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Gobierno quiere derogar la Ley de Abastecimiento y la Ley de Góndolas

Así se lo dijo el nuevo secretario de Comercio a los empresarios de la Unión Industrial Argentina. Sucede en medio de la escalada de precios.

El titular de la Secretaría de Comercio e Industria, Pablo Lavigne, le adelantó a un grupo de industriales que derogará la Ley de Abastecimiento, la Ley de Góndolas y eliminará los fideicomisos del trigo y el aceite como parte de un amplio proyecto de ley ómnibus que será enviado al Congreso. 

El funcionario tuvo una reunión este mediodía con directivos de la Unión Industrial Argentina, en la que también anticipó que pondrá fin al esquema de controles de precios y revisará, además, las multas impuestas a empresas en el contexto de Precios Justos. 

Lavigne convocó este jueves a la mesa chica de la entidad industrial para poner sobre la mesa sus primeras propuestas, que estarán basadas en la eliminación de las regulaciones que estuvieron vigentes durante los últimos años.

Algunas de esas medidas formarán parte del proyecto de ley de desregulación de la economía en la que trabaja el Gobierno de Javier Milei y otras serán iniciativas puntuales de Comercio e Industria. 

Se prevé que la ley ómnibus incluya la eliminación de tres leyes que forman parte de los reclamos más habituales en las empresas de consumo masivo, las de Abastecimiento (promulgada en 1974 y actualizada en 2014), la del Observatorio de Precios (es la Ley 26.992 de fines de 2015) y la de Góndolas (Ley 27.545 del 2020). 

La Ley de Abastecimiento habilita al Poder Ejecutivo a tomar una serie de decisiones, como determinar precios, realizar inspecciones, suspender comercios e incautar productos, junto con la aplicación de multas, clausuras de establecimientos por 90 días, inhabilitación para recibir préstamos o beneficios impositivos, en caso de desabastecimiento o escasez. También otorga la potestad al Gobierno a establecer márgenes máximos de ganancia para las empresas. 

El primer antecedente de aplicación data de 2011, cuando el entonces secretario de Comercio Guillermo Moreno dictó una resolución contra la petrolera Shell para que retrotraiga aumentos de naftas en los surtidores. 

Luego, el Gobierno del Frente de Todos barajó la posibilidad de hacer efectiva la disposición frente a empresas de consumo masivo o de materiales de la construcción. 

Otra ley que la Secretaría de Comercio e Industria busca derogar será la del Observatorio de Precios, una medida que creó el gobierno de Axel Kicillof a fines de 2015. Esta norma tiene como objetivo "monitorear, relevar y sistematizar información de precios y disponibilidad de insumos, bienes y servicios producidos, comercializados y prestados en el país".

La tercera es la Ley de Góndolas. Esta normativa establece la manera de ordenar los productos en los supermercados. La ley indica, entre otros puntos, que los artículos de menor precio "deberán encontrarse a una altura equidistante entre el primero y el último estante".

Asimismo, se espera que la Secretaría de Comercio e Industria discontinúe las fiscalizaciones en supermercados y comercios, que insumían gran cantidad de recursos para supervisar precios, stock y exhibición de los productos. A su vez, tras el fin de Precios Justos, se revisarán las multas aplicadas por el Gobierno anterior.

Ley de góndolas: solo el 25% de los comercios cumple los requisitos exigidos

Cientos de inspectores recorren supermercados y superficies de más de 800 metros y 300 millones de pesos de facturación bruta anual donde se venden productos de consumo masivo para asegurarse de que se cumpla la nueva ley.

La ley de góndolas se aprobó en el 2020 y empezó a regir en mayo del 2021. Su espíritu, según funcionarios del Gobierno actual, es el de contribuir a que el precio de los productos alimenticios, bebidas, de higiene y limpieza del hogar sea transparente y competitivo.

