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Juan Carlos Carta recuerda al poeta José Campus

Conocí al poeta José Campus hace más de treinta años. Yo era un joven entusiasta del teatro y él ya era esa leyenda provinciana de director y dramaturgo difícil.

Difícil por su trato con la gente, difícil por sus bellos textos de teatro, casi imposibles de llevar a escena. Pasábamos horas en un espacio que le cedía la municipalidad, lidiando tan sólo con una oración de alguna de sus obras. Quería él, el tono perfecto para cada línea de sus textos, en esos llamados trabajos de mesa que se llevaban a cabo en un tiempo remoto.

El desánimo era lo primero que acudía cuando trabajábamos con él. Llevaba en sí la maldición de haber sido un gran director en el tiempo de su juventud. Y no podía con eso. No podía entender esas nuevas tendencias que llegaban a ramalazos en donde se les daba prioridad al cuerpo antes que a la palabra. No podía entender a aquellos que nos decíamos actores y todo nuestro desinterés por la voz y la palabra. Yo hoy, puedo decir que tampoco puedo entender eso.

Nos hicimos grandes amigos. Peleándonos, queriéndonos. Él me decía siempre: “Carta, usted quiere hacer de todo. Cine, teatro, mimo, escribir… ¿No le parece mucho? Así no se llega a las esencias de las cosas. Vaya, enciérrese un tiempo. Escriba”. Y yo no lo entendía, pero en este tiempo de mi vida es lo que más hago.

Mi amigo vivió en la pobreza digna. Sin pedir nada al otro. Sin estafar, sin ser desmedido en sus intereses como los hay tantos hoy. Había escrito: "Y llenó sus valijas con todo su cansancio obrero". Y eso era más que suficiente para mí. Lo quise como se quiere a un padre, a un gran amigo. Yo comprendo su devenir cada vez más, cuando miro toda su trayectoria. Fue Poeta, amigo, padre. Sé que de varios. Siento mucho sus palabras. Ellas están para siempre. Me trazan un camino. Él siempre tiene una palabra para mí.

el hombre
vive enredado sin mirarse
sin entender si le toca ser ángel
o foto desteñida.

En el último tiempo, Marina, su mujer me dijo que parecía un pajarito. Comía muy poco. Su sustancia era la levedad. Así se fue este poeta sanjuanino. Dejándonos sus palabras. Su amistad de padre. Legándonos algo que nos costará mucho tiempo aún, a cada uno de nosotros, a todo el pueblo sanjuanino, develar.

Presentaron la Antología Poética del escritor Ladislao Reyes

El miércoles 6 de noviembre, el Vicegobernador de San Juan, Fabián Martín, participó de una emotiva ceremonia de presentación del libro Antología Poética, de Don Ladislao Reyes Chávez. Fue en la escuela Albergue Marcos J. Gómez Narváez, de Sierras de Elizondo, departamento Valle Fértil. Acompañó en la ocasión el Diputado departamental, Omar Ortiz.

Estuvieron presentes también: la Subdirectora de Área Primaria, Marilyn Juárez; la Supervisora de Escuelas Albergues, Nancy Morán; el Secretario Municipal, Enzo Moles, y la directora, docentes, celadores, alumnos y padres de la institución.

Durante el acto, Ladislao Reyes, vecino de la lejana Sierras de Elizondo, distrito de San Juan, y exalumno de la institución educativa antes mencionada, recibió de mano del titular del Poder Legislativo y del legislador departamental su obra impresa editada por el Fondo Editorial de la Cámara de Diputados.

Cabe señalar que el libro será pronto distribuido a las escuelas, para lectura y disfrute de las poesías de don Ladislao.

En la oportunidad, el vicegobernador agradeció a Reyes por compartir su sabiduría y por recitar en vivo uno de sus escritos.

Seguidamente, dijo que "Dios le ha dado el don de poder escribir y eso lo ha hecho grande como persona, como vecino y la verdad que es un honor para nosotros poder estar acá acompañándolo y entregarle un libro donde se plasma una parte de todo lo que él ha escrito".

"Él nos preguntaba si se podrá llevar los libros a otras escuelas y claro que lo vamos hacer, llegar a otras instituciones educativas también", señaló Fabián Martín.

El vicegobernador aseguró que "la Cámara junto con el Ministerio de Educación visitamos muchas escuelas, estamos entregando libros de autores sanjuaninos y entre ellos está el libro suyo para que en otras instituciones educativas sus obras sean leídas".

