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Milei dijo que enfrentó un "intento de Golpe de Estado de medios, políticos y empresarios cómplices"

"Los medios jugaron en contra del programa económico y también cargaron la calle con malas intenciones", sostuvo.

El Presidente Javier Milei sostuvo este jueves que debió enfrentar un "intento de Golpe de Estado" con "los medios, políticos y empresarios que no les gusta este modelo como cómplices".

"Los medios jugaron en contra del programa económico y también cargaron la calle con malas intenciones. Hubo claramente un intento de Golpe de Estado", dijo en el canal de streaming Neura.

Fue en referencia a lo sucedido el año pasado luego de que La Libertad Avanza ganó las elecciones legisaltivas porteñas.

También, el economista explicó que quiere que la inflación sea directamente 0 y repasó lo sucedido en el último año, que la suba de precios escaló.

"Hasta que eso no pase, la lucha contra la inflación no está terminada hasta que sea 0. La estabilización tuvo dos fases: primero cortar con a emisión derivada del déficit fiscal. Todo el mundo decía que era imposible hacer un recorte de 1 punto del PBI por año", sostuvo.

"Pero lo logramos en un mes. Ahí hubo talento de Toto Caputo y su equipo sino el coraje para acompañarlo", planteó.

En ese marco, recordó: "Los primeros meses estaba todo el día en la Casa Rosada. Las reuniones de Gabinete eran largas".

"Tuvimos días muy complejos. Había un desequilibrio monetario que era el doble del Rodrigazo. Tuvimos que enfrentar todo eso. Más los puts, las deudas de la SIRA. Cuando uno ve el gráfico… es imponente", agregó.

"Nosotros odiamos la inflación. En otras experiencias, demandó de 7 a 12 años. Todo pintaba el año pasado para lograr el objetivo. Pero después de que Manuel gana las elecciones en la Ciudad, la política quiso romper el programa económico", manifestó Milei.

"El Congreso, los medios… jugaron en contra del programa y hubo un intento de golpe de Estado. Los empresarios que no les gusta este modelo, muchos opinadores… Nosotros ahí vimos que la demanda de dinero se estaba cayendo", añadió.

Milei expuso que en ese marco "de todos los activos argentinos, cayeron los bonos. El riesgo país subió a 1500. Esa situación hizo que los precios peguen un salto. Hubo una aceleración inflacionaria".

Y dijo que "la tasa de inflación, para tener una orden de magnitud, tuvo una corrida. La economía se frenó en seco".

"Entiendo la frustración de la gente. Porque la economía venía creciendo palo y palo… y no se dinamizó el mercado laboral y el salario cayó en términos reales. Hubo un problema de la estacionalidad y la guerra, un combo. Pero la demanda de dinero se está recomponiendo", señaló.

Cuando le preguntaron por el futuro del Banco Central, que en campaña propuso eliminar, comentó: "La vida del BCRA se puede discutir. Y dijo que la emisión monetaria es un robo, una estafa de las más violentas que hay. Altera el sistema de funcionamiento de la economía".

Repitió que pretende "una economía libre", con "baja de impuestos". "Esa es la idea. Lo que hizo Sturzenegger, de poder comprar bienes de materiales usados, es espectacular. Puede mejorar la productividad", aseveró, con otro pronóstico: "Los dólares nos van a salir de las orejas".

Milei además aprovechó la nota para señalar que no le interesa el poder y no busca eternizarse en el cargo, sino cumplir con el orden económico.

Milei volvió a apuntar contra los periodistas: "Privilegios y pauta, ese es el verdadero reclamo"

El presidente sostuvo que "nunca hubo tanta libertad de expresión como hoy".

El Presidente Javier Milei volvió a cargar contra el periodismo con un mensaje en el que cuestionó duramente a quienes, según dijo, "nunca en la historia argentina hubo tanta libertad de expresión como hoy".

"Un error que suelen cometer los periodistas es creer que libertad de expresión significa decir cualquier cosa sin ningún tipo de consecuencia", afirmó, y agregó: "La libertad exige responsabilidad".

El mandatario también sostuvo que algunos comunicadores buscan mantener "el privilegio de poder seguir viviendo en la torre de marfil en la que vivieron durante muchos años" y remarcó que "la Argentina de los privilegios se ha terminado".

