que lo compadece.
Confiesa que le da lástima enterarse de todo lo que Mauricio dice y de «las barbaridades que propone».
O de todo aquello que el Ángel Exterminador hace para exterminarlo.
Sabe que lo maldice en las reuniones. Pero los interlocutores se precipitan para contárselo.
Por la potencia huracanada de administrar el Maxiquiosco.

Cuentan que a Horacio le intrigan las consecuencias de algunas reuniones bilaterales de Mauricio.
Una fue con Emilio Monzó, El Diseñador, otra Serpiente de Madera (1965).
Y en especial otra con Facundo Manes, Cisura de Rolando, Mono de Tierra (1968).
Facundo se obstina en continuar con la quijotesca campaña presidencial, mientras los correligionarios pragmáticos aspiran a colar en la vicepresidencia o vicegobernación (ampliaremos).

Se estima que el Maxiquiosco del Artificio Autónomo contiene un caudal inagotable.
Los mangueros se alborotan. Exigen manotear las golosinas que Horacio despacha.
Hostigan por los chocolates Aero, los chicles Adams, las Rhodesia, los Sugus.
Incluso, trasciende que insólitamente hasta Mauricio manga.

Pero se instala también que el Ángel ya lo exterminó a Geniol.
Que Patricia lo va a expulsar del escenario.
Entonces brotan los entrecruzamientos y los empujones para manotear al menos caramelos ácidos.

En el Bazar Persa de la política

El mercado -en Irán- era el Bazar. De aquí viene lo de Bazar Persa.
Al cierre del libro de pases, crece la tensión en el Bazar Persa de la política.
Las ofertas se elevan. Florecen los saldos de estación, los audaces de medialuna enarbolada. Se registran escenas tensas de regateos.
Todo muy «barrani», diría el pensador Carlos Maslatón, El Doron de Fauda. Perro de Tierra (1958).
Es el turno de las filtraciones “espirituales” que aquí no se van a detallar. Estilo editorial.
Se celebra al mediático héroe de la picaresca española que supo vender muy cara su ostensible debilidad.

En el Bazar Persa de hoy no es necesario recurrir al efectivo.
Ni a la expresiva vulgaridad de la marroquinería.
¿Fondos terciados de países vecinos?
La guarania cautiva con su música sensual y las letras que fascinan.

Dar la vida por puntos conjeturales. Con encuestas a la carta. Para alentar continuidades o producir renunciamientos.
En el Bazar Persa el punto electoral se cotiza en un palo verde. Y en esta transacción conjetural la astrología influye un pepino.

Continuará.

Axel, Wado y Sergio, en la edad del poder

Condicionados, los tres, por La Doctora, jefa de La Agencia que conduce Máximo.

Axel, El Gótico, 52; Eduardo de Pedro, Wado, 48; y Sergio, El Profesional, 51.
Los tres exponentes transcurren en la edad más plena del poder (de los 45 a los 60 años).
Acaparan la atención del oficialismo que paulatinamente languidece. Con el objetivo módico de llegar, en octubre, al ballotage.
O al menos evitar la vergüenza de salir terceros, en las «elecciones tóxicas» de agosto.
Entre los tres sobrevuela Máximo, El Influencer, En el Nombre del Hijo, 46. Legitimado como jefe por la ascendencia maternal.
El Influencer es gravitante para los tres. Es de la misma banda de Wado. La (Agencia de Colocaciones) Cámpora.
Aliado fundamental de Sergio. Es quien supo pasearlo por las mesas fundamentales del capitalismo decabotaje local.
Sergio asomaba como candidato natural y único. Desde que se atrevió a tomar la "papa caliente" del ministerio de Economía. "Plata o m…".
Para consagrarse como el Artista de Variedades que logró estirar el estallido durante varios meses.
Sin dólares y con el desesperado viento en contra de la inflación.
Hoy duele confirmar que sus adversarios internos "lo disfrutan" como un polvo.
"Con el 9 o 10% de mayo, Sergio no puede postularse ni en Tigre".
Y menos ilusionarse, al cierre del despacho, con ser el "candidato de la unidad". El preferido de La Doctora y de La Agencia.
A esta altura, nadie le va a quitar a Daniel Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol, "el derecho a competir".
Scioli por la presidencia. La señora Victoria Tolosa Paz, La Aplanadora, por la gobernación.
"En especial si al que postulan como gobernador es Wado".
A Axel, La Aplanadora no se le anima.
"Pero a Wado, te lo firmo, sí".

