David Lebón vuelve a San Juan para ofrecer su espectáculo de rock Herencia Lebón. Será el sábado 1 de junio a las 22 horas en el Teatro del Bicentenario. Las entradas se encuentran disponibles en boletería y online.
Con la dirección musical del propio David Lebón junto a su tecladista, Leandro Bulacio, el concierto promete una noche llena de música, nostalgia y emociones.
El músico, con más de 50 años de carrera, fue uno de los protagonistas de la banda Serú Girán, formada en 1978 e integrada además por Charly García, Pedro Aznar y Oscar Moro.
Ahora vuelve al Teatro del Bicentenario, dependiente del Ministerio de Turismo, Cultura y Deporte, para compartir con el público una selección de sus clásicos, y también canciones inéditas.
Entre los momentos destacados, se presentará una emotiva versión de No soy un extraño, de Charly García, y una serie de bellas canciones inolvidables para toda una generación que creció y vivió con su música.
Herencia Lebón sube a escena el sábado 1 de junio, a las 22 horas. Las entradas se encuentran disponibles y se pueden adquirir a partir de 15.000 pesos en la boletería del teatro, de lunes a viernes de 9.30 a 14 horas, y de 16 a 20. Los sábados también se pueden comprar de 10 y 14 horas.
La mañana entraba fría por el tramo abierto de la ventana que da al sur. Y en, los vidrios de la ventana del este, entre las figuras en movimiento, que el sol armaba con las hojas de los árboles de la orilla de la pieza, se iba acentuando el amarillo, detrás de la cortina.
Yo pensé, que entonces, se iría templando el aire del Sur. La bulla moderada, aun, de los pájaros y el ruido, lejano, tenue, de algún tractor que trabajaría el campo, me conformaban una sensación de tranquilidad. Aun, era muy temprano.
Y mi tranquilidad se confirma cuando no espero que, a esa hora, esté por llegar alguien a la casa. Aun, era muy temprano, y los alrededores más próximos de mi mundo eran agradables. Por las noches, al acostarme, cuando me canso con la lectura que llevo desde lo anterior de la vigilia, suelo encender mi radio, y como en secreto, busco en los auriculares lo que dicen las emisoras de amplitud modulada, que son las que hablan.
También, puedo ir a una o dos radios de Uruguay... o, aún, más allá. Tal vez, como una sintonía nostálgica a la edad y a la Rebelión que nos dio tanta vitalidad... una sintonía "fina", "precisa", porque todavía funciona mi antigua "siete mares", la misma de mis últimos años de estudiante... la de tantos rincones, donde nos abrazábamos a nuestra celosa Libertad para protegerla y protegernos de la irracionalidad...
Como antes, tantas veces, escuchada hasta la madrugada, cuando las radios de aquí tartamudeaban, por orden de la dictadura criminal, para no decir lo que nos importaba, para no dar cuenta del horror que, en la vigilia y en los sueños, nos amenazaba.
Ahora, y a veces, la enciendo al despertarme, de madrugada, para cortar la ensoñación que está de cola, de una noche sin insomnio, o para salir de la continuidad de algún sueño, que se hubiese puesto fastidioso. Y también, digo: "ahora... la enciendo al despertarme" para señalar, pienso que desde lejos... sin acercarme, "el antes", cuando tuvimos el martirio de la amenaza, que nos provocaba "la presencia", "la cercanía", la proximidad del otro.
En ese entonces, las emisoras repetían las estadísticas de la peste, y renovaban diariamente el ranking de la desgracia en los países. Entonces, no la encendía al despertarme.
Hoy sí, me dispuse a escuchar la radio, muy temprano y tuve la certeza que, el audio que había, era la continuación de los informativos nocturnos de la televisión.
En la duda, en la contingencia, en la creciente confusión de la cotidianeidad que habitamos, lejos de la nazi dictadura que aún se empeña atravesarnos con la mezquindad de la memoria de unos cuantos y, casi en el olvido de aquella puta peste.
Desde ayer, los noticieros multiplicaron imágenes de saqueos a los almacenes, y eso: por encima de las inseguridades cotidianas... y con eso: como acusando la ausencia del gobierno, la debilidad de sus discursos, el ruido ensordecedor de su silencio, supongo que un "remedo" de la nada, en oposición a la prepotencia de los a-gentes que abrevan en los apuntes del mercado, que imprimen su eficacia de la exclusión en las pancartas de campaña...