Se creó, cuentan, en beneficio de los consumidores para mantener la armonía y el equilibrio entre los operadores económicos haciendo que las grandes empresas que dominan el mercado no retengan mercadería, dicten precios o desplacen a las pymes.

"El espíritu de la ley es bueno porque implica romper con algunos monopolios de ciertas categorías en el consumo masivo, pero llevar eso a la práctica no es sencillo", dice Víctor Palpacelli, presidente de la Federación Supermercados y Autoservicios.

Mientras en Ecuador la reglamentación gondolera fue más lisa y llana, en Argentina tuvo que recibir varios retoques para acoplarse a la realidad criolla. Así, cobró vida un Frankenstein local lleno de requisitos difíciles de implementar y de fiscalizar hoy aunque deseables a futuro.

En la ley que se aprobó, se ordenó señalizar con claridad los productos más baratos en las góndolas físicas y virtuales en 65 categorías que incluyen productos como: leche, manteca, queso, yogurt, tapas de tarta y de empanadas, puré de tomate, pan rallado, harina, yerba, azúcar, dulce de leche, jabón de tocador, champú, pañales, jabón en polvo y liquido, lavandina y papel higiénico, entre otros.

Además se pidió ubicarlos a la altura de los ojos del consumidor entre el primer y el último estante con metro en mano para que salte siempre el mejor precio a la vista.

También se dispuso que cada góndola tenga, al menos, cinco opciones de proveedores o grupos empresarios para un mismo producto; ninguno de ellos puede ocupar más de un 30% del área disponible.

Esto, en un mercado donde la concentración de productos de una categoría en manos de la misma empresa es moneda corriente y se afianzó con la pluma de Guillermo Moreno, quien decía que prefería sentarse a negociar con diez empresas en lugar de cien.

Con la cantidad de ítems a evaluar la ambiciosa norma gondolera argentina es difícil de cumplir y, por lo tanto, también de fiscalizar.

"La ley es compleja de cumplimentar. En consumo masivo en un hipermercado, puedes llegar a encontrar 30 mil ítems entre todas las categorías a la venta y que con la ley hace falta contar y fiscalizar producto por producto", cuenta Damian Di pace, analista de Ecolatina y autor del libro Economía Pyme, Pensar en Grande Siendo Pequeño, de la Universidad de Buenos Aires.

En ese sentido, pese a que las superficies que caen bajo el régimen componen solo el 25% de todas las bocas de venta de consumo masivo en el país, para hacer un repaso góndola por góndola y producto por producto, puede que no haya metro que alcance.

Por ahora, tampoco alcanzaría la capacidad de proveedores medianos para cumplir un segundo requisito, el de destinar el 25% del espacio de exposición a sus productos en las 65 categorías.

"Hay un problema en encontrar pymes que tengan condiciones de calidad y formalidad impositiva", cuenta una fuente supermercadista. "En ciertas categorías no hay más que uno o dos proveedores. Eso pasa con insecticidas, pañales, protección femenina o pastas de diente", añade.

Las pymes no son ajenas a esta realidad. Si bien reconocen que la ley les abre las puertas a grandes superficies que parecían casi impenetrables con condiciones y que tenían condiciones de pago hostiles para empezar a exponer sus productos, competir y crecer, hoy no están en condiciones de abastecerlas por completo.

Para paliar esa realidad, el gobierno ha generado un registro de proveedores para que los supermercados que no encuentran proveedores pyme o de la economía popular suficientes puedan abastecer mejor sus góndolas sepan quienes ofrecen su producto. Si bien el nexo es muy importante, no puede crear realidad en las categorías para las cuales la oferta no existe.

"Las Pymes son fuertes en la producción de pastas secas, galletas, papel higiénico y yerba. En otros rubros, no son tan fuertes. Un 50% no tiene todavía una estructura que les permita llegar a supermercados porque piden volúmenes y calidad auditada", cuenta Daniel Rosato, de IPA Pymes.

