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Las supuestas conquistas del peronismo que no fueron logradas ni por el peronismo ni por Perón

En la escolástica peronista, los logros de la justicia social le son atribuidos a ese gran farsante de la historia argentina llamado Juan Domingo Perón.

Conocido por sus íntimos como el Pocho, Perón supo captar el imaginario del pueblo obrero, siempre explotado, que rápidamente sintonizó con la simpatía de un militar filofascista que supo ganarse el favor de los trabajadores.

Lo primero que deberíamos entender es que Perón llegó al poder gracias a un golpe de Estado en Argentina.

1943, el año del golpe

Para comprender la compleja trama de aquellos años, deberemos remitirnos al 4 de junio de 1943, año en que Edelmiro Julián Farrell participó, junto al Coronel Juan Domingo Perón, en el golpe de Estado a la democracia llamado: "Revolución del 43" que derrocó al Gobierno del Presidente Ramón Castillo, último de la llamada Década Infame, debido al fraude electoral y a la corrupción imperante durante ese periodo.

Una vez concretado el golpe, Farrell se desempeñó en los cargos de ministro de Guerra y vicepresidente de la Nación durante la dictadura del General de división Pedro Pablo Ramírez.

Ramírez había participado del golpe de Estado de septiembre de 1930 contra el radical Hipólito Yrigoyen. Siendo Jefe del Servicio de Informaciones del Estado Mayor del General José Félix Uriburu, participó de manera destacada en los preparativos del asalto militar contra la democracia argentina.

Ramírez fue removido de su cargo en 1944, entonces Farrell asumió, por delegación, como presidente de la Nación.

Durante aquel golpe de Estado iniciado en 1943, el Pocho Perón ocupó importantes cargos: fue titular del Departamento Nacional de Trabajo, luego se hizo cargo de la Secretaría de Trabajo y Previsión. Más tarde fue ministro de Guerra, hasta que finalmente llegó a ser vicepresidente, durante la presidencia de Farrell.

Durante aquel periodo en que ocupó tan importantes cargos, Perón tomó medidas para favorecer a los sectores obreros y hacer efectivas las leyes laborales.

Las medidas que dictó Perón no surgieron de su imaginario, sino que ya habían sido pensadas y algunas puestas en vigencia por otros presidentes. El tiempo jugó a su favor y el humor social también.

La dictadura convocó a elecciones generales en 1946, en las cuales resultó victorioso el exvicepresidente militar, Juan Domingo Perón, quien asumió su primer mandato constitucional el 4 de junio de 1946.

Perón llegó por elecciones cívicas al poder luego de la movilización obrera del 17 de octubre de 1945. Fue entonces que Farrell ordenó la celebración de elecciones en 1946 y entregó el poder al General de brigada Juan Domingo Perón, quien había sido su vicepresidente, ministro de Guerra y secretario de Trabajo y Previsión. El Pocho había participado del golpe militar de la mano de una dictadura que nada tenía que ver con la democracia.

Los supuestos logros del peronismo que no fueron del peronismo

Es necesario advertir que aquellas conquistas que el peronismo se atribuyó como propias, fueron el resultado de una serie de luchas infatigables que la sociedad argentina consiguió, en muchos casos, con el consenso de los principales partidos políticos.

El descanso dominical se logró en 1905, durante el Gobierno de Julio Argentino Roca.

Los socialistas presentaron la primera ley de protección del trabajo de mujeres y niños en 1907, durante el Gobierno de José María Cornelio del Corazón de Jesús Figueroa.

La ley de accidentes de trabajo, fue votada en 1914, durante el Gobierno de Roque Sáenz Peña, del Partido Autonomista Nacional. Ejerció la presidencia en 1910 y 1914, fecha en que falleció cuando aún le quedaban dos años de mandato.

La primera reglamentación del trabajo a domicilio fue votada en 1916, durante la presidencia de Victorino de la Plaza, quien gobernó Argentina desde el 9 de agosto de 1914 hasta el 12 de octubre de 1916.

La primera ley de jubilaciones fue sancionada en 1924, durante el Gobierno radical de Marcelo Alvear. En esta conquista, fueron muy importantes los aportes de diputados socialistas.