Asimismo, habló sobre el desafío de difundir el concurso literario San Juan Escribe y de motivar a los jóvenes a partir de los doce años a escribir.

"Queremos que los chicos, jóvenes y también los grandes escriban como lo hace todos los días don Reyes. Como todas las cosas, al principio cuesta, pero uno después va haciendo la gimnasia y las palabras le aflorarán", dijo.

Luego se refirió a las Sierras de Elizondo y agradeció "a Dios por estar acá con ustedes, por estar en este lugar maravilloso, no había venido nunca. La verdad que reconforta saber que tenemos este paraíso, reconforta saber que tenemos sanjuaninos, vallistos como ustedes que hacen patria en este lugar, que aman su tierra, que viven por ella y para ella. Soy un honrado, un privilegiado de estar acá con ustedes, el honor es mío de poder compartir un rato, poder compartir este acto, compartir el almuerzo junto a los chicos, los alumnos, docentes, a todos".

Por su parte, el Diputado Omar Ortiz agradeció al vicegobernador por estar presente: "Gracias por la invitación. Cuando se estaba plasmando la avenida para las Sierras, estaba la orden del vicegobernador de que yo fuese invitado y eso es madurez política realmente", dijo.

También felicitó a Reyes, y sostuvo que "uno que lo conoce desde hace muchísimos años sabe que venía plasmando esto en los cuadernos gloria que los llevaba a veces en la campera y nos leía algunos versos".

El poeta Ladislao emocionado expresó: "Gracias a todos por los que de una u otra manera se han preocupado por este trabajo que realicé junto a los chicos, vaya para todos ellos un gran saludo y aprecio".

"Imagínense, vivir aquí durante toda la vida, en la Sierra, y tener a las autoridades que nos visiten y que sea por esto. Creo que ni siquiera en los más grandes sueños podría haberlo tenido. Se imaginan las alegrías y las emociones que tiene uno en este momento", expresó el escritor.

Por último, la directora de la escuela también compartió su felicidad por este día especial y relató cómo nació la edición del libro.

"Me trasladé en junio del año 2023 a la escuela Albergue Marcos Gómez Narváez y recuerdo que me llegó un poema del señor Ladislao Reyes y es ahí donde me contaron que era poeta que vivía aquí en Sierra de Elizondo. Es así que elaboré un proyecto institucional de lectoescritura denominado: Hacia el corazón de la Sierra, con el fin de realizar una entrevista escolar y en una de sus páginas impregnaríamos algunos poemas escritos por Don Reyes", recordó la docente.

"El objetivo era que los alumnos leyeran ese poemario, comentar en ello la apreciación y comprensión de la poesía local", enfatizó, al tiempo que añadió: "Pero lo que nunca imaginé que se venía gestando un proyecto documental llamado Sierra, dirigido por el señor Francisco Montes, donde Don Reyes y los alumnos iban a ser parte de esta película".

"Se unió ahí el cine y la escritura. El documental fue una oportunidad para mostrar la vida y sueño de don Reyes. En uno de esos sueños era ver reflejado lo que él escribe en un libro. Y es ahí donde los objetivos del proyecto institucional se complementaron. Los alumnos del ciclo básico leyeron sus poemas, los seleccionaron, los trabajaron con esto, corrigieron, los transcribieron, tipiaron las palabras de don Reyes en sus netbook. Y gracias al equipo del Fondo Editorial de la Legislatura, esta Antología se hizo realidad. Este libro tan nuestro como el paisaje que hoy disfrutamos recoge una serie de poemas que exploran temas universales como el amor, la nostalgia, la tierra, las raíces, la libertad, y el paso del tiempo. Cada poema de don Reyes transmite una conexión profunda con la naturaleza, especialmente con Valle Fértil. Y aquí en este momento quiero agradecer a Don Reyes porque nos ha permitido compartir lo que él viene escribiendo desde hace muchos años y sus poemas llegan al corazón. Su dedicación y pasión por la escritura son un ejemplo para todos", culminó recordando la directora.

Sobre el escritor

Ladislao Reyes Chávez es un poeta de 67 años que vive en las Sierras de Elizondo con su familia.

Ha completado la escuela hasta séptimo grado de la primaria y es admirable su capacidad para escribir.

