Etiqueta: Cine

Rawson lanzó nuevos talleres gratuitos de cine y fotografía

La Municipalidad de la Ciudad de Rawson, a través del área de Cultura, continúa generando espacios de formación y expresión artística para la comunidad, con el lanzamiento de dos nuevas propuestas culturales: el Taller de Guión Cinematográfico y el Taller de Fotografía y Expresión Fotográfica, destinados a todo público.

Ambas capacitaciones estarán a cargo de Martín Managua, Director de Cine egresado de la ENERC, y buscan brindar herramientas creativas y técnicas para quienes deseen iniciarse en el mundo audiovisual y de la fotografía, sin necesidad de contar con conocimientos previos.

El Taller de Guión Cinematográfico propone introducir a los participantes en los principios básicos del lenguaje audiovisual y en la construcción de historias para cine, series, plataformas digitales, publicidad y otros formatos contemporáneos.

Durante los encuentros, los asistentes podrán aprender sobre narrativa audiovisual y desarrollar sus propias ideas y proyectos creativos.

Comenzará el jueves 14 de mayo a las 18 horas y contará con 8 clases desarrolladas con la frecuencia de una vez por semana, todos los jueves, con una duración de 2 horas por clase.

Por otro lado, el Taller de Fotografía y Expresión Fotográfica está orientado a descubrir el poder de la imagen como herramienta de comunicación y expresión personal.

La propuesta invita a aprender a transmitir emociones, ideas y relatos a través de la fotografía, incorporando nociones técnicas y recursos visuales adaptables tanto a cámaras profesionales como compactas o teléfonos celulares.

Esta capacitación iniciará el miércoles 13 de mayo a las 18 horas, tendrá una duración de 8 clases y se dictará una vez por semana, todos los miércoles, con clases de 2 horas.

Desde el área de Cultura de Rawson destacaron que estas iniciativas buscan fortalecer los espacios de aprendizaje artístico y fomentar nuevas oportunidades de expresión para vecinos y vecinas del departamento, apostando al desarrollo cultural y creativo del departamento.

Los talleres se dictarán en el Complejo Deportivo y Cultural La Superiora y las inscripciones pueden realizarse a través de Lito, Asistente Virtual de WhatsApp al WhatsApp 264 570 2020.

Murió Luis Puenzo, el director que llevó al cine argentino a ganar su primer Oscar

Fue el realizador de La historia oficial, película clave para comprender la última dictadura y un hito cultural del país. Tenía 80 años.

El cine argentino perdió a una de sus figuras más trascendentes. A los 80 años falleció este martes Luis Puenzo.

El director era recordado por haber dirigido La historia oficial, el film que obtuvo el primer premio Oscar para Argentina en la categoría de Mejor Película Extranjera.

Nacido en Buenos Aires en 1946, Puenzo desarrolló una extensa trayectoria como director, productor y guionista, con una obra profundamente atravesada por los conflictos sociales y políticos del país.

Su consagración llegó en 1985 con La historia oficial, una película que abordó el drama de los desaparecidos durante la última dictadura militar y que se convirtió en un símbolo internacional de memoria y derechos humanos.

A partir de ese reconocimiento global, su carrera trascendió las fronteras. Dirigió producciones internacionales como Gringo viejo y La peste, y continuó explorando temáticas vinculadas a la historia, la identidad y las tensiones sociales.

Además de su labor artística, Puenzo tuvo un rol institucional relevante: presidió el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales entre 2020 y 2022 y participó en la consolidación de políticas clave para el desarrollo del cine nacional.

Su legado no solo se mide en premios, sino también en el impacto cultural de su obra. La historia oficial no solo marcó un antes y un después para el cine argentino, sino que también abrió un camino para que las historias locales alcanzaran reconocimiento mundial.

Murió el talentoso actor de cine Chuck Norris

El actor estadounidense había sido internado en Hawái y la noticia de su deceso fue confirmada por sus allegados. Tenía 86 años y sus familiares dijeron que sus "corazones están rotos".