La jornada de 8 horas de trabajo se implementó en 1929, durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen, de la UCR.

Lo que conocemos como vacaciones pagas, se conquistaron en 1933, durante el Gobierno del General José Félix Uriburu, quien el 6 de septiembre de 1930, encabezó una sublevación cívico militar que derrocó al Gobierno democrático del Presidente Hipólito Yrigoyen, de la Unión Cívica Radical.

También durante el Gobierno del General José Félix Uriburu, en 1933, se implementaron las leyes de indemnización por despido sin causa, protección de la maternidad y licencia paga por enfermedades.

Finalmente, durante el Gobierno de Arturo Illia, en 1964 el presidente promulgó la Ley del Salario Mínimo, Vital y Móvil, la cual el Senado aprobó por unanimidad.

En el imaginario criollo, los argentinos creyeron en el relato peronista que ase atribuyó casi todas las conquistas sociales de la historia.

Pero es necesario entender que la legislación social argentina fue de avanzada para su época y fue un modelo para muchos países de América latina.

Al Pocho lo que es del Pocho

Sí hubo algunos logros que deberán anotarse entre los activos históricos del Pocho Perón.

Perón impuso el Estatuto del peón de campo, y trabajó por la ampliación del sistema jubilatorio, los fueros laborales y el aguinaldo. Esas conquistas fueron tomadas cuando era funcionario de la dictadura militar que imperó entre 1943 y 1946.

En caso de que los peronistas deseen acreditarse estos logros históricos, deberán aceptar también que Juan Domingo Perón fue un general filofascista que participó de un golpe de Estado en Argentina.

Por lo pronto, deberemos entender, si es que el rigor histórico nos interesa, que no hay una sola ley social de importancia sancionada en alguno de los periodos democráticos en los que Perón fue presidente de la Nación.

Lo que hizo Perón siendo presidente fue ampliar algunas conquistas ya logradas por otros mandatarios argentinos.

De no ser así, que Dios y la Patria me lo demanden.

Los Premios Nobel, la educación pública y el fascismo del Pocho Perón

Se habla mucho de la educación pública, lo cual es saludable. ¿Acaso olvidan la persecución del Pocho Perón a los nobeles argentinos?

Entusiastas integrantes del peronismo pronuncian esplendorosos discursos destacando las bondades de nuestra educación estatal. Gremialistas que responden al PJ también enjuagan su conciencia y alivian su secreta frustración enarbolando el estandarte de la educación pública. 

Olvidan los muchachos que el líder y creador del movimiento fue un fascista espontáneo que persiguió a tres de los galardonados con el Premio Nobel. La amnesia persistente del palco sindical se convierte en una herramienta de la patota peronista que sueña con volver.

El caso del doctor Saavedra Lamas 
El premio Nobel de la Paz, doctor Saavedra Lamas, fue cesanteado en su cargo de docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1946, cuando el Pocho Perón intervino la academia.

Su delito había sido no adherir al nuevo gobierno.

Fue presidente de la XI Conferencia Internacional del Trabajo, celebrada en Ginebra en 1928 y de la Conferencia Panamericana de 1936. También presidió la Asamblea de la Sociedad de Naciones en 1936.

Fue rector de la Universidad de Buenos Aires entre 1941 y 1943 y profesor de esa academia hasta 1946. Presidió la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires. No es baladí recordar que Carlos Saavedra Lamas fue premiado con el Nobel de la Paz en 1936.

El caso del doctor Houssay
El premio Nobel de Medicina, doctor Houssay, fue cesanteado en su cargo de investigador de la UBA por el gobierno de facto de 1943. Justamente, en ese gobierno militar había un activo y entusiasta funcionario: el Coronel Juan Domingo Perón.

El delito del doctor Houssay había sido firmar una solicitada en apoyo a los aliados que se enfrentaban a la Alemania nazi.

En 1943 fue dejado cesante en la Universidad de Buenos Aires por haber firmado, junto con otras personalidades, una declaración de apoyo al bando aliado en el marco de la Segunda Guerra Mundial.

Es preciso señalar que Bernardo Houssay fue condecorado con el Nobel de Fisiología y Medicina en 1947.