Con una letra en manuscrita y la prolijidad que caracteriza a las maestras de escuela primaria, llenó numerosos cuadernos pequeños con su poesía.

Se cumplió un nuevo aniversario del nacimiento del gran poeta Nicanor Parra

Nicanor Parra nació un 5 de septiembre de 1914 en Chile. Es uno de los principales poetas latinoamericanos y un "antipoeta" formidable, tal como él se autodefinió.

Se cumplieron 107 desde el nacimiento de Nicanor Parra. Falleció en Las Cruces, Chile, un 23 de enero de 2018. Fue un educador, físico y poeta chileno, fundador del movimiento literario conocido como "antipoesía".

En 1914, Nicanor Segundo Parra Sandoval nació en San Fabián de Alico, Chile. Publicó su primera colección de poesía como estudiante de licenciatura en matemáticas, física y educación en 1937.

Aunque pasó a enseñar como profesor de física teórica en la Universidad de Chile en 1952, cargo que ocupó durante cerca de 40 años.

Pero Parra es más conocido hoy en día no por su carrera científica sino por su poesía.

Su colección más famosa, Poemas y antipoemas, fue publicada en 1954. Parra acuñó su obra "antipoesía" porque se rebelaba contra la formalidad y los temas intelectuales de la poesía tradicional.

Sus poemas describen los desafíos de la vida cotidiana utilizando el idioma hablado por la gente común en Chile.

Lescano, el escritor sanjuanino que agradeció la vacuna con un poema emocionante

Manuel Lezcano escribió un "agradecimiento al personal de Salud afectado al Operativo Vacunación", según relató a este medio.

El reconocido poeta contó que el "viernes 16 de abril" le tocó ponerse la vacuna en el Polideportivo de la Escuela San Martín, situada en Capital.

Destacó el trabajo del personal afectado al plan de vacunación y les dedicó un profundo poema al "personal de Salud que lucha diariamente para combatir el virus y resguardar nuestras vidas", según explicó en diálogo con El País Diario.

La vacuna

Muy cerca del mediodía,
en un centro deportivo,
me citaron gentilmente
a un encuentro curativo.

Colocar vacuna china
con indoloro pinchazo,
ofreciendo mansamente
mi parte arriba del brazo.

Muchas personas como yo
vivieron esta experiencia.
Entregarse mansamente
a las resultas de la ciencia.

Con un personal afable,
muy atento y comedido,
nos fueron organizando
al necesario cometido.

Todos ellos con sonrisa,
bien predispuestos al trabajo,
atendiendo con esmero
al de arriba o al de abajo.

Aplausos fuertes surgían
de algún grupo agradecido
al ver la muy buena forma
con que fueron atendidos.

Brindaban a cada grupo
muy claras exposiciones.
Si surgía alguna duda
te ampliaban explicaciones.

Con tu carnet documento
te extendían un certificado
dónde allí hacían constar
que ya estabas vacunado.

Después de esperar un rato
controlando tus reacciones,
te consultaba como estabas
de todas tus sensaciones.

¡Cuánta paciencia Señor
la de estos servidores!
Fueron en ese momento
ejemplo de trabajadores.

¡No parecían empleados públicos
por cómo se comportaban!
Nos hacían sentir humanos
por como ellos nos trataban.

¡Reciban felicitaciones
por su ideal comportamiento!
¡Se lo expresamos ahora
con profundo sentimiento!

Manuel Lescano, 17 de abril de 2021.

El poeta que vaticinó dos días antes el terremoto de San Juan

Manuel Lescano, un poeta local que ha participado en antologías y fue premiado varias veces por su trabajo literario, anticipó el 16 de enero la posibilidad de un terremoto en San Juan.

Es creer o reventar: Lescano publicó el poema en su muro de Facebook el 16 de enero. Dos días después, el vaticinio se concretó. El 18 de enero, a las 23.40 horas, San Juan sufrió un terremoto de 6.4 grados que tiró varias casas, dañó numerosas construcciones y cortó la energía en algunas zonas de la provincia.

"¡Hace oír su rabia! / ¡Demuestra su modo!", escribió el poeta sanjuanino y la Tierra lo escuchó. El anticipo dejó en claro la intuición del artista al advertir que algo estaba por pasar.

"¡Un bramido fuerte llega de la tierra! / ¡Vidrios y cristales comienzan a vibrar! / ¡La gente a gritar, diciendo que tiembla! / Las puertas se abren para disparar", describió en su texto poético, adelantando así lo que pronto iba a suceder.

