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A 90 años del surgimiento de la CGT: de luchar por la dignidad de los trabajadores a convertirse en una fuerza de extorsión

La CGT surgió en 1930, un poco antes del derrocamiento del presidente radical Hipólito Yrigoyen. En aquel entonces, la Confederación General del Trabajo representaba a casi 130.000 trabajadores.

El 27 de septiembre de 1930, un grupo de actores políticos anarquistas, socialistas, comunistas e independientes decidieron fundar la CGT, sigla que significa: Confederación General del Trabajo.

En nuestros días, la CGT se ha reducido a una herramienta de extorsión y negociación permanente, donde el trabajador poco importa mientras los dirigentes sindicales son multimillonarios.

En su origen, el objetivo fue representar a miles de trabajadores en un foro común para defender sus derechos y condiciones laborales, lo cual es y será siempre una causa noble y digna. Más tarde todo se desvirtuó y la CGT se convirtió en un instrumento de desestabilización de los gobiernos democráticos no peronistas.

La intención inicial de la fuerza sindical era lograr que el trabajo fuera humanizante y así terminar con la explotación laboral. Eran años donde el modelo económico de Argentina se definía como "agroexportador". La economía del país crecía pero se padecía la falta de garantías individuales para los obreros.

La explotación de los trabajadores era inaceptable y afortunadamente llegaron las conquistas sociales que pusieron fin a esa situación, aunque hoy en Argentina casi el 40% de los trabajadores están en la economía informal, es decir en negro. Esto habla de un verdadero fracaso de la CGT, que lo único que logró es que prolifere el empleo informal, aunque hay que admitirlo, los empresarios y emprendedores de la actividad privada especularon siempre para burlar la presión tributaria de un país amorfo que tiene más de 164 impuestos y una carga laboral que es casi insostenible.

La maquina de robar que en la actualidad es la CGT, quedó expuesta ante la confesión de uno de sus máximos referentes históricos, el gastronómico Luis Barrionuevo, quien dijo que hay que "dejar de robar por los menos 2 años".

El otro gran asaltante de la CGT se llama Hugo Moyano, un multimillonario que hizo del sindicato de los camioneros una máquina de enriquecer a su familia. Bástenos mirar como vive este golpeador sistemático que siempre atentó contra la democracia cuando los negocios personales no cerraban.

Los inicios de una entidad que defendió a los obreros

La creación de la CGT fue poco antes del derrocamiento al presidente constitucional Hipólito Yrigoyen, quien fue volteado por un golpe militar.

En aquellos tiempos, el primer Secretario general de la CGT fue Luis Cerrutti. Según consta en el primer padrón de la época, la Confederación General del Trabajo representaba a casi 130.000 trabajadores.

Comenzó a funcionar como central obrera, tiempo después y en reiteradas ocasiones, por diferencia ideológicas, se partió en dos y hasta en tres sindicatos distintos. Todos recuerdan la CGT Brasil y la CGT Azopardo, cuyos nombres surgieron de las calles donde estaban ubicadas las distintas sedes.

Actualmente, la CGT cuenta con más de 2.500.000 afiliados y 30.000 delegados. La agrupación es gobernada por una especie de triunvirato conformado por Héctor Daer, quien es el presidente, Carlos Acuña, Andrés Rodríguez y Gerardo Martínez, de distintos sindicatos.

La CGT en Argentina tuvo mayoría socialista hasta 1945 y peronista desde ese año en adelante, partido al que responde desde entonces.

Internacionalmente está afiliada a la Confederación Sindical Internacional, a la Confederación Sindical de las Américas y a la CCSCS (Mercosur).

Interna sindical: Héctor Daer cruzó a los Moyano por Mercado Libre

El cotitular de la CGT, Héctor Daer dijo que "no se puede generar un pleito de encuadramiento por los hechos porque para algo está la Justicia".

El secretario general de la CGT criticó duramente a Hugo y Pablo Moyano por el bloqueo realizado durante la semana pasada a los depósitos de Mercado Libre.

Daer aseveró que "de ninguna manera" un pleito puede ser resuelto con "un bloqueo", y remarcó que es preciso respetar a "las organizaciones sindicales y los convenios colectivos laborales", al referirse en declaraciones radiales al conflicto entre camioneros y la firma Mercado Libre.

El miembro de la CGT se había pronunciado por respetar a otros gremios; dijo que el convenio colectivo en Mercado Libre fue firmado por el sindicato de carga y descarga y consideró que desde afuera "se puede tener otra mirada, pero no generar un pleito de encuadramiento por la fuerza, porque existen la justicia y las normas".