En efecto, los proveedores que quieran entrar a las grandes superficies deben aprobar auditorías de calidad y procesos de producción que alcanzan, incluso, a sus proveedores. Estas auditorías también validan las finanzas del oferente, así como su facturación y el cumplimiento de obligaciones tributarias para asegurar que se gestionen con legalidad.

El Gobierno ha dispuesto también acompañar a las pymes que ellas mismas reconocen y aplauden e, incluso, a las iniciativas de la economía popular en ese proceso. Destinará 10 millones de pesos en capacitar y asesorar a quienes lo requieran y otros 1.500 millones en subsidios o aportes no reembolsables para asistir en diseño de marca, certificación de productos, mejora de producción y capacidad logística.

Rosato ve estas iniciativas con buenos ojos pero cree que para tener resultados palpables en tecnología, contratación de mano de obra, capacitación y capacidad de reinvertir hace falta tiempo de rodaje y capacidad de consumo.

"Esto va a llevar unos años. Si se hace cumplir la ley y las pymes hacen inversiones puede funcionar pero para que la pyme invierte y crezca también hace falta que aumente la demanda para que aparezca la oferta", dice.

Por ahora, el factor clave de la demanda estaría ausente en la ecuación. El consumo ha caído en crisis y en pandemia, los números del Indec lo validan todos los meses. "La venta en los productos de mayor costo bajó un 20% y en los más económicos cayó un 2% / 3%, entonces lo que pasó fue que bajó la unidad de venta. Es decir, se vende más un paquete de yerba de medio kilo que uno de un kilo", cuenta Rosato.

Esa realidad se ve en las góndolas donde los packagings "made in Argentina" con gramajes y medidas reducidas son únicos en el mundo.

El yogurt, por caso, llega a venderse en sachets de 900 mililitros, un tamaño distinto al estándar de un litro que circula en otros países, pero casi imperceptible a la vista para crear la ilusión de que el producto no se encarece tanto. Ese no es el sachet más chico, llegan a venderse incluso packagings de 220 mililitros.

Cuando consultamos el precio kilo de este y otros productos la realidad golpea fuerte. La situación se replica en decenas de categorías diferentes. A esto se suma la distorsión de precios que puede llegar a hacer que una botella de vino cueste hasta tres veces menos que un paquete yerba.

Hoy el Gobierno enfrenta el desafío de fiscalizar, metro en mano, que se cumpla una ambiciosa ley que sancionó el Congreso pero cuyo éxito también depende de un contexto macro que es cada vez más complejo.

En ese sentido, la realidad de las góndolas choca con el espíritu de una norma que quiere democratizarlas y con el bolsillo de los consumidores a los que también se propone beneficiar pero que terminan pagando siempre más por menos sin importar el lugar que ocupen los productos en góndola.

Comercio Interior avanza con la democratización de las góndolas

La Ley de Góndolas tiene como objetivo brindar a los consumidores una mayor oferta en las grandes cadenas de supermercados y posibilitar un trato equitativo con las micro y pequeñas empresas, cooperativas y emprendimientos de la agricultura familiar, que proveen sus productos.

La Secretaría de Comercio Interior avanzó este lunes en su objetivo de democratizar los espacios que los supermercados otorgan para la exhibición de productos, y estableció nuevas especificaciones para la implementación de la Ley de Góndolas.

En este marco, el área que conduce Paula Español aprobó un código de buenas prácticas comerciales para supermercados y proveedores, a través de la resolución 340/2021, publicada en el Boletín Oficial.

La misma avaló el Código de Buenas Prácticas Comerciales de Distribución Mayorista y Minorista, que será de adhesión obligatoria.

Este reglamento determina que los comercializadores "se conducirán en sus relaciones comerciales bajo los principios de buena fe, transparencia y lealtad evitando toda conducta que distorsione, límite, falsee o restrinja la libre competencia o el acceso al mercado".