Y todo esto es, por aquí nomas, a la vuelta de tu casa y de la mía... en el vecindario, en las calles que cotidianamente caminamos. Porque más allá está la guerra, las invasiones, los desechados, los relatos de los viajes espaciales de los dueños "del espacio", los que se adueñan del aire, "la inteligencia artificial" para suplantar los sueños, "la inteligencia de mierda" conchabada en los laboratorios de los desiertos del capitalismo...
Pero hoy, casi de madrugada, sí encendí la radio... y, David Lebon, decía: "Quiero despertarme en un mundo agradable"... David Lebon: "Quiero despertarme en un mundo agradable"...
Me ajusté los dos auriculares y cerré los ojos... fui con la canción...
Cuando apagué la radio, casi sin darme cuenta repetí dos de los versos del estribillo: "Este es mi sueño y el de muchos más"...
"Esta es mi casa, donde quiero estar"... ¡la puta!... que comienzo que tiene ese Poema... "Quiero despertarme en un mundo agradable"...
Y eso no puede ser una petición, para quienes tenemos más de seis o siete años de edad. Aunque se diga suavemente, es un reclamo, es una repetición del Absurdo. Es un hombre parado frente al absurdo, que pone en voz alta el absurdo.
Dice Albert Camus, que el absurdo "surge de la comparación entre un estado de hecho y cierta realidad, entre una acción y el mundo que la supera".
Cada uno, entre otros tantos, queremos despertar en "un mundo agradable". Que, a nuestros mundos, al de cada uno, no le fastidien el silencio ni la soledad. Aunque, ni el silencio ni la soledad fastidian, cuando no son ajenos. Que "los otros tantos", no nos propongan ni nos dispongan.
"Que no, nos": señala objetos de la Libertad. Es el fastidio por lo que se cruza entre la Voluntad y la Belleza. Es lo que nos incomoda la mirada que hacemos de la Vida... Mi mundo es agradable, y en este sistema de adueñamiento y acumulación: "agradable", referido a mundo, que es referido a la cotidianeidad que nos dispone el sistema de convivencia, deriva de "privilegio".
No hay "el Mundo", "un Mundo". Hay tantos mundos como Sujetos habremos. Cada uno construye su Mundo Histórico y Hablante. Y después intersectamos, con distinta dimensión, nuestro Mundo con los Mundos de otros. Esa Intersección es lo que yo denomino: "Mundaneidad".
La dimensión de la Intersección, depende de la intimidad, de la similitud en la mirada de la Vida, de la similitud de caracteres, del amor… También. de cuanto llevamos con aquel otro, de común, en el hacer la Vida.
"Tu mundo", "su mundo", "mi mundo"... después: "La Mundaneidad".
Cuando yo hablo del Mundo de cada Sujeto, estoy haciendo una conceptualización del ateísmo, eso es: no hay un Mundo creado por dios, el Mundo es la acción de cada Sujeto, cada Mundo de cada Sujeto es la creación de su acción.
Pensé en lo que digo de mi Mundo: Mi Mundo tiene las dimensiones de mi Libertad, entonces: mi Libertad es vulnerable en las fronteras de mi Mundo.
Y en otros mundos que cruzo con mi mundo, hay hombres y mujeres que duermen en las calles y niños con hambre recostados en los umbrales. Calles, umbrales e infelices que habitan mundos que no atraviesan el mundo que habitan los "que gobiernan", que ignoran que ellos lo construyen, que suponen que lo llevan de herencia y que por eso lo certifican los domingos en la iglesia. Hombres y mujeres que caminan las calles, con la solapa del dogma levantada para que no les miremos los rostros, porque dejaron la sonrisa en los carteles de campaña. El mundo que está del otro lado de los médanos, el de los artificios, de los robots y las muñecas de cartón y silicona.
El mundo que no tiene Sur, es ese donde se invade a los Pueblos Palestinos, donde en el mar navegan los desplazados, donde viven los dueños de los remedios y las vacunas, donde viven los que lastiman la Tierra y envenenan el Agua y el Aire, los que deciden la invasión... Porque en el Sur: vive Pepe Mujica y Evo Morales. En el sur echaron a Batista y, los Poetas hicieron la Revolución Sandinista, y del Sur son las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo. Al sur Charly García compuso "Los dinosaurios" y Fito Páez canta "Ciudad de pobres corazones"... al sur leemos a Mario Benedetti, a Mauricio Rosencof, a Juan Gelman, a Roberto Fernández Retamar y a Ernesto Sábato... al Sur: David Lebon, dice: "Quiero despertarme en un mundo agradable".