"Con profunda tristeza, nuestra familia comparte el repentino fallecimiento de nuestro querido Chuck Norris ayer por la mañana", en clara referencia al día jueves.

El artista nació Ryan, Oklahoma, Estados Unidos, un 10 de marzo de 1940. Fue un artista marcial y actor estadounidense. Campeón mundial de karate en varias ocasiones, además obtuvo cinturones negros en disciplinas como tang soo do, taekwondo, jiu-jitsu brasileño, y fundó su propio sistema marcial, chun kuk do.

Entre sus películas se destacan The Delta ForceMissing in Action y Lone Wolf McQuade. Su mayor popularidad televisiva llegó con la serie Walker, Ranger de Texas.

"Si bien deseamos mantener la privacidad de las circunstancias, les informamos que estaba rodeado de su familia y descansaba en paz. Para el mundo, fue un artista marcial, actor y un símbolo de fuerza", se indicó en un comunicado publicado en su cuenta de Instagram.

En el escueto y sobrio comunicado que publicó su familia, se expresó el dolor: "Para nosotros, fue un esposo devoto, un padre y abuelo amoroso, un hermano increíble y el corazón de nuestra familia. Vivió su vida con fe, propósito y un compromiso inquebrantable con las personas que amaba. A través de su trabajo, disciplina y bondad, inspiró a millones de personas en todo el mundo y dejó una huella imborrable en muchas vidas".

En el mismo escrito, el círculo íntimo relató cómo atraviesan la pérdida del reconocido artista: "Mientras nuestros corazones están rotos, estamos profundamente agradecidos por la vida que vivió y por los momentos inolvidables que tuvimos la bendición de compartir con él. El amor y el apoyo que recibió de los fans de todo el mundo significaban mucho para él, y nuestra familia está realmente agradecida por ello. Para él, no solo eran fans, eran sus amigos".

"Sabemos que muchos de ustedes habían oído hablar de su reciente hospitalización, y estamos realmente agradecidos por las oraciones y el apoyo que le enviaron. Mientras lamentamos esta pérdida, pedimos amablemente privacidad para nuestra familia durante este tiempo. Gracias por amarlo con nosotros", cerró el escrito.

Los libros del cine

Hablar de libros cuyo tema específico es el cine, es hablar de aquello que comprende la técnica, la estética, la filosofía y la historia del arte cinematográfico.

Si tenemos que mencionar algunos libros que refieren a la técnica es necesario mencionar aquellos de Sergei Eisenstein: El sentido del cine y también, La forma en el cine (Editorial Siglo XXI). Libros en los cuales se lleva a cabo una investigación sobre los alcances del montaje en un film.

Con un recorrido por su obra, el autor despliega todo su saber, su experimentación, dándole importancia a lo que conocemos por sutura, por unión entre un plano y otro, es decir, el montaje y sus distintas posibilidades conceptuales.

Si tenemos que hablar de una construcción de poéticas, de paradigmas como el neorrealismo italiano, uno de los mejores libros sigue siendo, a mí criterio, ¿Qué es el cine? (Ediciones Rialp) del tempranamente desaparecido André Bazin. Libro que se puede descargar en pdf en internet.

Allí, el gran crítico cinematográfico de la revista Cahiers du Cinéma (de la cual salieron también los directores Francois Trufautt y Jean Luc Godard) hace una fuerte defensa de lo que él llama "realidad objetiva" que comprende films documentales y también los de la escuela italiana neorrealista.

Geniales pasajes encontraremos en el libro El cine según Hitchcock (Alianza Editorial) cuyas conversaciones con este realizador y Truffaut nos sorprenderán por la amplia experiencia de los dos, entrevistado y entrevistador.

A nivel teórico y filosófico, libros fundamentales para comprender la esencia del arte cinematográfico son los de Siegfried Kracauer: De Caligari a Hitler, una historia psicológica del cine alemán, (Editorial Paidos Ibérica) y los de Gilles Deleuze: La imagen movimiento y La imagen- tiempo Estudios sobre cine 1 y 2, (Editorial Paidos Ibérica) donde los autores despliegan un amplio campo de saber, indagando en la historia, en la filosofía y en la poética de los distintos realizadores.