También, establece que los supermercados "otorgarán un trato comercial igualitario y sin discriminación entre sus distintos proveedores", y subraya que "no podrán imponer a los mismos restricciones o condicionamientos, más allá de los requisitos mínimos y habituales en el comercio y el cumplimiento de las normas vigentes, para establecer los acuerdos de provisión".

Además, las cadenas de comercialización al público "se abstendrán de exigir a los proveedores la entrega de mercadería gratuita o con bonificaciones para su alta de comercialización en los puntos de venta".

Agregan que "exhibir productos que induzcan a error o engaño a las y los consumidores respecto al precio, origen y demás características del bien ofertado; y condicionar la contratación de un bien o un servicio a la adquisición por parte de las y los consumidores de otro bien o servicio diferente al principal".

Asimismo dispone que "los acuerdos de provisión que los comercializadores realicen con sus proveedores deberán formalizarse por escrito para favorecer la transparencia y previsibilidad entre las partes".

En ese sentido, los supermercados deberán "prever en los acuerdos de provisión de forma clara y precisa, precios, plazos y modalidades de pago, descuentos, bonificaciones, promociones, devoluciones y rechazos de mercadería".

También, se les prohíbe a las cadenas realizar "acuerdos de provisión que impongan al proveedor seguros o anticipos financieros y que, por regla general, contengan condiciones financieras discriminatorias".

La Ley de Góndolas se sancionó en diciembre último y tiene como objetivo brindar a los consumidores una mayor oferta en las grandes cadenas de supermercados y posibilitar un trato equitativo con las micro y pequeñas empresas, cooperativas y emprendimientos de la agricultura familiar, que proveen sus productos.

La normativa establece que los comercios alcanzados deberán ofrecer al menos cinco productos de distintos grupos económicos por categoría; y que la exhibición de los artículos de un mismo grupo económico no debe superar el 30% de la superficie en su categoría.

Además, ordena que se destine al menos un 25% del espacio de exhibición para productos de pymes; y que como mínimo un 5% del espacio de las góndolas sea para artículos de empresas de agricultura familiar, campesina, indígena y de la economía popular.

Kulfas: "Respetamos el veganismo, pero no puede condicionar el desarrollo del país"

El funcionario nacional explicó los motivos por los cuales surgió la iniciativa de los tres cortes de carnes económicos para las fiestas.

El Ministro de Desarrollo Productivo de la Nación, Matías Kulfas, habló sobre la reglamentación de la Ley de Góndolas y también la producción de carnes. En este contexto, se refirió al diálogo del Presidente Alberto Fernández con sectores del veganismo.

El ministro se refirió a la reunión que el jefe de Estado mantuvo con representantes veganos críticos al proyecto de instalación de granjas de cerdos acordado con la República Popular China y dijo que "fue un gesto de diálogo".

"El presidente ha expresado en más de una ocasión el interés en que se desarrolle la producción de carnes, porque eso significa agregarle valor a nuestra producción primaria", explicó.

"Una parte de los problemas vinculados al tema precios tiene que ver con los niveles de competencia y, en ese sentido, nos parece que es algo sano que se pueda ampliar, que haya en las góndolas una oferta mayor a la que hoy existe", sostuvo Kulfas.

"Respetamos el veganismo, que gente decida no alimentarse con carne, pero esto no puede condicionar el desarrollo del país", manifestó Kulfas.

En otro tramo de la entrevista, habló sobre la ley de Góndolas, cuyo objetivo principal es darle mayores oportunidades de participación a las pequeñas y medianas empresas y a las cooperativas a través del reparto equilibrado de espacios frente a las grandes proveedoras de alimentos.

"Empieza hoy mismo a regir esta reglamentación pero, como todo, es un proceso en el que hay que ir estructurando esta oferta adicional", precisó.

Consultado sobre los tres cortes de carne "económicos" acordados con los frigoríficos para las fiestas de fin de año y el pedido del presidente para que sean ampliados, el funcionario se refirió al aumento de los costos de las materias primas agroindustriales.

