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Más investigaciones, hallazgos y batallas legales acerca de Leonardo Da Vinci

El informe se publicó en la revista Human Evolution como avance de un proyecto de investigación del ADN del creador de La Gioconda y documenta con certeza de padre a hijo la línea masculina del árbol genealógico de la familia Da Vinci.

El artista Leonardo Da Vinci sigue generando investigaciones, hallazgos y batallas legales por su obra. En las últimas horas dos de los principales expertos en su universo, Alessandro Vezzosi y Agnese Sabato, descubrieron que cuenta con descendientes vivos y a su vez, un boceto suyo es el centro de una disputa legal que gira en torno a 15 millones de euros.

Acerca del árbol genealógico, los investigadores informaron que el genio del Renacimiento tiene 14 descendientes vivos tras analizar su árbol genealógico, que abarca 21 generaciones y 690 años.

El informe se publicó en la revista Human Evolution como avance de un proyecto de investigación del ADN del creador de La Gioconda y documenta con certeza de padre a hijo la línea masculina del árbol genealógico de la familia Da Vinci desde Michele (nacido en 1331) pasando por Leonardo (sexta generación, nacido en 1452) hasta la actualidad e identifica a 14 descendientes vivos.

Vezzosi y Sabato, quienes visitaron Argentina en 2019 para participar de un ciclo de actividades en homenaje al genio florentino, ya identificaron en 2016 numerosos descendientes vivos pero indirectos, incluidos solo dos hombres en línea directa hasta la 19ª generación, de una sola rama de la familia Vinci y con esta investigación profundizan y amplían esos descubrimientos.

Un nuevo documento inédito muestra que las cinco ramas familiares que han estudiado Vezzosi y Sabato se remontan al padre de Leonardo, Piero (quinta generación) y al medio hermano Domenico (sexta) y desde la 15ª generación, se han recopilado datos sobre más de 225 personas.

Por otro lado, en las últimas horas un boceto del martirio de San Sebastián que estuvo guardado durante 57 años en una caja y que es atribuido al renacentista es el centro de una disputa legal entre el dueño, el Ministerio de Cultura francés por un lado y la casa de subastas que estudió la autoría del dibujo, por el otro.

La batalla judicial en Francia, que mañana tendrá un nuevo capítulo en la corte, es sobre una obra de formato pequeño que cabe en un bolsillo, pero cuyo valor de venta se estima en 15 millones de euros.

El dibujo en tinta marrón "Estudio para un San Sebastián en un paisaje" fue descubierto en 2016 por su dueño, un médico jubilado llamado Jean B. que lo tenía guardado desconociendo su valor.

El médico lo había recibido como regalo de su padre en 1959 junto a una docena de otros dibujos y grabados, cuando realizó su residencia en un hospital de París y lo dejó guardado hasta que al mudarse, en 2016, decidió confiar los dibujos a la casa de subastas Tajan para su evaluación.

El valor del boceto se estimó en principio entre 20 mil y 30 mil euros, y luego el experto Patrick de Bayser a petición de la casa de subastas concluyó que la autoría del dibujo pertenecía a Da Vinci.

Esta opinión fue confirmada por la principal especialista en dibujos del pintor italiano, Carmen C. Bambach, del Museo Metropolitano de Nueva York, con lo cual el valor pasó a estar entre 8 a 12 millones de euros.

Clasificado entonces como tesoro nacional, Francia prohibió su exportación, y el Ministerio de Cultura tenía 30 meses para poder adquirirlo para el Louvre.

En 2019 el ministerio ofertó 10 millones de euros, lo que fue rechazado por el propietario ante una nueva valuación estimada en 15 millones de euros, por lo que el Estado al no reunir la suma renunció a adquirirla.

Sin embargo, el Ministerio le negó otra vez el permiso de un certificado de exportación, con el argumento de que el dibujo podría haber sido robado y que había una denuncia de finales de 2020.

El abogado del médico presentó una solicitud ante el tribunal judicial de París para obligar al ministerio a expedir el certificado de exportación, lo que está previsto para el miércoles.

"Un ministerio de Cultura digno de ese nombre se habría encargado de que el Estado francés comprara ese dibujo", comentó Baratelli, cita AFP.

