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No olvidar: estos son los números de la Década Robada

En esta escueta crítica intentaré demostrar que el modelo de inclusión social y crecimiento del que tanto habló el Gobierno kirchnerista, nos llevó a la pobreza y a la exclusión.

Se robaron la plata de los argentinos y argentinas, también de les argentines, para no quedar mal con mis amigas feministas. En lugar de hacer un país digno y soberano, engordaron obscenamente sus cuentas bancarias y, la ponderada "riqueza" de la que tanto se habla en la Teoría Económica, sólo se derramó entre los funcionarios, gremialistas, legisladores, jueces y empresarios amigos del poder. 

Acá están los números de la Década Robada

Pobreza
Al finalizar el mandato del kirchnerismo, en 2015, el país quedó al desnudo exhibiendo estos números:
El 29% de los argentinos quedó sumergido en la pobreza.
El 6% quedó varado en la indigencia.
Cerca del 42% de la población no tiene cloacas.
El 13% no tiene agua corriente.
Más del 40% no tiene conexión a la red gas natural.

Inflación
Durante los 12 años de Gobierno Kirchnerista, Argentina fue uno de los países con mayor inflación del mundo, con un promedio anual superior al 20% de inflación. Si se toma la inflación acumulada de los 10 últimos años, el resultado es que en ese periodo hubo una inflación de aproximadamente el 700%.

Presión Tributaria
Durante los 12 años de Gobierno del FPV, los argentinos padecieron la mayor presión tributaria de la historia, al mismo tiempo que el Estado concentró recursos de las provincias de forma unitaria y centralista como nunca antes en las últimas décadas.
Entre el 2006 al 2015, los argentinos pagamos al Estado nacional casi 694.000.000.000 de dólares más en impuestos que en la década del 90.

Reservas
El Gobierno de Cambiemos recibió un Banco Central en crisis. Antes de poner en vigencia el Cepo Cambiario, el Banco Central tenía unos 47.000 millones de dólares de reservas. Al entregar el poder, en 2015, se contaba con apenas 25.000 millones de dólares.

PBI
Luego de una década de populismo kirchnerista, Argentina tiene uno de los menores porcentajes de reservas respecto del PBI de América latina:
Argentina tiene reservas que equivalen al 6% de su PBI.
Chile tiene reservas que equivalen al 17% de su PBI por ciento.
México tiene rerservas que equivalen al 17% de su PBI.
Brasil tiene reservas que equivalen al 25% de su PBI.
En 2015, el Estado argentino mantenía un déficit de menos 7% del PBI. Esto quiere decir que, a pesar de contar con muchos recursos, el Estado gastó más de lo que podía, emitió de manera irresponsable y generó inflación.

Deuda
Deuda con los tenedores de bonos llamados "Fondos Buitres".
Durante el Gobierno de Cristina, no se resolvió el conflicto de la deuda a los tenedores de bonos. Esa actitud le costó caro a los argentinos y favoreció a los tenedores de bonos.
La deuda pasó de 3.000 a 11.000 millones de dólares.
La deuda con el Club de París se pagó sin negociar intereses y punitorios.
Se calcula que el no acceso al crédito le costó a la Argentina 100.000 millones de dólares y más de 2 millones de puestos de trabajo que no se crearon.
Argentina estuvo en defult desde el 2002 al 2016.

Empleo
El resultado de no haber estimulado empleo genuino en la actividad privada durante los últimos 10 años, arrojó cifras lamentables: al término del 2015, cerca de 1.200.000 personas quedaron desempleadas y hay aproximadamente 3.800.000 argentinos que trabajan "en negro".
Entre 2003 y 2015, la cantidad de empleados públicos creció un 64%. En 2003 habían unos 2.200.000 empleados públicos. En 2015 los empleados públicos llegaban a 3.600.000.
Hasta el año 2015, un 51% de la población potencialmente activa del país tenía problemas de empleo.
Durante los últimos años de Gobierno del Frente para la Victoria, casi un 50% de los asalariados cobraba menos de un salario mínimo.
Al momento de entregar el gobierno, en 2015, ANSES adeudaba 1.348 millones de pesos a otros organismos.