Como suelen decir en el campo: "es creer o reventar". Mejor creer, evitar el reventón y seguir leyendo a Manuel Lescano para saber lo que puede llegar a venir.

Se cumplieron 100 años del nacimiento del poeta Jorge Leonidas Escudero

Jorge Leonidas Escudero nació un 4 de septiembre de 1920, en la provincia de San Juan, y falleció en febrero de 2016 en la ciudad capital de la provincia donde vivió toda su vida. Su biografía y las palabras de Ricardo Trombino.

Es sin dudas el poeta más destacados que ha dado luz la provincia y es uno de los poetas más valorados por la crítica nacional, ubicado siempre entre los poetas indispensables de Argentina.

En esta nota publicamos una breve biografía y las palabras de Ricardo Trombino, poeta, crítico literario y amigo de Escudero.

BioEscudero

Jorge Leonidas Escudero abandonó sus estudios de agronomía y se dedicó a la minería. Durante años buscó oro y metales preciosos en las montañas de su provincia. Comenzó a publicar recién a los cincuenta años.

Poemas suyos y referencias a su obra aparecen en diarios y revistas del país y del exterior. Obtuvo primeros premios en varios concursos e importantes distinciones de entidades culturales nacionales e internacionales.

La Fundación Argentina para la Poesía lo destacó como Miembro de Honor por la Provincia de San Juan y la Municipalidad de dicha ciudad lo distinguió por su trayectoria cultural. El Honorable Senado de la Nación le otorgó el Diploma de Honor.

La Universidad Nacional de San Juan le concedió en 2007 el título de Doctor Honoris Causa. Además, en 2016 la Cámara de Diputados de su provincia lo declaró ciudadano ilustre (post mortem).

Poemas suyos se encuentran en lugares públicos, como el grabado en piedra en el Monumento al Minero, en la plaza de la ciudad de La Toma, en San Luis.

Fue incluido en la Antología de la poesía argentina publicada por Raúl Gustavo Aguirre en 1979. Su obra fue antologada en México por el poeta y profesor de la Universidad de Guanajuato Benjamín Valdivia, en 1990.

Compuso canciones folclóricas, recopiladas en Aires de cordillera (San Juan, 1994), musicalizadas por José Luis Aguado Castro.

Editó los siguientes libros de poesía: La raíz en la roca (edición del autor, San Juan, 1970), Le dije y me dijo (Spae, San Juan, 1978), Piedra sensible (edición del autor, San Juan, 1984), Los grandes jugadores (edición del autor, San Juan, 1987), Basamento cristalino (Filofalsía, Buenos Aires, 1989), Umbral de salida (RundiNuskin, Buenos Aires, 1990), Elucidario (Fos-Epsilon, Buenos Aires, 1992), Jugado (Fos-Epsilon, Buenos Aires, 1993), Cantos del acechante (Fos- Epsilon, Buenos Aires,1995), Viaje a ir (Fos-Epsilon, Buenos Aires, 1996), Caballazo a la sombra (Tierra Firme, Buenos Aires, 1998), Aguaiten (Canto Rodado, Mendoza, 2000), Senderear (Martín, San Juan, 2001). Le dije y me dijo (antología editada en México por Ediciones Azafrán y Cinabrio, 2006). En Ediciones en Danza publicó los siguientes títulos: A otro hablar (2001), Verlas venir (2002), Andanzas mineras (poemas relativos a la minería extraídos de sus obras anteriores, (2004), Endeveras (2004), Divisadero (2005), Tras la llave (2006), Caza nocturna (2007), Dicho en mí (2008), Aún ir a unir (2010), Atisbos (2012), Sobrevenir (2013), Andanzas Mineras II y doce poemas vividos (2015) y Cartas/Documentos y poemas recuperados (2017).

En 2011 recibió una Mención del Premio Nacional de Poesía Durante el mismo año Ediciones En Danza editó el volumen Poesía completa, que incluye todos los libros publicados por el poeta hasta 2010.

En 2015 recibió el Segundo Premio Nacional de Poesía, otorgado por el Ministerio de Cultura de la Nación.

