Apuntes sobre Syd Barrett, creador de Pink Floyd

En la historia de las bandas hay muchas veces en sus comienzos un integrante que quedó en el camino. Aquel en el cual está la impronta de la estética del grupo.

Es el caso de Syd Barrett, líder del primer Pink Floyd, el que le puso el nombre a la banda. Aquel al que sus compañeros, cuando ya no pudo seguir por su consumo de LSD, llamaban Diamante.

La trascendencia de Syd en Pink Floyd no se limita solamente al momento en que él estuvo en el grupo, sino que se proyecta luego como entidad fantasmática en sus mejores obras. Siempre estaría presente como el gran personaje – fantasma – musa, de las producciones más creativas de la banda.

Roger Keit Barrett, más conocido como Syd Barrett, nació en Cambridge en 1946. A los 15 años ya tenía su primer guitarra eléctrica y había construido su primer amplificador. También creó su primer grupo: Geoff Mott and the Mottes.

Pero otro acontecimiento lo marcaría por esos años: la muerte de su padre. Y es que siempre el artista es una esponja de todo lo que va viviendo en su vida. La técnica se une a la vivencia. Entonces, ahí, nace su aporte al arte. Su sensibilidad está en esa unión. Muchas veces ese equilibrio necesario no puede establecerse. Este es el caso del joven Syd.

Más tarde, en Cambridge High School conocería a Roger Waters y a David Gilmour, quien le enseñó los primeros acordes y luego lo reemplazaría en Pink Floyd.

Ya creada la banda junto a Waters y otros compañeros, fue rápido el ascenso. Syd había propuesto el nombre de la formación: The Pink Floyd Sound, en honor a Pink Anderson y Floyd Council, dos músicos de blues.

Como decimos, fue rápido el crecimiento de la banda. Con la creación de sus dos primeras obras maestras The piper at the Gates of Dawn y A Sucerful of Secrets, Pink Floyd se aseguró inmediatamente un lugar entre las mejores bandas. Pero también fue el comienzo del ocaso de Syd. Sin poder evitar consumir LSD y con un comportamiento errático en los conciertos (muchas veces se quedaba quieto y en silencio en pleno recital) Barrett se fue ganando el rechazo del grupo.

Se tomó la decisión de dejar fuera al líder y mentor de la banda. Luego, el crecimiento de Pink Floyd sería imparable. Ya con el liderazgo de Roger Waters y la presencia esencial de David Gilmour, la banda se transformó en uno de los hechos fundamentales de la música contemporánea.

Pero nunca se fue del todo el fantasma de Syd Barrett. En álbumes como Wish You Were Here y The Wall, flota su presencia imperturbable. Aquel transgresor de todas las cuestiones, el que une a la locura y al arte, aparece en muchas de sus producciones.

Mucho tiempo después, en un ensayo del grupo, alguien se percató de un hombre pelado, gordo, que en las últimas butacas, asistía al encuentro. Era Syd Barrett. Ya muy lejano de todo. En otro espacio – tiempo. Como un espectro que viene del pasado a recordarnos lo que somos.

Juan Carlos Carta Silva
Juan Carlos Carta Silva
Dramaturgo, escritor y crítico de arte.
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