Se desarmaron los viejos esquemas y aparecieron dudas en todos los espacios políticos.
El domingo 7 de septiembre, habrá elecciones provinciales en Buenos Aires, uno de los últimos bastiones políticos del kirchnerismo ladrón.
Hay que recordar que el cierre de listas para las elecciones legislativas bonaerenses se postergó debido a una falla en el servicio de energía eléctrica del centro de cómputos. Es por eso que el plazo para que partidos y alianzas presenten la documentación será hasta las 14 horas de este lunes 21 de julio.
Precisamente, el cierre de listas para las elecciones del 7 de septiembre dejó al descubierto un panorama completamente distinto al que habitualmente se vivía en Buenos Aires.
Cristina presa perdió poder y capacidad de armado
Por primera vez en dos décadas, el apellido Kirchner quedó afuera de las boletas en provincia de Buenos Aires.
La ladrona condenada Cristina Fernández de Kirchner no logró imponer ni candidatos ni opinión en la negociación. La falta de conducción quedó en evidencia cuando intendentes que alguna vez fueron pilares de su ascenso nacional, desoyeron sus sugerencias y avanzaron con sus propias estrategias.
La expresidenta, que otrora ordenaba el peronismo bonaerense con una llamada, hoy ni siquiera logra frenar las divisiones.
Máximo Kirchner, símbolo de ese deterioro, ni participó del cierre en persona. Delegó el operativo en la inconsistente Mayra Mendoza, mientras que el Gobernador Axel Kicillof amagaba con jugar por fuera si no se respetaban sus condiciones.
Axel tenía listas alternativas listas para salir, lo que ilustra hasta qué punto se desdibujó la vieja y dañina verticalidad del kirchnerismo.
Mapa electoral
Otro dato clave es que en la Tercera Sección Electoral, histórico bastión peronista, ya no está garantizado el triunfo del PJ.
Con el crecimiento demográfico y político de la Primera Sección, el peso del sur del conurbano comienza a diluirse.
Intendentes que antes respondían sin titubeos ahora actúan con autonomía. La unidad territorial que sostuvo al PJ se fragmenta y, con ella, también se debilita su capacidad de definir elecciones.
La elección se volvió una batalla interna dentro del PJ, ya no contra los libertarios ni contra el PRO, sino entre peronistas que ya no se alinean automáticamente detrás de un liderazgo.
En medio de ese desconcierto, crece la percepción de que Cristina se está despidiendo no solo del control de las listas, sino de su oscura y virulenta carrera política.
Karina Milei, la ganadora silenciosa
Mientras tanto, en el otro extremo del escenario, Karina Milei emergió como la figura que consiguió organizar a La Libertad Avanza en la provincia. Tuvo control absoluto del cierre.
La secretaria general de la Presidencia, también conocida como El Jefe, no solo impuso candidatos, sino que aparte negoció con el PRO desde una posición de fuerza, priorizando figuras propias o afines como Diego Valenzuela y Guillermo Montenegro.
El Gran Perdedor fue el nefasto y truculento Santiago Caputo, en otros tiempos estratega y primera espada del movimiento libertario y hoy relegado frente al avance incontenible de Karina.
Mientras Karina pretende ir por todo e imponer su criterio en cuanto a ocupar todos los espacios con la mayor cantidad posible de libertarios o, al menos, con aquellos subordinados sin cuestionamientos a esa línea, Caputo sostenía desde hace tiempo, que era necesario mantener vigente las líneas con los aliados, porque, "ni aún ganando en octubre se logrará poder gobernar sin el apoyo de ellos".
En cuanto a decisiones, el caso de Maximiliano Bondarenko, excomisario bonaerense que encabezará la lista en la Tercera Sección, marca el tono de la campaña: seguridad, orden y respuesta al hartazgo social.
Por su parte, el kirchnerismo se enreda en debates ideológicos sin soluciones, los libertarios avanzan con un mensaje directo, respaldado por el contexto social.
Karina no actuó sola. Martín Menem y Eduardo Lule Menem la acompañaron en cada paso. Juntos desplazaron la influencia de Santiago Caputo, arquitecto de las campañas presidenciales, pero ausente en este cierre.
El famoso "triángulo de hierro" del poder libertario se diluye, con Karina consolidándose como el eje real de la toma de decisiones.
Milei y el PRO
Javier Milei, por su parte, observó todo desde la economía. Mientras sus operadores definían las listas, él seguía de cerca el mercado: los dólares financieros que no ceden, la inflación que persiste, la emisión que se intenta contener con colocaciones de deuda y los ruidos sobre posibles medidas más duras si no se estabiliza el frente monetario.
Lo que pase en las elecciones locales impactará directamente en la capacidad del oficialismo para blindar al presidente, bloquear leyes adversas y sostener vetos. Por eso, la elección bonaerense, que en otro contexto hubiera sido secundaria, hoy es crucial.
El PRO busca sobrevivir a la ola libertaria
El partido fundado por Macri está boyando en un mar de confusión. Mauricio Macri viajó al exterior y delegó el cierre en Cristian Ritondo y Diego Santilli.
Algunos intendentes del PRO se apartaron del acuerdo con LLA, mientras otros lo aceptaron sin entusiasmo.
La marca PRO parece diluirse en el violeta libertario y no está claro si eso es parte de una estrategia mayor o el reflejo de una debilidad estructural.
Macri, por ahora, pide "trabajar en equipo". El futuro del PRO está en suspenso, como si esperara el resultado de las urnas para definir si se integra definitivamente al proyecto de Milei o busca reinventarse por su cuenta.
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