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Aseguraron que la pobreza infantil bajó casi 25 puntos desde 2024 y llegó al 41,3%

Un informe de Fundación Libertad y Progreso destacó una caída sostenida en los niveles de pobreza entre menores de 14 años, aunque advierte que persisten desafíos estructurales.

La pobreza infantil en Argentina mostró una fuerte caída en el último año y medio. Según un informe de la Fundación Libertad y Progreso, el indicador entre menores de 14 años descendió 24,8 puntos porcentuales desde el pico de 66,1% registrado en junio de 2024 hasta el 41,3% en diciembre de 2025.

El relevamiento, elaborado en base a datos de la Indec, resaltó además que la situación es aún más favorable en la primera infancia: entre los menores de 5 años, la pobreza se ubica en el 19,4%.

Desde la entidad señalaron que este dato resulta especialmente relevante, ya que las condiciones durante los primeros años de vida, como la nutrición, el acceso a la salud y el desarrollo socioemocional, tienen un impacto decisivo en el futuro de los niños.

"Cada experiencia en esta etapa incide directamente en el desarrollo cognitivo, emocional y social", subrayó el informe.

En esa línea, advirtieron que mejorar las condiciones de vida en la primera infancia no solo reduce la pobreza actual, sino que también amplía las oportunidades a largo plazo, favoreciendo la movilidad social y ayudando a romper su transmisión entre generaciones.

El documento también destaca el rol de la asistencia estatal: alrededor de 4.100.000 de chicos reciben la Asignación Universal por Hijo, lo que refleja la magnitud de hogares que dependen de estos ingresos para cubrir necesidades básicas.

Sin embargo, remarcaron que estas transferencias no son suficientes por sí solas para revertir la pobreza estructural.

En ese sentido, hacen hincapié en la importancia de las condicionalidades vinculadas a la educación, los controles de salud y la formación laboral.

Según el análisis, estas herramientas permiten acumular capital humano y desarrollar habilidades clave para mejorar la inserción educativa y laboral en el futuro.

El informe concluyó que invertir en los primeros años de vida sigue siendo un factor determinante: no solo para atender urgencias inmediatas, sino para generar condiciones que permitan salir de la pobreza de manera sostenida y garantizar mayores oportunidades de desarrollo.

Según la UCA, el 63% de los niños y adolescentes de Argentina son pobres

El dato surge de un informe del Barómetro de Deuda Social de la Universidad Católica Argentina. Se analizó la pobreza multidimensional. El dato es el más alto desde 2010.

Un estudio desarrollado por la Universidad Católica Argentina reveló que el 62,9% de los niños y adolescentes vive en situación de pobreza y el 16,2% se encuentra en la indigencia en nuestro país.

Se trata de la cifra más alta desde 2010, según la casa de estudios.

Los datos surgieron del resultado de un estudio Trazando el Camino: Privaciones Estructurales, Avances y Desafíos en los Derechos de la Infancia y Adolescencia. Argentina 2010-2023 desarrollado por el Barómetro de Deuda Social de la UCA.

El estudio analiza la pobreza multidimensional donde se pone el foco en el contexto socioeconómico de los jóvenes menores de 17 años.

La entidad educativa realizó el análisis sobre el universo de niños y adolescentes en base a cinco aspectos fundamentales para el desarrollo de la infancia y adolescencia.

En suma, en nuestro país el 62,9% se encuentra alcanzado por una situación de pobreza, mientras que el 16,2% en la indigencia. Los datos publicados corresponden al 2023.

"El esfuerzo de los hogares y la cobertura de las políticas públicas han tenido un papel crucial en la mitigación de la pobreza, pero persisten desafíos estructurales en la economía que requieren atención, y que ejercen un fuerte impacto en las estructuras de oportunidades de los hogares y sus miembros niños, niñas y adolescentes", describió el informe sobre la situación de las familias y las dificultades para el acceso a una canasta básica.

Medición de la pobreza multidimensional

Para el informe, la Universidad Católica Argentina elaboró índice de pobreza multidimensional el cual fija un doble umbral de carencias, uno total y otro severo.

