Jorge Leonidas Escudero nació un 4 de septiembre de 1920, en la provincia de San Juan, y falleció en febrero de 2016 en la ciudad capital de la provincia donde vivió toda su vida. Su biografía y las palabras de Ricardo Trombino.

Es sin dudas el poeta más destacados que ha dado luz la provincia y es uno de los poetas más valorados por la crítica nacional, ubicado siempre entre los poetas indispensables de Argentina.
En esta nota publicamos una breve biografía y las palabras de Ricardo Trombino, poeta, crítico literario y amigo de Escudero.
BioEscudero
Jorge Leonidas Escudero abandonó sus estudios de agronomía y se dedicó a la minería. Durante años buscó oro y metales preciosos en las montañas de su provincia. Comenzó a publicar recién a los cincuenta años.

Poemas suyos y referencias a su obra aparecen en diarios y revistas del país y del exterior. Obtuvo primeros premios en varios concursos e importantes distinciones de entidades culturales nacionales e internacionales.
La Fundación Argentina para la Poesía lo destacó como Miembro de Honor por la Provincia de San Juan y la Municipalidad de dicha ciudad lo distinguió por su trayectoria cultural. El Honorable Senado de la Nación le otorgó el Diploma de Honor.
La Universidad Nacional de San Juan le concedió en 2007 el título de Doctor Honoris Causa. Además, en 2016 la Cámara de Diputados de su provincia lo declaró ciudadano ilustre (post mortem).
Poemas suyos se encuentran en lugares públicos, como el grabado en piedra en el Monumento al Minero, en la plaza de la ciudad de La Toma, en San Luis.
Fue incluido en la Antología de la poesía argentina publicada por Raúl Gustavo Aguirre en 1979. Su obra fue antologada en México por el poeta y profesor de la Universidad de Guanajuato Benjamín Valdivia, en 1990.
Compuso canciones folclóricas, recopiladas en Aires de cordillera (San Juan, 1994), musicalizadas por José Luis Aguado Castro.
Editó los siguientes libros de poesía: La raíz en la roca (edición del autor, San Juan, 1970), Le dije y me dijo (Spae, San Juan, 1978), Piedra sensible (edición del autor, San Juan, 1984), Los grandes jugadores (edición del autor, San Juan, 1987), Basamento cristalino (Filofalsía, Buenos Aires, 1989), Umbral de salida (RundiNuskin, Buenos Aires, 1990), Elucidario (Fos-Epsilon, Buenos Aires, 1992), Jugado (Fos-Epsilon, Buenos Aires, 1993), Cantos del acechante (Fos- Epsilon, Buenos Aires,1995), Viaje a ir (Fos-Epsilon, Buenos Aires, 1996), Caballazo a la sombra (Tierra Firme, Buenos Aires, 1998), Aguaiten (Canto Rodado, Mendoza, 2000), Senderear (Martín, San Juan, 2001). Le dije y me dijo (antología editada en México por Ediciones Azafrán y Cinabrio, 2006). En Ediciones en Danza publicó los siguientes títulos: A otro hablar (2001), Verlas venir (2002), Andanzas mineras (poemas relativos a la minería extraídos de sus obras anteriores, (2004), Endeveras (2004), Divisadero (2005), Tras la llave (2006), Caza nocturna (2007), Dicho en mí (2008), Aún ir a unir (2010), Atisbos (2012), Sobrevenir (2013), Andanzas Mineras II y doce poemas vividos (2015) y Cartas/Documentos y poemas recuperados (2017).
En 2011 recibió una Mención del Premio Nacional de Poesía Durante el mismo año Ediciones En Danza editó el volumen Poesía completa, que incluye todos los libros publicados por el poeta hasta 2010.
En 2015 recibió el Segundo Premio Nacional de Poesía, otorgado por el Ministerio de Cultura de la Nación.
Ricardo Trombino: La "Poe" de Escudero