La perversa elevación

Es Máximo quien quiere elevar perversamente a Axel desde la gobernación hacia la presidencia.
Como Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas) pretendió elevar en 2003 a Felipe Solá, El Máximo Felipista.
Para desalojar al Gótico de la gobernación de la Provincia Inviable. Y despachar al Gótico hacia el calvario de la nación.
Mientras tanto La Doctora, jefa real de la escudería agotada, extiende la influencia política (y la hegemonía mediática). A medida que se acumulan los fracasos que inventa.
Hasta logró desperdiciar la última parada del patriótico 25 de mayo. Para transformarla casi en un festejo familiar. Un cumpleaños.
Con la exhibición geográfica de los tres juntitos. Axel, Wado y Sergio. Los que se invocan para suceder al penúltimo invento de La Madre de Gorki.
Alberto Fernández, El Poeta Impopular, aún presidente del gobierno de La Doctora, ya fue explícitamente vaciado. Despojado.
Solo le queda a Alberto cultivar la relativa capacidad de daño.
Y amagar con el último golpe de efecto que puede ser, en efecto, la renuncia.
Lo indica el clásico bolero. «Tú serás mi último fracaso».
Aunque La Doctora siempre se reserva el derecho de volver a fracasar. Contiene la incontenible tendencia hacia el error.
Pero cuanto más se equivoca curiosamente genera superior centralidad.

El "Beneficio de inventario"

Axel fue la apuesta máxima de La Doctora para La Provincia Inviable. De dónde lo quiere desalojar su hijo, para ubicar, acaso, a Wado. O a Martín Insaurralde, El Jésico.
La Madre de Gorki inventó como gobernador a un monstruito con altivo aspecto de intelectual marxista. Cargado de palabras y ataviado, para colmo, con el prejuicio de la decencia.
El desafío contuvo el sabor de la provocación hacia los mini gobernadores (mal llamados intendentes).
Entonces Axel se impuso como la frontera entre el kirchnerismo y el doctorismo.
Vertientes patológicas del peronismo conquistado, tomado con "beneficio de inventario". Sin hacerse cargo de los altibajos de la historia que desagradan.
Hoy cualquier consultor de ramos generales divulga por los medios la gran superstición. "Axel es quien mejor retiene los votos de La Doctora".
En principio, El Gótico nunca conoció a Néstor Kirchner, El Furia. Tan reivindicado, en las celebraciones, como políticamente anulado. Al marginarse a los principales colaboradores.
Así como Trotsky fue borrado de la foto con Stalin, justamente Julio de Vido, El Pulpo, fue cancelado de la memoria oficial del kirchnerismo.
La influencia de Axel fue determinante también para legitimar la catastrófica nacionalización de YPF, motivo de angustias financieras.
Aquí reside el origen del prioritario cuestionamiento para la campaña por la reelección, que va a aprovechar Diego Santilli, El Bermellón, o Néstor Grindetti, Paladar Negro II.
O por Rodríguez Larreta, Geniol, o la señora Patricia Bullrich, La Montonera del Bien, si va por la presidencia.
La "mala praxis" no admite ser menoscabada por la fábula de la decencia.

Ideológicamente nutrida por El Gótico, tampoco vacila La Doctora en impugnar la dinámica "neoliberal" de "los noventa".
Lo certifica con la ingrata referencia al ministro "calvo de los ojos claros". Es Domingo Cavallo, justamente quien "sacó a Los Kirchner de pobres".
Coprotagonista del último, y probablemente único, proyecto capitalista que se intentó en la Argentina.
Así como El Furia resultó vencido en 2009 con dos pasitos de baile por Francisco de Narváez, El Caudillo Popular, puede La Doctora ser taladrada por el pensador Javier Milei, El C-Boy.
Es el disruptivo que crece mientras manifiesta la admiración por el "ministro calvo de los ojos claros".
Aunque a Milei le resultará casi imposible repetir lo logrado por Cavallo y Menem. No tiene al Partido Justicialista detrás. Ni a Alberto Kohan que atraía solidaridades con "los cinco mil cargos para ocupar".
Pero la vertiente patológica dominante en el peronismo participa del selectivo "beneficio de inventario".
Ni siquiera, por ingratitud, reconocen "los favores recibidos".
Como tampoco La Doctora reconoce históricamente a la viuda digna que se bancó, desde 1976, cinco años de encierro y humillaciones.
Para retirarse, silenciosamente, en las afueras de Madrid.
Pero la señora Isabel Martínez de Perón tampoco entra en el "beneficio de inventario".