En esa línea, señaló que su rol es decir "verdades incómodas" y que no le debe "nada a nadie más que cumplir el mandato de cambio".

Por otra parte, Milei cuestionó el funcionamiento del sistema de medios al afirmar que "no es libre", ya que, según explicó, muchos dependen de la pauta oficial de Gobiernos subnacionales.

"Los mecanismos de corrección del mercado no funcionan ya que se sostienen artificialmente al servicio del interés de algún político", indicó, y comparó esa situación con empresas que sobreviven gracias a "la prebenda estatal".

Finalmente, el presidente aseguró que "lo que la mayoría de los periodistas reclaman no es libertad de expresión", sino "poder vivir sin hacerse cargo de las consecuencias" y con financiamiento estatal.

"No van a obtener ni privilegios ni pauta", advirtió, y concluyó que su Gobierno responderá "cada una de sus mentiras, de sus operaciones y de sus injurias", al tiempo que insistió: "Todos debemos hacernos cargo de nuestras acciones".

Milei: "Las barbaridades que dicen los medios de comunicación nunca las vi en mi vida"

El mandatario volvió a criticar a la prensa.

El Presidente Javier Milei se quejó este miércoles de "las barbaridades que dicen los medios de comunicación" y les pidió discutir la actualidad del país "con los datos arriba de la mesa".

"Las barbaridades que dicen los medios de comunicación nunca las vi en mi vida. Entiendo que no me quieran, pero por lo menos primero los datos", sostuvo.

"Los datos arriba de la mesa, así no tenemos que estar soportando mentiras y calumnias", expresó el mandatario al iniciar su discurso en la Expo EFI.

Milei reclamó "identificar a todos" los que participaron de una campaña rusa en medios contra su gestión

"Vamos a llegar hasta las últimas consecuencias", advirtió en X.

El Presidente Javier Milei sostuvo este viernes que el "espionaje que ha trascendido es de una gravedad institucional pocas veces vista en la historia", en referencia a una campaña rusa en medios argentinos para desprestigiar a su gestión.

"Los periodistas y medios vinculados a esto son sólo la punta del iceberg de algo mucho más grande. Vamos a llegar hasta las últimas consecuencias para identificar a todos los actores directos e indirectos que participaron de esta red de espionaje ilegal", escribió en X.

Milei se refirio de esa forma a una investigación que se conoció basada en 76 documentos filtrados, obtenidos por el medio africano The Continent y analizados por un consorcio que incluye al medio inglés opendemocracy.

La misma sotiene que una red rusa denominada La Compañía buscó influir en medios de Argentina para desacreditar al gobierno de La Libertad Avanza.

Según esos registros, entre junio y octubre de 2024 la red habría presupuestado U$S283.000 para destinar a al menos 250 artículos críticos en más de 20 medios del país sobre Milei y la posición argentina respecto de Ucrania.

Se documentaron en esos artículos firmas inexistentes y contenido fabricado.

El contenido consistía principalmente en malas noticias y comentarios críticos sobre la situación económica de Argentina, el costo social y humano de las medidas de austeridad fiscal que promovió la gestión Milei y el aumento de las tensiones diplomáticas con gobiernos de la región.

El Gobierno informó en 2025 que había detectado una presunta red de agentes rusos y el Foro de Periodismo Argentino reportó los mecanismos de la desinformación rusa en nuestro país.

Uno por uno los ganadores de los premios Martín Fierro 2022

Se celebró la fiesta de entrega de premios Martín Fierro 2022, tras 2 años de estar suspendida por la pandemia de Covid-19. Estos son los ganadores de la noche de la tele.

La ceremonia se desarrolló en el modesto Hotel Hilton situado en Puerto Madero, y se transmitió por Telefe. El conductor de la célebre entrega fue Alejandro Marley.

Martín Fierro de Diamantes

Susana Giménez recibió el Martín Fierro de Brillantes por su trayectoria. La diva de los teléfonos, a pesar de no haber estado nominada en ninguna categoría, recibió este domingo el premio a modo de reconocimiento por sus más de 35 años de trayectoria.

Los ganadores

Mejor cronista: Fabián Rubino por América Noticias, de América TV.