El caso del doctor Leloir
En el año 1943, quien sería futuro premio Nobel, el doctor Leloir, tuvo que abandonar su cargo de investigador en la UBA. Lo hizo en una actitud de solidaridad para con su maestro, el doctor Houssay, quien había sido echado por Perón bajo la acusación de haber firmado una solicitada contra el nazismo.

La historia registra que hacia 1943, cuando tuvo que emigrar, fue porque su maestro, Bernardo Houssay, fue expulsado de la Facultad de Medicina de la UBA por firmar una carta pública en oposición al régimen nazi de Alemania.

En aquel entonces, el gobierno militar estaba a cargo de Pedro Pablo Ramírez, de cuya gestión fue funcionario el Coronel Juan Domingo Perón. El destino de Leloir fue Estados Unidos, donde ocupó el cargo de investigador asociado en el Departamento de Farmacología de la Universidad de Washington.

Leloir regresó a Argentina en 1946. Desde entonces, y hasta el fin de sus días, trabajó en el Instituto Campomar, dado que la Universidad de Buenos Aires, intervenida por el peronismo, le cerró las puertas.

Cuando en 1970 recibió el Nobel, donó los ochenta mil dólares del premio al Instituto Campomar, para continuar su labor de investigación. Por si acaso hiciera falta recordarlo, Luis Leloir fue premiado con el Nobel de Química en 1970.

Nostalgias del populismo tramposo

Durante el Gobierno de Cristina se habló mucho de educación pública y de investigación científica. Eran épocas de populismo tramposo y de relato farsante. Un caza bobos fenomenal que enganchó a millones de argentinos haciéndolos creer que estaban ante una revolución socialista. Las voces más hipócritas que pronunciaron sus discursos en torno a este tema eran funcionarios e intelectuales que respondieron al modelo kirchnerista. Modelo que, sin ánimo de ofender, fue una estructura organizada como asociación ilícita que tuvo por objeto saquear al Estado argentino y terminó robándole a los ciudadanos algo así como un PBI y medio completo. 

Sarmiento, el gran impulsor de la educación y la ciencia

No está demás recordar que durante la segunda mitad del siglo XIX, Domingo Faustino Sarmiento dio un impulso extraordinario al desarrollo de la ciencia en Argentina. Sarmiento se propuso darle continuidad a lo que décadas antes había hecho Bernardino Rivadavia.

El resultado de la política del Gran Maestro fue excelente. No sólo trajo al país a investigadores de la talla del naturalista Germán Burmeister y el astrónomo Benjamin Gould.

Además creó la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba integrada por un importante equipo de sabios europeos. Celebró los trabajos científicos de Francisco J. Muñiz y auspició la carrera arqueológica y paleontológica de Florentino Ameghino, a quien identificó como "el campeón de las nuevas ideas evolucionistas" que se propagaban por el mundo a partir de la obra revolucionaria de Charles Darwin.

Hacia finales del siglo XIX, Argentina vivió un período de impresionante crecimiento económico que no se vio reflejado en la actividad científica. Bástenos consultar al historiador José Babini, quien no dudó en denominar a ese período como "la crisis científica del 90".

Estaba sucediendo algo fatal, el empuje inicial de Sarmiento se fue diluyendo en la nada porque no encontró continuadores que fueran poseedores de la visión estratégica del ex presidente sanjuanino.

Todo el esfuerzo de Sarmiento se debilitó a principios del siglo XX por prejuicios ideológicos y luego se produjo un leve intento de recuperación con la Reforma Universitaria.

Para entender mejor el dilema plantado en estos últimos párrafos, recomendaré al ávido lector el libro Historia crítica de la ciencia argentina, de Julio Orione.

En este punto es necesario agregar lo que acaso sea una obviedad: los argentinos seguimos pagando los costos de una lucha fútil que se desata entre el conocimiento y la ideología. Una lástima por nosotros, porque nos estamos perdiendo la posibilidad de ser una nación digna, soberana y de avanzada.

Así nos va.

El Presidente Milei celebró la decisión de desclasificar los archivos de la dictadura

El presidente argentino sostuvo que "jamás habrá justicia" sin "memoria completa". Aseguró, además, que se irá "a fondo en la búsqueda de la verdad".