Ricardo Trombino: La "Poe" de Escudero

El texto que reproducimos a continuación es el prólogo escrito por Ricardo Trombino para libro Caza Noctura, de Jorge Leonidas Escudero, publicado por Ediciones En Danza, (Buenos Aires, 2007), aparecido luego como uno de los prólogos en el libro Poesía Completa, también publicado por Ediciones En Danza, (Buenos Aires, 2011).

En la voz y en la escritura de Jorge Leonidas Escudero se parió una nueva poesía, difícil de encasillar tras una línea estética determinada. Siempre está cerca y distante de otras voces, abraza temas parecidos con otros, pero los capta desde una óptica interior distinta y desde un hablar inéditamente sugerente, que por momentos parece oralidad, pero por algún costado se distancia y adquiere sonoridad propia. Escudero ha legado a la poesía cuyana y argentina un lenguaje despojado de gravedades, desolemnizado, desarticuló estereotipos, con esa herramienta siempre tan insuficiente que es la palabra. Poesía montaraz, indómita, que desafía el estatus de la escritura poética. Esencialmente libre, nacida de intuiciones en la búsqueda, al trote de mulas escalando montañas y sueños de minerales, entre el vértigo de ruletas girando estrepitosamente por la ansiedad de dar en la cifra exacta, marcada por sangres y tintas derramadas en búsquedas de amores imposibles... la Poe de Escudero, incansable buscadora de él mismo, con él mismo...

La voz de esta Poesía es la voz de cualquiera de nosotros... pero, en la escritura, en la traducción poética de este  hombre que reúne, entremezcla, hace convivir géneros y variados tonos, la descripción de un paisaje, la detención en un pensamiento que se acerca sutilmente a un filosofar, la ironía atenuando dolores y mirándolos desde la perspectiva del humor, los guiños conversacionales con el lector, sus modos de escenificar, de narrar y sentir a través de metáforas y juegos analógicos por los que vamos advirtiendo la relación oculta de cada pequeña cosa con un todo abarcador que es la vida misma, la Poesía misma, la Palabra Única, buscada en intenso deseo como quien va buscando una llave con la que abrirá una puerta "a más allá". Escudero es un poeta que sin vergüenza de su regionalidad se torna instantáneamente en universal, porque habla desde su territorio geográfico e interior para posicionarse en la dimensión total del hombre.

La expresión común, cotidiana, se hizo suya y a la vez nos dio su voz para decirnos, tomó el lenguaje de la realidad y al hacerlo estético nos lo devolvió enriqueciéndonos la realidad. Cuando lo leemos - y más cuando lo escuchamos personalmente - parece que estamos frente al más común e ingenuo de los hombres, "chiquito" en su contextura física y en su estilo tan aparentemente sencillo, ha hecho la alegoría de otra presencia, de otra voz que lo cubre y lo significa con la genialidad de su obra.

No se alinea (no se aliena) con escuelas, modas, cánones, especulaciones de figuración, que son rejas a la esencia libertaria de la poesía. Es muy difícil ser un seguidor de su estética, de su estilo. Por su extraña originalidad podríamos resultar meros imitadores, secundarias voces sin mayor importancia.

Escudero vivió el campo para volver a la ciudad dándole a esta otro sentido, sugiriéndonos que si perdemos el contacto con la naturaleza todo se vuelve vacuidad, esterilidad y hasta "merdosidad" mental e intelectual por la que muchas veces encasillamos el arte y la poesía enajenándolos, quebrándoles su dimensión comunicativa hacia todos los hombres.

Así ha sendereado Escudero sus búsquedas por la montaña, detrás del ansiado tesoro que nunca apareció - habiendo estado tan cerca -, sus búsquedas por el juego, apostando azarosamente entre números y esperando que un crupier cante finalmente la cifra que será la llave de la fortuna, que nunca apareció - habiendo estado tan cerca - ; sus búsquedas por el amor y esa mujer puesta en horizonte lejano, una mujer y todas a la vez, detrás de tan idealizado amor que nunca llegó - habiendo estado tan cerca - ... Y esta búsqueda inclaudicable  tras la palabra única, en pos de poder decir lo justo y necesario a través del generoso pero nunca suficiente universo discursivo de la Poesía, persiguiendo el poema final, el que diga Todo lo deseado en pocas líneas, el que se parezca mejor a la piedra filosofal, al número perfecto, al amor total, a todo el oro buscado a lomo de mula y golpe de pico en las vetas prometedoras de la montaña...