El texto que reproducimos a continuación es el prólogo escrito por Ricardo Trombino para libro Caza Noctura, de Jorge Leonidas Escudero, publicado por Ediciones En Danza, (Buenos Aires, 2007), aparecido luego como uno de los prólogos en el libro Poesía Completa, también publicado por Ediciones En Danza, (Buenos Aires, 2011).
En la voz y en la escritura de Jorge Leonidas Escudero se parió una nueva poesía, difícil de encasillar tras una línea estética determinada. Siempre está cerca y distante de otras voces, abraza temas parecidos con otros, pero los capta desde una óptica interior distinta y desde un hablar inéditamente sugerente, que por momentos parece oralidad, pero por algún costado se distancia y adquiere sonoridad propia. Escudero ha legado a la poesía cuyana y argentina un lenguaje despojado de gravedades, desolemnizado, desarticuló estereotipos, con esa herramienta siempre tan insuficiente que es la palabra. Poesía montaraz, indómita, que desafía el estatus de la escritura poética. Esencialmente libre, nacida de intuiciones en la búsqueda, al trote de mulas escalando montañas y sueños de minerales, entre el vértigo de ruletas girando estrepitosamente por la ansiedad de dar en la cifra exacta, marcada por sangres y tintas derramadas en búsquedas de amores imposibles... la Poe de Escudero, incansable buscadora de él mismo, con él mismo...
La voz de esta Poesía es la voz de cualquiera de nosotros... pero, en la escritura, en la traducción poética de este hombre que reúne, entremezcla, hace convivir géneros y variados tonos, la descripción de un paisaje, la detención en un pensamiento que se acerca sutilmente a un filosofar, la ironía atenuando dolores y mirándolos desde la perspectiva del humor, los guiños conversacionales con el lector, sus modos de escenificar, de narrar y sentir a través de metáforas y juegos analógicos por los que vamos advirtiendo la relación oculta de cada pequeña cosa con un todo abarcador que es la vida misma, la Poesía misma, la Palabra Única, buscada en intenso deseo como quien va buscando una llave con la que abrirá una puerta "a más allá". Escudero es un poeta que sin vergüenza de su regionalidad se torna instantáneamente en universal, porque habla desde su territorio geográfico e interior para posicionarse en la dimensión total del hombre.
La expresión común, cotidiana, se hizo suya y a la vez nos dio su voz para decirnos, tomó el lenguaje de la realidad y al hacerlo estético nos lo devolvió enriqueciéndonos la realidad. Cuando lo leemos - y más cuando lo escuchamos personalmente - parece que estamos frente al más común e ingenuo de los hombres, "chiquito" en su contextura física y en su estilo tan aparentemente sencillo, ha hecho la alegoría de otra presencia, de otra voz que lo cubre y lo significa con la genialidad de su obra.
No se alinea (no se aliena) con escuelas, modas, cánones, especulaciones de figuración, que son rejas a la esencia libertaria de la poesía. Es muy difícil ser un seguidor de su estética, de su estilo. Por su extraña originalidad podríamos resultar meros imitadores, secundarias voces sin mayor importancia.
Escudero vivió el campo para volver a la ciudad dándole a esta otro sentido, sugiriéndonos que si perdemos el contacto con la naturaleza todo se vuelve vacuidad, esterilidad y hasta "merdosidad" mental e intelectual por la que muchas veces encasillamos el arte y la poesía enajenándolos, quebrándoles su dimensión comunicativa hacia todos los hombres.
Así ha sendereado Escudero sus búsquedas por la montaña, detrás del ansiado tesoro que nunca apareció - habiendo estado tan cerca -, sus búsquedas por el juego, apostando azarosamente entre números y esperando que un crupier cante finalmente la cifra que será la llave de la fortuna, que nunca apareció - habiendo estado tan cerca - ; sus búsquedas por el amor y esa mujer puesta en horizonte lejano, una mujer y todas a la vez, detrás de tan idealizado amor que nunca llegó - habiendo estado tan cerca - ... Y esta búsqueda inclaudicable tras la palabra única, en pos de poder decir lo justo y necesario a través del generoso pero nunca suficiente universo discursivo de la Poesía, persiguiendo el poema final, el que diga Todo lo deseado en pocas líneas, el que se parezca mejor a la piedra filosofal, al número perfecto, al amor total, a todo el oro buscado a lomo de mula y golpe de pico en las vetas prometedoras de la montaña...
Escudero, siempre insistiendo, buscando lo no hallado - estando tan cerca -... Escudero, el acechante, el cateador, cazando lo indescifrable en oscuridades, sosteniendo la esperanza en parcelas rojinegras de ruletas, en el vino que destraba lenguas por los bares, en el café reunidor, galopando certero por cerros reveladores de verdades, o caminando vacilante por ciudades de amnesias. El buscador por esencia, va intentando la alquimia de la Poesía: transformar en oro todas las palabras.
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