"Con tal propósito, se seleccionan seis dimensiones de derechos: alimentación, saneamiento, vivienda, salud, información y estimulación/educación", explicaron.

De allí se desprende que el 56,3% de los niños y adolescentes estuvo en la pobreza multidimensional en 2023 en base al umbral total.

Es decir, carecen de al menos una privación de los mencionados derechos. Por su parte, el 16,1% padece pobreza multidimensional en niveles severos.

"En este sentido, estamos en presencia de mejoras, particularmente en la pobreza multidimensional medida de acuerdo con el umbral severo. Esto es debido a los avances en indicadores del hábitat como el hacinamiento y la calidad de la vivienda y en materia de escolarización", indicaron desde la entidad educativa.

El estudio revela los siguientes porcentajes en base a las variables mencionadas anteriormente:

  • Derecho a la alimentación: el 32,2% de los niños y adolescentes en la Argentina actual sufren inseguridad alimentaria.
  • Derecho a la salud: el 55,8% no cuentan con obra social, mutual ni prepaga por lo que dependen exclusivamente del sistema estatal de salud para recibir atención médica.
  • Derecho a la vivienda: conformado por los tres servicios básicos como el acceso a agua corriente, red de cloacas e inodoro con descarga, un 39,5% padeció algunos de estos déficit.
  • Derecho a la educación: el 23% de los niños de 3 a 5 años se encuentran no escolarizado, y el 82,6% de los niños y adolescentes entre 6 y 17 años asiste a una escuela de gestión estatal.

"Donde sí se observan divergencias es entre estratos sociales. A medida que desciende el nivel socioeconómico, el desafío de cobertura por parte del Estado es mayor", concluyeron desde la Universidad Católica Argentina.

Advirtieron que 6 de cada 10 niños y adolescentes escolarizados en Argentina son pobres

Un informe de la Universidad Católica Argentina reveló el complejo panorama que atraviesan los jóvenes argentinos que asisten a establecimientos educativos.

El impacto de la crisis económica en la Argentina cada vez se siente más en los niños y adolescentes, lo que se viene reflejando en distintos informes que alertan sobre la creciente población juvenil que cae bajo la línea de pobreza.

Esta realidad no es ajena al ámbito educativo y así queda demostrado en el último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina, que reveló que 6 de cada 10 niños y adolescentes escolarizados en el país son pobres, es decir el 62,9%.

La mayor proporción de este grupo la componen los alumnos de escuelas públicas, donde la pobreza alcanza a 7 de cada 10, que sería el 71,6%.

En tanto que en el caso de las escuelas privadas laicas, el porcentaje cae a 26,8%, mientras que la cifra asciende al 33,9% entre los alumnos de colegios parroquiales o religiosos.

Al tener en cuenta ambos sectores de gestión privada, el análisis arroja que 3 de cada 10 alumnos de escuelas privadas, 29,4%, se encuentran en situación de pobreza, lo que representa cerca de 356.000 niños y adolescentes.

El informe Caracterización de la población de niños/as y adolescentes escolarizados según el tipo de gestión educativa de la Universidad Católica Argentina, que abarca a niños y adolescentes entre 0 y 17 años que asisten a instituciones educativas, precisó también que el 16,2% de los alumnos argentinos se encuentran en situación de indigencia.

La mayoría de los niños y adolescentes escolarizados del país asisten a escuelas de gestión estatal, 72,4%, según datos del último Relevamiento Anual elaborado por el entonces Ministerio de Educación de la Nación. De los tres niveles obligatorios, inicial, primario y secundario, el jardín de infantes es el que tiene los mayores porcentajes de matrícula en el sector de gestión privada.

El estudio que fue publicado este lunes y corresponde al segundo semestre de 2023, supone una leve mejora con respecto a las cifras de 2022.

El informe fue elaborado por los investigadores Ianina Tuñón y Matías Maljar, en base a los datos de la Encuesta de la Deuda Social Argentina, referidos únicamente a centros urbanos con más de 80 mil habitantes, para indagar en algunas características de la población en edad escolar, con el objetivo de ofrecer evidencia que pueda servir a "la construcción de políticas públicas orientadas a poblaciones que en esta coyuntura pueden enfrentar dificultades para continuar estudiando" en las escuelas privadas.