Escudero, siempre insistiendo, buscando lo no hallado - estando tan cerca -... Escudero, el acechante, el cateador, cazando lo indescifrable en oscuridades, sosteniendo la esperanza en parcelas rojinegras de ruletas, en el vino que destraba lenguas por los bares, en el café reunidor, galopando certero por cerros reveladores de verdades, o caminando vacilante por ciudades de amnesias. El buscador por esencia, va intentando la alquimia de la Poesía: transformar en oro todas las palabras.

Ricardo Luis Trombino

Un 10 de febrero de 2016 fallecía el poeta sanjuanino Jorge Leonidas Escudero

Tenía 95 años cuando partió en busca de otras quimeras. Su vida fue apasionante. En esta nota dejamos una de las mejores entrevistas que se le hicieron al notable poeta.

El Chiquito, como le llamaban, nació en San Juan, el 4 de septiembre de 1920. Este año se cumplirán 100 años de su nacimiento. En su juventud cursó estudios universitarios mas no concluyó la carrera de ingeniero agrónomo. Dedicó su vida a la exploración minera y a la poesía.

Entrevista a Jorge Leonidas Escudero

El poeta que bajó de la montaña

Es, sin hesitación, uno de los escritores más reconocido del país. Considerado un artista que ha sabido hallar la huella por donde encauzar su poesía señera, lleva sus versos al punto de la precisión espontánea. Antes de ser poeta, fue pirquero y cateador. Acaba de cumplir 89 años (la entrevista fue realizada hace años). Vive en San Juan, con su hija. Tiene una vasta obra publicada: más de veinte libros. Acá la charla con un hombre sencillo que supo hacer de su vida un poema constante.

El autor de la nota, Ernesto Simón, en una charla con el poeta Jorge Leonidas Escudero.

Ni bien llegamos a su casa, nos hace pasar al taller que tiene al final, atravesando el patio. "Síganme el rastro", dice, y encara al fondo. Escudero es un ser especial. Habla poco, pero cuando se interesa por algún tema, ofrece una charla generosa. En ese cuarto que él ocupa cuando escribe o lee, se descubre un mundo propio. Muestras de piedras recogidas en los cerros, libros, dibujos y un sin número de objetos que convierten al espacio en un sitio místico.

- Cuéntenos de sus años en el cerro, haciendo cateos.
- Yo trabajaba en la Cámara de diputados en el año 1958 y 1959. Me invitaron a ir a los campos y empecé a ir. Renuncié a la cámara, y estuve catorce años en eso. Anduve de pirquinero. Después vine, volví al trabajo en lo público hasta que me jubilé.

Sobre su infancia, cuenta que la pasó en San Juan, que nació en 1920, en la calle Santa Fe, antes de Santiago del Estero. Y recuerda un corto tramo en el que vivió en Tucunucu, Jáchal. “Ve esa fotografía donde estoy en un burrito”, dice, “mírela”, y señala un cuadrito blanco y negro colgado en la pared, adonde se ve un chico montado a un burro. “Por lo menos tuve un verano ahí. Eso me dejó impregnado para toda la vida en la búsqueda por las piedras y también por la naturaleza, los árboles, esas cosas”, concluye.

Es difícil remontarse a los orígenes de su escritura. Él siempre cuenta que empezó a escribir porque vio a su madre que escribía una novela, La maestrita de los yarcos. “Por ahí tengo un ejemplar todavía”, aclara, y vuelve a señalar hacia una biblioteca atestada de libros. “Esa la escribió en Tucunucu”, recuerda. “Se basó en una escuelita que había en el pueblo. Y la publicó un montón de años después”.

- ¿Aún conserva en la memoria algo de aquel San Juan en el que nació?, ¿lo ve distinto?
- Sí. Era el San Juan antes del terremoto. Casi todas las casas de adobe se cayeron y dejaron las calles tapadas de escombros.

- Más allá de lo arquitectónico, ¿usted cree que el país cambió en otros aspectos?
- Debe haber cambiado algo. Han influido mucho los medios de comunicación y todo lo que hay ahora. La gente con la televisión y los celulares, todo eso, ha ido modificando el modo de considerar la vida y las relaciones sociales. Veo que las personas se van metiendo más en la soledad con esa observación de las imágenes que nos dan para que las veamos no más y no reflexionemos.