El hijo de los diezmados

En el citado "beneficio" La Doctora prefiere aludir a "la generación diezmada". La precipitada traducción confirma un apoyo elemental a Wado.
Es un homenaje que tergiversa otra realidad que inquieta.
El certero informe de la Consultora Sintra indica que el 25% de los hijos, y el 60% de los nietos de la "generación diezmada", votan, en efecto, por Milei.
En la plenitud del activo fracaso, La Agencia que conduce La Doctora a través de Máximo, se siente habilitada para imponer el candidato a presidente.
El ideal entonces es Wado, hijo de los diezmados. Correcto y pulcro funcionario de La Agencia. De los pocos que sabe hacerse el nudo de la corbata.
Fue utilizado oportunamente como instrumento de La Doctora para horadar al peor invento. Alberto.
"Tal vez no es su tiempo, Wado", le confirman dos gobernadores que saben de poder y que le tienen aprecio.
"No está aún para usted".
Tal vez le faltan un par de hervores, horas lentas de "baño María". Un par de porrazos.
Pero a Wado le basta con la complacencia de La Doctora. Lo deja hasta pegar carteles. Probarse "el bastón de mariscal".
Puede incluso sacarse selfies con los mini gobernadores que le convoca Máximo. O le basta con el experimentado entusiasmo de Luis Barrionuevo, El Bandeja.
Es, Barrionuevo, el sistemático tallador de presidentes que sin embargo viene de un retroceso que prefiere olvidar.
"Todo no puede salir bien".

El penúltimo tallado presidencial del Bandeja transcurrió en 2019 y derivó en una inadvertida frustración.
Lo talló a Roberto Lavagna, La Esfinge, el economista venerable que mejor sabe venderse.
Con las enigmáticas sandalias con calcetines y la extendida respetabilidad que le compró, en su momento, hasta Sergio, un "vivo con B larga".
La imagen venerable de La Esfinge ahora se proyecta sobre Juan Schiaretti, El Gringo.
Junto a Juan Manuel Urtubey, El Hermoso Brummel, y Bossio, El Dieguito, aspira tardíamente El Gringo a armar algo, vaya a saberse qué.
Al menos otra fotografía de Seita, para situarse en los arrabales del poder.

Continuará.

Las elecciones más tóxicas de la historia

"Gita, Kristalina, arreglen con Sergio. Miren que con La Doctora es peor".

Eternidad de agosto a diciembre

Javier Milei, el C-Boy ("el león solo que vence a la manada de leones") es el saludable animador de las elecciones más tóxicas de la historia.
Las PASO equivocadas que facilitan el avance hacia el cul de sac (callejón sin salida).
Desde el 14 de agosto al 10 de diciembre se perfila una eternidad de tinieblas.
Con el Poder Ejecutivo en guerra con el Poder Judicial. Con el Poder Legislativo paralizado que ofrece el escenario para la ofensiva del Ejecutivo.
Con el "juicio político" a la "Suprema Corte que espera y emboca" (cliquear).
La bula que suspendió las elecciones en San Juan y Tucumán fue útil para precipitar la decisión de La Doctora que se comió el amague.
Para arrugar, en efecto, como Mauricio, El Ángel (que fue) Exterminador.
Sin La Doctora y el Ángel, recíprocamente funcionales, podrá acabarse con la continuidad de la beligerancia.

Confederación de Provincias Unidas por la Contabilidad

Sin las dos versiones de Buenos Aires, Provincia Inviable y Maxikiosco, la Confederación de Provincias Unidas por la Contabilidad va a tener ya resuelta en agosto la cuestión territorial.
Marca la disonancia de CABA en la Confederación. Ningún proyecto nacional emerge desde las provincias.
Los gobernadores se proyectan cuando ya no tienen reelección.
Interesa más conservar el territorio que enlodarse el desastre federal. Reservado para los unitarios de ambas vertientes de Buenos Aires.
En la Confederación, el triunfo de los oficialismos muestra que es más soportable la vida en las provincias.
Pagan los sueldos y pueden juntarla. Sin hacerse cargo de la catastrófica economía ni de las desigualdades del conurbano. Dilema nacional.
Conglomerado sociológico con las descendencias de la inmigración interna.
Mezclados con las inmigraciones de países vecinos que generaron la compleja identidad del nuevo bonaerense.