PAMI
El padrón de afiliados al PAMI tenía 400.000 personas fallecidas por las que se pagaban servicios de salud.

Transparencia
Mucho de esto se explica por la corrupción. Ocupamos el lugar 107 entre los 168 países del ranking de transparencia internacional, muy por debajo de Uruguay y Chile, y también por debajo de Cuba, México, Brasil, Colombia y Bolivia.
Inseguridad
Desde 2008 no se publicaban los datos del delito. Los primeros datos que el nuevo Gobierno pudo relevar indican que se registraron 3.400 homicidios por año, lo que representa un aumento del 40% respecto de 2008.

Exportamos Drogas
El kirchnerimos no combatió el narcotráfico y logró que Argentina sea un país próspero para los narcotraficantes. Somos un territorio liberado que recibe droga, la transforma, la vende internamente y la exporta a Europa, África, Asia, Australia, Medio Oriente y a países vecinos como Chile y Uruguay. Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, la Argentina es el tercer país proveedor mundial de cocaína.

Educación
La educación pública tiene severos problemas de calidad y hoy no garantiza la igualdad de oportunidades. En algunas jurisdicciones donde se aplicó la Prueba Nacional de Evaluación, respondió sólo el 23% de los estudiantes.
Hasta el año 2015, el Estado argentino debía más de 3.000.000.000 de pesos a las universidades.

Energía
Hoy nuestro país tiene déficit energético. Eso quiere decir que pasamos de ser un país que generaba más energía de la que consumía a uno que debe importar energía.
Desde 2003 hasta 2014, se perdió un stock de reservas equivalente a casi dos años de producción de petróleo y a más de nueve años de producción de gas, lo que significa una pérdida de 115.000.000.000 de dólares.
Entre 2003 a 2014 se cuadruplicaron los cortes de luz.

Rutas, trenes y puertos
La conexión entre los argentinos y la salida al mundo para los exportadores quedó en un estado penoso. Las rutas en mal estado, trenes que funcionan mal o no funcionan, puertos atrasados en tecnología, una hidrovía subaprovechada y poca conectividad aerocomercial.
El 40% de las rutas del país está en pésimo estado, pese a que en los últimos 10 años el presupuesto de Vialidad aumentó más de 10 veces.
Las rutas que sí se hicieron fueron las más caras del continente. Los costos de las obras se cotizaron a casi el doble del promedio de obras equivalentes en Latinoamérica. El precio por kilómetro en Argentina era entre un 30% y un 50% más alto que en el resto de América Latina.
A diciembre de 2015, año en que el Gobierno populista de Cristina entregó el poder, habían 930 obras iniciadas que se habían paralizado.
Se dejó una deuda de más de 12.300 millones de pesos en concepto de obras de conectividad a terminar en un plazo de 24 meses. El presupuesto aprobado en 2015 fue de 22.000 millones de pesos sin embargo las obras no se terminaron y la deuda fue heredada por el Gobierno siguiente.
Lo mismo pasó con los ferrocarriles. Los trenes comunican sectores productivos de diecisiete provincias pero por el estado de abandono y falta de inversión del Estado, el sector ferroviario perdió competitividad. Esto atentó directamente contra la generación de empleo.

Aerolíneas Argentinas
Entre 2008 y 2015, Aerolíneas Argentina recibió aportes del Tesoro Nacional por 29.676 millones de pesos, un promedio 2.000.000 de dólares por día.

Economía
Tras el Gobierno populista de Cristina, quedamos en el puesto 106, entre 142 países, en el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial que mide, precisamente, la competitividad económica de los diferentes países. (Este índice analiza la competitividad de 142 naciones, basándose en más de 110 indicadores que incluyen cifras oficiales provenientes de diversas fuentes nacionales e internacionales, y la información proveniente de encuestas de opinión realizadas a empresarios y analistas de cada región).

Vivienda
Una de cada tres viviendas construidas durante los 12 años de Gobierno de FPV no cumplía con los estándares mínimos.
El 60% de las familias que viven en viviendas sociales entregadas por el Gobierno kirchnerista, no tienen el título de propiedad de su casa.