Y si de entender cuestiones sustanciales en cuanto poéticas se trata, que mejor que ir a los libros escritos por los realizadores. Un maravilloso texto es el que escribe Andrei Tarkovski: Esculpir en el tiempo (Ediciones Rialp) que funciona como un extenso diario de trabajo de gran Andrei.

Linterna mágica (Tusquet editores) de Ingmar Berman es un libro bellamente escrito por uno de los grandes directores a nivel mundial. En este escrito, Bergman nos habla de todo lo que para él ha significado el ser realizador de cine y teatro. De cómo la vida se nos va en perseguir un sueño muchas veces costoso.

Indudablemente hay mucho material para entender el cine. En esta columna sólo he querido acercar a los lectores algunos de los libros que me parecen fundamentales a la hora de entender qué cosa es el cine.

Para qué sirve este instrumento tan importante de la cultura de nuestros días. La lista se amplía, por supuesto, con aquellos que usted tiene en mente en este preciso momento...

Murió a los 95 años Robert Duvall, el legendario actor de El Padrino

El consagrado actor estadounidense, Robert Duvall, murió este domingo a los 95 años. Su esposa Luciana confirmó la triste noticia. Brilló en clásicos del cine.

La industria cinematográfica mundial se vistió de luto tras conocerse el fallecimiento del aclamado actor estadounidense, Robert Duvall.

La triste noticia, ocurrida el pasado domingo por la noche, fue confirmada durante la tarde de este lunes por su esposa, Luciana, a través de un breve comunicado difundido por el periódico británico The Daily Mail.

Duvall fue una figura central y multifacética del cine norteamericano durante más de siete décadas, destacándose permanentemente por su enorme versatilidad y una profundidad interpretativa que lo llevó a encarnar personajes imborrables delante de las cámaras.

Sus mejores actuaciones

Si bien su currículum abarca una innumerable cantidad de géneros cinematográficos, su rostro quedó grabado a fuego en la cultura popular gracias a obras maestras del séptimo arte, tal el caso de El Padrino (1972) y El Padrino II (1974), donde alcanzó la fama mundial interpretando a Tom Hagen, el cerebral, leal y calculador abogado de la familia mafiosa Corleone.

También actuó en Apocalypse Now (1979), donde inmortalizó al excéntrico Teniente Coronel Bill Kilgore.

El adiós a Duvall representa la partida de uno de los últimos gigantes de la época dorada de Hollywood, dejando un legado actoral inmenso que continuará siendo material de estudio para las futuras generaciones de artistas.

El cine de Leonardo Favio

Cuando uno ve El dependiente, tiene la certeza que el cine nacional, a lo largo de su historia, ha capitalizado la gran lección del maestro: un guion que tiene mucho de la literatura de ese momento, es decir, de Borges, Cortázar y Bioy Casares, entre otros.

El trabajo ambiental, fruto probablemente de la influencia de Leopoldo Torres Nilson. También aquellos personajes desfasados, casi al borde de la locura, son un gran acierto de la, para mí, mejor película del gran Leonardo Favio (1938 - 2012).

Mucha de la solidez de nuestro cine se muestra en este film estrenado en 1969 por un director con mucho para dar, mucho para decir. Basada en un cuento de su hermano, Zuhair Jury, protagonizada por Graciela Borges y Walter Vidarte, la historia cuenta la vida de un empleado de ferretería y su relación de galanteo amoroso con una mujer que vive encerrada con su madre en una casa por demás extraña.

Hay mucho ahí: expresionismo en las imágenes, grotesco en las actuaciones, una seguridad desde la dirección de cómo debe ser narrada la historia, que sorprende a todo espectador.

A la película, en su momento, no le fue tan bien. No tuvo el apoyo del Instituto de Cine, ni del público, pero vista a la distancia, cuando uno piensa en Favio y su cine, lo primero que aparece es El dependiente.

