Los datos oficiales muestran un drenaje de 2.450 millones de dólares hasta el martes de esta semana.
Con una nueva gran venta para mantener el ritmo de desplazamiento bajo control el Banco Central cerró este viernes la 12ª semana consecutiva contabilizando una pérdida neta de reservas.
Los datos oficiales muestran que ese drenaje, que recomenzó a fin de junio, fue aumentando sostenidamente con el correr de las semanas hasta llegar a los 2.450 millones de dólares, según los datos oficiales que llegan hasta el martes, y superar los 2.600 millones de dólares, si se consideran las jornadas aún no reflejadas en esa estadística, coinciden los operadores.
La plaza cambiaria no se calmó siquiera con el cierre exitoso de los canjes de deuda, pese a que generan un alivio muy considerable en los compromisos de pago del país por varios años. Lo dejó a la vista la rueda de este viernes, en la que se operaron 312 millones de dólares, el mayor volumen desde fines de junio, y en la que el BCRA debió aportar un tercio de lo negociado, porque la oferta privada no alcanza para abastecer los pedidos de compra que atraviesan el duro filtro oficial, aunque buscó estimularla, permitiendo el mayor deslizamiento semanal del tipo de cambio oficial desde la segunda semana de julio.
En sus últimas exposiciones públicas, el Presidente del BCRA, Miguel Pesce, sostuvo que consideraba el nivel de reservas con que cuenta la entidad suficiente "para administrar el mercado cambiario, como lo venimos haciendo hasta ahora". Pero también reconoció que para eso se necesitaría ir consiguiendo "una mejora en las expectativas", que no se verifica.
Eso mantiene a las reservas bajo presión y el mercado cambiario, pese a todas las limitaciones y restricciones impuestas a la demanda de particulares o empresas, opera con un desequilibrio insostenible. "Está lanzada como una carrera para llegar a los dólares de la que participan ahorristas y empresas para pagar importaciones o cancelar deuda", explican en el mercado.
De allí el generalizado temor a que una crisis de reservas propicie un salto devaluatorio del peso como el registrado bajo circunstancias parecidas en enero del 2014, cuando, tras años de actualizarse a un ritmo del 0,12% diario, el dólar pasó de 6,80 a 8 pesos en apenas tres ruedas dejando un importante legado inflacionario.
La sostenida pérdida de reservas hizo que el Gobierno evalúe la continuidad del cupo de compra de 200 dólares por mes permitido a las personas, como blanqueó en un contacto periodístico el propio Presidente Alberto Fernández. Esa posibilidad, propuesta por el BCRA y avalada por los economistas que rodean al jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, fue bloqueada por el ministro de Economía, Martín Guzmán, por el impacto que tendría sobre el valor de la divisa en el mercado paralelo y las expectativas devaluatorias e inflacionarias.
Pero la evolución que el mercado mostró de allí en más hace coincidir a los analistas: el desequilibrio es tal que el BCRA no podrá aguantarlo mucho más, por mucha voluntad que sus autoridades tengan, sabiendo que el costo que cualquier salto del dólar tiene para la economía y lo que significaría dada la magnitud de la crisis actual.
"Es una dinámica insostenible, teniendo en cuenta que el nivel de reservas netas perforó los 7000 millones de dólares", apunta el economista Amílcar Collante, del Centro de Estudios del Sur.
"Las cifras son contundentes: muestran que la discusión actual entre desdoblamiento o intervención en el mercado mediante bonos ya empieza a atrasar. Ninguno de los dos esquemas es sostenible: el primero es desprolijo y lleva riesgos de que el dólar no encuentre techo, y el segundo no garantiza éxito y tiene límites en el consumo de ventas de títulos públicos", advierte también el economista Guido Lorenzo de la consultora LCG.
"Todo parece indicar que la economía en algún momento deberá operar con un tipo de cambio real más alto, el tema es que eso debería ser administrado y no se ve por dónde", advierte. El economista plantea además que las actuales expectativas de devaluación "no van a ceder, dado que las señales que recibimos los agentes no ayudan a alivianar esto", en referencia a los números que trascendieron del Presupuesto 2021 o al festival de gastos que validó el Senado para tratar de asegurar la aprobación de la reforma judicial.
"Está muy claro que la dinámica del mercado es insostenible y hace prever que el Gobierno deberá tomar alguna decisión pronto. El gran interrogante es qué va a hacer" coincide su colega Hernán Hirsch, de la consultora AMF.
"Si nos guiamos por los comentarios de las principales autoridades económicas, creo intentarán reducir fuerte la brecha cambiaria desde el lunes con intervenciones sobre el contado con liqui y podrían avanzar en paralelo con una suba de tasas. Pero con la emisión de pesos que hubo y la que resta habrá que ver si no llegan tarde", dice.
Collante cree algo similar. "Por cómo se dieron los controles de cambio en el kirchnerismo, veo poco probable el desdoblamiento y más probable que endurezcan más el cepo y aceleren la tasa de depreciación subiendo a la vez la tasa de interés", explica. "Pero son medidas de corto plazo. Para enderezar todo necesita un arreglo rápido con el FMI y mostrar al mercado un programa monetario y fiscal creíble"
El analista financiero Salvador Di Stéfano cree que, descartada la posibilidad de que se fortalezcan las reservas porque no hay ingreso de dólares, el Gobierno intentará seguir administrando el stock que tiene en busca de ganar tiempo.
"Venderá el BCRA bonos contra pesos para bajar la brecha y contra dólares también para hacerse de liquidez o intentarán algo, porque los canales de ingreso de dólares están bloqueados: no hay inversión extranjera, ni aporte por llegada de turistas, ni repatriación de capitales por parte de los argentinos, y en el campo queda menos soja y menos maíz para vender que el año pasado. Pero eso implica tener pisadas las importaciones y tendrá un costo en términos de actividad", apunta.
En tanto Roberto Drimer, de la consultora VatNet, sostiene que la única manera que el BCRA tiene de equilibrar el mercado es "recomprando reservas de manera recurrente, pero para eso necesitarías un estímulo importante a los exportadores o un acuerdo que contenga ese compromiso, ya que en estas condiciones no se puede seguir mucho más, y es mejor evitar un ajuste por las malas". Acota que "el esquema cambiario solo era sostenible con una brecha similar a la que define el impuesto PAIS" y que se tornó inconsistente "cuando ese equilibrio saltó por los aires".