Sin embargo el otro frente jurídico de Jean B. es la disputa con Tajan, ya que la casa de subastas había decidido ofrecer el dibujo antes de que expirara el plazo de treinta meses, sin consultarle al dueño, por lo que éste les revocó el permiso de venta otorgado.

Tajan reclama 2 millones de euros en concepto de daños y perjuicios, y conserva aún el dibujo en su poder, por lo cual el abogado del médico los cita a los tribunales, lo que está previsto para diciembre.

La casa de subastas inició una demanda por calumnia y expresó que "el dibujo fue descubierto, autentificado, certificado y promovido por el trabajo de Tajan", y en la demanda por la ruptura solicitan un reembolso por los gastos y trabajos realizados en el dibujo desde su depósito en marzo de 2016.

La importancia de Leonardo Da Vinci para la historia del arte

El vinciano llevó a su máxima expresión algunas de las técnicas pictóricas del Renacimiento. Aquí, un recorrido explicado por algunas de sus obras principales.

Aunque su carrera artística no fue tan prolífica, se le conocen apenas algo más de 25 óleos en total, Leonardo da Vinci es sin dudas uno de los artistas más influyentes de la historia del arte occidental, como muestran las múltiples reversiones que existen de sus obras más conocidas.

Su obsesión por imitar la naturaleza lo más precisamente posible lo condujo, entre otras cosas, a perfeccionar la técnica del sfumato -que consiste en aproximar dos colores contiguos para que los contornos se vean como una continuidad y no como una ruptura- y a plantear un uso particular de la perspectiva, la técnica que se utiliza para representar tres dimensiones en un plano.

El sfumato le permitió a Leonardo darle a sus cuadros un relieve nunca alcanzado hasta entonces y, por tanto, una mayor verosimilitud. Según Giorgio Vasari, considerado en general el padre fundador de la historia del arte, el vinciano fue el responsable de agregar "al estilo del color al óleo una cierta oscuridad de la que extrajeron los modernos la gran fuerza y relieve de sus figuras".

La importancia de la técnica, de la que el propio Leonardo era perfectamente consciente, puede apreciarse con nitidez en La Gioconda; por ejemplo, en la sombra de los ojos o en la unión entre el rostro y el pelo.

Otros dos grandes logros pictóricos de da Vinci son, por un lado, el manejo sutil de las proporciones (en particular, las del hombre) y, por el otro, la expresión de las pasiones y las emociones de los seres humanos. En ambos casos, cumplió un rol fundamental su obsesión con el estudio científico de la anatomía.

No es casual que Leonardo, en concordancia con la tónica de la época, haya intentado elevar a la pintura por encima de todas las demás artes, en tanto y en cuanto exigía combinar con sutileza la exactitud de la matemática y la geometría con un ejercicio manual riguroso y demandante. El pintor se convertía, gracias a su trabajo, en una suerte de demiurgo, capaz de crear mundos nuevos que respondieran a su propio deseo:

Si el pintor quiere ver bellezas que lo enamoren, él es dueño de engendrarlas, y si quiere ver cosas monstruosas que asusten, o que sean cómicas y risibles, o que inspiren verdaderamente compasión, él es también señor y Dios [de ellas]. Y si quiere engendrar sitios y desiertos, bosques umbrosos u oscuros para los tiempos cálidos, él los representa, y lo mismo hace con lugares cálidos en los tiempos fríos. Si quiere valles, si quiere desde las altas cumbres de los montes descubrir una gran extensión de campo, y si quiere más allá de aquellas ver el horizonte del mar, él también es dueño y señor, lo mismo que si quiere ver desde los valles bajos los montes altos, o desde los montes altos los valles bajos y las playas. Y en efecto, lo que existe en el universo por esencia, presencia o imaginación, el pintor lo tiene primero en la mente y luego en las manos; y estas son de tal excelencia que en poco tiempo engendran una armonía proporcionada para una sola mirada, tal como hacen las cosas.

En lo que sigue, presentamos algunos de los cuadros más renombrados de Leonardo, en los cuales se puede ver a la perfección el uso de la perspectiva, el sfumato y la representación aguda de los cuerpos y las emociones humanas.