¿Es necesario aclarar a esta altura que Leonardo Favio fue un gran cineasta? ¿Uno de los mayores que ha dado el cine argentino? ¿Qué ha logrado construir "mitos" como ninguno

Ya su primer largometraje indagaba en el neorrealismo italiano. Crónica de un niño solo (1965) es una maravillosa obra. Inspirado, probablemente, en el Truffaut de Los 400 golpes, Favio cuenta la historia de un niño pobre cuya vida transcurre entre villas miserias y el reformatorio. Luego vendría El romance del Aniceto y la Francisca… (1967) con Federico Lupi y Elsa Daniel. Esta película está considerada para la crítica y el público como la más importante de este realizador.

Títulos como Juan Moreira (1973), Nazareno Cruz y el lobo (1975), como así también films no del todo logrados entre los que podemos nombrar Soñar, soñar (1976) con Carlos Monzón y Gian Franco Pagliaro; pasando por su cine de militancia peronista como Gatica, el mono (1993) o Perón, sinfonía de un sentimiento (1996 – 1999), hacen de Leonardo Favio un cineasta fundamental en la filmografía argentina.

El prestigio de Favio como realizador se ha extendido en todo el mundo y hoy, cuando se estudia al cine argentino no se puede soslayar todo su aporte. Sus personajes nunca serán olvidados.

Transitando la desesperación, la locura, la valentía o un amor desolado, ellos se han conectado desde siempre con un cine que tiene la fuerza de una pasión popular.

Un cine que le habla a todos, que transcribe desde sus imágenes los sentimientos universales que cualquier ser humano lleva consigo.

Tener la eficacia de ser popular, sólido como director, maestro de nuevo cineastas, es algo que no es poco y que al gran Leonardo Favio se le daba a manos llenas.

El cine de David Lynch

Desde siempre el cine se ha ubicado del lado del realismo, de la fábula clásica, con actores que respondían a algo tan artificial como cualquiera de las posiciones en donde se ubica esta estética.

La finalidad siempre ha sido alcanzar esa realidad que se nos escapa constantemente. Pero, aun en películas cuyo paradigma es el naturalista, este realismo, se presenta extraño, armado, lejos de lo que nosotros entendemos por sucesos de la vida.

Y es que el arte no es la vida. Sólo puede acompañarla creando un objeto que indague en ella, pero con una autonomía propia. Y es que el hecho artístico puede nutrirse de la vida, pero nunca pretender ser ella.

En el cine sólo cuando un film ha vencido sus propios lugares comunes, esto es, con un guion que se aleja de los gustos e imposiciones del mercado, de las preceptivas de toda estructura dramática ortodoxa, o de los clichés propios de las técnicas de actuación, sólo allí, se asemeja, se acerca, a ciertas instancias de lo real.

Entonces gracias a los tiempos muertos, los diálogos que no pretenden nada, las actuaciones que se dejan transcurrir en busca de ese momento inasible que da lo vivo, el cine va acercándose a eso que llamamos realidad. Es decir, el devenir de hombres y mujeres en este mundo.

Y esto es lo que hace, de algún modo, el cine de David Lynch. Este cineasta que ha indagado desde sus primeras experiencias en el terreno de lo onírico, de lo siniestro, llevando parte de su saber en las artes plásticas a su cine, ha comprendido algo muy interesante que tiene esta herramienta artística: para acercarnos a la dimensión de lo real, de nuestro suceder en el mundo de hoy, tenemos que encontrar una forma periférica, un comprender la fábula desde otro lugar, sabiendo que hoy, más que nunca, que el que termina de construir el mensaje es el espectador. Es decir, otorgar la posibilidad al espectador de ser tan creativo como el artista mismo.

En uno de sus primeros trabajos Eraserhead (1977), traducida como Cabeza Borradora, David Lynch entraba de lleno en un mundo sombrío, absolutamente extraño, más cerca de los sueños que de un relato lineal. Tardó seis años en concretar esta película, pues nadie quería financiarla. Hoy es un objeto de culto.

