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En Uruguay sólo quedan 3 personas internadas por coronavirus

Registrando 17 contagios y dos muertes en las últimas 24 horas, Uruguay sigue siendo uno de los países que mejor afrontaron la pandemia en América.

Con un total de 1.457 contagios totales y 40 fallecidos a causa de coronavirus, Uruguay presenta 212 que aún no se recuperaron de la enfermedad.

De esa cifra, sólo tres están internadas. Todas ellas en terapia intensiva, lo cual implica un gran avance en el control del virus en Uruguay.

Según informaron desde el Ministerio de Salud uruguayo, en las últimas 24 horas se registraron un total de 17 nuevos contagios. Nueve de ellos corresponden a Montevideo.

Asimismo, fueron dos los nuevos fallecimientos registrados en el último día. Uno de 81 años y otro de 52, ambos de la capital.

Pepe Mujica se distanció de los Kirchner: "¿De qué afinidad ideológica me hablás?"

El expresidente uruguayo habló de los Kirchner al recordar el conflicto con la papelera Botnia que tuvo lugar entre 2005 y 2010.

El expresidente y actual Senador uruguayo, José Mujica, se defendió de las críticas que el Gobierno de Luis Lacalle Pou hizo sobre su accionar en la política exterior.

"No me jodas", respondió en varias oportunidades. Además ironizó sobre los episodios que vivió con varios mandatarios durante su gestión.

Al referirse al conflicto y las tensiones con la administración de los Kirchner por la instalación de la planta de celulosa en Uruguay, apuntó: "¿De qué afinidad ideológica me hablás, con el puente tres años cortado?".

Sobre el viaje que hizo a Finlandia, subrayó: "Fuimos a hacer filo, porque había que hacer filo. Porque nada cae del cielo si no hacés filo".

En su columna radial en M24, impostando la voz, comentó: "Dicen que la política exterior debe ser conducida por el interés del país y no por afinidades ideológicas", y agregó: "se ponen serios y nos critican a nosotros como si hubieran descubierto el agujero del mate, como si hubieran inventado la rueda".

Mujica dijo que "eso es lo que hacemos todos. Podemos tener simpatía, concordancia, lo que se quiera, pero en la política exterior siempre, todos los gobiernos luchan por tratar de, directa o indirectamente, arrimar algunos porotos, algún garbanzo para los intereses del país, y siempre fue así".

"Nos endilgan que teníamos relaciones exteriores en función de la concordancia ideológica", dijo Mujica, al tiempo que replicó: "¿cómo van a explicar que me comí un viaje a la Antártida con mi compañera, junto a Piñera y su señora esposa, haciendo diplomacia presidencial, bancándome el frío y todo. ¿Sería por afinidad ideológica?, no me jodas".

Puso más ejemplos de contactos que tuvo con otros mandatarios. "Cuando Enrique Peña Nieto, el presidente de México, asume y pasa por el barrio, le doy un asado que casi lo mato de tanto que comió en la pecera de Suárez, y quedamos como chanchos. Yo tratando de tapar un agujero que había hecho, alguna declaración y nos habían cortado la exportación de carne y todo lo demás. ¿De la afinidad ideológica con Nieto?, no me jodas".

Luego ironizó: "Yo tengo una afinidad ideológica con la señora Clinton brutal, no me jodas con eso, no me jodan".

Mujica continuó diciendo que con Iván Duque, sigue en contacto. "Aún recibo correspondencia del actual presidente de Colombia. ¿De la afinidad ideológica? Decidimos darle una mano, en lo posible, por el conflicto que tenía con la guerrilla armada en Colombia".

Respecto a la visita al por aquel entonces presidente de España, Mariano Rajoy, indicó: "Me tuve que bancar una comida con el rey, la reina, la mar en coche, Mariano Rajoy, y todo. Pero Rajoy me puso hasta un avión para que me moviera dentro de España. ¿Sería afinidad ideológica con Rajoy?, no me jodas".