1469

Leonardo entra como aprendiz en el taller de Andrea del Verocchio, una de las principales escuelas de pintura y escultura de Florencia. Allí estudia diversas técnicas artísticas, pero también principios de mecánica, cálculo, metalurgia y carpintería. Su excepcional talento se destaca desde el comienzo. Según una leyenda que cuenta Giorgio Vasari en su famoso libro Las vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos (1550), Verocchio abandonó una pintura en la que Da Vinci estaba colaborando cuando se sintió superado por la maestría de su discípulo.

1472 - 1475

Pinta La Anunciación, la obra más conocida de su primera etapa como artista. El cuadro representa el momento en que el arcángel Gabriel le anuncia a María la llegada de Cristo. Ya puede apreciarse el delicado uso del sfumato y de la perspectiva. El cuadro, de 98 cm. de alto por 217 cm. de ancho, se conserva en la Galería de los Uffizi de Florencia

1483

Da Vinci se había instalado desde el año anterior en Milán para ponerse al servicio del duque Ludovico Sforza, a quien le había enviado una carta que hoy puede leerse como un convincente currículum. Pinta en este año, por encargo de la Cofradía de la Inmaculada Concepción, la Virgen de las Rocas. Algunos especialistas destacan, en este cuadro, la representación realista de los accidentes geológicos, y la atribuyen a sus estudios sobre la temática.

1495 - 1498

Pinta La última cena en el refectorio del convento Santa María de las Gracias, en Milán, por encargo de Ludovico Sforza. El momento representado es aquel en el que Jesús les dice a sus apóstoles que uno de ellos habrá de traicionarlo.

En la obra De divina proportione, publicada en 1509, Luca Pacioli dice: Hasta tal punto de perfección imita la pintura a la naturaleza. Y es algo que se hace patente ante nuestra vista en el exquisito simulacro del ardiente deseo de nuestra salvación, en el que no es posible imaginar a los apóstoles prestando mayor atención al sonido de la voz de la infalible verdad cuando dijo: unus vestrum me traditurus est.

Judas aparece representado en sombra y con una bolsa en la mano, con las monedas que recibe a cambio de la traición. Cada uno de los apóstoles tiene una expresión particular, que se manifiesta no sólo en sus rostros sino en sus manos.

Hay muchísimas reversiones de esta obra. Destaquemos dos, una proveniente del cine y otra, de la fotografía. El siguiente video es una parte de la película Viridiana, del director Luis Buñuel (1961).

1503 - 1505

Leonardo trabaja en un retrato de la esposa de Francesco del Giocondo, pero no llega a terminarlo a tiempo y lo lleva consigo cuando parte nuevamente hacia Milán y, más tarde, cuando viaja a Francia, donde muere en 1519. El cuadro forma parte de la colección real hasta que, desde 1793, es exhibido en el Louvre. Se trata, por supuesto, de La Gioconda, también conocido como Monna Lisa.

La Gioconda es la atracción principal del Louvre.

Giorgio Vasari dice, sobre el retrato: Allí estaban imitadas todas las minucias que es posible pintar con sutileza. Pues los ojos tenían esos brillos y esas humedades que de continuo son vistas en las personas vivas, y alrededor de ellos estaban todas esas manchas rojizas y esos pelos que no se puede hacer sino con una gran sutileza. Las cejas, por haberse representado el modo de nacer los pelos en la carne, ora más tupidos, ora más ralos, y la manera en que ellos giran según los poros de la carne, no podían ser más naturales. La nariz, con todas esas aberturas rosadas y tiernas, se veía viva. La boca, con su hendidura, con sus extremos unidos por el rojo de [los labios], más el encarnado de la cara, no parecían colores sino carne verdadera (...). [Leonardo] usó también el siguiente artificio: que, por ser la señora Lisa muy bella, mantenía, mientras la retrataba, a quienes tocasen un instrumento o cantasen, y continuamente bufones que la hicieran estar alegre, para eliminar la melancolía que suele otorgar la pintura a menudo a los retratos que ella produce; y en este, hecho por Leonardo, había una sonrisa tan placentera que era cosa más divina que humana el mirarlo, y se lo consideraba algo maravilloso por cuanto no era distinto de la cosa viva.

Fuente: Nicolas Olszevicki para Filo News