"No se trata de quiénes tienen mejor salario porque, si así fuese, todos estarían encuadrados en el convenio de pilotos o en el de los petroleros", señaló Daer.

También indicó que hay que considerar el modelo sindical argentino, que nuclea a las variadas actividades sindicalizadas, y aseguró que en Mercado Libre existe "un instrumento vigente y, el pleito, no puede ser resuelto con un bloqueo".

El que contestó las críticas fue Pablo Moyano, secretario general adjunto del Sindicato de Choferes de Camiones, quien las calificó como "lamentables declaraciones" porque "carecen de toda moral y ética".

El Gobierno de Fernández anuló la multa de $810 millones impuesta a Camioneros por Macri

El gremio había incumplido dos veces una conciliación obligatoria en medio de un reclamo por el pago de un bono a los trabajadores. Pero se detectó una ilegalidad en el inicio de la sanción dispuesta.

El Ministerio de Trabajo de la Nación levantó una sanción de $810 millones contra el gremio de Camioneros que había sido impuesta por esa cartera durante la gestión de Mauricio Macri, tras incumplir dos veces una conciliación obligatoria dictada en medio de un reclamo por el pago de un bono salarial a los trabajadores.

El actual Gobierno dispuso la nulidad del expediente y levantó así la pena contra el sindicato que lideran Hugo Moyano.

El Ministerio de Trabajo a cargo de Claudio Moroni detectó irregularidades en la sanción que impuso la gestión de Jorge Triaca.

El valor de la multa se dispuso por la siguiente ecuación: es una penalización de $4.430 por cada uno de los 182.797 trabajadores afiliados a Camioneros. Fue así que el cálculo arrojó una cifra final de $809.790.710, monto que ya no cuenta más.

La sanción estuvo amparada en la Ley 25.212, que impide cualquier medida de fuerza por parte de un sindicato durante el plazo que fija una conciliación obligatoria dictada por la cartera laboral.

La millonaria suma surgía de la propia normativa, que prevé sanciones desde el 50% al 2.000% del valor mensual del Salario Mínimo, Vital y Móvil por cada trabajador afectado.

En la cartera laboral definieron aplicar en aquel momento el mínimo, es decir $4.430, la mitad del Salario Mínimo Vital y Móvil a diciembre de 2017, por cada uno de los 182.797 afiliados al sindicato.

Sin embargo, el Gobierno actual afirmó que había una ilegalidad en el inicio de la multa dispuesta, ya que en el expediente nunca se pudo individualizar a ningún empleado sindicalizado como para que se aplicara una multa por violación a una Conciliación Obligatoria.

Además, a la hora de calcular la multa, la misma se extrapoló a toda la organización, unos 180.000 afiliados, cuando debió haber sido al rubro que se encontraba en conflicto.

Camioneros no aceptará descuentos o suspensiones de sueldos

El sindicato se negó a aceptar la norma que permite que las empresas se presenten sin el aval del sindicato para suspender personal.

La Federación de Trabajadores Camioneros y Obreros del Transporte Automotor de Cargas advirtió que en el marco de la pandemia no aceptará acuerdos que "impliquen la baja de salarios, y/o supresión del pago de ítems convencionales, como así tampoco acordará suspensiones de personal".

A través de una carta enviada al Ministro de Trabajo, Claudio Moroni, aseguraron que protegerán "los derechos de los trabajadores" que representan, "no admitiendo rebajas salariales y/o suspensiones de ninguna clase".

En el texto, firmado por Hugo Moyano, Pablo Moyano y Pedro Mariani, el sindicato también rechazó "categórica y particularmente" el artículo 2 de la resolución de trabajo que reglamenta el reciente acuerdo UIA-CGT, en el que se acordó garantizar al menos el 75% de los salarios de los trabajadores que no están asistiendo a sus puestos laborales por la cuarentena.

El punto rechazado permite que las empresas se presenten sin el aval del sindicato para suspender personal y el expediente será revisado luego por el sindicato.

"Rechazamos e impugnamos el mecanismo que habilitaría la automatización de medidas dispuestas unilateralmente por la parte empresaria, sin que concurra el consentimiento expreso de las asociaciones sindicales y/o de los trabajadores", sostuvo la federación camionera.

La carta destaca que durante la pandemia, los trabajadores camioneros "garantizaron el abastecimiento de alimentos y medicamentos en todo el país", además de la recolección de residuos.

Peligro: Alberto endiosa a Moyano

El columna de opinión de Alfredo Leuco donde analiza la visita del Presidente Fernández al gremialista mafioso Hugo Moyano.

