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Capital: comenzó la segunda etapa de pavimentación de calle Urquiza

En el tramo que va desde Ignacio de la Roza hasta avenida Córdoba se hará la demolición del material obsoleto existente, conexión cloacal y de agua para el posterior ensanche y asfaltado.

De esta manera, se prolonga el trabajo de recuperación urbana realizado desde avenida Libertador al sur por esa arteria.

Con cortes parciales de tránsito, comenzó esta semana el trabajo de demolición de losas de hormigón en calle Urquiza, segunda etapa.

Así como se hizo en la primera parte entre avenida Libertador y avenida Ignacio de la Roza, ahora el trabajo llegará hasta avenida Córdoba.

Se trata de una arteria clave entre los accesos principales a la ciudad. Una calle que era esquivada por el mal estado del suelo y de las juntas.

El pedido del Intendente Emilio Baistrocchi es dejar a nuevo esos lugares que facilitan la transitabilidad entre la ciudad y los departamentos.

Las tareas a realizar en un plazo de 8 meses son las siguientes:
Se reemplazan 2899 m2 de losas de hormigón, por 5648.74 m² de concreto asfáltico.
En el lugar se hará rehabilitación urbana, ensanche, pavimentación. Con esta intervención la calzada quedará de 15 metros de ancho.
Renovación de la red de agua potable y cloacas (55 conexiones domiciliarias).
Construcción de puentes vehiculares y peatonales, construcción de cordón cuneta revestida y realización de rampas de accesibilidad.

La inversión es de 68.000.000 de pesos, en parte con fondos del programa nacional Argentina Hace y en parte con fondos provinciales.

El Intendente Baistrocchi dejó inaugurado un tramo de calle Urquiza en Capital

Quedó oficialmente inaugurado el primer tramo de esta importante arteria que va desde avenida Libertador hasta avenida Ignacio de la Roza.

En breve comienzan los trabajos de la segunda etapa que llegará hasta avenida Córdoba. Esto es parte del plan de recuperación de los principales accesos de la ciudad.

Desde todos los puntos cardinales llegan a diario a la Capital hasta 300.000 personas en horario pico, el triple de habitantes del departamento. Las principales arterias en la ciudad son de hormigón, construidas luego del terremoto. Tras 50 años, las calles han sufrido el desgaste por su intensivo uso.

Durante la gestión del Intendente Emilio Baistrocchi se encaró un plan de movilidad urbana con acciones para mejorar la convivencia vial entre peatones, automovilistas y ciclistas.

En base a ello, se planificó la intervención urbana: ciclovías, adaptación de espacios para la RedTulum y la recuperación y puesta en valor de los accesos a la ciudad.

"La idea es agilizar, mejorar la transitabilidad y para eso estamos interviniendo las vías que se consideran estratégicas o troncales. Al trabajo de mejora y ampliación de calzada lo complementaremos con la mejora de semaforización con la idea de hacer corredores más agiles. Un ejemplo fue la recuperación urbana de calle 9 de Julio desde Paula Albarracín de Sarmiento al oeste y la pavimentación de calle Pueyrredón desde avenida Hipólito Yrigoyen hasta Pedro de Valdivia", afirmó el intendente.

Con esa lógica se repavimentó con un moderno sistema la Avenida Rawson en el tramo de 25 de Mayo hasta el empalme con la nueva ruta 40 en el cuadrante noreste del departamento.

Pero también se trabajó al sureste con la repavimentación de Hipólito Yrigoyen desde Artistóbulo del Valle a Avenida Rawson.

Asimismo se interviene la calle Juan Jufré de Rawson a Tucumán. Hacia el oeste de la ciudad se repavimentó calle Salta en el tramo de 25 de Mayo a Cortínez. Y también hacia Desamparados se intervino calle Urquiza, en dos etapas. La primera quedó formalmente inaugurada y la segunda arranca en breve.

Urquiza I

La repavimentación de esta calle fue de las más pedidas por vecinos y transeúntes. Se planteó la intervención en dos partes. La primera, en el tramo de Libertador a Ignacio de la Roza, tuvo un desembolso de $24.000.000 del FODERE al que se le sumó la obra de OSSE por $7.000.000 para conexiones de agua y cloaca.

En el lugar Se reemplazó 3100 m2 de losas de hormigón de 50 años, deformado por el uso. Colocando 5563 m² de concreto asfáltico.

El espacio ganó con esta intervención 7 metros de ancho en su calzada, duplicando la capacidad de circulación. En agosto 2021, en los plazos establecidos, se rehabilitó el tránsito.

Se complementó la obra con acequias revestidas en hormigón, cordón cuneta y ochavas; puentes vehiculares y peatonales, más la correspondiente señalización vial.

Además, en toda la zona se reconvirtió el alumbrado público a LED en el marco del programa Capital 100% Luz Blanca, lo que da más visibilidad y seguridad para el peatón y el conductor con un sistema energético más amigable con el ambiente.

Urquiza II

La segunda etapa de la repavimentación de Urquiza fue licitada en noviembre y queda comprendida desde Ignacio de la Roza hasta avenida Córdoba para tareas de rehabilitación urbana, ensanche, pavimentación y renovación de la red de agua potable y cloacas.

Con una inversión de $68.000.000, en parte con fondos del programa nacional Argentina Hace y en parte con fondos provinciales.

Los principales ítems a realizar son el reemplazo de 2899 m2 de losas de hormigón, por 5648.74 m² de concreto asfáltico. La construcción de puentes vehiculares y peatonales, construcción de cordón cuneta revestida y realización de rampas de accesibilidad.

Con OSSE las tareas a ejecutar son el reemplazo de cañerías del ramal principal y 55 conexiones domiciliarias de agua con sus respectivas conexiones de cloacas.