El documento, que fue entregado a funcionarios de la Secretaría de Educación, pone el foco en “la población de niños/as y adolescentes que en situación de vulnerabilidad social asisten a escuelas de gestión privada laica o religiosa, cuya escolarización supone una contribución económica por parte de los hogares”.

El relevamiento de la Universidad Católica Argentina se sumó al informe elaborado por Unicef que se conoció en la jornada de este martes, que reveló que 7 de cada 10 niños viven en condiciones de pobreza en Argentina.

La cifra abarca a cerca de 8.600.000 de menores de 18 años que viven en hogares que no alcanzan el umbral mínimo de ingresos económicos o en entornos donde se ven privados de sus derechos.

Unicef alertó que en Argentina 7 de cada 10 chicos viven en la pobreza

El organismo internacional estima que si no se modifica la tendencia actual, la pobreza infantil alcanzará el 70% y la indigencia el 34% a finales del primer trimestre.

Un informe presentado por Unicef revela que siete de cada diez niños viven en condiciones de pobreza en Argentina. Son alrededor de 8,6 millones de menores de 18 años que viven en hogares que no alcanzan el umbral mínimo de ingresos económicos o en entornos donde se ven privados de sus derechos.

Según los datos recopilados para el segundo semestre del 2023, la pobreza infantil se presenta en dos dimensiones, el 57,5% de los niños experimentan pobreza por recursos económicos, mientras que el 43% enfrenta pobreza por privación de derechos fundamentales como la educación y la salud.

Un 31% de los menores experimentan ambas formas de pobreza simultáneamente, afectando a 3,8 millones de niños.

El informe destaca el impacto del deterioro macroeconómico en el aumento de la pobreza y la indigencia. "La canasta básica aumenta en mayor proporción que los índices de inflación general y que los salarios", dijo Sebastián Waisgrais, economista especialista en Inclusión Social y Monitoreo en Unicef Argentina, poniendo en evidencia la necesidad de medidas urgentes para proteger los ingresos de los hogares y mejorar la cobertura de las prestaciones sociales.

En el último semestre del año pasado, la indigencia infantil aumentó un 5% alcanzando el 19,4%. "Es la primera vez que vemos un incremento estadístico muy importante en la indigencia", advirtió Waisgrais. Esto significa que 643.000 niños más cayeron en la indigencia.

Los datos muestran que hay diferencias significativas dependiendo la ubicación geográfica, el género y nivel educativo. La pobreza infantil en barrios populares alcanza un 84%.

La brecha según el género es de 63% entre niñas y un 50,8% entre los varones. Además, la pobreza en hogares con bajo clima educativo (83%), hogares monomarentales (68%) y en aquellos que residen en barrios populares (84%).

Waisgrais resalta la importancia de mantener y fortalecer las partidas presupuestarias destinadas a las políticas de protección de ingresos a los hogares. "Si bien hubo señales positivas en este sentido, es clave maximizar los esfuerzos para mejorar la cobertura y suficiencia de las prestaciones", subrayó.

La Radio Ataca: La Cultura y el hambre

En un país con más de la mitad de los ciudadanos en situación de pobreza, el conductor Julián Weich explica por qué es necesario cortar subsidios del Estado a la Cultura y pautas publicitarias oficiales a los medios.

Editorial emitida en el programa La Radio Ataca que conduce Ernesto Simón, de lunes a viernes de 19 a 21.30 horas, por Estación Claridad.

En Argentina, 6 de cada 10 niños y adolescentes son pobres según la UCA

Son datos de 2022. Unos 8,2 millones de niños, niñas y adolescentes viven en condiciones de pobreza o indigencia.

Seis de cada diez niños y adolescentes son pobres en la Argentina y unos 4,2 millones se alimentan menos que antes por la situación económica del país. Así lo advirtió un informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina con datos correspondientes a 2022.