La historia de un hombrecito nervioso que trabaja en una imprenta, le sirve a este director para presentar un conjunto de imágenes y de hechos, casi inconexos, que poco a poco producen un hondo efecto en el espectador.

En otros trabajos, quizás los más destacados de su filmografía, Blue Velvet (1986) y posteriormente Mulholland Drive (2001), Lynch llega al fondo de la cuestión. Esto también, lo podemos encontrar en su serie para la tv: Twin Peaks (1992) y sobre todo en su tercera temporada en 2017. En estos trabajos, desarrolla todo lo que ha comprendido de su propio lenguaje.

Allí puede describir la maldad como ninguno, la soledad, el misterio de la vida y la muerte. Y sobre todo: minar lo que entendemos por realidad. Pues, a la manera platónica, sabe que el mundo sensible donde nos movemos es una mera copia de aquel otro, el mundo ideal. Sólo que, para David Lynch, por una paradoja que describe lo que es el hombre mismo, no hay Bien en ese otro lado. Todo lo contrario.

Para resumir, podemos contar cualquier clase de historia, basta que las enfoquemos desde otra mirada, libre de los prejuicios y las formalidades que la misma forma del cine nos impone.

El cine de Ingmar Bergman

Ingmar Bergman entendió siempre que el cine era la herramienta y el medio con el cual podía desarrollar todas sus preguntas metafísicas: la vida y la muerte, la presencia o ausencia de Dios, la disquisición entre el bien y el mal.

Todos los temas que recorrerían su obra. En sus memorias, al recordar su niñez, Bergman diría: "Casi toda nuestra educación estuvo basada en conceptos como pecado, confesión, castigo, perdón y misericordia, factores concretos en las relaciones entre padres e hijos, y con Dios".

Tal es así, que mucha de su producción pasa por la revisión de estos conceptos. En Fanny y Alexander (1982) cuenta la historia de dos niños atravesada por la muerte, el misterio, el castigo. Bergman, hijo de un pastor Luterano, no iba a estar exento de todas estas preocupaciones a lo largo de su vida.

Con un amor por el teatro, tan grande como el que tenía por el cine, Ingmar Bergman puso en escena obras de Ibsen y Strindberg. Sumamente interesante es una adaptación que hace de Sueño una obra del último.

Hablar de este director sueco, es quizás, hablar de alguien que dio en el centro de lo que puede significar un cine que trascienda todo lo que uno conoce como aquello que es común en una producción cinematográfica.

Ejemplo: guiones que no responden a las características clásicas de este medio, es decir, que están más cerca de la dramaturgia del teatro que del lenguaje del cine. O el trabajo con el actor, muy inteligente, muy sensible, por parte de la dirección.

Bergman deja que su actor vaya hacia un estado de organicidad destacable. Fresas salvajes (1957) con el gran Victor Sjöström, es una clara muestra de esto. Otras grandes películas son El séptimo sello (1957), Persona (1966) o Gritos y susurros (1972). En todas encontramos el misterio de ser humanos, el temor por las cosas que nos son desconocidas, el dolor y la locura.

Asistir a una película de Bergman, hace unos 20 años, cuando aún persistían esas salas donde se daba cine de autor, era un gran acontecimiento. Se tenía la seguridad de tener un encuentro con la cultura en su forma más sublime.

El cine de este director nos dejaba hablando largas horas después de una proyección, en un café, en una cena. Con la llegada de internet, esto poco a poco ha ido desapareciendo. Aunque aún hay valientes que nos proponen ciclos de cine en pequeñas salas o donde sea. Sirvan estas palabras también como homenaje para ellos.

Ingmar Bergman ha dejado un cine que habla de sus sueños, sus temores, sus anhelos. Si uno lee sus escritos, se da cuenta que la vida de este creador pasaba por un todo: sus reflexiones eran sus películas, sus películas eran su vida.

