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El Senado convirtió en ley el alivio fiscal a monotributistas

Por unanimidad, el Senado convirtió este jueves a la noche en ley el proyecto de "alivio fiscal" para monotributistas.

Entre sus puntos salientes retrotrae los valores de las cuotas a diciembre del 2020 para cada una de las categorías.

La ley elimina las deudas que hubieran surgido, entre enero y junio de este año, producto de la actualización retroactiva de las nuevas escalas.

Con 60 votos afirmativos, el Senado ratificó el "Programa de Fortalecimiento y Alivio Fiscal para Pequeños Contribuyentes", que amplía las escalas a partir de julio de este año de manera tal que, en los hechos, eleva entre el 35% y el 77% los topes de Ingresos Brutos para cada una de las categorías.

La medida prevé que la cuota mensual entre enero y junio de 2021 se pagará tomando el valor vigente a diciembre de 2020 y actualiza las escalas del sistema de monotributo, ampliando las escalas de facturación para cada categoría a partir de julio del 2021, sin aumentarse el valor de la cuota mensual.

Con los cambios introducidos en el nuevo proyecto, el tope de Ingresos Brutos de la categoría A, la más baja de todas, que tenía que pasar de $208.739 a $282.424, quedará en $370.000.

También se incorporan beneficios para aquellos contribuyentes que facturaron por encima del tope de su categoría.

La propuesta complementa el incremento del 35% de principio de año y propone incrementar el tope de Ingresos Brutos para cada categoría, llevándolo, en la categoría A, de $208.739 a $370.000. En la categoría B, de $313.109 a $550.000. En la categoría C, de $417.479 a $770.000, y así sucesivamente hasta la categoría K, que pasa de $2.609.241 a $3.700.000, el valor máximo de facturación anual para estar incluido en el monotributo.

Los monotributistas que hayan excedido el límite superior de facturación mantendrán la condición, siempre que sus ingresos brutos no hubieran excedido los nuevos montos para cada categoría.

Asimismo, entre sus principales beneficios, el proyecto propone un amplio plan de pagos de hasta 60 cuotas para aquellos que necesiten regularizar su deuda, con la condonación total de las multas percibidas.

En la misma votación, también quedó aprobado y convertido en ley el proyecto que busca alentar la inversión y ahorro en activos en moneda local, incorporando exenciones sobre los rendimientos financieros en pesos en el impuesto a las Ganancias y en Bienes Personales.

La ley contempla la exención en el impuesto a las ganancias para los intereses de depósitos de plazos fijos en pesos, la exención en bienes personales para depósitos de plazos fijos y cajas de ahorro en cualquier moneda, y la exención en este mismo tributo de las obligaciones negociables emitidas en moneda nacional y en otros instrumentos destinados a fomentar la inversión productiva, incluidos fondos comunes de inversión.

"Estas excepciones en el impuesto a las ganancias y eximiciones en los bienes personales van a facilitar la inversión y el ahorro en pesos y el proyecto de pequeños contribuyentes viene a reparar y corregir un error de la AFIP", destacó el senador por el Chaco Víctor Zimmermann, de la UCR.

Por su parte, el riojano Ricardo Guerra, del Frente de Todos, resaltó que "el proyecto para promover la inversión en moneda nacional tiene un fin destacable, buscando promover las inversiones en pesos a través de exenciones en el impuesto a las ganancias y en el impuesto a bienes personales".

Argentina tiene la mayor carga impositiva del mundo sobre la economía formal

Matías Olivero Vila y Fernando Guntern, especialistas en impuestos, expusieron los perjuicios para la población de mantener una fuerte presión tributaria: un elemento que alimenta la inflación.

Tal como indica un informe del Banco Mundial, Doing Bussiness, Argentina se encuentra a la cabeza en el podio de los países con mayor carga fiscal sobre el sector formal de la economía en todo el mundo, un punto que afecta ampliamente a la falta de inversión en el país.

Frente a este contexto, "se suma también el aumento del 35% al impuesto a las Ganancias para las sociedades, el cual retrocede con la reducción adoptada por Mauricio Macri durante su gestión, lo que lleva no sólo a una merma en la inversión privada, sino que también posibilita una mayor inflación".

Así lo plantearon Matías Olivero Vila, socio del departamento de Impuestos del estudio Bruchou, y Fernando Guntern, presidente del departamento de Política Tributaria de Copal además de gerente Corporativo de Impuestos de Arcor, en el reciente Bruchou Legal Week.

En principio, Olivero Vila insistió en distinguir los conceptos de presión y de carga fiscal en el sector formal, "el que paga impuestos", tal como apuntó el abogado. La presión fiscal es "la recaudación sobre el PBI, mientras que lo segundo es cuántos impuestos pagan los que pagan impuestos", detalló.

Luego de esta aclaración, pasó a centrarse en el estudio: "En el Doing Business 2020 del Banco Mundial, que estudia a 190 países, el sistema tributario argentino está ubicado en el puesto 170".

De esta forma, considerando la tasa total de imposición sobre la utilidad, la cual en Argentina es del 106%, los números del país son los más altos "sin tener en cuenta jurisdicciones de un millón de habitantes, como las Islas Comoras".

"Este porcentaje es más del doble que el promedio regional y más alto que Brasil. Estamos en standalone también en materia fiscal", agregó el especialista, haciendo referencia a la nueva categoría en la que el MSCI (Morgan Stanley Capital International) posicionó a la Argentina frente a los mercados internacionales.

Como consecuencia, y tal como analizó Olivero Vila, esta carga fiscal extrema que sufre el país "genera falta de competitividad del sistema tributario argentino para las empresas". 

Sin embargo, según el especialista, el mayor impacto lo recibe el consumidor: "No es que las empresas pagan más, sino que los precios tienen que subir para absorber esta carga tan elevada", por lo que esta situación afecta principalmente a los millones de argentinos que salen a comprar todos los días.

Por su parte, Guntern se basó en un estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal para evidenciar este impacto sobre los precios de los productos y, en consecuencia, el bolsillo: "Hubo una tendencia a la baja entre 2016 y 2018, pero en 2019 con la crisis, el cambio de gestión y la pandemia, los cambios quedaron frezados o se revirtieron".

El especialista en impuestos explicó que, previamente, "se incrementó el pago a cuenta total del impuesto al cheque, hubo cambios en el mínimo no imponible, unificación de alícuotas de las contribuciones a la seguridad social y se redujo en forma gradual el impuesto a las Ganancias para utilidades no distribuidas". Sin embargo, lamentó, todas esas modificaciones se frenaron o se revirtieron.

Para Guntern, de Copal, de entre los más de 100 tributos vigentes en la Argentina, solo 11 concentran el 90% de la carga impositiva. Frente a ello, insistió en que la reducción del IVA a algunos productos de la canasta básica no es una herramienta plausible ya que no se aplica en toda la cadena productiva y, por lo tanto, no se refleja en precios más bajos para el consumidor.

Como alternativa, su propuesta es la de ampliar el mecanismo de devolución del IVA, el cual actualmente aplica a los sectores de menores recursos, a toda la sociedad a través de la bancarización, contribuyendo también a la formalización de la economía.

En conclusión, ambos oradores resaltaron en más de una oportunidad las "particularidades" de la política tributaria argentina, que ejemplificaron con el Aporte Solidario o Impuesto a las Grandes Fortunas.

"Solo se aplicó en la Argentina durante la pandemia, aunque se debatió en muchos países. Y acá se aplicó con una alícuota que duplica la sugerida por Oxfam, la organización que propuso esta tasa a nivel internacional. Otra vez, standalone", concluyeron.

Fuente: El Cronista