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Milei llegó a Estados Unidos y se prepara para hablar en la ONU

El Presidente de Argentina, Javier Milei, llegó junto a una comitiva oficial a Estados Unidos. Este martes hablará en la 79° Asamblea General de las Naciones Unidas.

También están previstos encuentros con el magnate Elon Musk, la Presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, el mandatario de Ecuador, Daniel Noboa, y una participación en la apertura de la Bolsa de Valores de Nueva York.

En el entorno del presidente argentino, califican a la visita como "institucional", y ratifican su descreimiento sobre el funcionamiento de la entidad.

Se trata de la sexta visita a suelo estadounidense desde que Milei asumió su mandato. En esta oportunidad, está acompañado por el Ministro de Economía, Luis Caputo; la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich; la Canciller, Diana Mondino, y su hermana y Secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, alias El Jefe.

Pese a la presencia del Ministro Caputo en el viaje, desde el Palacio de Hacienda aseguraron que no está previsto que se reúna con las autoridades del Fondo Monetario Internacional.

Tampoco hay agendada ninguna reunión con funcionarios de la Casa Blanca, abocados a la campaña electoral. En ese marco, en Presidencia señalaron que tampoco se buscará una foto con Donald Trump.

En su discurso, Milei apuntará contra la Agenda 2023 promovida por la ONU, rechazará el cambio climático y las políticas de igualdad de género.

También abordará el "alineamiento" de la máxima organización de estados internacionales con China, gobernada por el Partido Comunista.

Para la ONU el coronavirus ocasionará "pandemia de hambre" en América Latina

En 2030 habrá 67 millones de personas con hambre en la región, según las predicciones de la organización.

La Organización de las Naciones Unidas alertó que la situación generada por el coronavirus en América Latina es "dramática" y provocará una "pandemia de hambre" en la región.

El Director regional para América Latina y el Caribe del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, Miguel Barreto, sostuvo que la enfermedad "se está transformando en una pandemia de hambre, ya que uno de cada tres habitantes de la región no tiene acceso a alimentos nutritivos y suficientes".

Durante una conferencia de prensa en la que presentó el "Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional de América Latina y el Caribe 2020", el funcionario advirtió que "de mantenerse esa tendencia, se aleja la posibilidad de cumplir la meta de hambre cero de los Objetivos de Desarrollo Sostenible".

A su vez, predijo que "en 2030 habrá 67 millones de personas con hambre en la región, sin considerar el impacto del covid-19".

Si bien el estudio no profundiza en las cifras de los últimos meses, el especialista indicó que entre marzo y agosto se pasó de 3,4 a 17 millones de personas que padecen inseguridad alimentaria severa, reseñó la agencia de noticias Sputnik.

En el caso de América Central, Barreto destacó que al coronavirus se sumaron los huracanes Eta y Iota, creando "una tormenta perfecta" que impacta sobre unos cuatro millones de personas.

Por su parte, Julio Berdegué, representante regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura para América Latina y el Caribe, refirió que "hay niños y niñas en el continente que viven en condiciones propias de países como Burkina Faso, Congo, Zimbabwe y Haití", principalmente habitantes rurales, indígenas y afrodescendientes.

Agregó que 104 millones de personas en la región no pueden pagar una dieta saludable por la desigualdad económica, un problema que se ha profundizado a partir de la llegada de la pandemia.

En este esquema, 84 millones de niños dependen de programas de alimentación escolar y diez millones tienen como única comida del día la que reciben en la escuela.

A su vez, el director regional adjunto para América Latina y el Caribe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Youssouf Abdel-Jelil, expresó su preocupación por los problemas de malnutrición que se registran en zonas rurales y urbanas pobres, donde conviven el bajo peso con la obesidad.

En ese sentido, llamó a establecer políticas públicas que atiendan a las madres desde el embarazo, promoviendo la lactancia materna exclusiva y la incorporación de alimentos nutritivos en el momento adecuado.