Parte diario: 1.054 contagiados, 28 muertos, 248 recuperados. Como periodista trato de tener una actitud responsable y prudente frente al combate contra la pandemia. Hay que acatar lo que las autoridades recomiendan, asesorados por los mejores científicos.

Pero eso no significa que los periodistas debamos callarnos ni mirar para otro lado cuando el Presidente comete alguna barbaridad o desmesura. Unificar nuestras acciones para derrotar al coronavirus, es lo que se debe hacer. Y lo estamos haciendo en esta radio y en este programa.

Pero Alberto, tal vez emborrachado de popularidad según dicen las encuestas, cree que puede hacer y decir cualquier cosa. Hace un par de horas acaba de cometer un error gigantesco. Y estoy seguro que más temprano que tarde, lo va a lamentar.

En el acto político de traspaso del sanatorio de Hugo Moyano, el presidente de la Nación dijo, muy suelto de cuerpo que el líder camionero es "inmenso" y es "un dirigente gremial ejemplar". Como si esto fuera poco, se dirigió a sus hijos y los instó a "no ceder" y a que sigan ese camino y que tomen la posta, cosa que Pablo sobre todo, ya hizo con toda contundencia.

Alberto, no conforme con esos elogios insólitos dijo que a Moyano "los empresarios no lo quieren porque cuida a los suyos, a los trabajadores. Porque Hugo pide de todo, pero para los trabajadores y no para él".

Fue muy temerario Alberto Fernández. Nadie se atrevió a elogiar tanto a Moyano que está entre las tres personas de mayor imagen negativa de la Argentina y es un oligarca sindical enriquecido que vive como un millonario. Es uno de los que mayor capacidad de daño tiene y lo ejerce cada vez que puede con actitudes y acciones patoteras y amenazantes.

Alberto no puede indultar a Cristina porque ahora es su socia. Alberto no puede ahora levantarle un monumento a Moyano, solo porque cedió su sanatorio para que las camas sean utilizadas en la emergencia sanitaria.

Las pandemias producen muchos cambios culturales, pero no borran los expedientes judiciales ni convierten en inocentes a los que son culpables. Cristina es el ejemplo más claro. Pero Moyano le sigue de cerca. Si Moyano, como dice Alberto, es el dirigente sindical ejemplar en el que se tienen que mirar todos sus pares, este país no tiene salida.

Hay tanto delegado de base, obrero y combativo pero honrado y democrático que colocar a Moyano en un altar es una metida de pata de la que se va a acordar toda su vida. Nadie obligó a Alberto a sobreactuar. Podría haber agradecido el gesto de Moyano y listo. Algo formal y sanseacabó.

Pero Alberto está cebado con el apoyo que cree tener de la sociedad. No registra que parte de ese apoyo es al solo efecto de que lidere la batalla contra el virus y nada más. Es una falta de respeto utilizar esta situación para llevar agua para el molino de la política o para intentar blanquear a personas absolutamente anti democráticas y nada transparentes.

A la salida del sanatorio, Alberto se fue manejando su propio auto pero no hizo declaraciones. Moyano se acercó al periodista de TN y con una sonrisa irónica, después de mirar el logo del canal, dijo dos veces: "Saludos a Leuco, saludos a Leuco".

¿Por qué lo hizo? Porque anoche en mi programa de la tele, el doctor Carlos Claa hizo un informe especial respecto de todas las irregularidades que hay en el sanatorio y sobre la causa que está en la justicia. Le cuento rápidamente. La obra social de camioneros compró ese edificio maravilloso en pleno Caballito, a pasos de Acoyte y José María Moreno. Lo compró muy barato en una quiebra.

Pagó 10,5 millones de pesos a fines del 2009. Hasta ahí, todo correcto. Pero tres años después, el sindicato de Moyano le compra ese edificio a la obra social, también de Moyano, en 334 millones de pesos. Todo queda en familia porque la encargada de remodelarlo y ponerlo en valor fue, sin licitación previa, la empresa Aconra SA cuya propietaria es Liliana Zulet, la esposa de Hugo Moyano.

Graciela Ocaña presentó una denuncia por la sospecha de un pase de manos, de un blanqueo o lavado de dinero porque ese mecanismo lo suelen utilizar para todas las compras del poderoso gremio.

Cero licitación, cero transparencia y siempre lo realiza una empresa propiedad de la Liliana Zulet. Qué casualidad tan casual. El sanatorio nunca fue habilitado porque tiene que cumplir con reglas muy estrictas vinculadas a la actividad. Moyano fue imputado por esta causa que en principio llevó el doctor Claudio Bonadi.

