En el marco de una causa judicial, la interventora del organismo Cristina Caamaño envió documentación secreta con las localizaciones e identidades de los agentes encubiertos.
En un documento que envió a la Justicia sin tomar ningún recaudo por la información sensible y de impacto internacional que contenía, la interventora de la Agencia Federal de Inteligencia, Cristina Caamaño, generó la mayor filtración de datos de la inteligencia argentina en democracia.
Allí figuran doce espías argentinos en diferentes países, con sus nombres y destinos, uno de los cuales trabaja en el Líbano y está activo desde hace 15 años, insertado en la comunidad local, donde opera Hezbollah, la organización acusada del atentado contra la AMIA.
Además, se difundieron seis convenios internacionales secretos con Estados Unidos, España, Bolivia y Paraguay, sin consulta con esos países. También está la estructura orgánica del organismo de inteligencia, con el nombre y la identificación de cada uno de los mandos jerárquicos de los últimos años, así como los nombres de más de 2.000 espías y ex agentes, de los cuales 181 figuran incluso con su número de DNI.
Pero una de las cuestiones más graves, según pudo investigar Clarín, son los nombres de los delegados de inteligencia en otros países, ya que exponen a los agentes argentinos que están o estuvieron encubiertos en esos otros países y a sus respectivas familias, así como a los agentes y funcionarios del extranjero que confiaron en los espías argentinos.
Por ejemplo, están las designaciones de una agente, en Francia; otra en Gran Bretaña; un hombre en Rusia; otro en España; dos en Bolivia; uno en Líbano; otro en Alemania; un hombre en Perú; otro en Venezuela y Colombia; y uno más en Paraguay, entre otros "funcionarios en el exterior". Clarín pudo ver los nombres de esos agentes, pero no los publicó para resguardar su identidad según la Ley de Inteligencia. Muchos siguen en el terreno.
Con los datos enviados por Caamaño se pueden identificar la mayoría de los espías que fueron enviados en misiones a otros países, porque en las Resoluciones están los nombres de cada uno de esos agentes y a qué país fue enviado por la AFI.
El caso más grave es el de M.R. que está en el Líbano. "Esa delegación comprende toda la zona caliente de Medio Oriente, porque el agente está trabajando allí desde hace más de 15 años e introducido en la comunidad local bajo esa cobertura desde entonces", advirtió una fuente de inteligencia. Y agregó: "Allí opera fuertemente el Hezbollah, organización acusada de ejecutar el atentado a la AMIA".
En las 3.850 Resoluciones enviadas a la Justicia por Cristina Caamaño, también se difunden seis convenios secretos con otros países, realizados durante la gestión de Gustavo Arribas y Silvia Majdalani al frente de la AFI. En ninguno de estos casos se les preguntó a esos países u organismos si estaban de acuerdo con publicarlos.
Cuatro de esas Resoluciones son: el acuerdo suscripto entre la AFI, el Ministerio de Seguridad, la Dirección Nacional de Migraciones y el Centro de Detención de Terroristas de los Estados Unidos; el Memorándum de Entendimiento entre la AFI y el Centro Nacional de Inteligencia de España; el Memorándum de Entendimiento entre la Secretaría Nacional Antidrogas de Paraguay y la AFI; y el Acuerdo en Materia de Seguridad entre la AFI y el Ministerio de Gobierno de Bolivia, a través del Comando General de la Policía Boliviana.
"En la AFI conducida por Caamaño ningún otro servicio de inteligencia va a confiar, porque ya sabemos que no cumple con el compromiso de reserva, presupuesto básico para el trabajo conjunto de inteligencia", dijo un analista internacional.
En medio de este escándalo, esta semana iría Caamaño a la Comisión Bicameral de Fiscalización de Organismos y Actividades de Inteligencia del Congreso, para explicar a diputados y senadores cuál fue su responsabilidad en la filtración del Libro de Protocolo de Resoluciones de la AFI. La fecha la definirán este lunes, pero apuntan a que se presente esta semana.
La oposición presiona y quiere que aclare qué fue lo que pasó. Caamaño apuntará todos sus dardos contra los fiscales Incardona y Eyherabide. Pero habrá que ver cómo justifica que envió 3.850 Resoluciones secretas de la AFI, para un juicio en el que se investiga a 22 espías y exagentes del organismo oficial.
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