Ese año concluyó con un 61,6% de los niños, niñas y adolescentes de la Argentina por debajo de la línea de la pobreza, porcentaje que refleja que unos 8,2 millones no accede a la canasta básica total. De ese total, 1,6 millón vive en condiciones de indigencia, un 13,1% del total de la población de hasta 17 años.

Por otra parte, el relevamiento arrojó que el 31,4% de la población infantil y adolescente sufría de inseguridad alimentaria, entendida como el hecho de que en una familia se haya "reducido la dieta de alimentos en los últimos doce meses por problemas económicos", según la UCA.

En consecuencia, 4,2 millones de personas se alimentan peor que antes como consecuencia de la crisis económica: de ese total, 1,6 millón (12,3%) directamente sintió hambre.

Entre 2019 y 2022 creció casi veinte puntos la cantidad de niños, niñas y adolescentes cubiertos por la asistencia estatal, a través de, por ejemplo, la Tarjeta Alimentar.

Para la inseguridad alimentaria, la situación en el conurbano bonaerense es peor que en otros grandes centros del país: el 15% de los sufrió hambre en el último año. La pobreza infantil en esa región llega hasta 69,1%, mientras que el 16,3% de los chicos y no tienen cubierta la canasta alimentaria, de acuerdo con el relevamiento académico.

Según la UCA, "el balance es positivo en términos de un proceso de recuperación en relación con el deterioro experimentado en 2020 pero es claro que se registra un piso del 30% de la población infantil que carece de una alimentación suficiente y casi la mitad de esta experimenta privaciones graves".

Esa Universidad advirtió que la protección alimentaria aún resulta "insuficiente para erradicar el problema o incluso alcanzar niveles promedio similares a los de la década 2010/2019. El balance general del período 2010-2022, en materia de acceso a la alimentación es negativo".

En cuanto a niños y adolescentes que tienen que salir a trabajar como consecuencia de la crisis económico, la UCA señaló: "el trabajo en el mercado que en este caso se caracteriza por ser eminentemente urbano y como estrategia secundaria de sobrevivencia de los hogares, se estima que, en segundo semestre de 2022, alcanzó al 9,2%".

"Fue más elevada la incidencia en los adolescentes (19,7%), en el estrato trabajador marginal (10%), y en las áreas metropolitanas del interior del país y resto urbano interior (12,6% y 14,5%", añadió.

Indicó que "el trabajo doméstico y económico alcanza al 33,5% en la adolescencia y 6,4% en la niñez. Es similar por sexo, aunque en el caso del doméstico es mayor entre las mujeres y el económico entre los varones.

El 54% de los niños menores de 15 años son pobres en Argentina

Entre los datos que informó el Indec, también se advierte que el 50% de los pobres se encuentran concentrados en los partidos del Gran Buenos Aires.

El informe dado a conocer por el Indec esta tarde, sobre la pobreza e indigencia en 31 aglomerados urbanos, indica que la pobreza afecta al 39,2% de la población aumentando 2,7 puntos porcentuales respecto del primer semestre de 2022.

Además, mostró que el 54,2% de los niños menores de 15 años son pobres en Argentina, aproximadamente unos 6 millones de niños y niñas.

Haciendo foco en el interior de ese dato, el 12% es pobre indigente, mientras el 42,2% restante no llega a cubrir las necesidades de una canasta básica total.

Más allá de lo complejo de estos números, si se los compara contra el primer semestre de 2022, se puede observar que la pobreza en este segmento etario aumentó 3,3 puntos porcentuales.

Otros de los datos que dejó el informe es que el 50,1% del total de personas en aglomerados urbanos bajo la línea de la pobreza a nivel nacional se encontraban en los partidos del GBA. De esta forma, de los 11.465.599 pobres relevados por el Indec, 5.743.731 se encuentran en el conurbano bonaerense. Debido a su alta densidad poblacional, el Conurbano Bonaerense sigue concentrando la mitad de los pobres del país.