Fórmulas para perder con dignidad

Las coaliciones rotas se desconciertan por la saludable irrupción de Milei.
Antes de borrarse, hasta La Doctora lo instaló como oponente prioritario. Entró, con convicción, en la trampera.
Después de haberse borrado, La Doctora resignada describe en "Duro de Domar" la elección (tóxica) "de tres tercios".
Hoy el objetivo del peronismo es tan módico como exiliarse en Uruguay.
Consiste, apenas, en "alcanzar el ballotage".

Con muy poco, Milei taladra a Juntos. Y pone a Todos en estado de sospecha.
Con la señora Victoria Villarroel, La Generala, interpela la interpretación progresista de la historia y capta el "voto de lesa humanidad".
Todo se desgasta en la controversia entre el lenguaje y la acción.
La frontal crítica al Fondo convive con la procacidad de tomar al Fondo como exclusivo salvador.
Copia original del trillado juego policial del bueno y del malo.
"Gita, Kristalina querida, arreglen con Sergio. Con La Doctora es peor".
Otro objetivo módico consiste en llegar con aire a la frontera del final.
Con el apuro por presentar una escudería digna que pierda con dignidad.
Acaso el candidato ideal para encarar semejante dignidad es Daniel Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol.
Aunque el cartero, en el peronismo, nunca haya llamado dos veces.
Pero Scioli aspira a la "lícita revancha". Enarbola el "derecho a competir". Le basta con el video del debate.
Debe desembarazarse de la red estratégica de Alberto Fernández, El Poeta Impopular. El perverso de bajas calorías que pretende diseñarlo como "su muleto".
Como al Premier Agustín Rossi, El Invicto. Cada derrota lo fortalece.
Cada elección que Rossi pierde lo habilita a perder en otra de relevancia superior.
Pero Alberto no se resigna al ocaso. Ni al fracaso.
Mientras Sergio Massa, El Profesional, arrastra la roca del gobierno.
Un Artista de Variedades que mantiene el último conejo oculto.
Subsiste castigado por el crecimiento de la inflación y protagoniza el fenómeno inédito.
A medida que la catástrofe muestra valores más inquietantes crece la Massa-dependencia hasta en quienes lo denigran.
Como Juan Grabois, El Santo Seminarista. O Alberto.

La trampera del animador

Para Carlos Melconián, El Tablonero, es una "irresponsabilidad" ser ministro con el 9 de inflación y pretender ser "presidenciable".
Pero Melconián analiza desde la razón los entreveros del país de fantasía.
Es probable que Juntos desperdicie también la oportunidad de tener la elección (tóxica) servida. Con oficialismo regalado. Agotado.
"Si en 2019 les dieron 50 mil palos para que ganaran y la perdieron ¿por qué van a estar seguros de ganar en 2023?".
Pero en Juntos ya gastan a crédito de la próxima toma del poder. Aunque sea, en la práctica, otra coalición rota.
Unificada por el fervoroso antikirchnerismo que no alcanza para blindar las diferencias estructurales.
Es exactamente aquí donde se destaca la función perforadora de Milei.
Los fractura con el taladro neumático de la palabra.
Los debilita, sin maldad, hasta cuando los elogia.
Desubica a la señora Patricia Bullrich, La Montonera del Bien, al proponerle un acercamiento. Una alianza. O al reconocer a Mauricio.
Los separa culturalmente de los radicales que les aportan territorio y se creen todavía progresistas.
Los deja con la alternativa, para salvarse del naufragio, de auxiliarse en las playas generosas de Horacio Rodríguez Larreta, Geniol.
O estrellarse en la grandeza épica de Facundo Manes, Cisura de Rolando. Como seres ejemplares en el cul de sac.

El estado de sospecha de Todos resulta divertido. Aunque las artimañas electorales salen, en general, mal.
Mientras Milei ataca con la trampera de la casta, ciertos inspirados mini gobernadores peronistas financian en sus distritos las listas de Milei.
Un imaginativo mini gobernador de la Primera Sección encontró al derechista más blanco para decirle:
"Vas a ser mi duro opositor. Te me vas con Milei, sacarás dos concejales. Pero son míos".
Otro experimentado gobernador, ruborizado por la sospecha, confiesa:
"En mi provincia Milei no tiene a nadie pero tiene votos. Se los voy a cuidar".