- ¿Usted publicó todo lo que escribió o alguna vez ha desechado poemas?
- He desechado, pero no completamente. Por ejemplo, nunca he preparado un libro y después me he arrepentido de él. Me he arrepentido de algo que he pergeñado en un poema, y lo he eliminado o modificado, tratando de acercarme más a lo que quiero decir. Y no lo he logrado ni entonces ni ahora. Porque son todos intentos para ver si uno logra expresar eso inefable que tenemos todos respecto a una expresión total.

Comenzó a publicar cuando tenía cincuenta años. En su poesía se escuchan las voces del hombre de campo y de ciudad, del minero y del vagabundo suburbano que busca lleno de esperanzas, como dice el tango. Escudero recibió premios y distinciones. Ha escrito letras de canciones que luego fueron grabadas por distintos autores. El Senado de la Nación le otorgó un Diploma de Honor. Hace dos años fue declarado Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional de San Juan. Cuenta que cuando era adolescente escribió sobre cosas sencillas, un pájaro o un insecto. “Pero lo que sí decidió la poesía en mí”, recuerda, “fue cuando anduve en el campo, con el tema de la minería, y me relacioné con el modo de vivir de la gente que vive en la montaña, que vive en los valles. Los que viven de la agricultura o la ganadería en poca escala, como decían ellos”. Y agrega: “bueno, esos pensamientos y esas relaciones, de algún modo las reflejé en un libro de poemas, que se llama La raíz en la roca. Como el nombre lo dice, estuve yo arraigado en la montaña durante bastante tiempo. De ahí saqué la temática, no solamente para ese libro, sino que siempre ha aparecido en mis libros el tema de las serranías, las travesías en la montaña y la soledad que la he tratado de expresar de alguna manera”.

- Cuáles son los temas que siempre han estado presentes en su poesía?
- Uno es el tema que ya le dije, el de mis andanzas en el campo a raíz de mi afición por la minería. Otro, que es inevitable cuando uno es joven, es la pretensión de ser amado; el amor. Y después, las reflexiones sobre la muerte, que también entran en cada uno. El otro día pensaba: nosotros vivimos, se nos va haciendo tarde, y se hace de golpe la noche y no lo hemos logrado. No hemos logrado la finalidad de trascendencia que interiormente tuvimos.

- Pero en el sentido artístico usted no se puede quejar. Ha sido reconocido dentro y fuera del país. La crítica lo señala como el escritor sanjuanino más trascendente de la actualidad.
- Amén de la crítica. La crítica interior de uno dice que estamos en la búsqueda. Buscamos la expresión absoluta de las cosas y no la hallamos nunca. Estamos en el atardecer y de pronto se nos hace la noche.

Hay un costado que no muchos conocen de este fenomenal poeta, su pasión por el juego. Llegó a pensar en martingalas, métodos y elucubraciones que lo llevaran a ganar. Este es un gran tema en su vida, y quedó reflejado en el libro Los grandes jugadores. Él mismo se encarga de darle sentido a eso y dice: “El juego está presente en mi obra. Para mí ha sido un desafío. Yo apostaba como cualquier ciudadano que piensa que va a ganar, y así le va también. Una cosa es soñar que se va a ganar y otra es ganar. Pero la investigación de eso me llevó a pensar ciertas teorías de juego y ponerlas en práctica”. Entonces remata: “es una búsqueda más que no me llevó a nada, pero me hizo relacionar con otro montón de cosas”.

- ¿Entonces hay un paralelismo entre la búsqueda de la poesía y la búsqueda en el juego?
- Hay un paralelismo, sí, porque es un desafío. El desafío de la poesía es a ver cómo expresas esto. Y expresar los sentimientos es muy difícil. Y lo mismo pasa con el juego. Una cosa es pensar que voy a ganar y otra cosa es saber cómo.

- ¿Cuántos amores recuerda usted haber tenido?
- Le diré que en la adolescencia todos tenemos amores, imposibles muchas veces. Por que se dan las cosas así. Algunos cuajan bien y son definitivos, pero otros quedan en el intento. Después, a través de la vida, conocí a quien fue mi esposa. Y con ella concreté mi anhelo de amor espiritual y de amor también físico. Hasta que ella falleció hace ya como quince años.

- ¿Cuántos hijos tuvieron?
- Dos. Dos mujeres. Una que vive en Ushuaia y trabaja de maestra. Y la otra que vive acá, conmigo.