La pobreza abarca al 45% de la población de la provincia de Buenos Aires, entre las tasas mas altas del país, luego de Corrientes y Gran San Luis (45,2%), Santiago del Estero (46,5%) y Concordia (55,2%). En forma opuesta, la Ciudad de Buenos Aires se ubica como la región con menor pobreza (16,1), seguido por Comodoro Rivadavia (27,2%) y Bahia Blanca(28,4%), explicaron desde la consultora LCG.

Esto se da en un marco donde los partidos del GBA agrupan a 43,6% de la población nacional en los 31 aglomerados urbanos relevados por Indec.

En términos de indigencia la concentración es aún mayor. El conurbano bonaerense agrupa a 53,1% de los indigentes a nivel nacional (1,38 del total de 2,36 millones de personas).

Según un informe elaborado por la Fundación Libertad y Progreso enfocándose en la evolución de la pobreza en el Gran Buenos Aires los partidos del GBA son el sexto gran aglomerado urbano con mayor porcentaje de pobreza: 45,0%. Superado claramente solo por Gran Resistencia (54,0%) y Concordia (55,2%).

Mientras que, en porcentaje de indigencia, los partidos del GBA se posicionan 5º entre los aglomerados urbanos con mayor porcentaje de población indigente, con 9,8%. Superados solo por Gran Resistencia (14,4%), Formosa (13,2%), Santa Rosa (13,2%) y Concordia (11,1%).

En terminos de cantidad de personas bajo la línea de la pobreza, en el segundo semestre de 2022 aumentó en 821.850 respecto al primer semestre de 2022. El 51,4% de este aumento estuvo explicado por los partidos del GBA, siendo la región donde más nuevos pobres se generaron (422.258 personas).

En el caso de la indigencia, la misma disminuyó en 212.236 personas. En este caso, los partidos de PBA aportaron con una reducción de 258.390 personas. Lo que fue en parte compensado por el crecimiento en otras regiones.

"En Argentina estamos viendo un fenómeno que hace unas décadas era impensado para nuestro país, el del trabajador pobre. Trabajar ya no asegura estar por encima de la línea de pobreza. A los que más perjudicó apostar por una economía cerrada, regulada y con impuestos altos es a los trabajadores", reflexionó Eugenio Marí, Economista Jefe de la Fundación Libertad y Progreso.

"Desde agosto de 2017 hasta diciembre de 2022 el salario real cayó 23%; y la caída es de 41% si se toman los salarios privados no registrados", agregó.

Más de 1.000.000 de chicos se privan de una comida diaria en Argentina

Un estudio de Unicef reveló que en el país, más de 1.000.000 de niños se saltean una comida al día por no tener los ingresos suficientes en sus hogares.

Según una encuesta de Unicef difundida el miércoles 10 de agosto, más de 1.000.000 de niñas, niños y adolescentes de Argentina dejó de comer alguna comida: ya sea desayuno, almuerzo, merienda o cena, por falta de dinero, una situación que se replica en adultos y afecta a 3.000.000.

De acuerdo a la encuesta, la insuficiencia en los ingresos también generó una reducción del 67% en el consumo de carne y del 40% en la ingesta de frutas, verduras y lácteos.

La inestabilidad laboral y la insuficiencia en los ingresos de los hogares con niños y niñas son los principales determinantes de esta situación que demuestra el estado calamitoso del país y el fracaso de la Casta Política. 

Según la encuesta de Unicef, 1 de cada 3 hogares no puede cubrir sus gastos corrientes y el 50% no puede solventar los gastos escolares, entre ellos la compra de libros y útiles.

Asimismo, la falta de recursos también condiciona la salud. Según la medición, 1 de cada 4 hogares dejó de ir al médico o al odontólogo y casi un 20% suspendió la compra de medicamentos.

Además, más de un 30% tuvo que recurrir a ahorros o al pedido de dinero a familiares para poder hacer frente a necesidades básicas.

Ante la falta de recursos, el 20% de los hogares recurrió al endeudamiento, principalmente con Anses, con un crédito bancario o apeló a prestamistas informales, situaciones que ocasionan presiones adicionales sobre los ingresos disponibles.