Mujica le apuntó al oficialismo y su supuesto vínculo con los medios comunicación. "Se inventa una historia y la empiezan a repetir. Y como tienen grandes medios de prensa que le son afines, porque tienden a cortar el bacalao para el mismo lugar, machacan, machacan y machacan. Después, lo que empezó siendo un bolazo, se lo terminan creyendo".

Sobre la condición de Uruguay para negociar en el mundo, señaló: "No existimos. Somos tomadores de precios en todo", por lo que entiende que la actitud del Gobierno "no debe ser llevarnos por delante a nadie".

"Tenemos que tener relaciones con todos. Hasta con el que se descuide, porque uno no sabe lo que pasa mañana", aseguró Mujica, y agregó que lo importante es "tratar de tener buenas relaciones y tratar de no ser orgulloso y siempre de zurcir a favor de los intereses que puedan ayudar al país".

Contó que este martes fue a Cancillería a visitar a Francisco Bustillo: "Lo fui a saludar sabiendo perfectamente que tiene otra afinidad de carácter ideológico, siempre que ocupó un lugar en el exterior sirvió a todos los uruguayos que pasábamos por ahí con alguna responsabilidad, nos atendió como un caballero y como un eficiente diplomático", aseveró.

Mujica también dijo que a Bustillo el cargo de canciller "no le gusta un carajo", y que le deseó suerte y lo saludó. "Porque esto no es una cuestión de afinidad ideológica", repitió.

"Se puede estar en tiendas distintas, pero se puede tener respeto y empatía", dijo el expresidente. En ese instante, se escuchó la voz de su esposa, la exvicepresidenta y Senadora Lucía Topolansky, que agregó: "Julio María Sanguinetti trajo a Fidel Castro", entonces Mujica agregó que fue Sanguinetti quien reconoció a China. "Rompía los ojos no reconocer semejante país. Te guste o no te guste", dijo.

Terminó su alocución señalando: "No jodan. No sean mentecatos".

Asumió Luis Lacalle Pou, el nuevo presidente de Uruguay

Lacalle Pou, un joven de 46 años, ganó la segunda vuelta electoral en noviembre de 2019 y puso fin a 15 años de gobiernos de izquierda en Uruguay.

Los cambios de gobierno en una democracia suelen tener una cuota de simbolismo, y el que ocurre en Uruguay este domingo para la asunción del Presidente Luis Lacalle Pou incluye un objeto llamativo: un auto Ford V8 de 1937.

Está previsto que Lacalle Pou utilice ese vehículo para su desfile por Montevideo durante la ceremonia que marcará el inicio de su mandato y el fin de 15 años de gobiernos de la coalición de izquierda Frente Amplio.

Lejos de ser un acto improvisado, se trató de una decisión premeditada del abogado de 46 años y exsenador del Partido Nacional, que gobernará Uruguay al frente de una coalición de centro derecha.

En muchos sentidos, el nuevo mandatario de 46 años es lo opuesto a sus antecesores. Mujica fue noticia por ser "el presidente más pobre del mundo". Por el contrario, Lacalle Pou nació en una familia que es parte de los libros de historia de Uruguay, fue educado en las instituciones más prestigiosas del país, tiene una buena situación económica y vive en un barrio privado.

Un Ford de familia

El Ford convertible que eligió Lacalle Pou para ir este domingo desde el Palacio Legislativo hasta una plaza céntrica a firmar el traspaso de mando con el presidente saliente, Tabaré Vázquez, está vinculado a su familia, una de las más tradicionales de la política en Uruguay.

El vehículo lo adquirió en los años 30 un bisabuelo de Lacalle Pou, Luis Alberto de Herrera, histórico caudillo del Partido Nacional en el siglo XX, que integró un Poder Ejecutivo colegiado entre 1955 y 1959, pero que nunca llegó a ser presidente, pese a postularse en varias elecciones.

El mismo coche lujoso de volante a la derecha que Herrera solía conducir por las calles de Montevideo, en ocasiones a contramano, fue utilizado por su nieto Luis Alberto Lacalle, padre de Lacalle Pou, para su propio desfile de asunción como presidente uruguayo en 1990.

"La representación simbólica del auto es como esa unión con una tradición política muy grande", explica Mónica Maronna, investigadora en Historia y docente de la Universidad de la República.