Escudero hace de su obra un viaje a las entrañas de la tierra y se mete en la fibra íntima de los hombres y mujeres que atraviesan sus días sin saber por qué. Busca respuestas. Señales de algo mágico que se insinúa pero no siempre aparece, esa explicación de aquello que la enrevesada vida nos depara sin pedir permiso. Acaso sea el punto donde las hebras de su experiencia se retuercen para sobrevivir, y se meten en la zona más oscura y sensible de la humanidad.

Siempre recuerda a sus amigos ausentes. Los que ya no están. Dice que ese es un tema que permanece en él. “Realmente nos reuníamos y después, el tiempo nos iba llevando a ser testigos del fallecimiento de esos amigos”, cuenta. “Esa nostalgia me llevó a hacer referencia a esos encuentros”. En uno de sus últimos libros tiene un poema referido al tema. “¿Quiere que se lo lea?”, pregunta. Le digo que por supuesto. Entonces busca el libro Dicho en mí, presentado en la Biblioteca Nacional. Busca los anteojos. Ubica el poema Todavía. Hace una pausa, aclara la voz y lee: “Me encontré en el suburbio donde vegeto / con otro vegete con el que me junto para recordar ausencias. / He andaba en el Douglas fuimos a ver si aún tomábamos un traguito. / Llegamos. Y entre salu y salu, sacábamos la cuenta de los amigos muertos. / Nombramos uno a uno, y fueron como cuarenta. / Que divertido ¿no? / Hablamos de lo ayer, jamás y nunca. / Nos pusimos alegres. Y cuando conté un chiste, largamos tóces y carcajadas a granel. / Sí, aqué estoy no más, casi en la puerta de nuestra total ausencia”.

- ¿Pensó alguna vez volver a vivir a la montaña?
- Sí, lo he pensado, pero el médico fue clarito conmigo. Me dijo que no me daba el cuero para hacer las cosas que hacía en la juventud. Me puso un marcapasos y me dijo: “Quedate acá en la ciudad a ver que pasa”. (Risas).

Dice que todavía escribe a mano, y que después pasa los poemas en una máquina de escribir que lo acompaña desde hace una pila de años. Por estos días trabaja en la corrección final de su próximo libro. Explica que en ocasiones “algunas letras molestan” para componer la poesía, por eso las anda recortando y las pega con antojo. Algunos de sus títulos más destacados son: La raíz en la roca, Le dije y me dijo, A otro hablar, Viaje a ir, Los grandes jugadores, Aguaiten, Senderear, Verlas venir, Endeveras, Divisadero, Tras la llave, Caza nocturna, A un ira unir y Poesía Completa.

-  ¿Sobre  qué cosa, sensación o situación piensa usted que le faltó escribir?
- Yo creo que lo que no se escribió cuando se tenía cierta energía para acercarse a la expresión total de lo que uno quiere decir ... lo que no llegó, ya no va a llegar. Entonces, a los 89 años, uno mira con cierta nostalgia la posibilidad de manifestarse totalmente, y se conforma con alguna expresión más o menos cercana a lo que sabe que no va a llegar.

- Le gustaría hablar sobre sus años en la montaña ligado a la minería rudimentaria.
- Me ofrecieron ir a buscar minerales a la cordillera. Después me enganché con otros amigos allá para extraer bentonita y plomo. La sacábamos para venderla sin elaborarla. Nosotros no hacíamos los concentrados. Trabajamos también con sulfato de aluminio. De toda aquella experiencia en el cerro, resultó el libro Andanzas mineras.

Última página

Sus versos llevan un ritmo que parece arrancar y después quedarse. Como una mula retobada que se hace esperar entre paso y paso. Bástenos escuchar a Escudero leer sus poemas para entender esto. Recita acompasadamente, como esperando que la naturaleza respire y exhale. Sus escritos son como la vida misma: un ir y venir que se pierde y se encuentra y se oculta y se manifiesta. Un escurridizo juego que en algún momento, todos lo sabemos, termina en el último latido.

Fragmentos escogidos

Para las cumbres voy donde los guanacos
cruzan cogote con las nubes,
donde si se me cruza un pájaro en la mirada
sea la mejor idea que se me ocurra.

He perdido la cuenta de las ilusiones
que he ido arrojando a esa jauría
para que se entretenga y me olvide.
Pero lo escrito ya está escrito en mí
y deambulo debiendo caminar asiduamente
mientras soy objeto de cacería.