"Cuando se disparan los precios de las materias primas esto afecta a toda la cadena productiva agroalimentaria, ya que la ganadería se alimenta con productos de la agricultura y ahí tenemos un efecto de aumento de costos que lo hemos visto lamentablemente reflejados en subas de precios al consumidor, por eso es que trabajamos en este acuerdo con el sector exportador de carnes", señaló.

El Gobierno nacional reglamentó la ley de Góndolas

Las Pymes, cooperativas, mutuales y empresas de la agricultura familiar y economía solidaria tendrán presencia en supermercados, tanto física como virtualmente.

El Gobierno reglamentó la Ley de Góndolas que permitirá una mayor oferta de productos en las grandes cadenas de supermercados. Además, posibilitará que las pequeñas y medianas empresas, cooperativas y emprendimientos de la agricultura familiar tengan un trato equitativo en el espacio que ocupen en las góndolas.

La Ley de Góndolas, sancionada por el Congreso el 28 de febrero de este año, establece un máximo del 30% del espacio de venta físico o virtual para una categoría de producto por proveedor.

También exige que haya al menos cinco proveedores de distintos grupos empresarios; y que las micro y pequeñas empresas cuenten al menos un 25% del espacio de venta por cada categoría de productos.

Asimismo, estipula que las cooperativas, mutuales, empresas de la agricultura familiar y economía popular tengan al menos un 5% de espacio.

El Decreto 991/2020 publicado en el Boletín Oficial, establece que la Secretaría de Comercio Interior será la autoridad de aplicación de la ley. A su vez, determina que en un plazo máximo de 90 días elabore las resoluciones complementarias.

El Comercio Interior deberá elaborar un listado actualizado con la totalidad de los productos alcanzados por la ley, agrupados por categorías de acuerdo a los diversos formatos de espacios de ventas. Este listado será publicado y actualizado en la web de la Secretaría de Comercio para que pueda ser consultado libremente.

La Secretaría también dispondrá los requisitos de señalización de los congeladores exclusivos o los exhibidores patrocinados para que estén claramente identificados y diferenciados de las góndolas o locaciones virtuales, para prevenir la confusión de las y los consumidores.

La norma también dicta que el organismo gubernamental podrá fijar un porcentaje máximo de espacio de venta para los productos importados por cada categoría.

Cafiero: "Vamos a terminar bajando la inflación a casi 20 puntos menos"

El funcionario nacional apuntó contra los que "hablan de inflación alta" y pronosticaban que iba a ser superior al 45%.

El Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, aseguró que el Gobierno bajará la inflación "a casi 20 puntos menos". Además, confirmó que la semana que viene promulgarán la ley de Góndolas, cuyo objetivo es bajar los precios de los productos en los supermercados.

"La inflación la vamos a terminar bajando de 53,4% a casi 20 puntos menos", manifestó Cafiero, de acuerdo con las pautas del Gobierno.

"Los que hablan de inflación alta son los mismos que pronosticaban la devaluación y decían que este año iba a haber más de 45%, advirtió el jefe de Gabinete.

Por otro lado, informó: "Este viernes vamos a terminar la reglamentación de la ley de Góndolas y estaremos promulgándola, poniéndola en funcionamiento. Estimo la semana que viene, cuando se publique en el Boletín Oficial".

"Ello implicará que haya mayor oferta en la misma góndola y eso hará que a mayor oferta exista la posibilidad de juego de competencia, y los precios tiendan a mantenerse estables o hasta incluso en las promociones a bajar un poco", explicó el funcionario.

A su vez, manifestó: "El hecho de que haya mayor oferta en la misma góndola proporciona su mejor uso, brindando más espacio para que los productores tengan su lugar".

"Esto hace que puedan acceder con mayor facilidad, ya que no se está llenando una góndola completa, sino una porción o una parte de ella", señaló, y reiteró que "en ese juego los precios son más estables por la competencia y hasta pueden tender a bajar un poco".