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La causa por el triple crimen de Florencio Varela sumó 4 detenidos y volvió a secreto de sumario

Tras nueve allanamientos en provincia y Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la Justicia secuestró celulares, dispositivos electrónicos y una pistola con numeración limada. Ya son 14 aprehendidos, incluido el presunto líder de la banda, Pequeño J.

La investigación por el triple crimen de Morena Verdi, Brenda del Castillo y Lara Gutiérrez ocurrido en Florencio Varela sumó otros cuatro detenidos por orden de la Justicia Federal de Morón. Los arrestos se concretaron luego de una serie de allanamientos en la Ciudad de Buenos Aires y en el conurbano.

Durante el operativo desplegado en nueve domicilios, secuestraron teléfonos celulares, dispositivos electrónicos y otros elementos de interés para la causa. En uno de los lugares allanados, los agentes encontraron una pistola calibre 9 milímetros con la numeración suprimida y municiones.

Los procedimientos, a cargo de la Dirección Departamental de Investigaciones La Matanza, fueron realizados entre la noche del viernes 4 y la mañana de este sábado 5 de septiembre en el Barrio Illia y en domicilios ubicados sobre las calles Carlos Calvo, Lavalle, Defensa y Charrúa.

También fue allanado el restaurante Tía Doña, situado en la zona de las avenidas Riestra y Bonorino, además de un inmueble en Ezpeleta.

Estos surgieron de una investigación sobre la segunda línea operativa y de encubrimiento de la organización narcocriminal que estuvo involucrada en los asesinatos.

Como resultado de los procedimientos fueron detenidos un hombre y tres mujeres. Uno de ellos es Mansur, de 52 años, a quien los investigadores identificaban hasta ahora como NN Ramiro.

La investigación señaló que habría tenido un rol central en la logística de la banda: está acusado de haber proporcionado vehículos a David Gustavo Morales Huamán, alias El Loco David, y de haber entregado ropa limpia a los autores materiales después de los asesinatos para facilitar su fuga.

También fueron detenidas Chieto, de 36, esposa de Jesús Mallón Bernave, quien ya se encontraba detenido; Olivera, de 70, señalada como presunta testaferro de Mansur; y Quispe Gallardo, de 19, expareja de Tony Jansen Victoriano Valverde, alias Pequeño J.

Esta última está acusada de haber participado del acopio y traslado de drogas y de haber puesto su vivienda a disposición de integrantes de la organización.

Durante los allanamientos, los policías secuestraron una pistola Taurus G3XL calibre 9 milímetros con la numeración suprimida y 27 proyectiles, además de 22 teléfonos celulares, dos tarjetas SIM, una tablet, una computadora y un equipo de radiocomunicación.

Entre los elementos que ahora serán analizados por los investigadores apareció además una carta manuscrita dirigida a Pequeño J, junto con documentación judicial y una tarjeta SUBE que estaría vinculada con algunos de los movimientos investigados.

La nueva serie de procedimientos surgió después de nueve meses de investigación, durante los cuales se realizaron intervenciones telefónicas, seguimientos y cruces de información.

La causa está bajo la órbita del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional N°2 de Morón, a cargo de Jorge Ernesto Rodríguez, con intervención de la Fiscalía Federal N°2 de Morón, encabezada por Mariela Labozzetta.

Los cuatro acusados quedaron incomunicados y a disposición de la Justicia Federal. Está previsto que sean trasladados a sede judicial el lunes 7 de septiembre para prestar declaración indagatoria, mientras continúan las medidas destinadas a localizar a otros prófugos vinculados con la organización.

Con los cuatro aprehendidos de este sábado en la mañana, el expediente ya suma 14 sospechosos detenidos, entre ellos Pequeño J, señalado como el autor intelectual de los crímenes perpetrados en septiembre de 2025.

Luego de estos operativos, la causa volvió a secreto de sumario por 10 días para resguardar el desarrollo de la investigación. Los nuevos detenidos serán indagados ante el Juez Rodríguez, con intervención de la Secretaría N° 8 del Juzgado, a cargo de Ignacio Calvi.

Los elementos secuestrados serán peritados en los próximos días. Además, continúan las medidas para localizar a personas con órdenes de detención pendientes.

Pequeño J negó participación en el triple crimen narco y pidió perdón

Tony Jenzel Valverde Victoriano contó que ingresó de manera ilegal a Argentina en octubre de 2024, donde se asentó en el barrio Zabaleta y conoció a varios de los acusados.

Tony Jenzel Valverde Victoriano, más conocido como Pequeño J, amplió su declaración ante el Juez federal N° 2 de Morón, Jorge Rodríguez, donde sostuvo que no participó del triple crimen narco, confirmó que conocía a dos de las víctimas y pidió perdón.

Asimismo, dio a conocer cómo fue su llegada a Argentina y qué hizo durante un año en el barrio Zabaleta.

Conforme a la declaración, la cual se llevó a cabo de manera virtual desde la cárcel de Marcos Paz, Pequeño J expuso durante varios minutos cómo transcurrió su vida desde octubre de 2024, cuando ingresó de manera ilegal a la Argentina, hasta su fuga un año después y su detención en Perú por estar acusado de los brutales asesinatos de Morena Verdi, 20; Brenda del Castillo, 20, y Lara Gutiérrez, 15.