Hoy podemos encontrar gracias a internet casi toda su producción en You Tube y otros sitios donde se almacenan las películas de los grandes cineastas.

No será lo mismo nunca que verlas en una sala de cine, pero si una posibilidad de acercarse a estas obras. Y mirar. Y asombrarse por la maravillosa creación de hombres y mujeres a lo largo de los años, en ese registro de imágenes, palabras y sonidos que definen el paradigma de nuestra época.

Murió Brigitte Bardot, leyenda del cine y activista por los derechos de los animales

La actriz francesa fue una de las figuras más emblemáticas de la cultura e ícono de la moda en los años 50 y 60. El mundo despide no solo a una estrella del cine, sino a una mujer que encarnó, con luces y sombras, la ruptura, la libertad y la rebeldía de toda una época.

Bardot, nacida en París en 1934, alcanzó la fama internacional en 1956 con Y Dios creó a la mujer, dirigida por Roger Vadim, quien fue también su marido.

Su presencia en pantalla, marcada por una belleza arrolladora y un espíritu libre, la consagró como icono del cine europeo de las décadas de 1950 y 1960 y figura central en el cambio cultural hacia una representación más audaz de la sexualidad femenina.

Actriz, cantante y símbolo cultural del siglo XX

Más allá de su carrera cinematográfica, Bardot también incursionó en la música y grabó numerosos discos.

Sin embargo, tras retirarse de la actuación en la década de 1970, dedicó gran parte de su vida a la protección de los animales, creando en 1986 la Fundación Brigitte Bardot, comprometida con la defensa del bienestar animal.

Su muerte generó reacciones en Francia y en todo el mundo del arte como en otras áreas, con figuras públicas elogiando su legado cultural y su impronta personal.

La vida de Brigitte Bardot, leyenda del cine

Nacida en París, el 28 de septiembre de 1934, Marie Andrée Leclercq, su nombre real, creció en una familia burguesa y se formó como bailarina clásica antes de iniciar su carrera como modelo.

Su aparición en la portada de la revista Elle a comienzos de los años 50 fue decisiva para su ingreso al cine, donde rápidamente destacó por una imagen que rompía con los cánones femeninos tradicionales de la época.

El punto de inflexión llegó en 1956 con Y Dios creó a la mujer, dirigida por Roger Vadim, película que la lanzó a la fama internacional y la convirtió en un símbolo de libertad sexual y modernidad.

Bardot encarnó como pocas el espíritu de una generación que cuestionaba las normas morales establecidas, y su figura se volvió inseparable de la Costa Azul, el bikini, el cabello rubio suelto y una actitud provocadora que redefinió el estrellato femenino.

Durante las décadas de 1950 y 1960 trabajó con algunos de los directores más importantes del cine europeo, como Jean Luc Godard en El desprecio, y con Henri-Georges Clouzot en La verdadLouis Malle.

Filmó más de 40 películas y compartió cartel con figuras como Jean Louis Trintignant, Alain Delon y Michel Piccoli.

En paralelo, desarrolló una carrera musical popular, con canciones que se volvieron parte del imaginario francés, entre ellas: La Madrague y Harley Davidson.

La defensa a los animales

Su vida personal, marcada por relaciones sentimentales muy mediáticas, se casó cuatro veces, fue objeto constante de atención pública, algo que ella misma reconoció como una carga difícil de sobrellevar.

En 1973, con apenas 39 años y en la cima de su fama, decidió retirarse definitivamente del cine, cansada de la exposición y del sistema de la industria.

A partir de entonces, Bardot volcó su energía al activismo por los derechos de los animales, causa a la que dedicó el resto de su vida.

En 1986 creó la Fundación Brigitte Bardot, una de las organizaciones más influyentes de Europa en la lucha contra el maltrato animal, la caza de focas, las corridas de toros y la explotación industrial.

Su militancia fue tan intensa como polémica, y en los últimos años estuvo acompañada por declaraciones públicas que generaron controversia en Francia.