Mejor programa cultural educativo: Ambiente y Medio, de El Nueve.

Mejor programa deportivo: Que Vuelvan los Potreros, de TV Pública

Revelación: Jey Mammón, de América.

Mejor autor / guionista: Lily Ann Martin, Jessica Valls y Marcelo Nacci, La 1-5/18, de El Trece.

Mejor noticiero diurno: TeleNueve al mediodía, de El Nueve.

Mejor aviso publicitario: Veo, veo (Flow), por Don.

Mejor actor de reparto: Diego Cremonesi, El Tigre Verón, de El Trece / Monzón, de Telefe.

Mejor programa viajes/turismo: Por el mundo, de Telefe.

Mejor programa de gastronomía: Cocineros argentinos, de TV Pública.

Mejor spot Institucional: Infinia, nueva formula (YPF), por Liebre Amotinad.

Mejor magazine: Cortá por Lozano, de Telefe.

Mejor programa musical: La Peña de Morfi, de Telefe.

Mejor labor periodística femenina: Marisa Andino, de El Nueve.

Mejor panelista: Paulo Kablan, Flor de Equipo, de Telefe.

Mejor reality: Masterchef Celebrity, de Telefe.

Mejor programa humorístico: Polémica en el bar, de América.

Mejor programa juegos de entretenimiento:  Bienvenidos a bordo, de El Trece

Mejor director: Adrián Caetano, Apache.

Mejor labora humorística: Martín Campi, Flor de equipo, de Telefe.

Mejor periodístico: Intratables, de América.

Mejor actriz protagonista de ficción: Agustina Cherri, La 1-5/18.

Mejor programa juegos de preguntas: 100 argentinos dicen, de El Trece.

Mejor big show: La Voz Argentina, de Telefe.

Mejor noticiero central: Telefe Noticias, de Telefe.

Conducción en programa humorístico y de actualidad: Beto Casella, de El Nueve.

Mejor actriz de reparto: Sofía Gala Castiglione, El Tigre Verón, El Trece.

Mejor jurado: Ricardo Montaner, Lali Espósito, Soledad, Mau y Ricky, La Voz Argentina, de Telefe.

Mejor labor conducción femenina: Juana Viale, de El Trece.

Mejor labor periodística masculina: Jorge Lanata, PPT, de El Trece.

Mejor programa de interés general: PH, Podemos Hablar, de Telefe.

Mejor actor protagonista de ficción: Luciano Cáceres, La 1-5/18, de El Trece.

Mejor labor en conducción masculina: Guido Kaczka, Bienvenidos a bordo y Los 8 escalones, de El Trece.

Mejor ficción: La 1-5/18, de El Trece.

Mejor producción integral: Masterchef Celebrity, de Telefe.

Martín Fierro de Oro: Masterchef Celebrity, de Telefe.

Un exministro de Macri se lamentó por no haber pedido cerrar medios públicos

Pablo Avelluto, exsecretario de Cultura de Mauricio Macri, aseguró que los medios públicos tienen "mucho costo y beneficio nulo".

El exfuncionario macrista se ubicó en el centro de las polémicas este sábado cuando a raíz de una noticia falsa se lamentó "no haber hecho más para cerrar Télam y la TV Publica".

El dirigente macrista calificó a los dos medios públicos como "dos clubes de militantes autoritarios carísimos e incompetentes".

Argumentos similares, aunque menos agresivos, había utilizado el ex Titular de Medios Públicos, Hernán Lombardi, cuando decidió despedir a casi el 40% de la planta de Telam.

"El sesgo antidemocratico de la persona que hace de periodista supera al del ex periodista devenido funcionario", indicó en el mismo tuit Avelluto al referirse a la noticia sobre posibles regulaciones en los funcionamientos de los portales para no propagar fake news.

Luego de ser duramente criticado en redes sociales, el ex editor redobló la apuesta y se refirió a la agencia y el canal público como "maquinaria de propaganda estatal" y "obsoletos, cooptados editorialmente por militantes rentados".

Al mismo tiempo, cuando una seguidora de Mauricio Macri le consultó porque no avanzaron más sobre los medios públicos, él respondió que faltaron "consensos internos".

Medios independientes vs. militantes: el dilema ignorante

"Como los periodistas sufríamos tanto, teníamos que emborracharnos todos los días", Gabriel García Márquez.

