Sucedió un 18 de enero de 2015 y el episodio cambió la historia argentina para siempre. Un magnicidio que aún nadie se anima a confirmar. La muerte que manchó con sangre a todo un país.
El pequeño baño del departamento del piso 13 de las Torres Le Parc encierra uno de los enigmas más oscuros de la historia de la Argentina: la muerte de Alberto Nisman.
Un episodio incomprensible y perverso que dejaría al país con el inevitable sabor amargo que suele dejar la muerte.
El hecho volvió a dividir a los argentinos y reavivó una grieta que, desde hace décadas, tiene a los ciudadanos como rehenes de una disputa que inventó la Casta Política para sostenerse en el poder.
Unos dicen que fue homicidio y otros que fue suicidio. En el medio, la mentira de un caso no resuelto y una Casta Judicial que funciona como resorte de las mafias.
La bala que atravesó el cráneo del exfiscal Nisman estalló en lo más profundo a la dirigencia política y a la sociedad en general. La sangre derramada manchó a la delincuenta Cristina Kirchner.
Cómo sigue el Caso Nisman
La noche del 18 de enero de 2015, Twitter ardía. Cámaras expectantes esperaban alguna señal del interior.
En redes, la identidad del cuerpo hallado en un charco de sangre ya había sido confirmada. Pero ninguna voz oficial lo decía, pese a que el entonces Secretario de Seguridad, Sergio Berni, pululaba en el departamento entre peritos que recogían evidencias y ensuciaban la escena del crimen.
Fue Viviana Fein la primera en hablar: "Lamentablemente ha fallecido el doctor Nisman", anunció ya instalada en el complejo de Puerto Madero.
"Inoperante", fue el insulto más leve que recibió la integrante del Ministerio Público Fiscal, que estaba a punto de jubilarse cuando el teléfono sonó con las novedades que trastocaron sus planes y la pusieron en el candelero justo al final de su carrera de 40 años.
El asunto se había vuelto personal. La primera en criticar a la fiscal fue la Jueza federal Sandra Arroyo Salgado.
La primera conducta que le reprochó la exesposa de Nisman a la fiscal fue el hecho de que no la esperó para la autopsia.
La representante del Ministerio Público no quería dejar la causa hasta terminarla. Creía haber encontrado la pista más importante cuando se topó con una serie de llamados entre funcionarios y espías.
En marzo de 2016, finalmente Arroyo Salgado logró arrebatar el caso del fuero ordinario y llevarlo al federal, donde la principal hipótesis se convertiría en el homicidio, figura que fijó Julián Ercolini y que confirmó la Cámara Federal en 2018.
Arroyo Salgado continúa al frente del Juzgado Federal N°2 de San Isidro. Cultiva el mismo perfil bajo que la muerte de su exmarido la obligó a dejar por varios meses.
Representó a sus hijas en el expediente hasta que se retiró de la querella en diciembre de 2018. "Para mí era un desgaste emocional muy fuerte. Yo lo hablé con mis hijas y tomé esa decisión. La tomé yo", le explicaría luego a Juana Viale en el programa que emitió Canal 13.
A principios de 2025, la administración del Presidente Javier Milei desclasificó información de la Secretaría de Inteligencia y del Ejército vinculada con la muerte del Fiscal Alberto Nisman y comenzó a remitir los documentos a la Justicia.
La Fiscalía de Eduardo Taiano recibió los papeles. Se trata de una primera entrega de información, según le informó el Gobierno a la Justicia. En el Poder Ejecutivo se comprometieron a remitir el resto del material a medida que lo vayan procesando.
Sara Garfunkel, la madre de Nisman, no lloró aquella noche. Había entrado al departamento junto a uno de los custodios y, al asomarse por la puerta del baño, vio a su hijo tendido en el piso. Apenas pudo sentarse en la cama mientras la unidad 2 del piso 13 de la torre Boulevard se llenaba de peritos.
Desde el entorno de la madre de Nisman dicen que la mujer continuó con su vida habitual pero con el inmenso dolor de la pérdida. Su abogado, el exfiscal Pablo Lanusse, respondió a las más de 50 nulidades que presentó la defensa de Diego Lagomarsino, procesado como partícipe necesario del homicidio.
"Sara sigue con el mismo interés por la verdad y en búsqueda de justicia. Mantiene su rol de querellante y está muy comprometida. Tiene buena relación con sus nietas, que también quieren saber qué le pasó a su papá", detallaron allegados.
Los nombres de Garfunkel y el técnico informático aparecen juntos en otro expediente en Comodoro Py. Ambos comparten la titularidad de una cuenta, junto a Sandra Nisman, hermana del fiscal, en el ex Merril Lynch de New York.
Están siendo investigados por lavado de activos y los tres fueron embargados preventivamente. ¿Por qué Nisman abriría una caja a nombre del informático? Es uno de los ribetes del caso difíciles de entender, aunque Lagomarsino lo explique una y otra vez: "Alberto me pidió estar por si le pasaba algo a la madre".
Qué pasó con la oficina de Alberto Nisman
La Unidad Fiscal para la Investigación de la Causa AMIA trascendió a la existencia de Nisman. La UFI AMIA sigue ahí: en el séptimo piso de Hipólito Yrigoyen 460. Un pequeño portarretrato en uno de los escritorios, es la única pieza que rememora al fiscal muerto. Aunque los empleados continúan en sus puestos de trabajo casi en su totalidad. Son unos 40, a los que se suman unos 20 nuevos que reemplazaron a otros "por recambio natural", precisaron fuentes judiciales.
Varios fiscales tomaron la posta de Nisman desde que el cargo quedó bacante. En la actualidad, Sebastián Basso, Santiago Eyherabide y Roberto Salum conforman el equipo que busca darle cierre a la herida. Un cierre que parece muy lejano.
En esa fiscalía, Nisman tenía una mano derecha en la fiscalía de la UFI AMIA: Soledad Castro. La secretaria letra fue una de las últimas personas que lo vieron con vida y fue la persona que trabajó codo a codo la denuncia contra Cristina Kirchner y Héctor Timerman.
Tras la muerte del fiscal Castro, especialista en Derecho Penal y terrorismo, recibió un ascenso y fue nombrada en 2016 en la vocalía de Horacio Rosatti, ministro de la Corte Suprema, donde trabaja en la actualidad.
Osvaldo Raffo era, sin dudas, el más destacado miembro del equipo de peritos contratado por Arroyo Salgado. "No soporto más los dolores que me aquejan", la nota que dejó explicaba los motivos de su determinación.
El arma calibre 38 con la que la llevó a cabo fue encontrada junto a su cuerpo, en la casa de San Martín, donde vivió junto a su esposa, de cuya muerte nunca se pudo recuperar.
El caso Nisman fue el último resonante de su respetada carrera. Para el resto de los forenses, lo que decía Raffo tenía carácter de verdad irrefutable. Su última aparición pública fue en marzo de 2015, en San Isidro.
Estuvo sentado en la mesa frente a la prensa, cuando la jueza presentó el informe de la querella y que, por primera vez, hablaba de un homicidio.
Su rúbrica en el documento que fue presentado en la fiscalía de Viviana Fein le dio otra dimensión al trabajo que completaron el médico Julio Ravioli, el criminalista Daniel Salcedo y el informático Gustavo Presman.
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