Porque el mundo de cada uno se intersecta con otros mundos, y a esa intersección, yo la llamo "mundaneidad" y ahí está lo público invadido por el dogma, y la irracionalidad acuñada con "la razón del mercado"...
Una ráfaga de viento, sacudió la cortina de la ventana del sur, y abrí los ojos, una inquietud había roto mi ensoñación de madrugada, tenía puestos los auriculares de mi antigua radio, y sonaba una música, que terminaba... "Este es mi sueño y el de muchos más/ Esta es mi casa, donde quiero estar"... supuse que el Sol ya había subido por encima de las figuras que hacía en los vidrios de la ventana del este con las hojas de los árboles de la orilla de la pieza, las sombras, desfiguradas, ya estaban en la parte de abajo de la ventana.
Después de preparar el mate iría a continuar mi Poema, había escrito seis o siete versos... "No incomoden a los niños que duermen en los umbrales/ que no se mojen, cuando los dueños de la vigilia tiran las aguas servidas a la calle/que no los despierte el ruido de la ciudad que los ignora/ que a los niños que duermen en los umbrales no los entusiasme la soledad ni los adopte la desgracia, mejor/
que no haya niños durmiendo en los umbrales..."
Bajé el volumen de la radio y pensé: vivo en un sistema de convivencia, propio del capitalismo, entonces: "agradable" referido al mundo, es un derivado de "privilegio".
Yo... Quiero despertarme en un mundo agradable...
Busco gritarlo a dúo. Me saco los auriculares... he abierto la ventana "de par en par"... y subo el volumen...
Escucho decir a David Lebond:
"Quiero despertarme en un mundo agradable Quiero darme libertad Sólo quiero aquí estar
Todas las personas pueden mejorar Si estás ahí, si lo deseas Este es mi sueño y el de muchos más Esta es mi casa, donde quiero estar
Este es mi sueño y el de muchos más Esta es mi casa, donde quiero estar (Quiero estar)"
El cantante y compositor, exintegrante de Serú Girán, se presentará en el Teatro del Bicentenario, el más importante de San Juan.
El talentoso músico traerá a San Juan su show Nos veremos otra vez. Será el viernes 1 de julio, a las 22 horas.
Ya se pueden conseguir las entradas anticipadas en la boletería del teatro o en TuEntrada.com.
Dueño de una extensa carrera como solista, y convertido a esta altura en leyenda del rock argentino, Lebón ofrecerá un concierto en el Teatro del Bicentenario.
El exintegrante de Serú Girán tocará las canciones clásicas que lo hicieron brillar por décadas, y además incluirá en su repertorio nuevo material que integrará su próximo disco: Lebón & Co Vol. 2.
El músico agradeció haber ganado el premio a sus 68 años y recordó especialmente cuando fue "secuestrado y torturado por ser rockero: "Y no nos pudieron parar, acá estamos", dijo.
David Lebón fue distinguido anoche con el Premio Carlos Gardel de Oro 2020 a la música argentina, después de una larga y aplaudida trayectoria como estrella del rock nacional.
El músico, que ganó seis Premios Gardel, dedicó la distinción a sus hijos, a sus 8 nietos y a su manager y esposa, Patricia Oviedo, porque "ella pudo con las drogas y el alcohol".
"Gracias a su lucha, estoy acá y hace 15 años que no tomo ni una gota de alcohol ni tomo cocaína", sostuvo.
Respecto del futuro, Lebón dijo que tiene en carpeta la segunda parte de Lebón y Co, un álbum que puso en valor su riquísimo catálogo musical con versiones totalmente nuevas y con artistas de su generación y mucho más jóvenes.
El notable exintegrante de Pescado Rabioso, Pappo's Blues, Billy Bond y La Pesada del Rock and Roll, Color Humano, Sui Generis, Espíritu, Polifemo, Seleste y Serú Girán, consideró lo ocurrido el viernes por la noche "como una gran oportunidad para hacer algunos disquitos más, uno o dos más".
"No espero premios o regalos, por eso es más gratificante cuando sucede de esta manera. Un banco no le da un crédito para una casa a una persona de mi edad, pero a mí me dieron la oportunidad de hacer estos discos a mi edad", expresó, y añadió que "sé que esta felicidad me va a durar porque ya soy un hombre grande, inteligente. Sé que Luis Alberto Spinetta, Moro y Pappo lo están festejando, donde estén".