Finalmente, el director del Departamento de Enfermedades no Transmisibles y Salud Mental de la Organización Panamericana de la Salud, Anselm Hennis, dijo que "2020 será recordado como el año de la pandemia, en el que más de 60 millones de personas en todo el mundo se han infectado y más de un millón de personas han muerto; además ha aumentado el desempleo, la pobreza y reducido el acceso a los servicios de salud".

La ONU celebra sus 75 años con un llamado a la paz global para luchar contra la pandemia

La Organización de las Naciones Unidas fue creada al finalizar la Segunda Guerra Mundial en 1945. Actualmente está formada por 193 Estados miembros y dos Estados observadores, el Vaticano y Palestina.

Al cumplirse el 75° aniversario de la creación de la Organización de las Naciones Unidas, su Secretario General, António Guterres, pidió paz y unión entre los país para combatir "al enemigo común" que es el coronavirus

"Celebramos el 75º aniversario de las Naciones Unidas en medio de una pandemia. Nuestra misión fundacional es ahora más importante que nunca", declaró el portugués en su mensaje difundido por redes sociales. En el texto destacó el rol de la ONU como mediadora para resolver conflictos armados.

"Al inicio de la pandemia, hice un llamamiento a un alto el fuego mundial. En el mundo actual, todos tenemos un enemigo común: la Covid-19. Ahora es el momento de dar un mayor impulso a la paz y lograr un alto el fuego mundial. El tiempo apremia", exclamó.

"Se está colaborando de manera extraordinaria a nivel mundial para conseguir una vacuna segura, asequible y accesible para todos. Nos enfrentamos a enormes desafíos. Gracias a la solidaridad y la cooperación mundiales, podremos superarlos", manifestó el secretario.

Por otro lado, Guterres también se refirió a la emergencia climática que amenaza "la vida misma" y consideró imprescindible "hacer las paces con el planeta".

El Secretario General de la ONU también afirmó que es necesario hacer más en todo el mundo para poner fin al sufrimiento humano causado por la pobreza, las desigualdades, el hambre y el odio, además de luchar contra la discriminación por motivos de raza, religión, género o cualquier otra distinción.

"Durante los meses de la pandemia se produjo un terrible aumento de la violencia contra las mujeres y las niñas", alertó. "Como dice la Carta de las Naciones Unidas: ´Nosotros, los pueblos´, las personas, somos la base y el corazón de la ONU. Defendamos juntos sus valores perdurables. Aprovechemos los logros alcanzados a lo largo de décadas. Hagamos realidad nuestra visión común de un mundo mejor para todas las personas", concluyó.

El Gobierno argentino apoyó a la ONU en la condena a Venezuela por violación de los Derechos Humanos

Argentina votó a favor del proyecto de resolución que extiende el mandato de la Alta Comisionada sobre la situación venezolana.

El Gobierno de Alberto Fernández apoyó ante la Organización de las Naciones Unidas el trabajo realizado por la Alta Comisionada de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet, sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela, en crisis política, económica y social desde hace años bajo el mandatario del bolivariano Nicolás Maduro.

"Argentina está preocupada por la situación de derechos humanos y por la crisis política y humanitaria agravada por las sanciones y la pandemia de Covid 19. Entendemos que los derechos fundamentales de todos los venezolanos deben prevalecer sobre otras consideraciones", dijo en Ginebra el embajador argentino ante el organismo, Federico Villegas.

Argentina votó a favor del proyecto de resolución que extiende el mandato de la Alta Comisionada sobre la situación venezolana e instó a todas las partes "dentro y fuera del país" a "cooperar plenamente".

"Como integrante del Grupo Internacional de Contacto sobre Venezuela, Argentina votará a favor", dijo Villegas, en referencia a la votación de la agrupación que integran países de la Unión Europea, Bolivia, Costa Rica y Ecuador, entre otros.