En octubre de 2024 arribó al país al elegirlo por el locro, los asados, los ñoquis, el obelisco, la selección de fútbol, Messi, y lo hizo de forma ilegal desde Bolivia, desde donde cruzó a Jujuy y desde allí se tomó un micro hasta Buenos Aires.

En la Terminal de Retiro preguntó cómo hacía para alquilar un cuarto y le dijeron que lo mejor era el barrio Zabaleta.

Empezó a vender ropa de forma ambulante, por lo que tras su llegada fue a La Salada donde compró boxes y hasta chalinas.

A los tres meses, se cruzó con Miguel Ángel Villanueva, acusado, a quien conocía de Trujillo, Perú, y quien le comentó que necesitaba un ayudante.

De este modo, a inicios de 2025 comenzó a trabajar con Villanueva, a quien le decían Julio, Gonzalo, Gato.

Así conoció a Celeste, acusada, que al comienzo también era empleada, pero luego empezó una relación con el jefe.

Día en el que conoció a dos de las víctimas

El 6 de septiembre del año pasado, Villanueva le indicó que tenía que ir a recibir a alguien, apodado El Gordo, y que debía ir al barrio de Flores a "buscar chicas". En ese día conoció a dos de las víctimas, Morena y Lara.

Hubo una segunda vez, a la semana siguiente, cuando Miguel Ángel le comentó que lo iba a buscar El Gordo y se fueron a un boliche de Flores, donde nuevamente se encontraron con Lara y Morena, y allí supo que iba a haber una "fiesta".

A horas del triple crimen, el 18 de septiembre, Miguel Ángel llamó a Pequeño J y le ordenó que tenía que ir a Quilmes a recibir gente para llevarla a su casa. De este modo, conforme a la información aportada, Nero, otro de los chicos que trabajaba para Miguel Ángel, Tony y El Gordo llegaron a la casa de Florencio Varela, lugar donde se cometieron los asesinatos.

En medio de la charla, El Gordo fue hasta el patio y le señaló a Villanueva que, al costado de la parrilla, "iban a poner las cosas".

Después comentaron que iban a necesitar dos parlantes con música fuerte y se preguntaron si los vecinos iban a decir algo, a lo que Miguel Ángel y Celeste le respondieron que no.

Día de los asesinatos

El 19 de septiembre, día de los crímenes, Miguel Ángel llamó a Tony y le comunicó que tenía que ir a un garaje para acompañar al Gordo, que se iba a comprar un auto.

Esa noche, según la versión de Pequeño J, llegó a su casa y se puso a jugar al juego Street Fighter, compró pollo en un restaurante peruano y se fue a dormir.

A la madrugada del sábado 20, Nero y Mateo, por Matías Osorio, el otro imputado, llegaron a su casa. El primero se fue a dormir, mientras que el otro acusado tenía la ropa mojada, por lo que se bañó y se cambió.

Según expuso, fue en ese momento cuando Osorio le entregó un fierro y le pidió que lo escondiera en la casa de Micaela, su novia, aunque el acusado le dijo que no porque no quería problemas.

Aun así, a las horas se trasladó hasta dicho domicilio y fue allí donde mirando la televisión se enteró del caso y le escribió a Osorio.

Sin embargo, todo cambió horas después cuando los periodistas empezaron a dar a conocer los primeros nombres que estarían detrás de los asesinatos: Matías Osorio y Tony Jenzel Valverde Victoriano.

Fuga

Al ver su rostro, Pequeño J dijo haber sentido "mucho miedo y confusión", por lo que habló con Matías y le comentó que quería irse a Perú, a lo que su compañero le confirmó que iba a ir con él.

En su testimonial, Pequeño J relató que se tomaron desde José C. Paz un remis que los llevó hasta Bermejo, donde cruzaron la frontera en bote. En ese momento, le escribió a Micaela y le pidió un favor: "Está la pistola; escondela en el colchón y la maleta de tu tío, quemala".

Cuando ya estaban en Perú, le expresó a Osorio que era una locura lo que había hecho, por lo que no podía alojarlo en la casa de su mamá.

En medio de la huida, Pequeño J conoció a un trailero, a quien le dio 300 dólares para que lo llevase hasta Lima, pero a fines de septiembre fue detenido en la ciudad de Pucusana.

Por consejo de su abogado, Valverde decidió acogerse a la extradición pasiva ya que "las cosas en Argentina estaban calientes" y que quizás le harían daño, por lo que lo mejor era que aguantara. Lo llevaron al penal de Cañete, donde estuvo siete meses preso hasta que fue extraditado al país a comienzos de mayo.

Pedido de disculpas

Por último, en el cierre de su declaración, pidió mandarles un mensaje a las familias de las víctimas: dijo que lamentaba mucho sus pérdidas, que él sabe lo que se siente perder a un ser querido, pero que es inocente.

A su vez, explicó que sus tíos, Manuel David Valverde Rodríguez y Luis Alan Valverde Rodríguez, están siendo injustamente acusados en esta causa, que no tienen nada que ver.

Explicó que todo se debió a que encontraron sus documentos en su casa, de cuando se fueron a Uruguay para hacer el trámite de residencia.