Con la estampa innovadora, con las exaltaciones de las propuestas disruptivas, El C-Boy es el animador de la campaña para las elecciones (tóxicas).
Para acentuar la superficialidad política de las coaliciones rotas.
Con los equivocados que replican sobre la dolarización. O con la eliminación del Banco Central. La subasta de testículos o riñones.
Entran tranquilamente en la trampera. Sin darse cuenta que Milei no tiene importancia por lo que dice. Es importante por lo que genera.

Continuará

La larga marcha en el cul de sac

Suspender las PASO de agosto para ir directo hacia la primera ronda de octubre.

Supersticiones peronistas

"Solo desde el peronismo se puede gobernar la Argentina".
Al concluir el mandato de cuatro años, El Tercer Gobierno Radical -presidido por Mauricio Macri, El Ángel Exterminador- perforó la fundamentada superstición del peronismo.
Cabe la posibilidad de perforar otra fundamentada superstición.
"Un gobierno peronista sólo puede ser interrumpido por golpes militares". Como en 1955 o en 1976.
Sin adelantar la entrega democrática. Como el radical Raúl Alfonsín, El Providencial (1989).
O trepar al helicóptero como el radical Fernando De la Rúa, El Traicionado Perfecto (2001).

El gobierno de La Doctora -que preside Alberto Fernández, El Poeta Impopular- persiste con paliativos insuficientes para aproximarse al final.
O hasta la irresponsabilidad de las PASO. Elección inútil que financia escandalosamente el Gorro Frigio.
Mientras se cuentan las monedas para un cortado en jarrito, en pleno descontrol de la descomposición social.
El Estado, Gorro Frigio, hoy se sostiene con el malabarismo de Sergio Massa, El Profesional.
Artista de variedades que hace equilibrio sobre la cuerda floja para evitar el descalabro.
Artimañas de magia ante los espectadores hastiados del circo de la decadencia.

El fracaso como elemento unificador

"Carretera sin salida, punto muerto o callejón sin salida".
Traducción de "cul de sac" (confirmar en Google o Wikipedia).
Laberinto sin ningún "arriba" por donde escaparse. Argentina atraviesa la larga marcha en el cul de sac.

Con recíprocas atribuciones de culpas, dos coaliciones rotas -Frente de Todos y Juntos por el Cambio- reproducen rencores circulares con frivolidad estremecedora.
En Frente el presidente y la vice se detestan sin ocultarlo.
En Juntos Mauricio y Horacio se desprecian, aunque atenúan las diferencias con fotografías sonrientes.
Las coaliciones rotas se sienten taladradas por el avance irresistible de Javier Milei, El C-Boy.
Con muy poco, Milei los desborda. Animador sustancial de las elecciones más perjudiciales que se tenga memoria.

El Frente resultó eficaz para acabar con el macrismo en 2019.
Hoy Juntos se propone como el instrumento eficaz para acabar con el patológico kirchnerismo en 2023. Y repetir la epopeya de 2015.
El fracaso funciona como el elemento unificador de las coaliciones rotas.
Líderes que confrontan -La Doctora y el Ángel- capitulan sin entusiasmo. Se resisten a encabezar las deterioradas escuderías.
Vuelven a ser, sin hidalguía, recíprocamente funcionales. Para cederle gratuitamente a Lula la cucarda de «líder regional».

Paradoja de Cavallo

En el Frente coexiste el conflicto entre el lenguaje y la acción. Entre el relato con los hechos deplorables que la insolvente vulgaridad genera.
Culmina con zafarrancho. La Doctora vice enfrentada al presidente vaciado que inventó.
Pero lo deja con la ferretería institucional que brinda el Gorro Frigio y la ferretería institucional del Partido Justicialista de cochería.
Mientras tanto quien gobierna es Massa. Se arriesga a reiterar en 2023 la paradoja de Domingo Cavallo de 2001.
El arrojo de quien se hace cargo del desastre en pleno cul de sac.
Para quedar estampado en la historia como el privatizador de la catástrofe que quiso evitar.
Cavallo nunca pudo salir del corralito. Hoy asoma Massa como culpable hasta de la sequía.