Epílogo

El problema es que el inútil de Macri tenía que hacer las cosas un poquito mejor que estos ladrones. No supo, no quiso, no pudo.

Así nos va.

Argentina devastada: de una ladrona a un estafador para terminar en un ecléctico

Ilustración: Diego Parpaglione

La democracia ha sufrido un devenir decepcionante: de estar en manos de una ladrona caímos en poder de un estafador farsante y terminamos gobernados por un ecléctico bravucón.

Para no quedar bien con nadie y no olvidarme de ninguno, comenzaré esta nota afirmando que el único presidente de la democracia que estuvo a la altura de las circunstancias fue Raúl Alfonsín, a quien el pueblo, es decir todos nosotros y nosotras, le dimos la espalda y dejamos que lo voltearan. No supimos, no pudimos o no quisimos salir a las calles a defender el régimen republicano de Gobierno. Hoy la historia nos confirma que estamos jodidos, estamos mal, y vamos camino a lo peor.

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Cristina necesita zafar de la Justicia y por eso nunca terminó de irse. De hecho, el macrismo, asesorado por Durán Barba, un mercenario eficaz, trató de retenerla en el centro de la escena para tener un enemigo abominable con el cual meterle miedo a quienes no querían que retorne el kirchnerismo. En nombre del ya trillado eslogan: No Vuelven Más, Cambiemos consiguió que la retórica del engaño se les vuelva en contra y hoy ya está de vuelta la Runfla de Ladrones que gobernó Argentina durante 12 años, si contamos los 4 del inefable Néstor y los 8 de la insaciable Cristina.

Cristina, insisto, necesita fueros. Necesita saber que sus hijos no irán presos. Casualidad o no de los meandros de la escena política, estoy en condiciones de asegurar que Máximo y Florencia Kirchner jamás irán presos. A los hijos del matrimonio ladrón les espera un destino esplendoroso: podrán disfrutar tranquilos de la fortuna que mamá y papá amasaron. Digámosolo sin eufemismos: el dinero que el matrimonio Kirchner le robó a los argentinos y argentinas nunca será devuelto: plata que entra no sale.

Alberto Fernández es casi el paradigma del ecléctico argentino: adopta todo el tiempo posiciones intermedias e indefinidas, sin oponerse a ninguna de las variantes posibles. Es pragmático, acomodaticio, contradictorio y conciliador. Cree que en esa puja salvaje de intereses que significa gobernar Argentina va a poder estar en paz con todos los sectores. Macanas, el Tío Beto no sabe dónde se ha metido. No se lo imagina, porque en verdad se encontró la presidencia casi sin buscarla. Cristina le regaló sus votos y lo bendijo escudada en un cinismo sorprendente. Cambió candidatura por impunidad, y le salió bien.

Para aquellos argentinos y argentinas que creían que los ladrones de la década kirchnerista iban a pagar por lo que robaron, tengo una mala noticia: no será así. Cristina nunca irá presa. De Vido, Zannini y Boudou salieron, y el resto saldrá también. Además, el chiquillaje de la Banda de Cacos, incluso los empresarios lavaplata, Lázaro Báez y Cristóbal López, ya disfrutan de la libertad en sus confortables viviendas. Y a no olvidar, los muchachos podrán gozar de los placeres que otorgan la impunidad y la abundante montaña de cash arrebatada al pueblo.

Es una tragedia, y, como ya se sabe, la tragedia criolla incluye capítulos penosos. Estoy en condiciones de adelantar otro episodio: Macri y los farsantes que lo acompañaron no irán presos tampoco. Algunos de su Gabinete se enriquecieron a una velocidad que pocas veces se podrá repetir. Letras, deuda, devaluación, inflación, timba financiera, recesión y destrucción del empleo. Toda esa mala praxis que constituyó el Gobierno de Cambiemos jamás será juzgada en tribunales.

A esta altura de la historia argentina escribo lo que escribo porque no me permito mentirle a quien tiene la deferencia de leer esta columna y este diario. Nadie merece que le mientan, absolutamente nadie.