Lebón ganó en las categorías álbum del año, grabación del año, Ingeniería de Grabación, Mejor Álbum artista de rock, Mejor canción dueto/colaboración por Mundo Agradable y Productor del año.
Lo siguió el rapero Wos por Mejor álbum/canción música urbana, Mejor artista nuevo, diseño de portada y Canción del año por Canguro.
La ceremonia se transmitió por streaming y por TNT y se levó a cabo desde un estudio con pantalla gigante detrás, con el color violeta como dominante. Ale Sergi y Natalie Pérez presentaron como primer video una versión de Mi amor, de Charly García y Pedro Aznar, a cargo de los Miranda y Lali Esposito, cada uno desde los lugares donde cumplen la cuarentena. Los Miranda le dieron un toque de electropop algo más serio y a Lali se la vio muy segura, con su look blonda.
Marcando la presencia del público teen y púber, el chat del canal de Youtube de TNT estaba ocupado por los amantes de la música urbana argentina que clamaban por Wos, Dillom, Paulo Londra, Duki y otros.
https://www.youtube.com/watch?v=U93WnVC8YNI
Lalo Mir presentó la categoría a Mejor Álbum artista de rock que fue para David Lebón, de quien pasaron un video agradeciendo el premio. Amelita Baltar, Ysy-A y Hernán Cucuza Castiello cruzaron tango, rock y rap con acertado criterio.
También se realizó un homenaje a Ricardo Soulé, de Vox Dei, que incluyó a Ricardo Mollo en guitarra, Gabriel Pedernera en batería, Juanchi Baleirón en guitarra y Guillermo Vadalá en bajo con Chizzo, Lebón, Elena Roger y Mery Granados repartiéndose las estrofas de este himno del rock argentino.
El Premio viajó a Córdoba de la mano de Sol Pereyra y los Caligaris, a los que se sumaron Rubén Rada y Angela Torres haciendo un medre de música cordobesa.
El segundo homenaje fue para el Chalchalero Juan Carlos Saravia, con Marcela Morelo, Ahyre, del Portezuelo y Juan Carlos Baglietto como responsables de interpretar sus clásicos.
El Tercer homenaje fue a Canción animal, de Sosa Stéreo por los 30 años de la grabación de ese disco con imágenes del archivo del grupo sobre toda esa etapa. Luego León Gieco acompañó en armónica a Eruca Sativa en una versión de su Creo, a la que se sumó con algunas estrofas propias la artista trans Susy Shock.
Marilina Bertoldi y Cazzu tomaron el centro de la escena con una mixtura en la que la jujeña arranco cachondeando con su Bounce, mientras las guitarras iban distorsionando su trap y darle formato semi rockero con una base electrónica y las dos sentadas en unos sillones bien cómodas. Bertoldi interpretó su canción O no?, y Cazzu la acompaño en sus coros.
Abel Pintos invitó a Vicentico a subirse a una versión invernal y nocturna de Imágenes paganas, el clásico de Virus, que sonó demasiado desangelada. Luego Zoe Gotusso, muy bien acompañada por un Escalandrum, junto a poderosos bronces brindaron una versión muy elegante de “Té para tres” de Soda Stereo.
Más tarde, artistas de las nuevas generaciones pifiaron en el tono y en los ritmos elegidos para versionar los clásicos de Sandro, ganador del primer Carlos Gardel de Oro en el año 1999.
Sí resultó muy emotiva y movilizante la versión de Ana no duerme, de Almendra, que interpretaron Lisandro Aristimuño, David Lebón, Mateo Sujatovich, que incluyó una rica conversión por parte de Wos con su fraseo rapero. Y sobre el final Lebón y Sujatovich se tranzaron en un ardiente duele de guitarras.
Otro momento fuerte estuvo a cargo de tres representantes de la música urbana como Nicki Nicole que, acompañada por un grupo de jazz, le puso su mejor voz de soul y R&B a canciones propias con estrofas de canciones de Fito Paez. Más tarde, desde la Boca, Trueno se rodeó de una orquesta de Tango para rapear bien callejero sobre un excelente colchón instrumental.
El segmento lo cerró el matancero Lit KIllah, cruzando a su DJ y a un guitarrista bien rockero para terminar rapeando bien salado.