Hace poco más de un año tuve la oportunidad de asistir a un foro en la Facultad de Ciencias Sociales de nuestra UNSJ donde se planteaba la discusión: ¿Existe el periodismo independiente o es más sincero asumir que todo periodismo es militante? Más allá de la comodidad que representaba para mí dedicarme a otros asuntos, hacia allá partí, compelida por una imperiosa curiosidad. Verdaderamente buscaba respuestas.

Llegando al aula del Departamento de Ciencias de la Comunicación donde se desarrollaba el foro, encontré un panel de conocidos periodistas locales, moderados por docentes y autoridades del Departamento. La audiencia: un aula llena de inquietos, audaces y muy despiertos estudiantes de comunicación social. Un golpe de vista a estas avispadas caras me entusiasmó. Qué lindo ver que en el futuro desde el periodismo o “la comunicación” se podrán hacer cosas valientes, como las que se trasuntan en la mirada briosa de estos chicos, pensé. Pero con el transcurrir de los minutos, la inquietud me empezó a invadir.

A coro, los panelistas sostenían una cerrada negativa ante la idea de que exista la censura en los medios de nuestro querido terruño. Más aún, en los de la Argentina. Cuando los moderadores abrieron el tiempo para preguntas del público, pedí hablar. Dije que como licenciada en esta carrera, recibida en una universidad pública y periodista en ejercicio (en aquél momento aún trabajaba en un medio privado) pensaba dos cosas. La primera: que la censura existe como el aire que respiramos. La segunda: que la dicotomía planteada no debía ser el centro de la cuestión, menos aún en una carrera que en gran parte de su currícula contiene ciencia social. Que tal paradigma debía permitirnos concebir al acto de informar o de re- presentar un acontecimiento como a un hecho social. Y en este punto, podíamos recordar los aportes del genial Eliseo Verón: “explicitar las condiciones de producción de un discurso, es lo que hace que se dé una situación de objetividad con nuestro objeto; borrar o esconder esas condiciones produce una relación subjetiva".

A días del fallecimiento de uno de los creadores de la semiología de “tercera generación” a nivel latinoamericano, Eliseo Verón, recuerdo estos hechos que aún me desvelan.

“Si hay algo parecido a la censura debe ser por autocensura y no de los periodistas, si no de los entrevistados”, retrucó un respetado panelista. Y otro matizó dándome centavos de crédito. No era ni es importante para mí llamar la atención en un lugar así, pero confieso que el tema me moviliza. El agua de todo ese molino terminó fluyendo hacia una conclusión digna de 6,7, 8: “Hay que militar la nueva ley de medios”. En esto coincidieron todos, rebeldes y prolijos.

No estoy en contra de la actitud de los organizadores de tan jugoso encuentro. Sí de puntuales voceros que con pasmosa solvencia ven oro en todo lo que nos rodea y ningún nubarrón sobre nuestra querida profesión periodística. Pues yo sí, dije en ese momento aunque nadie me preguntó. Y lo repito ahora: yo sí vi la censura. Tiene rostro y cuerpo humano, no fantasmal ni producto de sugeridas paranoias.

Volviendo a la segunda situación: creo que lo equivocado del asunto es la dicotomía, el dilema. Desde mi humilde saber, sostengo que la bifurcación es ignorante. Echa por tierra décadas de estudios académicos sobre medios. Está bien que los profesores la lancen a la palestra como se propone un titular de portada: llama la atención sobre un problema y permite desmenuzarlo. Pero de ahí a retroceder no aclarando que todo el quehacer periodístico puede y debe buscar la objetividad y en todo caso discutir sobre nuevas vías, creo que hay mucho trecho. Yo no renuncio a esa vocación de objetividad. Y me llama la atención que haya tantos colegas dispuestos y tan fervientemente gustosos por “militar” en cuestiones de discurso. Militar, un término sacado un campo netamente bélico, endurecido, ideologizado y parcial, más que de uno científico, dinámico, reflexivo y dialéctico.