Macri desperdició 4 años metiendo miedo y practicando un gradualismo estúpido. El fantasma del kirchnerismo nunca desapareció. De hecho, está de vuelta. Se cumple la profecía cantada: Vamos a volver, a volver, a volver, vamos a volver.

Los números del país devastado

Argentina tiene 163 impuestos nacionales, provinciales y municipales. En 2015 habían 96 impuestos nacionales, provinciales y municipales. Cambiemos incrementó la presión sobre el que paga impuestos.

El gasto público consolidado pasó de un promedio del 31,5% sobre el PBI en la década del 90, cuando ya el gasto público era alto, a un máximo de 47,1% en 2016. Es decir que el gasto consolidado aumentó 15,6 puntos porcentuales del PBI.

Si quisiéramos volver a los niveles de gasto público consolidado respecto al PBI de los años 90, habría que bajar el gasto unos 77.000 millones de dólares. De lo contrario, habría que reducir un 34% el gasto público consolidado actual.

Entre marzo de 2018 y noviembre del mismo año, la cantidad de puestos de trabajo del sector privado en blanco experimentó una caída de 158.000 puestos, sin considerar a los autónomos ni a los monotributistas. En cambio, en el mismo período, el empleo público consolidado (nación, provincias y municipios) aumentó en 43.900 puestos. Los datos son de la Secretaría de Trabajo de la Nación.

Durante el período de Gobierno de Cambiemos, el empleo privado en relación de dependencia cayó en 102.000 puestos de trabajo y el empleo público consolidado creció en 58.800 puestos de trabajo.

El Gobierno de Macri ahorró 2 puntos del PBI en gastos corrientes cobrando más tarifas. Además ahorró 1,6 puntos del PBI en gastos corrientes que luego se le escurrieron igual en intereses de la deuda para financiar el gradualismo. A este costo lo pagó el sector privado.

La devaluación de la moneda durante el Gobierno de Macri ha sido espeluznante: cuando asumió el dolar blue costaba 18 pesos. En 2019, sobre el final de su mandato, ya se vendía arriba de los 60 pesos.

Macri vino a bajar la inflación y la subió. Anunció pobreza cero y la hizo crecer. Iba a aliviar la presión tributaria y la incrementó. Fue una esperpento igual que su antecesora, Cristina.

Y si de moneda verde hablamos, Macri prometió una lluvia de dólares e inversiones y terminamos hocicando en el Fondo Monetario Internacional, donde nos acogieron con la vacuna de dólares fáciles pero difíciles de devolver. Ya conocemos la historia, no hace falta refrescarla: tenemos el nivel de endeudamiento más intrépido y peligroso de nuestra historia. Nos prestaron 57.000 millones dólares y vamos a devolver una friolera pagada con sangre, sacrificio y pobreza infligida entre hermanos.

Réquiem para la Argentina devastada

Los argentinos y argentinas eligieron al presidente que gobernará durante un periodo de 4 años. A fines de 2019, cuando fuimos a las urnas, teníamos la opción de votar a un estafador farsante como Mauricio Macri o votar a un integrante de la Banda de Cacos, bravucón y pragmático como Alberto Fernández. El resto de los candidatos casi no incidieron en la contienda de una Argentina que volvió al bipartidismo y fue devorada por la polarización. Estamos encerrados en un laberinto sin salida. El nuestro es un país inviable y fregado de punta a punta. Estamos mal y vamos rumbo a lo peor.

Ojalá el amable lector y la agraciada lectora hayan llegado hasta el final de esta escueta y rudimentaria nota. En tiempos de sordera y fanatismo, nadie escucha a nadie y todos gritan hasta aturdir al prójimo.

¿Y mientras tanto qué?, se preguntarán todos y todas. Sencillo: mientras tanto nos despedimos de los estafadores asaltantes que terminaron su mandato en diciembre de 2019 y ya estamos transitando el Gobierno de la Banda de Ladrones que ganó la elección. Es importante respetar la decisión del pueblo y ése es el país que quiere la mayoría.

Yo ya gané, porque vi el abismo antes de que suceda.

Así nos va.