El trabajo de Unicef Argentina confirma que el 55% de los hogares con niñas y niños es alcanzado por alguna medida de protección social.

El riesgo de inseguridad alimentaria también se refleja en el hecho de que el 36% de los hogares con chicas y chicos dejó de comprar algún alimento por no tener dinero.

Sin embargo, este promedio esconde fuertes disparidades según Unicef, llegando al 50% en hogares que reciben Asignación Universal por Hijo, Tarjeta Alimentar, como así también en hogares numerosos con jefatura femenina o endeudados.

En aquellos casos donde el padre no vive en el hogar se observa otra presión adicional sobre los ingresos: 1 de cada 2 mujeres afirma no recibir la cuota alimentaria, en tanto llega al 63% cuando se considera quienes solo lo perciben de forma esporádica. Esta situación se agrava en los hogares en situación de mayor vulnerabilidad social.

Impacto sobre niñez y adolescencia

Unicef relevó más datos preocupantes y trágicos sobre determinadas áreas en la vida de los menores.

Impactos socioemocionales: se reduce la incidencia de las alteraciones con las comidas y con el sueño, así como los problemas de comunicación, en los niños y niñas más pequeños.

Aprendizajes: el 50% de los hogares considera que los niños, niñas y adolescentes finalizará el nivel en curso con menos aprendizajes de los que deberían haber logrado. El 33% plantea que sus hijos e hijas verán afectado su desempeño futuro como estudiantes. Y el 50% de los adolescentes señala que los aprendizajes en este año escolar fueron escasos.

Tecnología y conectividad: se reduce del 42% al 26% los hogares que no tienen computadora o tablet para la realización de las tareas escolares entre 2021 y 2022, y del 30% al 8% quienes no tienen celulares en el mismo período. Sin embargo, 1 de cada 4 hogares no cuenta con ningún dispositivo en la casa disponible para la realización de las tareas escolares.

Tareas domésticas y de cuidados: casi el 50% de las mujeres de más de 18 años entrevistadas expresó sentir una sobrecarga por estas tareas. Además, un 13% de los chicos y chicas se quedan solos en sus casas y un 10% a cargo de una hermana menor de 18 años, lo que ocasiona situaciones de cuidado inadecuado. Estos indicadores aumentan significativamente en hogares monomarentales.

Violencia: más de 300.000 mujeres reportan sentirse agredidas física o verbalmente. Por otra parte, un 24% de las adolescentes indican haber presenciado una situación de bullying en sus escuelas y un 7% indica haberla sufrido personalmente.

La mitad de los chicos de entre 6 y 19 años rescatados de la calle no sabe leer ni escribir

Así lo indica un informe de la Fundación Cartoneros. Según explicó el director de la entidad sin fines de lucro, Diego Guilisasti, el 80% de los hogares pobres no llega a cubrir las 4 comidas diarias y al 64% tampoco le alcanza para calzado y vestimenta.

Durante la pandemia ocurrida entre 2020 y 2021 se triplicó la cantidad de personas en los comedores y, después de pasada, esos números no bajaron. "Hay mayor nivel de empleos y changas, pero la plata no alcanza", aseguró el dirigente social. 

Asimismo, Diego Guilisasti explicó que, pese a que no hay estadísticas exactas, se calcula que de los 150.000 cartoneros que había en todo el país antes que estallara el coronavirus en marzo de 2020, ahora se estima que pasan largamente la cifra de los 200.000.

"Todavía hay mucha estigmatización, nos está pasando que la gente no les abre la puerta, no los mira cuando el recolector va de puerta en puerta", agregó.

"Tenemos chicos en cuarto, quinto y sexto grado que no saben leer y escribir, a esos chicos no le enseñamos problemas de Matemática o textos complejos, porque no saben leer y escribir, le enseñamos leer y escribir", remarcó el presidente de la fundación.

El trabajo de la ONG 

Fundación Cartoneros está planificando un segundo piso para lo cual programa un encuentro de recaudación de fondos y poder darle el lugar a esos 140 que están en lista de espera.

