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Para pasar el finde: Les Luthiers hace una sátira letal de la Casta Política en "La Comisión"

Les Luthiers acaba de sumar cuatro espectáculos más para que el público disfrute en su canal oficial de YouTube.

Ya hay 21 espectáculos disponibles que permiten a sus seguidores recorrer casi cuatro décadas de trayectoria. Para mirar más espectáculos de Les Luthiers entrá acá.

El grupo Les Luthiers anunció que compartirá en su canal oficial de YouTube cuatro espectáculos, los cuales sumados a los 12 que ya están disponibles, permitirán recorrer casi cuatro décadas de trayectoria.

Se trata de Las obras de ayer, de 2002, que será subido el viernes 15 de mayo; Los Premios Mastropiero, de 2006, previsto para el miércoles 20; ¡Chist!, de 2013, el viernes 22; y Viejos Hazmerreíres, de 2016, el miércoles 27.

Hace tiempo, el grupo había anunciado la postergación para enero de sus presentaciones previstas para este mes en el porteño Teatro Coliseo, en las que iba a mostrar su obra Más tropiezos de Mastropiero.

Lo cierto es que este anuncio confirma la continuidad de Les Luthiers a pesar de la muerte en abril de Marcos Mundstock, uno de sus miembros fundadores y principal figura.

Esta decisión coincide con las manifestaciones públicas de su hija Lucía, quien sostuvo que "Les Luthiers no muere con ninguno de sus integrantes" porque "es tanto más grande que cualquiera" de ellos.

Alfredo Leuco: "Mundstock, al cielo de la alegría"

Ha muerto Marcos Mundstock y Argentina tiene muchas lágrimas más y un genio menos. Ha muerto Marcos, un querido amigo que, seguramente ya está instalado en el cielo de la alegría.

La estuvo peleando como un guerrero durante más de un año y finalmente, a los 77 años su cuerpo dijo basta.

Digo su cuerpo porque su alma, su corazón, su talento y su voz irrepetible, quedarán para siempre en la memoria de todos los que amamos la risa producida por un torrente de neuronas como era su cerebro y el de sus compañeros de Les Luthiers.

Era tan querible que levantaba carcajadas de afecto, solito y callado en el escenario. A un costado, con la luz cenital, parado con su smoking y el moñito, con la carpeta roja en la mano y frente a un atril.

Un solo gesto, una mirada pícara o la presencia imaginaria de Johan Sebastian Mastropiero, le alcanzaban para hacer estallar el teatro de felicidad. Cuando nació Marcos, se rompió el molde. No habrá ninguno igual.

Se las rebuscaba bastante bien con el idish, el idioma que hablaban sus padres, que eran judíos que llegaron a esta tierra, con pasaporte polaco y buscando libertad y esperanza.Marcos, además, fue un locutor sin igual y un creativo publicitario de padre y señor nuestro.

Somos privilegiados los que hemos tenido la posibilidad de admirar su arte y encima, como en mi caso, de tener una relación muy cercana.

El lunes hablé con Lu, su hija actriz, que me desmintió terribles rumores que estaban circulando. Es que ya estaba muy mal. Reviso mi teléfono y me encuentro con el último chat.

Mayo de 2019. Yo había escrito una columna sumamente elogiosa de “El cuento de las Comadrejas”, la película de Campanella.

Se llama: “Un monumento al cine”. Y celebraba que este país tuviera cuatro actores de la magnitud de Luis Brandoni, Graciela Borges, Oscar Martínez y Marcos Mundstock.

Marcos la escuchó como en general escuchaba Radio Mitre y me escribió lo siguiente: “Hola querido Alfredo. Te agradezco tus exaltadas opiniones sobre la película, aunque mi modestia me impide releer tu columna más de seis veces por hora. Gracias hermano”.

La sutileza que lo marcó para siempre, está en ese comentario. Me alegro profundamente de haberle podido contestar: “Te quiero y te admiro. Deseo profundamente que te mejores pronto”.

Por suerte se lo pude decir. Que lo quería y lo admiraba. Fue hace casi un año. Fue el año de la batalla descomunal que libró contra esa maldita enfermedad.

Que nadie se asuste porque no hay ninguna chance. Pero si un día me decidiera a convertirme en político, armaría mi propuesta y mi plataforma con la trayectoria de Marcos y de Les Luthiers.

Si señora, me gustaría recoger su nombre y llevarlo como bandera hasta la victoria. ¿Sabe porque se lo digo?