Cuando falleció, el expediente pasó al juzgado de Martinez di Giorgi. No sabemos si ahora va a dormir el sueño de los justos en los cajones de tribunales. Pero es muy probable. Esto fue lo que contamos en TN. Parece que a Moyano no le gustó y por eso me envió ese saludo tan cariñoso que por supuesto le retribuyo: Saludos don Hugo.

Un cronista le preguntó porque no estaba habilitado el sanatorio y Moyano mintió: "No sé, pregúntenle al gobierno de la Ciudad". ¿Cuál es la verdad? El sanatorio está habilitado desde el 18 de marzo en forma provisoria mientras dure la lucha contra la pandemia. Hay razones de fuerza mayor y 330 camas vienen muy bien para combatir semejante drama.

Si habilitan hoteles comunes o clubes, ¿cómo no iban a autorizar que funcionara el sanatorio de Moyano? Fue habilitado en carácter excepcional mientras dure la emergencia sanitaria. Una vez que termine este problema, el expediente volverá a su situación anterior. Esta resolución fue firmada por cuatro funcionarios de la Ciudad.

El propio Moyano contó que la gestión inicial fue del propio gobernador Axel Kicillof que cuando vió el sanatorio dijo "Esto es como encontrar agua en el desierto". Alberto también quedó maravillado con el nivel del Sanatorio. Dijo que no creía que hubiera muchos de semejante excelencia. Se ve que Alberto, sale poco. Pero, en fin, ese no es el problema.

Alberto aprovechó para bajar línea cristinista en esa ocasión. Primero reveló que él había nacido en ese sanatorio cuando se llamaba Antártida y al final miró a Moyano y su familia y les dijo: “Prometí que íbamos a volver mejores y volvimos mejores. Volviste mejor, Hugo. Gracias”.

Fue indignante. Mirar para otro lado frente a personajes nefastos está muy mal. Pero llenarlo de elogios y bendecirlos como paradigmas del sindicalismo que este país necesita es Too Much, diría Cristina.

Mientras una parte de la población pide austeridad y recortes a los sueldos y las prebendas de los funcionarios, Alberto aprovechó para retrucar ese planteo y dijo que el “problema de Argentina no son los políticos ni los sindicalistas. El problema son los que especulan”. En eso coincido. El problema no son los políticos ni los sindicalistas honrados.

Uno de los graves problemas son los políticos y los sindicalistas millonarios, antidemocráticas que se enriquecieron robando el dinero del pueblo. No se Alberto conoce a alguien que haya cometido esos delitos de lesa indignidad.

Después quiso bajar línea cultural y social. Dijo que el éxito no es ganar plata. Porque el bichito del virus los hizo perder fortuna. "¿Para que les sirvió acumular tanta plata?", se preguntó. Acumular plata, dijo. No estoy seguro, pero creo que hablaba de los Kirchner. ¿De qué les sirvió a Néstor y Cristina robar montañas de dinero?, me pregunto yo.

Moyano como siempre, después se quiso victimizar diciendo que no pueden creer que sea bueno porque es "morocho, feucho y laburante". Y eso no es cierto. Lo que produce rechazo es su autoritarismo que suele bloquear empresas para lograr sus objetivos, la prepotencia permanente y el hecho de que viva como un magnate y no como un laburante.

El día que este país obligue a los dirigentes sindicales a presentar su declaración jurada de bienes, tal vez esto cambien alguna vez. Hace poco, Moyano dijo que "los periodistas la van a pagar. Que han hecho mucho daño y que la tienen que pagar. No puede ser gratis lo que dijeron o lo que le mandaron a decir".

Lo que no aclaró Moyano es quien los va a juzgar y quienes son los periodistas que tienen que pagar. Por cuales notas van a tener que pagar ni cuál va a ser el castigo que les vá a imponer. Porque se supone que el será el juez supremo y el determinará y ejecutará el castigo.

La justicia y la democracia ya le dijeron claramente que sus deseos y denuncias son una atentado a la libertad de prensa y un intento de censurar al periodismo independiente. La Cámara Federal rechazó el pedido de Moyano de investigar las fuentes de varios periodistas, entre los cuales estaba quien les habla.

Moyano no puede confesarlo, pero lo único que busca es impunidad para poder cerrar todas las causas sobre corrupción que están abiertas por su comportamiento y el de su hijo Pablo tanto en el gremio como en el club Independiente. Hay muchas pruebas y en varios casos fueron descubiertas por el trabajo riguroso y valiente de muchos periodistas.

Pero para Alberto Fernández, Hugo Moyano es un "inmenso y ejemplar dirigente sindical". Que Dios y la patria se lo demanden.