La esquizofrenia agudiza las contradicciones.
La Doctora zafa con el relato y ningunea a Alberto. Se despacha contra el acuerdo con el Fondo por mantener recetas "inflacionarias y recesivas".
En simultáneo Sergio se persigna ante el Fondo para procurar dólares que posibiliten continuar con la marcha en el cul de sac.
Los que adhieren al relato anticolonial no tienen un pepino que ver con las marcas de la realidad que Sergio maquilla.
Puede entenderlas Daniel Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol, que mantiene el optimismo de la revancha.
Otra opción, Eduardo de Pedro, El Wado, se eleva para encarar la elección gratuita. Pero amenaza con anotarse también otro Sergio más popular.
Por supuesto es Sergio Berni, Alan Ladd.
O Juan Grabois, El Santo, que califica tranquilamente a Massa de "cagador". Sin disponerse a bancar "otro Alberto".

Taladros

En el taladrado Juntos, Horacio Rodríguez Larreta, Geniol, desde que lo durmió a Mauricio se siente aliviado. Tan seguro como suelto y casi feliz.
Desde que lo vacunó a Mauricio, comienza Geniol a sentirse “jefe”.
Ya no le interesa siquiera que Diego Santilli, El Bermellón, sea el único candidato de la Mutual PRO en La Provincia Inviable.
Prefiere aplastar con votos para Santilli a los osados postulantes de la señora Patricia Bullrich, La Montonera del Bien.
Como Joaquín de la Torre, El Ancho de San Miguel, o Javier Iguacel, División Miami.
Y confortar con un recursivo Xanax a Cristián Ritondo, El Potro, peronista originario (como Santilli).
El afectado Potro se quedó sin techo cuando la señora María Eugenia Vidal, La Chica de Flores de Girondo, decidió adherir a la onda de bajarse (como Mauricio, Alberto y como, en efecto, La Doctora).

Tampoco Larreta estimula un candidato único para el Maxikiosco. Fernán Quirós, El Tío Bueno, elegido para despachar los cigarrillos redituables y los chocolates furtivos.
El beneficiado exclusivo de la pandemia. Por la persuasiva argumentación, excelentemente complementada por el rostro amable de tío generoso.
De médico sensible que regala muestras medicinales y saluda a los encargados de edificios que barren veredas.
La dificultad de Quirós consiste en la falta de apasionamiento para hacer campaña.

Mauricio simula su furia apenas entre las fotos. Al primo sagaz, Jorge Boga Macri, Paladar Negro I, de pronto la condición de paladar negro se le vuelve piadosamente en contra.
Mientras Boga se habituaba a construir como rival al radical indemne Martín Lousteau, El Personaje de Wilde, Horacio decidía empoderar frontalmente a Quirós, El Tío Bueno.
Por falta de presente, Mauricio le vaticina a Vidal un "buen futuro" en el próximo gobierno.
El pretexto del futuro suele agudizar el presente lamentable.

A Patricia también se le vuelve en contra la carga pesada de ser la preferida de Mauricio.
Desde la coalición rota, La Montonera del Bien se siente con fuerzas para ganarle a Larreta en las PASO rigurosamente equivocadas.
Pero con quien Patricia compite, en realidad, es con Milei, El Taladrador que picó el seso a Juntos con los reconocimientos a Patricia y a Mauricio. 
Para taladrar sin contemplaciones hasta a Horacio. Y a los progresistas radicales de fuerte vocación vicepresidencial.
La cultura que Facundo Manes, Cisura de Rolando -desde su propio cul de sac- intenta combatir románticamente.
Para ir con la «épica para adelante». Aunque se desgaste en las vueltas que lo plantan invariablemente en el mismo lugar.

Ruleta rusa

Grabar la sentencia del portal: "El problema de Argentina no es económico. Es estructuralmente político. Cuando la política se ordena la economía se acomoda".
Se impone suspender -con el objetivo de eliminar- las ridículas PASO de agosto de 2023.
E ir directamente hacia la primera ronda de octubre. Aunque se resistan a aceptarlo, todos los protagonistas necesitan un trimestre para ordenarse.
El sinceramiento eventual de la fragmentación debiera ser bienvenido para acabar con el bolero falso de la unidad.
Hasta hoy, las PASO se van a celebrar. Cuando la Confederación de Provincias Unidas por la Contabilidad ya tenga resuelta la cuestión territorial.
La única pasión que les interesa, saludablemente, a los gobernadores.
A casi ningún estadista de la Confederación le va a importar un carajo las diferencias entre Larreta y Bullrich.
De Grabois o Scioli. Menos importará el destino de Miguel Pichetto, El Lepenito, de la señora Elisa Carrió, La Bien Pagá, o de Facundo Manes.