Tras la polémica desatada días tras por las declaraciones del representante argentino ante la Organización de Estados Americanos, Carlos Raimundi, quien dijo que el país caribeño "sufrió un fuerte asedio de intervencionismo" y que la apreciación sobre las violaciones a los derechos humanos eran "sesgadas", Cancillería había anticipado que el país "mantendrá su liderazgo en la defensa global de los derechos humanos y sostendrá los principios de paz y resolución política de la crisis venezolana".

En este marco, el país pidió a las autoridades de ese país investigaciones "prontas, exhaustivas, independientes e imparciales" de las denuncias de violaciones a los derechos humanos, según el texto.

En una intervención ante el Consejo de Derechos Humanos previa a la votación sobre la situación en el país caribeño, Villegas había adelantado la postura final del Gobierno al abstenerse de una resolución que presentaron Irán y Venezuela.

"No obstante los resultados alcanzados positivos alcanzados en la cooperación con la oficina de la Alta Comisionada, el presente proyecto presenta un insuficiente reconocimiento por parte de las autoridades venezolanas de su responsabilidad por la situación de los derechos humanos en su territorio reflejada en el informe oral de la alta comisionada el 25 de septiembre", había dicho Villegas.

"Instamos al gobierno venezolano a cooperar plenamente con todos los mecanismos de este Consejo y a implementar las recomendaciones hechas por la Alta Comisionada en sus informes así como con su llamado a que conduzcan investigaciones prontas, exhaustivas, independientes, imparciales y transparentes sobre las alegaciones a las violaciones de los derechos humanos, lleve a los perpetradores ante la Justicia y garantice una reparación adecuada a las víctimas", agregó.

Pese al revuelo que habían generado las declaraciones de Raimundi, la postura que el Gobierno dejará fijada este martes está en línea con la última intervención de Villegas ante el Consejo, en la que también condenó las violaciones a los derechos humanos perpetradas por el régimen de Maduro, al manifestar la "profunda preocupación" oficial.

Fernández ante la ONU: "El verdadero progreso se construye con todos adentro"

Los líderes mundiales se juntaron de modo virtual para discutir "el futuro que queremos" en el 75° aniversario de la Organización de las Naciones Unidas.

El Presidente Alberto Fernández marcó la necesidad de la integración de los sectores más vulnerables, en su discurso ante la inauguración de la 75° Asamblea General de las Naciones Unidas, realizado en forma virtual por la pandemia de coronavirus.

Consideró que la vacuna contra el coronavirus debe ser considerada como "un bien público global, accesible a todas las naciones”.

Fernández llamó a "recrear el multilateralismo basado en la solidaridad, globalizándola", siguiendo los mensajes del papa Francisco, para "salir mejores y no peores de esta crisis" y afirmó que desde la llegada de este Gobierno el eje fue "el espíritu solidario.

A su vez, el jefe de Estado afirmó que "el endeudamiento tóxico constituye un freno al desarrollo" de los países, destacó que Argentina haya renegociado su deuda externa con acreedores privados “en plena pandemia” y afirmó que "nadie puede pagar a costa del sacrificio de los pueblos".

El mandatario instó a la comunidad internacional a que "facilite la reestructuración ordenada" de deudas, al tiempo que destacó que la Argentina prioriza los derechos humanos, que son una política "fundamental del Estado", y las políticas de género.

El discurso completo del presidente

"Estimado Secretario General, estimado Presidente, miembros de esta honorable Asamblea:

La Argentina fue uno de los Estados fundadores de las Naciones Unidas hace 75 años. Hoy vivimos una crisis sanitaria de dimensiones planetarias que nos invitan a un nuevo comienzo.

El Papa Francisco nos interpela a todos, especialmente a los líderes reunidos en esta ocasión, a pensar en cómo salir mejores y no peores de esta crisis.