En "La semiosis social. Fragmentos de una teoría de la discursividad" (1988), el recientemente fallecido Eliseo Verón situaba a cada discurso como una célula en un tejido discursivo. Cada discurso emitido tiene en sí gramáticas de producción y gramáticas de reconocimiento. Por esto, argumentó que el emisor de cada relato debe hacer constar sus fuentes, intereses, ideologías y objetivos para que podamos leer su texto con toda la información necesaria para interpretarlo como una construcción a la que se pueden anteponer otras. Así, si un diario es afín a un partido político o recibe jugosa pauta, lo mejor sería que lo explicitara para que el lector pueda entender por qué se escribe lo que se escribe allí. Y eso significa admitir que hay varias realidades, varias verdades y dejar elegir al lector en cual o cuales “confiar”. Ni más, ni menos.

Otros semiólogos y argentinos como Lucrecia Escudero demostraron a través de la traición que significó la derrota en Malvinas para la credibilidad general, que existe una relación "afectiva" más que racional de las personas con los medios de información que consumimos. Especialmente con los impresos (históricamente, los más reflexivos). Brindamos un contrato crediticio. Creemos antes de comprobar. Compramos antes de pagar. Claro que esto, escrito en los años 80, puede haber sido ampliamente superado por la interactividad que permiten las redes sociales y la inmediatez de la información digital. Sin embargo, dejar de lado descubrimientos realizados a lo largo de un pasado doloroso por académicos, filósofos y teóricos de la comunicación de masas, es tirar tiempo, dinero y reírnos de la sangre derramada.

Históricamente los escribas, intelectuales, pensadores, incluso los juglares y poetas han juzgado las cosas de su tiempo. Resaltando y exagerando gestas hasta elaborar verdaderas epopeyas; criticando y acentuando zonas grises hasta consignar ominosos dramas. En la modernidad, la ciencia y su método quisieron buscar ante todo "la objetividad". La escuela norteamericana, en sentido de corriente de pensamiento y de oficio, pretendió instaurar el "periodismo puro": la noticia desnuda de opinión y enfoque previo. Apelaba a mostrar y reflejar la realidad "tal cual era". El método: el informador con ropa seria, gesto adusto, despojando su lenguaje de adjetivación y su expresión de sentimiento o color. Sólo se guardaba esto para las notas llamadas precisamente "de color". Ni siquiera para el género editorial.

Pronto se demostró que esta objetividad era una ilusión de la modernidad, como cualquier otra pretensión de verdad absoluta. La omnipotente ciencia occidental enfrentó muy pronto la constancia de que todo depende del cristal con que se mire. O, en términos científicos, del paradigma del que se parta. Incluso sucede en las llamadas "ciencias duras".
Sin embargo, esto no impide que como seres humanos pensantes, pretendamos seguir un método que nos acerque un poco más a lo buscado. En el caso del médico, a curar la enfermedad con uno u otro librito. En el caso del ingeniero, a que no se caiga el edificio. En el caso del periodista, a no hacer operaciones a favor y en contra. A dar aire o tinta a las distintas versiones del conflicto. A no guardarse datos. A hacer lo que hace el periodista entre otras cosas: develar lo que quiere ser ocultado. Ocultado por quienes detentan los hilos de poderosas corporaciones.

Estoy en contra de la dicotomía objetividad vs. militancia, tal como a un médico no se le ocurriría pensar que tal laboratorio, radiólogo o anatomopatólogo es objetivo y el otro militante. Sencillamente un científico puede creer en un método por determinadas pruebas y por coincidir en los pasos y argumentos y en otros, no.

Eliseo Verón debe ser justificadamente uno de los teóricos y analistas de la comunicación más relevantes a nivel latinoamericano, habiendo fundado toda una línea de investigación ligada a la semiótica en Argentina (en conjunto con otro grupo de autores como: Oscar Steimberg y Oscar Traversa) y publicado más de una decena de libros entre los que podemos incluir: Conducta, estructura y comunicación (1968), La semiosis social. Fragmentos de una teoría de la discursividad (1988), Esto no es un libro (1999), Efectos de agenda (1999), El cuerpo de las imágenes (2001), Espacios mentales. Efectos de agenda 2 (2002). Preocupado por la historia y destino de los medios, una de sus últimas preocupaciones ha sido justamente la del “fin de los medios”, incluyendo entre ellos la televisión, otra de sus grandes preocupaciones.