Proyectos del 2022

A través de la Dirección de Obras Viales, la Municipalidad de Capital ejecuta el Plan de Recuperación y Puesta en valor de los accesos a la Ciudad. Se encuentran en proceso de ejecución:

  • Repavimentación de calle Juan Jufré desde Avenida Rawson a Tucumán.
  • Urbanización y ensanche de calle Necochea (1° etapa) en el tramo comprendido desde Avenida Benavídez a Donaire.
  • Repavimentación de calle Sargento Cabral de Salta a Paula A. de Sarmiento.
  • Urbanización de calle Aristóbulo del Valle de Rivadavia a General Paz.
  • Urbanización y ensanche de calle San Miguel (1° etapa) desde Avenida Libertador Gral. San Martín hasta Rivadavia.
  • Urbanización y ensanche de calle San Miguel (2° etapa) desde calle Rivadavia hasta Avenida José I. de la Roza.
  • Urbanización y ensanche de calle Necochea (2° etapa) tramo de Donaire a Telésfora Sánchez.

La batalla de Caseros y el nuevo armado institucional

En 1852, la batalla significó el derrumbe de la Confederación rosista y la clausura de la hegemonía de Buenos Aires.

Sin embargo, las palabras de Justo José de Urquiza: "No hay vencedores ni vencidos", no bastaron para que la dirigencia porteña avalara la firma del Pacto de San Nicolás, por el cual se convocó a una nueva Convención Constituyente.

Los meses transcurridos desde la batalla de Caseros, en febrero de 1852, habían servido para demostrar a las elites porteñas que el proyecto político del caudillo entrerriano iba mucho más allá de la deposición de su antiguo aliado.

Cada vez se evidenciaba con más claridad que Urquiza apostaba a construir un nuevo armado político en torno a su fuerza militar, utilizando en beneficio propio los resortes que habían posibilitado la construcción de la hegemonía de Buenos Aires en las décadas precedentes.

Fue por esa razón que se apoderó de la aduana porteña y utilizó sus recursos para solidificar sus alianzas a lo largo del territorio nacional, designando como Gobernador porteño a Vicente López y Planes, de edad avanzada y propenso a la subordinación.

Urquiza convocó a Alberdi, Vicente Fidel López y Juan María Gutiérrez, miembros fundadores de la Generación del 37, y a intelectuales como Mariano Fragueiro. Sarmiento quedó a un lado: Urquiza desconfiaba de su ambición.

Alberdi dedicó a Urquiza el texto "Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina", que habría de constituirse en guía y paradigma del proyecto oligárquico nacional hasta nuestros días.

Allí recomendaba el exterminio recíproco del gaucho y del indio; desestimó la educación popular, que daría conciencia de su condición de explotados y de sus derechos a los trabajadores, prefiriendo la enseñanza de prácticas laborales a través de la imitación. Asignó el control de las comunicaciones, los servicios y la conducción económica al capital inglés y preservó el derecho a la propiedad latifundista.

Si bien Alberdi era contrario al otorgamiento del sufragio universal, como su práctica estaba instalada desde hacía décadas en la sociedad argentina, se limitó a consagrarla, al tiempo que recomendaba dificultar su aplicación.

De este modo, dispuso la creación de colegios electorales para alejar la designación del presidente y de los senadores del voto directo de las mayorías. En el caso de los senadores, las legislaturas provinciales se constituirían como colegios electorales, sin necesidad de una nueva votación.

Siguiendo el modelo norteamericano, el imperio de la democracia se reducía así a la Cámara de Diputados, elegida por sufragio universal directo. Tras este planteo, los hilos del poder quedaban en manos de la oligarquía.

Las propuestas de Alberdi fueron traducidas al texto constitucional por el Congreso General Constituyente reunido en Santa Fe en 1853.

Allí estuvieron presentes las 13 provincias que habían firmado en mayo el Pacto de San Nicolás, con la excepción de Buenos Aires, cuya Legislatura se había negado a refrendarlo, al considerarlo perjudicial para los intereses provinciales.

La Constitución de 1853 estableció la división de poderes, el sistema bicameral y la creación de un Poder Judicial encabezado por la Corte Suprema. En tanto, los jueces serían designados por acuerdo entre el Ejecutivo y el Senado, excluyendo a la Cámara de Diputados.

Quedó así consagrada la estructura oligárquica recomendada por Alberdi. También se consagró la libre navegación de los ríos, la jurisdicción del Estado nacional sobre la aduana y el establecimiento provisorio de la capital en Paraná, ante la defección de Buenos Aires.

Si bien la nueva Constitución asignaba una mayor participación a las provincias que las de 1819 y 1826, la matriz unitaria y centralizadora se reiteraba.

Disconformes con la sanción del nuevo orden institucional, federales, unitarios y liberales porteños se aliaron para conspirar. La rebelión porteña comenzó en la prensa, en el marco de la firma del Pacto de San Nicolás, e incluyó críticas y descalificaciones al "cacique Urquiza y sus trece miserables tribus", publicadas por Bartolomé Mitre en Los Debates y Dalmacio Vélez Sarsfield en El Nacional.

Tras impugnar los términos del pacto, que eliminaba los tradicionales privilegios de Buenos Aires, ya que todas las provincias designarían dos constituyentes, los liberales porteños organizaron la Logia Juan Juan, con el fin de asesinar a Urquiza, remedando lo sucedido en 1828 con el asesinato de Dorrego, aunque sin éxito.

El exterminio del enemigo a fin de neutralizarlo se convertiría en una práctica habitual del liberalismo argentino.

El próximo paso sería la rebelión directa.