Inspirado en su prédica y en su ejemplo, vengo a ratificar un llamamiento al mundo entero a recrear un multilateralismo basado en nuestra solidaridad.

No es tiempo de globalizar la indiferencia sino de globalizar la solidaridad en múltiples dimensiones.

Esta pandemia nos ha revelado frágiles y ha recreado la necesidad de construir puentes entre personas, entre naciones y entre regiones.

Si estamos siendo capaces de fabricar respiradores artificiales uniendo piezas y saberes de diferentes regiones del planeta, tenemos que ser capaces de soñar y construir respiradores no-artificiales para el tiempo de la post-pandemia.

Si estamos uniendo esfuerzos de médicos, investigadores, inversionistas y sistemas científicos de todo el planeta para descubrir una vacuna que prevenga el Covid-19, tenemos que ser capaces de soñar y construir una vacuna contra la injusticia social, la depredación ambiental, la discriminación en todas sus formas.

Este espíritu solidario es el que mi gobierno ha priorizado desde su llegada, porque de la pandemia, al igual que de la pobreza, nadie se salva solo.

Es por eso que, desde los primeros momentos de la pandemia, la Argentina priorizó la salvaguarda de la vida y el cuidado de los más vulnerables, implementando una serie de medidas de emergencia que permitieron evitar el colapso del sistema de salud y mitigar las consecuencias inmediatas de la pandemia.

Se brindó alivio inmediato a las familias y a las empresas mediante múltiples medidas, con un Estado presente y activo.

En este mismo espíritu de solidaridad, nosotros sostenemos que la vacuna que se produzca para prevenir la enfermedad tiene que ser un bien público global accesible a todas las naciones de una manera equitativa.

Nos sumamos a las resoluciones adoptadas en ese sentido por esta Asamblea General y hemos puesto a disposición nuestras capacidades para la investigación y la producción de la vacuna.

Me puse como objetivo de gobierno volver a poner a la Argentina de pie. Podemos juntos volver a poner al mundo de pie.

Ello requiere que reconozcamos la importancia del equilibrio. El equilibrio es restablecer las prioridades del sistema multilateral, empezando por los últimos para llegar a todos. Tenemos que ser arquitectos de una nueva casa común.

Antes de la aparición de la pandemia, se planteó la necesidad de reformar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Hay acuerdos sobre rehabilitar la Organización Mundial de Comercio. Se planteó la crisis del mecanismo de las instituciones de Bretton Woods, que habían demostrado limitaciones para responder a la crisis financiera de 2008-2009. Todos eslabones de la arquitectura multilateral nacida de la posguerra.

La pandemia también ha puesto en crisis las clásicas métricas para determinar el acceso a los recursos para el desarrollo. Indicadores utilizados comúnmente para clasificar las necesidades de los países, como el ingreso per cápita, no dan cuenta de las desigualdades y realidades diversas que existen dentro de un mismo país.

Asimismo, convertimos en invisible el trabajo que millones de personas, mayoritariamente mujeres, aportan con el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.

Resulta indispensable también rever el modo en que concebimos la cooperación, adoptando una perspectiva multidimensional que vaya más allá del ingreso per cápita para determinar los criterios de elegibilidad para recibir Ayuda Oficial al Desarrollo.

Más del 60% de los pobres habitan en países de renta media. Si no atendemos a estos países, en forma solidaria, y entendiendo que el verdadero progreso se construye “con todos adentro”, difícilmente logremos realizar avances decididos hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Todo lo anterior nos indica que resulta imprescindible dinamizar la capacidad de las Naciones Unidas para dar respuesta al mandato para la que fue creada.

Necesitamos unas Naciones Unidas 4.0, con sus valores fundacionales intactos y con la lucidez para incorporar los inmensos cambios tecnológicos en marcha, para hacerlos más humanos, más democráticos y más inclusivos socialmente.

Todo esto marca la necesidad de una profunda reflexión, que trasciende la respuesta dada a la pandemia.