"En esta nueva asunción con Lacalle Pou se vuelve a esa tradición, que marca también la fortaleza de los partidos políticos tradicionales, que recorren muchos años de historia, incluso más que la del propio vehículo", dice Maronna.

El nuevo gobierno uruguayo está formado por una alianza entre los partidos fundacionales, el Nacional y el Colorado, que se alternaron en el gobierno hasta la llegada del Frente Amplio al poder en 2005, así como por grupos más nuevos como el derechista Cabildo Abierto, liderado por un exjefe del Ejército.

Cuestión de velocidades

"Junto al simbolismo del viejo Ford, Lacalle Pou tiene en común con su padre y su bisabuelo un modo tradicional de hacer política basado en la intuición y el contacto directo con la gente, así como una inclinación por la menor intervención del Estado en la economía y la sociedad", señala la investigadora Maronna.

Y en un país con fuerte tradición de estatismo como Uruguay, el impulso de iniciativas pro mercado suelen desatar fuertes batallas políticas. Lacalle Pou planteó desde antes de asumir medidas desreguladoras como acabar con el monopolio estatal para la importación de combustibles, una idea que ya generó diferencias dentro de su coalición de gobierno y puso en alerta a sindicatos.

Esa propuesta está en el borrador de una ley de urgente consideración que presentó en enero el presidente electo e incluye propuestas polémicas. Por ejemplo, en seguridad pública busca endurecer penas en respuesta a un aumento preocupante de los delitos en años recientes, y en materia de huelgas aspira a restringir las ocupaciones de locales de trabajo o los cortes de calles.

El texto final del proyecto de ley será negociado por la coalición de gobierno y, por su carácter de urgente, al ser presentado exigirá plazos al Congreso para pronunciarse o sería aprobado automáticamente pasado ese tiempo.

La velocidad que Lacalle Pou quiere darle a esa ley recuerda más a un auto Fórmula 1 que a un coche viejo, y esto también levanta críticas.

"No está bien que no se den los tiempos necesarios al Parlamento", opina Maronna. "No tiene precedentes que el plan de gobierno se convierta en una sola ley".

El nuevo presidente también prometió recortar el gasto público y reforzar la disciplina fiscal para bajar un déficit presupuestal del 4,7% del PIB, pero mantener a la vez políticas sociales e impulsar al sector agropecuario, históricamente vinculado a su bisabuelo y su partido, como simbolizan cientos de jinetes que llegaron a Montevideo para participar del cambio de mando detrás del Ford de 1937.

Si bien Lacalle Pou proviene de una familia conservadora y católica, en la campaña electoral negó que piense derogar medidas emblemáticas de gobiernos del Frente Amplio como la legalización del aborto, el matrimonio igualitario o la marihuana.

Los dos antecesores inmediatos de Lacalle Pou también utilizaron vehículos peculiares para sus actos de toma de posesión.

Cuando llegó por primera vez a la presidencia en 2005, el socialista Vázquez desfiló en una camioneta todoterreno fabricada en Uruguay por la firma india Mahindra. Al iniciar su segundo mandato en 2015 lo hizo en una camioneta Fordson de 1951, que había comprado tras graduarse de médico.

Derechos de autor de la imagenAFPImage captionAl asumir por segunda vez la presidencia uruguaya en 2015, Tabaré Vázquez desfiló en una camioneta Fordson de 1951.

En medio de ambos períodos, el exguerrillero José "Pepe" Mujica asumió la presidencia en 2010 desfilando sobre una camioneta Faw de origen chino y un motor eléctrico instalado por la empresa uruguaya Renovables, aunque durante su gobierno se volvió internacionalmente famoso por conducir su Volkswagen "Fusca" de 1987.

El viejo Ford familiar de 85 caballos de fuerza escogido por Lacalle Pou para su desfile fue fabricado en Estados Unidos, un país con el que el flamante mandatario ha manifestado interés en negociar un acuerdo de libre comercio, mientras su gobierno marca distancia de Venezuela, Cuba y Nicaragua, a cuyos presidentes evitó invitar al cambio de mando, por considerar que "no son democracias plenas".