Milei celebró la decisión de desclasificar los archivos de la SIDE sobre la dictadura, y la determinación de declarar delito de lesa humanidad el asesinato de Humberto Viola y su hija propiciado por el ERP que anunció el Vocero presidencial, Manuel Adorni.

"A fondo en la búsqueda de la verdad. En su defecto, jamás habrá Justicia", escribió el presidente en su cuenta de X, minutos después de la difusión del video grabado que protagonizó el portavoz, en el marco del 49° aniversario del Golpe Cívico Militar de 1976.

Al mandatario se lo vio muy activo en sus redes este lunes, replicando varios mensajes alusivos a la batalla cultural que encarna para desmentir la cifra de 30.000 desaparecidos y responsabilizar al kirchnerismo de "negociar con los derechos humanos".

Desde la Oficina de la Presidencia, sostuvieron: "Cabe recordar que, en 2022, la administración de Alberto Fernández, en representación del país, sostuvo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que este crimen no constituía un delito de lesa humanidad y que, por lo tanto, era prescriptible". 

"En contraste, el Presidente Javier Milei ha tomado la decisión de acompañar el pedido de justicia de la familia Viola, instruyendo a la Secretaría de Culto y Civilización de la Cancillería Argentina, para que reconozca ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que este crimen debe ser considerado un delito de lesa humanidad, ocurrido en el marco de un conflicto armado interno", aseveraron.

Otro de los que se expresó fue el secretario de Culto y Civilización de la Cancillería, Nahuel Sotelo, encargado de se establezca ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que el crimen de la familia Viola debe ser considerado un delito de lesa humanidad.

"Por instrucción del Presidente Javier Milei hemos avanzado para reconocer ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que el crimen contra la familia Viola a manos del Ejército Revolucionario del Pueblo debe ser considerado un delito de lesa humanidad", planteó por el mismo canal, y añadió que "no más discriminación para las víctimas del terrorismo".

Hannah Arendt, el jerarca hitlerista Eichmann y el asilo del Pocho Perón a los nazis

Cada año se celebra el nacimiento de Hannah Arendt en Alemania, quien llegó al mundo un 14 de octubre de 1906. Fue un testimonio de resistencia y convicción.

No hace falta decirlo, Hannah Arendt es una autora notable de la filosofía del siglo XX, porque produjo obras fenomenales referidas a la democracia, el totalitarismo y las libertades políticas.

Aunque, se sabe, su trabajo más importante fue La banalidad del mal. En realidad, el título completo de la obra es Eichmann en Jerusalén. Un informe sobre la banalidad del mal. Arendt lo publicó en 1963, tras haber asistido como periodista al juicio que se le hizo a Adolf Eichmann en Israel. El texto es un tratado minucioso sobre la condición humana.

Esta es la parte donde entra en escena el filonazi y fascista Juan Domingo Perón. Hay que recordar que el criminal nazi, Adolf Eichmann, fue secuestrado en Argentina en el año 1960. Luego fue llevado a Jerusalén para ser enjuiciado por crímenes cometidos contra el pueblo judío durante el régimen nazi de Adolf Hitler.

Adolf Eichmann consiguió asilo en Argentina gracias al Pocho Perón

¿Qué hacía en Argentina este jerarca nazi? La respuesta es sencilla: Hacía lo que muchos otros hacían, se escondía tras haber cometido brutalidades indescriptibles contra otros seres humanos.

El criminal de guerra, Adolf Eichmann, llegó a Argentina el 15 de julio de 1950. Huía de la justicia y buscaba disipar sus culpas en este país donde un presidente, el Pocho Perón, les daba asilo a los nazis sin preguntarles demasiado y tras el aporte de un emolumento que garantizaba la complicidad silenciosa del presidente y de todas las autoridades de su Gobierno.

Durante el proceso judicial que se le hizo a Adolf Eichman en Israel, se llegó al veredicto de que sus crímenes fueron contra la Humanidad, entonces fue condenado a la horca. Entre los años 1945 y 1951, periodo donde el Pocho Perón gobernó Argentina, entraron al país una cantidad incalculable de militares y civiles que habían participado en el nazismo. En el pago criollo recibieron protección y se les permitió el anonimato que necesitaban para borrarse del mapa por un tiempo.