Retirada en su casa de Saint Tropez, Bardot se mantuvo alejada de la vida social, aunque nunca del todo ausente del debate público.

Convertida en mito en vida, su figura fue objeto de exposiciones, biografías y homenajes, y sigue siendo una referencia ineludible para entender la transformación cultural del siglo XX.

Murió el actor Héctor Alterio

El reconocido artista tenía 96 años y transitó una vida en la que "vale la pena estar vivo". Contó con más de 150 trabajos tanto en cine como en teatro. Fue un maestro para las generaciones venideras.

El reconocido actor, Héctor Alterio, falleció en Madrid, a los 96 años, según confirmó su familia en un sentido comunicado que hizo referencia a la pérdida del intérprete que, en su haber, alcanzó más de 150 trabajos.

La muerte lo encontró en la ciudad española donde residía desde hace más de 20 años, mientras que el escrito familiar enfatizó que el artista transitó "una vida larga y plena dedicada a su familia y al arte, estando activo profesionalmente hasta el día de hoy".

"Con profundo dolor queremos comunicaros que hoy, 13 de diciembre por la mañana, nos ha dejado Héctor Alterio. Se fue en paz después de una vida larga y plena dedicada a su familia y al arte, estando activo profesionalmente hasta el día de hoy. Descanse en paz", señaló el escrito que anunció la lamentable noticia.

Nacido en el barrio porteño de Chacarita, en 1929, Alterio renovó la escena teatral en una argentina que afrontaba los movimientos sociales y artísticos de los años 60´, cuando ya con 20 años de trayectoria, el artista se impuso al cofundar la compañía Nuevo Teatro.

Más tarde, un salto al cine lo ubicó entre los intérpretes centrales del séptimo arte, incluso a nivel internacional, con roles inolvidables en películas como La Patagonia rebelde, La tregua, La historia oficial, ganadora del Oscar, Camila, El hijo de la novia y Plata quemada, entre muchos otros títulos que marcaron a décadas.

Protagonizó La Patagonia rebelde en 1974, donde se ubicaba en el sur argentino, en el centro de los fusilamientos de obreros, luego de esto, y como muchos artistas de renombre, el artista debió exiliarse en España durante la dictadura cívico militar, en 1975, ya que recibió amenazas de muerte vinculadas a dicha participación, sin embargo, aprovechó la estadía para consolidar su carrera en Europa.

Este lapso generó en el intérprete un importante abanico de apariciones televisivas, en la pantalla grande y sobre las tablas, donde cosechó premios como el Goya, aunque no se desligó de sus vínculos con Argentina.

Además, Alterio participó en dos films que fueron nominados a los premios Oscar por La tregua, trabajo que protagonizó y se estrenó en 1974, y en La historia oficial, de 1985. El segundo título se llevó el galardón que marcó el primer Oscar ganado por una pelícuula argentina.

Un título que le valió gran parte de su paso en la escena teatral fue Como hace 300 años, estrenada en 1992, se basó en textos poéticos y estuvo acompañada por música en vivo, un unipersonal que giró por Argentina y España durante más de 25 años, con funciones registradas incluso entre 2018 y 2019, cuando Alterio ya pisaba los 90 años.

Pero la frase que hizo de esta figura un ícono nacional fue: "La puta que vale la pena estar vivo", pronunciada en la película Caballos salvajes, estrenada en 1992, frase que con el transcurrir del tiempo se volvió de uso en la lengua popular.

Alterio se despidió de Buenos Aires en abril de 2023, cuando fue reconocido como Personalidad Destacada de la Cultura por el Ministerio de Cultura de la Ciudad, reconocimiento que se llevó adelante en el Teatro San Martín, momento en que además volvió a recorrer espacios emblemáticos del turismo porteño.

De esta última visita, sobreviven imágenes con colegas y amigos como Pepe Soriano, Ricardo Darín, Ana María Picchio y Leonardo Sbaraglia, que no dejaron de lado la emoción de tenerlo del brazo y caminar a su lado.