Desde la ONG cuentan con un programa de alfabetización a través del cual enseñan a escribir a aproximadamente 120 chicos.

"La diáspora social es un problema muy complejo, si tomamos indicadores del propio Gobierno: tenemos un 55% de la población cuyos derechos han sido vulnerados y podrían considerarse pobres, es más de la mitad del país", continuó.

"Sabemos que los recursos no alcanzan, por eso, uno tendería a pensar que el problema de la pobreza se va a agudizar. Todos hacen bandera detrás de la pobreza y la mencionan en sus discursos políticos, pero la pobreza sigue existiendo y cada vez es peor", finalizó Guilisasti.

Según Unicef, el 63% de los chicos será pobre a fin de 2020

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia realizó su diagnóstico basado en datos oficiales del Indec y pronósticos provenientes del Fondo Monetario Internacional.

La pobreza infantil llegaría a 62,9% según la proyección realizada por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia Argentina, que en su segunda encuesta nacional estimó que entre diciembre de 2019 y diciembre de 2020 se sumaron 1,3 millones de niños y niñas que se hundieron en la pobreza en los últimos meses.

UNICEF Argentina basa sus cálculos en datos oficiales del Indec y pronósticos del PBI provenientes del FMI entregados el pasado 24 de junio. En base a esas proyecciones, UNICEF actualizó la muestra y concluyó que los niveles de pobreza infantil que en mayo fueron de 58.6%, pasarán en diciembre a 62.9%.

Estos datos forman parte de los resultados elaborados dentro de la "Segunda Encuesta de Percepción y Actitudes de la Población. Impacto de la pandemia y las medidas adoptadas por el gobierno sobre la vida otidiana de niñas, niños y adolescentes", donde se concluyó que "más allá de la apertura de actividades, de la flexibilización de la cuarentena en parte del país y del programa de asistencia al trabajo y a la producción, hay 2,6 millones de hogares que tienen sus ingresos laborales reducidos".

La representante de UNICEF Argentina, Luisa Brumana, destacó que "deben redoblarse los esfuerzos para que ninguna familia en condiciones de vulnerabilidad se quede por fuera de los beneficios" como el Ingreso Familiar de Emergencia, que alcanza al 47% de los hogares, o la tarjeta Alimentar, que llega al 36% de los hogares. Brumana resaltó que que ambos planes sociales crecieron en esta segunda encuesta en relación a la medición anterior, realizada en abril.

Las dos encuestas de UNICEF marcan una situación más crítica en los barrios populares. "El coronavirus afecta la vida de los chicos y las chicas de todas las clases sociales, pero en las familias más pobres el impacto es mucho mayor", explicó Sebastián Waisgrais, especialista en Inclusión Social de UNICEF.

"En el 15% de los hogares encuestados se tuvo que recurrir a algún préstamos o fiado por parte de algún comercio para comprar alimentos. El porcentaje aumenta al 29% cuando el hogar no tiene ingresos laborales, el 25% en barrios populares y al 22% para los titulares de la Asignación Universal por Hijo", explicó Waisgrais.

El equipo de UNICEF destacó la necesidad de que el Estado brinde apoyo psicológico en las familias y en la comunidad para que los chicos y chicas retomen la seguridad y la confianza en sí mismos, y fortalezcan sus procesos de socialización. Y en la medida en que las condiciones epidemiológicas lo permitan, cumpliendo estrictamente los protocolos de bioseguridad, garantizar el retorno a la escuela.

La encuesta también consultó sobre la reacción de los niños y las niñas frente a las salidas recreativas. El 61% de chicos y chicas dijeron que disfrutaron de las salidas, luego del período inicial de encierro. Por otro lado, 38% que reaccionó "con atención y asombro", un 7% se sintió "atemorizado" y un 3% directamente no quiso salir.

En cuanto a los controles de salud y vacunación, el 28% de las familias encuestadas señaló que desde que se implementó la cuarentena "tuvo que dejar de asistir". Un 40% de los hogares pudo retomar los controles de salud y de vacunación en las regiones del país donde se flexibilizaron las medidas de aislamiento social y preventivo.