La cuestión nacional hoy es exclusiva responsabilidad de las dos versiones de Buenos Aires. La Provincia Inviable y el Artificio Autónomo o Maxikiosco.
Corresponde atenuar la incertidumbre de la mortífera transición entre las PASO (para derribar) y la entrega del poder en diciembre.
En efecto es una ruleta rusa. Lúdica incitación al suicidio institucional. Mientras la sociedad se descompone entre el desastre de la economía y la larga marcha en el cul de sac.
Y desde el cul de sac. El callejón sin salida. O con salida que induce a la atracción del abismo.

Continuará.

Un país para putear, no para pensar

La yugular abierta de Axel, El Gótico.

Servicios de Loretta

Con su fallo condenatorio, la señora jueza Loretta Preska, La Servini de Manhattan, ingresa en la prematura campaña electoral de la Provincia Inviable.
Sin proponérselo, Loretta avanza con su puñal jurídico sobre la yugular de Axel Kicillof, El Gótico.
Es Axel la garantía de continuidad. El superior exponente para conservar el bastión sustancial del peronismo. De la vertiente patológica, dominante. El kirchnerismo, superado por el doctorismo.
La transparencia administrativa de Axel es registrada como un atributo principal.
Fue la apuesta disruptiva de La Doctora. Provocar con un decente en la provincia del pecado.
Pero la transparencia no alcanza para mitigar el argumento de la mala praxis. Invocado para descalificar por la catastrófica nacionalización de YPF. Cuando El Gótico era ministro de Economía.
A la bartola, Axel prefiere defenderse con un ataque hacia el fantasma de la derecha que quiere "volver a privatizar YPF".
El Gótico no puede trasladar la responsabilidad hacia La Doctora. Estaba furiosa, estimulada. Con el odio regado, entre otros, por Axel, cuando sostenía.
"A esos hijos de p… hay que echarlos y no darles nada".

La oportunidad de vacunar al peronismo

En el peronismo suele ser menos injuriante ser acusado por corrupción que por mala praxis.
La denuncia por corrupción no se le niega a nadie. Pero ser cuestionado por mala praxis significa convocar a la ineptitud. La equivocación o la idiotez.
"A Axel no hay con qué darle".

Era la evaluación racional de los reboteros de Juntos por el Cambio. Daban casi por perdida La Provincia Inviable.
Pero de pronto, gracias al servicio indirecto de Loretta, perciben que se "les abre una oportunidad" para volver a vacunar al peronismo. Como en 2015.
La invulnerabilidad de Axel fue perforada. Ya tienen por dónde entrarle. "Nos hizo perder miles de palos".
El ámbito moral es suplido por la contundencia de la ineficacia.
Solo resta sumar, con intensa demagogia, las anécdotas trágicas de la inseguridad cotidiana.

"La provincia viene con una elección de tercios. El Frente (Axel), Juntos y Milei. Si Juntos lleva tres postulantes, gana Milei. Candidato único o nos empoma Milei".
El favor de Loretta, más la persistencia de los asesinatos, precipita las resoluciones en la Mutual PRO. Aún mantiene cinco postulantes para la gobernación.
La yugular abierta de Axel facilita la gestación casi utópica del postulante único.
(Como lo propone Mauricio, El Jarrón Chino, en el Artificio Autónomo de la Capital. Para consolidar el control del Maxiquiosco).
Diego Santilli, El Bermellón, es "el único que mide". Se encuentra favorecido por los ejercicios imaginativos de las encuestas.
Peronista originario, Santilli se inscribe en el proyecto presidencial de Horacio Rodríguez Larreta, Geniol.
Otros tres se enrolan en la epopeya de la señora Patricia Bullrich, La Montonera del Bien, la preferida por Mauricio. Es quien representa mejor sus "ideas de cambio".

Aunque algún amigo espiritualmente influyente, muy cercano, supo decirle:
"¿Todo esto que construimos se lo vas a dejar a Patricia? ¿Estás loco?".
El mini gobernador de Lanús, Néstor Grindetti, Paladar Negro II (y dos audaces de relativa relevancia que procuran posicionarse).
De la Mutual PRO solo resta citar a Cristian Ritondo, El Potro. Peronista originario que centraliza su campaña desde las mesas del Canal Uganda.
El Potro adhiere, para constar en actas, a la candidatura presidencial de la desperdiciada señora María Eugenia Vidal, La Chica de Flores de Girondo.
Con frescura enternecedora, La Chica de Flores declara que, hacia fines de abril, va a decidir si prosigue con su campaña.
Manera elíptica e inocente de anticipar la bajada.
"Nadie va a apoyar a quién confiesa que puede bajarse".