Porque los integrantes de Les Luthiers, además de haber generado uno de los hechos artísticos más importantes de los últimos 50 años en Argentina, además de todo eso que ya es muchísimo, Les Luthiers son un espejo para mirarnos.

Para reflejarnos en su ejemplo. Esa es mi pequeña utopía. Y se la paso a explicar. Porque su trabajo es para las multitudes, para las grandes mayorías. Podrían haberse quedado en el humor inteligente para pocos, en el elitismo culturoso.

En esa actitud de algunos presuntos intelectuales que se creen que mientras menos gente va a verlos más geniales son. Nunca fueron sectarios ni excluyentes.

Supe como llenaron la cancha de fútbol del Sevilla en España y pude ver en persona, con mis propios ojos, como emocionaron hasta las carcajadas a 12 mil personas en el Festival de Cosquín, en el que muchos subestiman la inteligencia del pueblo y van a hacer demagogia con palmas y temas pegadizos.

El otro día le conté a Jorge Fernández Díaz, en esta radio, que ellos me invitaron para que los acompañara a Cosquín. Estaban un poco inseguros, dudaban del recibimiento de un público con tanto amor por el folclore tradicional.

Se enfundaron en ponchos blancos y, desde bambalinas, pude ver sus espaldas y de frente, las caras de esa maréa humana festejando tanto ingenio y música de calidad.

A Jorge también le conté que Les Luthiers fue parte de la educación que le dimos a mi hijo. Diego vió tantas veces los espectáculos que tenía en una caja llena de VHS que se sabía muchos pasajes de memoria.

Yo como padre baboso, lo molestaba pidiéndole que los recitara delante de Marcos o de Daniel y ellos me decían: “Dejá tranquilo al pibe”.

Hablo de esa vocación por buscar la felicidad del pueblo a través de la risa. Uno sabe que volverán y serán millones de carcajadas. Pero Les Luthiers también tiene lo mejor de la ética para ejercer su tarea creativa.

Ganaron todo el dinero que se merecen por su trabajo, pero nunca cedieron a la tentación de la máquina de chorizos, de caer en el mercantilismo trucho que todo lo traduce a dólares y destruye el arte. Se respetaron a sí mismos y nos respetaron a nosotros.

Y además la democracia interna que ejercían cotidianamente.

Su propia existencia como grupo demuestra la posibilidad de la convivencia entre los distintos, la tolerancia, el pluralismo, esa manera tan maravillosa de enriquecernos con la opinión y la mirada del otro.

¿O alguien cree que es fácil que cinco talentos convivan durante tanto tiempo sin tener problemas entre ellos? La moraleja es: si un grupo de trabajo puede, un país también puede.

Y, finalmente, creo que Les Luthiers también tiene esa vocación por la igualdad, esa actitud mosquetero del todos para uno y uno para todos, ese elevar la palabra “compartir” a su máxima expresión y esa capacidad para discernir entre igualdad y uniformidad.

Todos tienen los mismos derechos y las mismas obligaciones pero todos respetan las características personales de cada uno, su propio pensamiento, la singularidad que los hace seres irrepetibles y cooperativos.

Tienen una ley interna que es sagrada: la ley del no jodas que se basa en el principio de la incomodidad respetable.

Un teorema científico que dice así: cuando a alguno le jode demasiado que lo jodamos un poco, no lo jodamos ni siquiera un poco porque sería joderlo demasiado. Brillantes, brillaron en el Lincoln Center de Nueva York y en nuestro Teatro Colón.

Pero ninguno olvidará y Marcos mucho menos, aquel recital en plena calle frente a 50 mil personas para festejar los 5 años de democracia recuperada cuando cambiaron el nombre del pirata Raúl por el de Fermín para que nadie interpretara nada raro teniendo un Raúl Alfonsín como presidente.

Ninguno olvidará y Marcos mucho menos, cuando Felipe González los invitó al Palacio de la Moncloa o cuando recibieron el premio Princesa de Asturias y les otorgaron la nacionalidad española por carta de naturaleza.

Me pongo de pié para nombrarlos, queridos Luthiers: Marcos Mundstock, Daniel Rabinovich que en los escenarios del paraíso descansen y no se cansen de hacer travesuras bajo la dirección de su fundador, que también partió hace tiempo, Gerardo Masana.

¿Mi solidaridad en el abrazo fraterno y en el pésame en la despedida con Carlos Nuñez Cortes, Carlos López Puccio y Jorge Maronna, de la línea fundadora.

Ellos siguieron siempre en la huella, predicando con el ejemplo, no con el dedito levantado y sin bajar nunca una bandera y de la mano de Lino Patalano.