El camino de salida de la pandemia y hacia los objetivos de la Agenda 2030, requiere promover políticas económicas, industriales y sociales orientadas al cambio estructural de nuestras economías.

El compromiso con la agenda ambiental requiere una importante provisión de recursos financieros, creación de capacidades y transferencia de tecnología por parte de los países desarrollados, a la luz del Principio de Responsabilidades Comunes pero Diferenciadas.

Nuestro país está comprometido con una agenda de transición justa hacia el desarrollo integral y sostenible. Transición justa refiere a la gradualidad, el refuerzo de la productividad y competitividad de la economía y la creación de empleos.

Estamos firmemente convencidos de que es necesario un compromiso colectivo para lograr la pronta y efectiva implementación del Acuerdo de París. Nadie se salva solo en un planeta que se incendia, se inunda o se envenena.

En este tormentoso contexto global, el endeudamiento externo tóxico e irresponsable con fines especulativos constituye otra ola de atraso y subdesarrollo.

Argentina logró sellar un importante acuerdo con casi la totalidad de sus acreedores externos privados, convirtiéndose en uno de los primeros países en enfrentar el desafío de afrontar una reestructuración de deuda en el marco de la pandemia.

El apoyo de la comunidad internacional, que incluye a varios de los países aquí presentes, como al sector privado, la sociedad civil y la comunidad académica internacional ha sido clave para recuperar la sostenibilidad de la deuda pública.

Las negociaciones con el FMI se encararán de la misma manera, de forma responsable, siendo respetuosos de los compromisos contraídos, evitando al mismo tiempo poner en riesgo las condiciones que permitan la reactivación económica y la construcción de un sendero de desarrollo inclusivo y sostenible.

Hace poco más de 5 años, el 10 de septiembre de 2015, esta Asamblea General aprobó la Resolución 69/319 sobre Principios Básicos de los Procesos de Reestructuración de la Deuda Soberana.

El posicionamiento de la Asamblea General sentó un precedente para la gobernanza de las finanzas internacionales y el reconocimiento de los derechos económicos soberanos frente a comportamientos abusivos y extorsivos.

Todo ello con el objetivo de dar racionalidad y previsibilidad a los procesos de reestructuración de deuda, con base en la buena fe, la transparencia, el trato equitativo, la inmunidad soberana de jurisdicción y de ejecución, la legitimidad, la sostenibilidad y la reestructuración por mayoría.

Instamos a la comunidad internacional a continuar buscando nuevas alternativas multilaterales que faciliten la reestructuración ordenada de las deudas y asegurar la mayor disponibilidad de recursos para la aplicación de políticas públicas para enfrentar la pandemia y sostener el crecimiento inclusivo.

Ningún país puede pagar su deuda a costa de que su pueblo quede sin salud, sin educación, sin seguridad o sin capacidad de crecer. También es equilibrio priorizar los derechos humanos por sobre todo lo demás.

La promoción y protección de los derechos humanos es de hecho una política fundamental del Estado argentino desde 1983. Esta decisión se ha traducido en la ratificación y el otorgamiento de rango constitucional a todos los instrumentos internacionales de derechos humanos vigentes y en nuestra activa participación en el sistema universal y regional.

Las banderas de memoria, verdad y justicia guían las instituciones de nuestra democracia, al igual que el respeto a la diversidad y la inclusión.

El mundo pos-pandemia puede exacerbar la grave crisis de refugiados y desplazados que afronta el planeta y nuestra región. La respuesta debe ser la promoción y garantía de los derechos humanos de los migrantes.

Como nunca antes, nuestra condición humana nos demanda solidaridad. No podemos quedar pasivos frente a sanciones que suponen bloqueos económicos que solo asfixian a los pueblos en medio de esta crisis humanitaria.