Por su parte los radicales centenarios, asociados en Juntos, mantienen la apuesta de Maximiliano Abad.
Pero los radicales son portadores de la extraordinaria pasión por ser segundos.
La yugular abierta de Axel reproduce la apertura del camino para la fórmula conjunta Santilli-Abad. Sin competencia interna para las PASO.
Como tampoco las tendrá el Maxiquiosco si Horacio y Mauricio se ponen de acuerdo en presentar, en exclusiva, a Jorge Boga Macri, Paladar Negro I.
Tan real paladar negro El Boga como Grindetti, el Paladar Negro II, pero de "la familia".
(Resta que Edgardo Cenzón, El Silenciero, acuerde con Angelici, Bostero Lúdico, y con Jacovitti, Caudillo Universitario. La forma de diseñar la interna entre El Boga y Martín Lousteau, Personaje de Wilde).

Reproducir el renunciamiento de los aspirantes sin votos es la tarea reservada a la plasticidad de Santilli. O a la orden estricta de Geniol.
Cuesta bajar los afiches con rostros de potenciales gobernadores.
Mientras tanto, los blanqueadores de la estancada Coalición Cívica apenas podrían mojar las medialunas de las diputaciones.
Con los misiles morales de la señora Elisa Carrió, Myriam de Urquijo. Dama que hegemoniza el insumo fundamental de la transparencia.
La chapa selectiva del limpio o del corrupto. Santo o narco.

"Orquesta de señoritas"

Sin conducción ni estrategia, con tensiones de vestuario y sin que se les caiga una idea. El peronismo es la "orquesta de señoritas".
Alberto, El Poeta Impopular, presidente del exgobierno de La Doctora y presidente del Partido Justicialista, insiste en su reelección, modestamente apoyado por Lula, Highlander, y por Biden, El Abuelo Dulce.
Con lenta perversidad, y con fierros institucionales, Alberto tritura a los desorientados de La (Agencia de Colocaciones) Cámpora.
Los conduce el presidente del Justicialismo de La Provincia Inviable. Máximo, El Influencer, en bermudas.
Pese al impulso de Lula y de Biden, Alberto cree disponer, en el banco de suplentes, de Daniel Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol.

Pero los muchachos triturados de la Agencia entrenan a Eduardo De Pedro, El Wado. Joven ejemplar al que le faltan, al menos, tres hervores.
El desgobierno peronista evoca a la obra teatral "Orquesta de señoritas", de Jean Anouilh (impecable interpretación de Alberto Fernández de Rosa).
Tensiones de músicas histéricamente sensibles que brindan el concierto, pero todas peleadas entre sí.
Aunque resulta aconsejable no velar electoralmente al peronismo. Otra vez, antes de matarlo.
"Muchachos, se volvieron a ilusionar…", les canta La Mosca, a los saltos.

Final con torbellinos

Es el imperio de la bronca, adherida a la frustración. Es el futuro sombrío por las desdichas del presente.
Estallaron las identidades como los liderazgos. Se redujo el voto cautivo. "¡Viva la libertad, c…!".
Elecciones apenas legitimadas por el calendario. Rebeldía de la emotividad y canalización de la rabia.
Javier Milei, El C-Boy, es quien mejor encarna el clima social.
En Argentina hay más ganas de putear que de pensar.
En otra cultura, el torbellino conduciría hacia un destino de izquierda. Pero Belliboni y Grabois resultan insuficientes. La Revolución Financiada (por el Estado) no prende.
Aquí el torbellino conduce hacia el vejestorio rejuvenecido de "la derecha".

Entre los duros del cambio se destaca, otra vez, Milei. Lleva un campo de ventaja.
Con diferencias formales de su seguidor fundamental. Mauricio. El que arrugó.
Persiste Patricia para competir con Milei. No confluyen.

Los bocetos de estadistas se extravían en el bosque de la fragmentación.
Ante la magnitud sociológica del panorama, cualquier otra propuesta queda impregnada de tibieza.
La templanza resulta menos popular. Como la sensatez. O la racionalidad.
La utopía romántica del consenso es sistemáticamente devaluada.
Extravagancias del país a la deriva.

Continuará.