Por eso le digo que me gustaría tener un país Les Luthiers. Un país edificado por todos a su imagen y semejanza.

Un país donde construyamos nuestros propios instrumentos para ganarnos la vida con la frente alta y las manos limpias y que por eso seamos respetados y muy bien recibidos en cualquier país del mundo.

Un país en el que todos los argentinos cantemos la misma melodía y celebremos la vida con la alegría que no teme ni ofende, como la verdad.

Las risas y la admiración que vienen cosechando hace más de medio siglo 50 son transparentes y genuinas, valientes y sensibles. Muy argentinas.

Como el país que soñamos con Marcos como número cinco, repartiendo el juego en el medio campo. Porque era tremendamente futbolero.

Lamentaba los problemas de su rodilla que no le permitían pegarle de chanfle como quería. Marcos era tan patriota que nació un 25 de mayo.

Ha muerto Marcos Mundstock. Se nos fue una parte de la mejor Argentina. Me hacía cantar de risa.

Marcos y sus compañeros fueron admirados y amigos de Joan Manuel Serrat, Gabriel García Márquez, Yahuda Menuhim, Vinicius de Moraes, Toquinho, Manucho Mujica Lainez y la Negra Sosa, entre tantos.

Ha muerto Marcos Mundstock. Me duele el alma y me inclino para rezar en el altar de la alegría que seguramente comparte con Tato Bores, Jorge Guinzburg y el Negro Fontanarrosa. Ha muerto Marcos.

Acompaño en el sentimiento a Laura, su mujer y a Lucía su hija tan querida. Te juro que te vamos a extrañar, hermano.

Marcos Mundstock: no habrá ninguno igual, no habrá ninguno.

Murió Marcos Mundstock, uno de los integrantes de Les Luthiers

Falleció este miércoles a los 77 años, tras varios meses de lidiar con un problema de salud que se tornó irreversible.

 El actor y humorista Marcos Mundstock, la voz del icónico grupo Les Luthiers, murió este miércoles 22 de abril a los 77 años.

"Después de más de un año de lidiar con un problema de salud que se tornó irreversible, Marcos, nuestro compañero y amigo, finalmente partió. De ahora en más, cada uno de nosotros deberá empezar a transitar el doloroso camino de aprender a convivir con su ausencia", señala el comunicado hecho por sus compañeros de Les Luthiers.

Desde 2019 Mundstock le daba batalla a una enfermedad que lo alejó de los escenarios, su gran amor, por prescripción médica. Porque Marcos actuó también en cine y en televisión pero dónde más estaba a gusto era sobre las tablas.

El comunicado de sus compañeros

Nos quedará el recuerdo de su voz, única e inconfundible. Y de su presencia sobre el escenario, con su carpeta roja y frente al micrófono, que cautivaba al público antes de decir una sola palabra", continúa el mensaje de despedida. 

"Nos quedará su profesionalismo. Su autoexigencia, su ética de trabajo y su respeto extremo por el público, valores que todos compartimos y que él defendió desde el momento de la creación misma de Les Luthiers". 

"Nos quedará el recuerdo de su compañerismo, tanto en lo profesional y en lo personal. La inteligencia de sus comentarios y su respeto por las opiniones ajenas, aún en la disidencia".

"Nos quedarán grabados los aprendizajes compartidos que hicimos a lo largo de tantos años. Los lugares del mundo que descubrimos juntos. La sorpresa que compartíamos cada vez que Les Luthiers daba un nuevo salto y llegaba más y más lejos".

"Nos quedará el recuerdo de sus chistes cotidianos, rápidos y asombrosamente ingeniosos, listos para brindarnos una chispa de alegría en todo momento, en las buenas y en las malas".

"Nos quedarán tantas cosas de Marcos, que aun en medio de la tristeza y el dolor que estamos viviendo, no podemos dejar de agradecer a la vida, y de sentirnos privilegiados de haber recorrido con él todo este tramo del camino", concluyen.

Les Luthiers

Junto con Masana, Marona y Rabinovich, Mundstock formó Les Luthiers. Durante más de medio siglo, Mundstock fue uno de los narradores con más ingenio y gracia en el uso de las palabras, las cuales se lucían en sus espectáculos.

Algunos ídolos que lo inspiraron fueron Woody Allen, como también el humor de los Monty Phyton y, entre los argentinos, a otro genio como el Negro Fontanarrosa, con quien Les Luthiers estableció una fecunda colaboración por varias décadas.

Adiós y gracias por un humor tan excelso.