Un informe sobre la banalidad del mal, el libro que Arendt
dejó como legado para la humanidad.

Arendt, que había sufrido en carne propia los atropellos del nazismo contra los judíos. Presenció el juicio y sus reflexiones la llevaron a ahondar en las causas del accionar desmedidamente cruel y malvado de Eichmann. La frase "la banalidad del mal" hace referencia a ciertos aspectos de la conducta humana que llevan a actuar con crueldad extrema, no por maldad intrínseca sino por seguir las reglas del sistema sin reflexionar sobre sus actos. El bien y el mal, dos palabras vaciadas de contenido y banalizadas. Se podría decir, si es pertinente el eufemismo, fatalmente relativizadas.

Hannah Arendt detalló que Eichmann no tenía convicciones profundas ni trayectoria antisemita. Tampoco tenía un carácter retorcido ni era un enfermo. Simplemente hizo lo que hizo para ascender en su carrera. Cumplió órdenes sin cuestionarlas. Sólo perseguía su miserable y diminuto éxito individual. Era un burócrata que no reflexionaba sobre sus actos. Era eficiente pero no tenía sentimientos sobre el "bien" y el "mal".

La importancia del planteo acerca de "banalidad del mal" es que Eichmann sólo es uno más de los tantos criminales que atentaron contra la humanidad cumpliendo órdenes y posicionando su carrera.

Lo hicieron por codicia y, en apariencia, no por malvados. De esta manera, la filósofa advertía la necesidad de estar siempre alertas a este fenómeno de personas "normales", sin perversiones especiales, que se convierten en monstruos cuando el sistema así se los requiere.

La frase se popularizó para definir a aquellos que, sin tener una personalidad perversa, son capaces de cometer grandes atrocidades. Hoy el mundo tiene millones de Eichmann dispersados en todas partes. Algunos haciendo el mal sea por acción, omisión o pensamiento. Otros esperando su momento para dar el zarpazo.

Así nos va.

Por qué se celebra el Día de la Militancia Peronista

El 17 de noviembre de 1972, el expresidente Juan Domingo Perón volvió a Argentina tras 18 años de exilio en España, luego del golpe de Estado recordado como la Revolución Libertadora de septiembre de 1955.

El peronismo recuerda el 17 de noviembre como un símbolo de la resistencia y la militancia por los años en los que estuvo proscripto, razón por la cual se festeja el Día de la Militancia Peronista.

El día en que retornó el Pocho Perón, fue cristalizado en una fotografía donde se lo ve al expresidente con las manos abiertas, junto al secretario general de la CGT, José Ignacio Rucci, que sostiene un paraguas bajo la lluvia copiosa de ese día.

El avión proveniente de Roma con Perón a bordo aterrizó a las 11.20 en Ezeiza, en una Argentina aún bajo la dictadura de Alejandro Agustín Lanusse y frente a una multitud que se había movilizado para recibirlo.

Histórico abrazo entre Juan Domingo Perón y Ricardo Balbín, en 19 de septiembre de 1972, en la residencia de Gaspar Campos.

Ernesto Jauretche, militante peronista y sobrino del pensador y político Arturo Jauretche, escribió para Agencia Paco Urondo varios artículos sobre la militancia, entre los que destaca la importancia de la militancia como una lucha colectiva:

"El militante se apega a los principios éticos que hacen mejores a todos los humanos y ejerce las conductas morales escritas en la conciencia colectiva. Por eso el militante sólo existe como héroe colectivo; no puede expresarse como individuo sino dentro de la militancia".

En esta línea, el guionista Héctor G. Oesterheld, quien fue citado por Jauretche, al hablar sobre su obra sentenció: "El héroe verdadero de El Eternauta es un héroe colectivo, un grupo humano. Refleja así, aunque sin intención previa, mi sentir íntimo: el único héroe válido es el héroe en grupo, nunca el héroe individual, el héroe solo no existe".

Este martes habrán distintas movilizaciones en conmemoración al Día de la Militancia y en apoyo al gobierno nacional y los proyectos que se tratarán en esta fecha en la Cámara de Diputados: el Aporte Solidario y Extraordinario a las grandes fortunas, la Ley Yolanda y la modificación de la Ley de Manejo del Fuego.