La lucha contra todas las formas de discriminación y el consecuente compromiso con los derechos de las personas y grupos vulnerables e históricamente discriminados, es parte de esta política del Estado argentino que se proyecta en las numerosas iniciativas que la Argentina apoya y lidera.

La crisis global provocada por el Covid-19 también ha puesto de manifiesto la grave desigualdad de género.

Para nuestra sociedad, el logro de la igualdad sustantiva entre varones y mujeres es una prioridad y un pilar central de la democracia argentina.

Mi gobierno está comprometido con ella y es por eso que, por primera vez en la historia, hemos creado el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, así como un Gabinete Nacional para hacer transversales las Políticas de Género.

Nuestro gobierno decidió reforzar las acciones y dispositivos nacionales de atención a las mujeres víctimas de violencia, al tiempo que hemos instrumentado un enfoque de género en las medidas de protección social y laboral, y hemos promovido la corresponsabilidad y una distribución más justa de las tareas de cuidado.

El compromiso ya es evidente. Argentina ha sido clasificado en el ranking de la ONU como el país que más medidas con perspectiva de género implementó durante la pandemia.

No quisiera dejar de ratificar que la Argentina condena al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones y privilegia su tratamiento en el marco de los foros multilaterales. Siempre en el marco del imperio del estado de derecho y el respeto a los derechos humanos.

A 26 años del atentado a la sede de la AMIA quiero continuar la política iniciada en este ámbito en 2003 y continuada posteriormente, y requerir a las autoridades de la República Islámica de Irán que cooperen con las autoridades judiciales argentinas para avanzar en la investigación de dicho atentado.

También solicitamos a la comunidad internacional cumplimentar las solicitudes contenidas en las cédulas rojas de Interpol ante la eventual presencia de un imputado en sus territorios, algo que Argentina jamás dejó de reclamar.

Para terminar, quiero reafirmar los legítimos e imprescriptibles derechos de soberanía de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, los cuales forman parte integrante del territorio nacional argentino. Y que se encuentran ocupados ilegalmente por el Reino Unido desde hace ya más de 187 años.

Este año se cumplirán 55 años de la resolución 2065, la primera adoptada por esta Organización relativa a la Cuestión de las Islas Malvinas que solicitó a la Argentina y al Reino Unido mantener negociaciones que permitiesen alcanzar una solución pacífica y definitiva a esta disputa de soberanía.

Ese pedido se ha mantenido vigente y ha sido renovado en múltiples ocasiones, más recientemente con la adopción por consenso de una nueva resolución sobre la Cuestión por parte del Comité Especial de Descolonización el pasado 5 de agosto.

El Reino Unido persiste en su actitud de desoír el llamado a reanudar las negociaciones respecto de la disputa territorial y ha agravado la controversia por los llamados a la explotación ilegal y unilateral de los recursos naturales renovables y no renovables en el área, acción contraria a la resolución 31/49 de esta Asamblea-

También insiste con la injustificada y desmedida presencia militar en las Islas, que no hace más que traer tensión a una región caracterizada por ser una zona de paz y cooperación internacional.

Hemos solicitado al Sr. Secretario General que renueve sus esfuerzos en la misión de buenos oficios que le fuera encomendada por esta Organización. Confiamos en que esta misión puede ser de gran asistencia para que podamos dar cumplimiento a lo dispuesto por la comunidad internacional.

Quisiera despedirme de esta honorable Asamblea, haciendo un llamamiento para que aprovechemos esta oportunidad histórica de unirnos como sociedad para hacer frente a una crisis sin precedentes.

La pandemia del coronavirus se ha llevado la vida de más de 1 millón de personas, y está dejando dolorosas secuelas que se manifiestan en mayor pobreza, hambre, y desigualdad, poniéndonos de nuevo a prueba.

Espero que la solidaridad, el diálogo y la cooperación entre naciones, como alguna vez supimos hacerlo, sigan siendo el camino para enfrentar los desafíos que tenemos como humanidad.

Muchas gracias".