Hay demoras de hasta un año en las entregas. Crece la tensión entre las terminales y las concesionarias por las complicaciones en la oferta.
La escasez de autos importados, y de componentes que vienen del exterior para autos que se fabrican en el país, no es novedad. El año pasado se patentaron 381.777 autos, según datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina mientras que las proyecciones de ventas superaban las 400.000.
El precio, en cambio, aumentó por encima de la inflación: en 2021 la suba fue del 65%, de acuerdo con datos de Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina. Es un combo complicado de falta de oferta y demanda exacerbada.
En tiempos de brecha cambiaria superior al 100%, que hace parecer al dólar oficial barato, comprar un bien durable con mucha incidencia del dólar se vuelve más atractivo, especialmente para quien tiene billetes verdes disponibles y puede acceder a un valor que siga al dólar oficial.
El problema, claro, es que en los últimos meses la tendencia se revirtió. En lugar de vender autos al precio de lista sugerido por las terminales fabricantes, muchas concesionarias optaron por poner sus propias reglas. O bien ofrecen las unidades que les quedan a dólar billete, es decir, al valor blue o financiero, porque ese sería el costo de reposición de miles de dólares en la mano hoy, en contexto de cepo o lo pesifican, pero al valor del paralelo.
Así lo reconocieron jugadores del sector. "Vos vendés a lo que el mercado está dispuesto a pagar, ni más ni menos. El auto es dólar, más tarde o más temprano las diferencias de las cotizaciones impactan de una u otra manera, pero el auto termina alcanzando al dólar blue o financiero, que es el único que tenemos", explicó Alejandro Lamas, secretario de la Cámara de Comercio Automotor.
Otros señalaron que hay muy poca mercadería y que los autos ya vienen con aumentos fuertes desde fábrica. Atribuyeron el problema a una crisis de stock mundial por los semiconductores que se agrava en la Argentina por la escasez de dólares para importar.
Un fabricante detallaba que las terminales sugieren un precio que luego es "recargado" por las concesionarias. "Si las concesionarias no tienen muchas unidades, las venden al mejor postor", apuntaba.
Los fabricantes, de todos modos, intentan estar involucrados por si hay abusos, para cuidar sus marcas, aunque reconocen que sigue siendo un pacto entre privados.
La Asociación de Concesionarios de Automotores por esta nueva modalidad de venta y la institución se limitó a remitir al último informe oficial, en el que el Presidente, Ricardo Salomé, detalló que se ilusiona con que se vendan al menos 400.000 autos en 2022.
En ese momento, Salomé hizo referencia a los problemas de stock: "El año se inició con buen ritmo, de haber tenido más autos la cifra hubiera sido considerablemente mayor. Continuamos muy preocupados por la falta de una oferta completa, por los problemas globales de los microchips y logística más las restricciones locales de divisas para las importaciones, fundamentalmente en los productos de alto volumen", apuntó.
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